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El FMI refuerza su receta de austeridad y control del gasto para Europa como respuesta al impacto de la guerra de Irán

11 June 2026 at 16:46

El FMI refuerza su receta de austeridad y control del gasto para Europa como respuesta al impacto de la guerra de Irán

A pesar del pobre crecimiento económico, el Fondo asegura que la UE debería tener como prioridad en sus políticas económicas "mantener ancladas las expectativas de inflación y mitigar el impacto del shock dentro del margen fiscal disponible"

El BCE sube 0,25 puntos los tipos de interés hasta el 2,25% pese a la débil situación económica de Europa

“No está justificado un apoyo fiscal generalizado, la consolidación fiscal estructural sigue siendo indispensable o una aplicación rigurosa del marco fiscal de la Unión Europea es fundamental”. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha hecho públicas este jueves sus recomendaciones sobre política económica para los países de la zona Euro con un alegato sobre la austeridad y una apología de la contención fiscal. El organismo multilateral coloca como prioridad de las políticas comunitarias “mantener ancladas las expectativas de inflación y mitigar el impacto del shock dentro del margen fiscal disponible”.

El FMI ha hecho un preciso reconocimiento de los males que sufre Europa: “urgencia por reducir la dependencia energética externa y la exposición a interrupciones del suministro procedentes del exterior, así como la limitada capacidad de Europa para gestionar conjuntamente los shocks económicos y geopolíticos”. Sin embargo, aplica los tratamientos de siempre.

El planteamiento de respuesta de la institución multilateral es apretarse más el cinturón, a pesar de que admite que “las perspectivas para la zona del euro se han deteriorado. Se espera que la guerra en Oriente Medio represente un importante, aunque temporal, choque adverso de oferta, que reduzca la confianza y endurezca las condiciones financieras”.

De esta manera, las previsiones del FMI de crecimiento de la eurozona son “del 0,9% en 2026 y del 1,2% en 2027, lo que supone 0,5 y 0,2 puntos porcentuales menos, respectivamente, a las estimaciones previas al conflicto. Respecto a la inflación, las proyecciones del Fondo son que ”aumente hasta el 2,8% en 2026 y el 2,3% en 2027, es decir, 0,8 y 0,4 puntos porcentuales por encima de las previsiones anteriores a la guerra“.

A pesar de este escenario, el FMI plantea que “la prioridad inmediata es mantener ancladas las expectativas de inflación y mitigar el impacto del shock dentro del margen fiscal disponible”. De hecho, el Fondo aboga por una subida de tipos de interés “de 50 puntos básicos durante 2026”, pese al daño que va a provocar en las economías de familias y empresas.

“No está justificado un apoyo fiscal generalizado”

A la hora de definir las ayudas públicas ante la crisis de precios provocada por la guerra contra Irán iniciada por Donald Trump y Benjamin Netanyahu, el Fondo argumenta que “no está justificado un apoyo fiscal generalizado”, con lo que los países solo deberían “apoyarse principalmente en los estabilizadores automáticos, incluido el sistema de protección social existente, compensando al mismo tiempo su impacto presupuestario allí donde el margen fiscal sea limitado”.

El FMI apunta que “si los efectos adversos se intensifican” las ayudas solo deberían ser de “carácter temporal y focalizado” y “preservar las señales de precio”, es decir, evitar el tope de precios. En este sentido, el fondo critica las ayudas temporales de apoyo energético que muchos Estados miembros, como España, han aprobado y que serían “equivalentes en promedio a alrededor del 0,1% del PIB de la UE ponderado por tamaño económico hasta mayo de 2026”. El FMI desaprueba las medidas porque apunta que “reducen los incentivos para el ahorro energético y generan efectos indirectos negativos sobre otros países importadores de combustibles”.

