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La inauguración del Mundial que no pasará a la historia: ni Shakira salva un espectáculo tópico y descafeinado

11 June 2026 at 20:32

La inauguración del Mundial que no pasará a la historia: ni Shakira salva un espectáculo tópico y descafeinado

La ceremonia ha unido a nombres como Maná, J Balvin y Belinda, pero ha dejado mucho que desear en cuanto a relato, épica y, puestos a pedir, música en directo. Salma Hayek entregó la copa al presidente de la Fifa que había pedido calma ante las críticas

El Mundial de Calígula

“¡Pueblos del mundo, bienvenidos a México!”, ha pronunciado la cantante Lila Downs en el arranque de la ceremonia inaugural del Mundial de Fútbol 2026 celebrada este jueves en el estadio de Ciudad de México, antiguo Azteca. La artista ha sido la encargada de abrir la escueta actuación artística que ha marcado el inicio de los 39 días de competición en los que el balón robará protagonismo a casi todo: la actualidad política, económica y social pasarán a un segundo plano hasta el próximo 19 de julio, cuando se conocerá la selección ganadora.

Por mucha Shakira –que ni se ha quitado las gafas de sol– que haya aparecido en el show, secundada por Burna Boy, J Balvin, Maná, Danny Ocean, Los Ángeles Azules y Belinda, el espectáculo ha dejado mucho que desear, y no solo por su corta duración.

Al número le ha faltado relato para justificara la combinación de artistas. Algunos de los temas interpretados –con evidente y triste playback– hablan sobre el propio Mundial en sus letras, como el Partidazo de Danny Ocean o el Por ella de Belinda y Los Ángeles Azules–, pero se han colado otros completamente ajenos como Oye Mi Amor y Ritmo de J Balvin, cuya presencia en la ceremonia puede entenderse desde el punto de vista de incluir grandes nombres e incluir diversidad, pero por poco más.

De hecho, puestos a pedir, podría haberse aprovechado las dimensiones del campo para haber sido originales al menos en la puesta en escena, pero tampoco. Únicamente se ha utilizado el centro del coliseo, en el que apenas se ha colocado una plataforma de color dorado, en la que en el inicio del show ha emergido una reproducción del trofeo del Mundial. Ni cambios de escenario, ni tarimas flotantes ni ningún otro elemento que hubiera aportado algo de ritmo o sorpresa.

J Balvin, uno de los artistas protagonistas de la ceremonia inaugural del Mundial
J Balvin, uno de los artistas protagonistas de la ceremonia inaugural del Mundial

Está claro que un Mundial de fútbol no es un evento artístico por excelencia, pero la Super Bowl tampoco, y ha conseguido que sus shows acaparen los focos en todo el planeta. No ayuda tener en la retina el espectáculo mayúsculo y comprometido que Bad Bunny dio el pasado mes de febrero –al que precedieron otros números memorables como los concedidos por Lady Gaga, Bruno Mars y la propia Shakira junto a Jennifer López– pero, puestos a abrir un Mundial con una audiencia potencial de 6.000 millones de personas y que va a sumar hasta tres ceremonias inaugurales, cabía esperar algo más.

El escenario ayudaría a eso, el Azteca, que ha cambiado de nombre, se convierte en el primer estadio en la historia de los mundiales en ser sede de la inauguración por tercera vez. El coliseo que vio la 'Mano de Dios' de Maradona y el 'Gol del Siglo' en aquel memorable Argentina- Inglaterra, el campo que impresionó Andrés Calamaro, merecía algo más.

Más allá de las palabras de la artista mexicana Lila Downs, que ha asegurado que su país recibía al público “con la sonrisa” de sus corazones y ha reivindicado que el fútbol “une a todos”, tampoco ha habido espacio para mensajes políticos en un mundo en combustión, también en la frontera mexicana.

El gesto más destacable fue una renuncia. La de la presidenta, Claudia Sheinbaum, que decidió no acudir a la gala y regalar su entrada a una joven indígena.

