Estos chips eran un peligro gigantesco; ahora un equipo de investigadores sabe cómo lidiar con ellos
Los chips están presentes en casi todo lo que usamos a diario, desde el móvil hasta el coche, pasando por sistemas bancarios, equipos médicos o infraestructuras críticas. Por eso, cualquier fallo oculto en su interior puede convertirse en un problema enorme, sobre todo si ese fallo no es un error, sino una trampa colocada a propósito.
Eso es justo lo que ha estudiado un equipo de la Universidad Estatal de Dakota del Norte y la Universidad del Sur de Illinois Edwardsville. Los investigadores han identificado una nueva forma de amenaza escondida en ciertos chips y, lo más importante, han desarrollado un método para detectarla antes de que esos componentes lleguen a fabricarse.
El peligro de los troyanos escondidos en el hardware
La amenaza en cuestión recibe el nombre de “troyano de hardware”. La idea es parecida a la de un malware en un ordenador, pero con una diferencia importante, ¿cuál? Que aquí no hablamos de un programa que se instala después, sino de una modificación escondida dentro del propósito del diseño del chip. Si nadie la detecta a tiempo, puede salir de fábrica ya comprometida.
El estudio se centra en un tipo concreto de circuito usado en chips capaces de funcionar en condiciones exigentes. Por eso resultan interesantes para sectores donde un fallo puede salir muy caro, como la exploración espacial, los coches, la defensa o sistemas que necesitan funcionar con mucha fiabilidad.
El problema es que estos troyanos pueden pasar completamente desapercibidos en las pruebas habituales En un uso normal no hacen nada raro, no levantan sospechas y no cambian apenas el tamaño del chip. Pero si reciben una señal específica, preparada por quien conoce la trampa, pueden activarse y filtrar información sensible, como claves privadas de cifrado.
Básicamente, y para entenderlo en pocas palabras, el chip puede parecer seguro durante todos los controles y aun así guardar una puerta trasera lista para usarse en el momento adecuado.
Una forma de encontrarlos antes de fabricar el chip
La parte positiva del trabajo es que el equipo no se ha quedado solo en demostrar el riesgo. También ha creado un sistema para localizar este tipo de amenazas en la fase de diseño, antes de que el chip pase a producción.
Esto último es importantísimo porque detectar el problema antes es mucho más barato y seguro que hacerlo cuando ya hay miles o millones de unidades fabricadas.
Para comprobarlo, los investigadores probaron su método en 28 diseños de chips de distintos tamaños, incluidos circuitos de cifrado a gran escala. Según los resultados del estudio, el sistema fue capaz de detectar todos los troyanos ocultos con una precisión del 100%.
El avance llega en un momento bien delicado para la industria, pues los chips actuales se diseñan y fabrican en cadenas globales cada vez más complejas, con distintas empresas y diversos países participando del proceso. Esa mezcla permite producir a gran escala, pero también abre más oportunidades para que alguien introduzca una modificación maliciosa en algún punto del camino.
Además, con la inteligencia artificial acelerando el diseño de nuevos chips, los investigadores creen que este tipo de controles tendrá que ser cada vez más importante. Si los ataques se vuelven más sofisticados, la defensa también tendrá que empezar mucho antes. No cuando el chip ya está en un dispositivo, sino cuando todavía es solo un diseño sobre la mesa.


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