Sobre medidas que ya están en marcha, el Fondo resalta que la flexibilización temporal de las normas sobre ayudas estatales para apoyar a empresas afectadas por el aumento de los costes energéticos (Marco Temporal de Ayudas Estatales por la Crisis de Oriente Medio), que sacó adelante la Comisión Europea, “debe supervisarse cuidadosamente para evitar que ralentice la transición energética”. Pero además, el FMI subraya que “cualquier apoyo adicional debería ser limitado”.

Por otro lado, aunque España, junto con Alemania, Italia, Austria y Portugal han reiterado su petición para que Bruselas permita el marco legal para que los países miembros aprueben un nuevo impuesto sobre los beneficios extraordinarios de las empresas energéticas, El FMI señala que “debe evitarse recurrir repetidamente a impuestos sobre beneficios extraordinarios (windfall taxes) tras aumentos de los precios energéticos —como ocurrió durante la crisis de 2022 y como se está planteando nuevamente en algunos países—, ya que podría desalentar las inversiones necesarias”.

“La consolidación fiscal estructural sigue siendo indispensable”

Cuando ha llegado al seno de la Comisión Europea el debate sobre la aplicación de flexibilización de las reglas fiscales para inversiones en electrificación y energías renovables como han pedido Italia y España, el FMI puntualiza que “la consolidación fiscal estructural sigue siendo indispensable”.

“A nivel de la zona euro, excluyendo a Alemania (donde está en marcha un aumento significativo de la inversión en infraestructuras), el personal técnico del FMI recomienda mejorar el saldo primario estructural en aproximadamente tres puntos porcentuales del PIB entre 2025 y 2031”. Es decir, el Fondo propone un recorte del gasto relevante que luego calcula como “un ajuste adicional de 1,3 puntos porcentuales respecto al escenario base, principalmente en los países con elevados niveles de deuda pública”. Para tener una referencia, un 1% del PIB en España equivale a unos 17.000 millones de euros.

El FMI es intransigente en este sentido y resalta que “una aplicación rigurosa del marco fiscal de la Unión Europea es fundamental”, mientras que “una mayor relajación de las reglas fiscales podría socavar la credibilidad del marco europeo y situar la deuda en una trayectoria aún más elevada. En particular, los países con altos niveles de endeudamiento deberían mantener los planes de ajuste acordados antes de la guerra para preservar su credibilidad fiscal”.

“Todos los países enfrentan importantes necesidades de gasto a largo plazo, por lo que será necesario continuar ajustando las cuentas públicas más allá del horizonte de medio plazo”, remata el Fondo.

El organismo multilateral también advierte de que “los riesgos para la estabilidad financiera han aumentado debido al deterioro de las perspectivas económicas y podrían intensificarse si un episodio global de aversión al riesgo amplificara los efectos negativos sobre la riqueza o si surgieran tensiones en los balances de instituciones financieras no bancarias altamente apalancadas, propagándose posteriormente a los bancos y a los mercados fundamentales de financiación”.

El BCE sube 0,25 puntos los tipos de interés hasta el 2,25% pese a la débil situación económica de Europa

11 June 2026 at 13:15

El BCE sube 0,25 puntos los tipos de interés hasta el 2,25% pese a la débil situación económica de Europa

La institución monetaria rompe una tendencia desde septiembre de 2023 y encarece el precio del dinero. La presidenta del BCE asegura que "el mayor riesgo hubiera sido no tomar esta decisión porque la inflación se podría descontrolar" y rebaja el impacto en el crecimiento

La subida de tipos del BCE afectará a hipotecas, crédito y ahorro de familias y empresas

Había pocas opciones para la sorpresa. El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido este jueves elevar los tipos de interés 25 puntos básicos, hasta el 2,25%, rompiendo una tendencia inalterada desde septiembre de 2023. La crisis de precios que ha provocado la guerra de Irán, que iniciaron Donald Trump y Benjamin Netanyahu, también va a tener como consecuencia más dificultades para las familias y las empresas a la hora de pagar sus deudas, ya que las hipotecas y los créditos van a ser más caros.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha advertido que el conflicto de Oriente Medio está causando “el aumento de los precios de la energía, que elevará aún más la inflación durante el verano y la mantendrá claramente por encima del objetivo hasta la primera mitad de 2027”. Lagarde ha asegurado que “el mayor riesgo hubiera sido no tomar esta decisión porque la inflación se podría descontrolar. Así las personas pueden tomar sus decisiones de inversión, financiación y negociación salarial a la luz de este compromiso para restablecer la estabilidad de precios”.