Fuera del estadio sí hubo gritos políticos. Ajenos a la fiesta y a los focos, las madres de los desaparecidos se han manifestado para recordar que todavía existen 134.000 personas sin ser localizadas. “México campeón en desaparición”, clamaron a las puertas del estadio.

De Salma Hayek al himno oficial

La música volvió al centro del campo en los minutos previos al arranque del partido inaugural. La actriz Salma Hayek ha ejercido de embajadora de México para dar paso al desfile de las banderas de las 48 selecciones participantes.

Andrea Bocelli y Ejae, durante su actuación en la inauguración del Mundial 2026
Andrea Bocelli y Ejae, durante su actuación en la inauguración del Mundial 2026

A continuación, de nuevo el centro del campo lo han copado Andrea Bocelli y EJAE para interpretar el himno oficial del Mundial en una nueva estampa y actuación insulsa. Tras su intervención, Salma Hayek ha regresado para entregar a Gianni Infantino, presidente de la FIFA, la Copa del Mundo. Todo ello horas después de que el polémico mandamás del fútbol hubiera pedido “relajarse” a quienes critican que Estados Unidos haya impedido la entrada a un árbitro somalí que iba a pitar en el torneo.

El Gobierno de Somalia ha considerado “lamentable” este veto, que ha evitado que Omar Abdulkadir Artan se haya convertido en la primera persona de su país en arbitrar un partido en la historia del Mundial.

Al menos el final de la ceremonia permitió escuchar por primera vez voces en directo, de la mano de Tyla y Alejandro Fernández, que han interpretado los himnos nacionales de sus respectivos países, Sudáfrica y México, protagonistas del partido inaugural. Y ya cuando empezó a rodar el balón, tras marcar el anfitrión el primer gol del campeonato, las gradas empezaron a entonar el México Lindo.

El periodista y escritor Álex Grijelmo, elegido para ocupar la silla 'o' como académico de la RAE

11 June 2026 at 19:12

El periodista y escritor Álex Grijelmo, elegido para ocupar la silla 'o' como académico de la RAE

El doctor en Periodismo se queda la vacante que había quedado libre tras el fallecimiento de Antonio Fernández Alba en mayo de 2024

Entrevista - Mikel Herrán, 'Putomikel': “Deberíamos hablar de las condiciones de 'las malinches' y no romantizarlas para vender entradas”

El periodista y escritor Álex Grijelmo ha sido elegido por el Pleno de la Real Academia Española (RAE) este jueves, para ocupar la silla O, vacante desde el fallecimiento del arquitecto salmantino Antonio Fernández de Alba en 2024.

Su candidatura fue presentada por el periodista y exdirector de El País Juan Luis Cebrián, el lingüista y catedrático de Lengua española José Antonio Pascual y el doctor en Filología Hispánica Salvador Gutiérrez Ordóñez.

Grijelmo (Burgos, 1956) es doctor en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y cursó el Programa de Alta Dirección de Empresas en el Instituto de Estudios Sociales y Económicos Business School. Trabajó como becario en La Voz de Castilla, antes de ser contratado en 1977 en la agencia de noticias Europa Press.

En 1983 ingresó en El País, donde ocupó distintos cargos durante 16 años y fue el responsable de su Libro de estilo. También ha sido director editorial de periódicos locales y regionales del grupo PRISA, y director general de Contenidos de Prisa Internacional, la división que gestionaba varios medios en América Latina, como Radio Caracol. Entre 2004 y 2012 fue presidente ejecutivo de la Agencia EFE, en 2005 creó la Fundación del Español Urgente y en 2007 fue elegido presidente del Consejo Mundial de Agencias, para un mandato de tres años.

Grijelmo ha impartido igualmente clases como profesor de Redacción en la Escuela de Periodismo de la Universidad Autónoma de Madrid; y es autor de libros como El estilo del periodista, Defensa apasionada del idioma español, La seducción de las palabras, El genio del idioma, La gramática descomplicada, La información del silencio, Palabras de doble filo y La perversión del anonimato.

El académico recibió el Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes en 1998 y la Antena de Oro por su colaboración en el programa radiofónico No es un día cualquiera en 2006. También el Premio Castilla y León de Ciencias Sociales y Humanidades en 2018.

Mikel Herrán, 'Putomikel': "Deberíamos hablar de las condiciones de 'las malinches' y no romantizarlas para vender entradas"

10 June 2026 at 21:18

Mikel Herrán, 'Putomikel': "Deberíamos hablar de las condiciones de 'las malinches' y no romantizarlas para vender entradas"

El divulgador hace referencia al musical de Nacho Cano para ejemplificar uno de los estereotipos sobre la Edad Media que desmonta en su libro 'Sobrevivir en el Medievo'

El Papa bendice la Sagrada Família y reivindica el templo de Gaudí como “faro abierto al Mediterráneo”

Entrevista compelta en vídeo con Mikel Herrán

“Somos el único país que en su día nacional no celebra una conquista de derechos, sino de un territorio”. El doctor en arqueología y divulgador Mikel Herrán (PutoMikel) es crítico con la forma en la que habitualmente miramos al pasado, tanto por quienes, como a Vox, “solo le interesa para vender el relato de futuro que ellos quieren vender”, como los que siempre lo tachan de haber sido peor y abogan porque haya que tenerle miedo.

En concreto para combatir los mitos y estereotipos que existen sobre la Edad Media publica Sobrevivir en el Medievo: Crónica de un viajero por Spania (Planeta), donde demuestra que la imagen oscura, sucia, violenta e ignorante que tantas veces se ha mostrado en películas y libros sobre esta etapa, poco o nada tiene que ver con cómo vivieron de verdad durante ella.

Sobrevivir en el Medievo llama la atención porque los libros de historia no suelen recoger tanto lo que sucedía en las calles, el interior de las casas o los mercados.

Las fuentes que tenemos, sobre todo de determinados periodos, vienen del poder, de las instituciones, que se dan importancia a sí mismas. Hablan de los entresijos de la Corte, de las batallas, de su linaje, de sus proezas. Eso ha coloreado mucho qué entendemos como Historia, pese a que entender la vida cotidiana nos dice muchísimo más de cómo vivía la mayoría de la gente.

Sin negar que había violencia, entendemos el pasado como violento porque nos fijamos en el relato de la gente para quienes la guerra era gran parte de su prestigio, y no va a hablar tanto de cómo solucionaban los vecinos las rencillas del día a día o cómo comerciar cuando vives en una zona de frontera donde hay bandidos. Esto no ha llegado tanto a los libros del colegio, porque la historia nació como asignatura obligatoria para formar un espíritu de nación y, por tanto, está muy fijada en los reyes y sus grandes logros, las batallas, las paces, y punto.

Busca romper con la historia hegemónica.

Sí, porque ahí solo hay un tipo de persona: hombres, blancos, heterosexuales y con poder. Las mujeres, las personas con discapacidad, la infancia y la vejez se han quedado fuera del relato. Y ya no solo es hablar de la historia de la sexualidad o cómo se construye una raza, que es importante, sino que hemos dejado fuera a la inmensa mayoría de la población, incluso a la que tradicionalmente se ha interesado por la historia, como los señores de clase obrera que tampoco se han visto representados porque no se habla de la lucha de clases. Es necesario que toda la gente se vea representada porque si estamos diciendo que la historia es importante porque nos habla de nosotros, qué mínimo que todos tengamos historia, ¿no?

Una de las cosas que ha trascendido de la Edad Media es que existía una única religión o que las personas eran muy rectas, pero según cuenta en su libro, no fue así.