El consejo de gobierno del BCE asegura que con la decisión tomada este jueves “mantiene una posición adecuada para gestionar la incertidumbre generada por la guerra” en un contexto “con riesgos al alza para la inflación y riesgos a la baja para el crecimiento económico”.

Lagarde ha admitido que la decisión del BCE fue tomada “por unanimidad” y “no se discutió ni se debatió ninguna otra propuesta alternativa”. La presidenta de la institución monetaria ha insistido en que la subida de tipos aprobada “no era una medida de precaución o una decisión preventiva”, sino que obedece “al importante shock energético que hemos observado desde principios de marzo, que está durando más de lo que esperaban los expertos geopolíticos y que estamos empezando a ver que se extiende a través de la economía”.

Además, ha recalcado que la decisión de aumentar los tipos 25 puntos básicos “es sólida en tres escenarios económicos: en los dos escenarios actualizados, adverso y severo, pero también en el escenario más benigno, que obviamente es más positivo y algo que no deberíamos descartar, aunque en este momento es poco probable que se materialice”.

Los miembros de la institución monetaria llevaban semanas lanzando los mensajes adecuados para que no hubiera apenas opciones al debate. Las actas de la anterior reunión del BCE del 28 y 29 de abril ya había desvelado cómo habían ganado peso los halcones por un endurecimiento de la política monetaria.

El dato de la inflación de mayo, que se elevó al 3,2%, la más alta desde septiembre de 2023 terminó por desbaratar las resistencias. Incluso los gobernadores de banco nacionales más reacios a subir el precio del dinero abandonaron la percha de un posible acuerdo de paz entre EEUU e Irán, cuando las negociaciones saltan por los aires con continuas violaciones de alto el fuego. La oleada de ataques sobre Irán que ordenó Trump en la madrugada del jueves complican aún más la consecución de un escenario de paz.

Peores previsiones económicas

La débil situación económica de la eurozona no ha sido baladí para que los miembros del BCE cambien de posición. La institución monetaria ha presentado este jueves nuevas previsiones económicas en las que apuntan a una rebaja del crecimiento económico medio al 0,8% en 2026, del 1,2% en 2027 y del 1,5% en 2028, “reflejando un impacto más pronunciado de la guerra sobre los mercados de materias primas, las rentas reales y la confianza”. Las proyecciones del BCE están en la línea de caídas que han presentado la Comisión Europea, que rebajó en tres décimas las previsiones económicas para la zona euro, hasta un 1,1% en 2026, mientras que la OCDE apuntó que la eurozona crecerá apenas un 0,8% este año, acuciada por el “deterioro de la confianza”.

Ante la insistencia de los periodistas sobre el efecto sobre el crecimiento, Lagarde se ha defendido apuntando que “cada uno tiene que hacer su trabajo: el nuestro es la estabilidad de precios”. Además, la presidenta de la BCE ha añadido que con las previsiones económicas “no es como si estuviéramos en un entorno en el que el crecimiento esté ausente o significativamente debilitado. También puede apoyarse mediante reformas estructurales, fomentando un mercado europeo sin obstáculos al comercio, al ahorro y a la inversión, una unión de mercados de capitales, y cosas por el estilo, y lo alentamos firmemente en nuestra política”.

En cuanto a la inflación, el BCE espera que se sitúe en el 3,0% en 2026, el 2,3% en 2027 y el 2,0% en 2028. La inflación subyacente (excluyendo energía y alimentos) se mantendrá en el 2,5 % en 2026 y 2027, y en el 2,2 % en 2028. Los expertos del Banco Central han revisado al alza la inflación “debido a una trayectoria más elevada de los precios de la energía, que, en cierta medida, se espera que se traslade a la inflación de los alimentos, los bienes y los servicios”, aunque se mantiene cerca del objetivo base del 2%.

En este sentido, entramos en el juego de las credibilidades más que de los argumentos económicos. Kevin Thozet, analista de Carmignac, explica que “preservar la credibilidad requiere demostrar la voluntad de absorber cierta debilidad económica si ese es el precio de devolver la inflación al objetivo. De no hacerlo, se correría el riesgo de un problema de inflación más persistente y, en última instancia, de un entorno de tipos de interés más altos durante más tiempo. Es posible que el BCE tenga que tolerar un crecimiento más débil a corto plazo para evitar unas condiciones monetarias aún más restrictivas más adelante”. La cuestión es quién paga esa debilidad.

Aunque hay analistas que no tienen duda sobre lo erróneo de la decisión del BCE. Paul Donovan, economista jefe de UBS, avisa de que “subir los tipos de interés no cambiará la inflación de la eurozona ni las expectativas de inflación. Esta política sigue anclada en una mentalidad poco útil propia de 2022. Los consumidores continuarán reduciendo sus tasas de ahorro para hacer frente al aumento de los precios del petróleo. La principal consecuencia de este error será incrementar la fragilidad de la economía”. Donovan se refiere a la agresiva política monetaria que adoptó el BCE con la crisis de inflación provocada por la invasión de Ucrania por Rusia.

Sin embargo, Lagarde ha defendido la decisión del BCE argumentando que se han tenido en cuenta los efectos de segunda ronda (por ejemplo, incrementos salariales empujados por la subida de precios), que se prevé que “se incrementen para los tres años —2026, 2027 y 2028— en un 3,2% por empleado. Si se compara con las proyecciones de inflación, justifica el hecho de que la renta neta de los trabajadores será positiva, lo que permitiría suponer que el consumo continuará” empujando la economía.

¿Dos o tres subidas?

Ahora se abre el debate sobre si habrá más subidas de tipos antes de que acabe 2026. Aunque en un primer momento los futuros descontaban hasta tres subidas, la frágil economía europea no permite los excesos monetarios. Konstantin Veit, gestor de carteras en PIMCO, asegura que “dos subidas llevarían el tipo oficial al límite superior del rango de sus propias estimaciones del tipo neutral (1,75% - 2,5%) y servirían principalmente para gestionar las expectativas y prevenir efectos de segunda ronda”.

La evolución de la guerra de Irán va a marcar el precio del dinero en los próximos meses. Ronald Temple, estratega jefe de mercados de Lazard, argumenta que “si persiste el escenario de conflicto latente, habrá dos subidas de tipos por parte del BCE, ya que luchará por evitar cualquier efecto de segundo orden del conflicto en términos de presión inflacionista que se extienda más allá de la energía. Si se reavivan las hostilidades, entonces parecen más probables tres subidas de tipos”.

Pero además de la guerra, Europa se enfrenta a un complicado calendario electoral en 2027, que también tiene su repercusión a la hora de decidir la política monetaria de la zona euro, ya que cuando hay elecciones se incrementan las presiones para evitar movimientos en los precios del dinero.

“Tres de las cuatro mayores economías de Europa —Francia, Italia y España— celebrarán elecciones el próximo año, siendo Francia el país que concentra una mayor atención. De cara a esos comicios, anticipamos un grado significativo de relajación fiscal en toda la región; al fin y al cabo, es lo que suelen hacer la mayoría de los gobiernos en años electorales. Dado el calendario político, la ventana para aplicar una política monetaria más agresiva se limita a la segunda mitad de este año”, comenta David Zahn, responsable de renta fija europea de Franklin Templeton.

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