Para nada. Pensamos que en la Edad Media todo el mundo era superdevoto, pero había campesinos quemando iglesias con nobles dentro. Y también judíos y musulmanes cantando misas en Madrid, a musulmanes celebrando la Navidad o el Año Nuevo en Córdoba, y a cristianos comprando en carnicerías musulmanas de barrio. También pensamos en que los barrios estaban totalmente separados, como la Morería y la Judería, cuando Isabel la Católica tuvo que ordenar a los judíos que volvieran a la Judería porque esa barrera se estaba empezando a disgregar en muchas ciudades.

El problema está en pensar en compartimentos estancos y en que las relaciones entre culturas como bloques tienen que ser totalmente pacíficas o violentas. Y no es ni lo uno ni lo otro, porque las culturas no son bloques homogéneos.

La historia nació como asignatura obligatoria para formar un espíritu de nación, pero es mucho más que eso

Mikel Herrán (PutoMikel) Doctor en arqueología y divulgador

Se suele decir que hay que aprender la historia para que no se repita, que lleva implícito dar por hecho que todo fue malo.

Pasa siempre, es como si la historia fuera el coco. Es verdad que nos da muchas lecciones sobre cómo funciona el poder, pero también es muy importante para imaginar otros futuros. Hay quien la utiliza para decir que siempre ha habido guerra, violencia, desigualdad y que el capitalismo es algo natural del hombre; y no. Ha habido otras formas de vivir, comunales, de resistir, de redistribuir y solucionar conflictos que no tienen que ver con la guerra y que no hemos glorificado tanto.

Como divulgador, ¿qué opina sobre que desde la Política haya episodios del pasado como la Reconquista, que están recurrentemente siendo traídos al presente?

El debate sobre el concepto de Reconquista es muy interesante porque nace y se solidifica en el siglo XIX y ha tenido muchos vaivenes. La República lo intentó usar durante y después de la Guerra Civil, como para recuperar España; pero surgió como concepto que ponía lo católico como la esencia de lo español. Esto casaba mucho más con el proyecto franquista. Franco hizo un uso brutal tanto del concepto de Reconquista como de Cruzada.

Para quienes lo están usando ahora, la Reconquista significa emigración, expulsar, la expulsión de los moriscos como una celebración, abandonar la separación entre Iglesia y Estado porque son lo más importante para la unidad de España. Y, sobre todo, es hablar de una unidad política que no existía en la Edad Media, en la que la estructura de poder recuerda más a algo federal que al modelo de país por el que aboga Vox, que es un uso muy torticero de la historia. A esta gente la historia le interesa solo para vender el relato de futuro que ellos quieren vender. Lo vemos con la Reconquista y Vox, pero también con la conquista de América, el PP y Ayuso.

¿Cómo leyó que Ayuso reivindicara a Hernán Cortés?

Es preocupante porque ha habido un cisma diplomático entre México y otros países de Latinoamérica y España, por la falta de reconocimiento. Tenemos que reconocer nuestro pasado colonial como lo que es. Ni una cosa por la que nos tengamos que fustigar ni vanagloriar, pero sí ver que somos el único estado que en su día nacional no celebra una conquista de derechos o una constitución, sino de un territorio. Esto es algo por lo que tenemos que responder y cambiar.

Ayuso habla de que hay muchas 'malinches' en el metro, reduciendo a las mujeres migrantes a un estereotipo, que en el caso de las 'malinches' ha sido muy doloroso en México porque se le ha denominado la chingada, la violada, la traidora. Es como si Ayuso va a Francia y dice es una 'Carmen'. La reduces a un estereotipo casi literario más que a unas personas con unas necesidades, que viven aquí intentando labrarse un futuro y se encuentran con obstáculos continuos por ser personas migrantes. Eso es de lo que deberíamos hablar, de las condiciones a las que se enfrentan y no de un relato romantizado del que se puede hacer un musical para vender entradas.

Vox y PP apelan continuamente a la nostalgia en sus discursos. Como historiador, ¿cómo ve que se aluda tanto al pasado para defender que antes se vivía mejor?

Yo quiero complicar el relato que hay sobre la Edad Media y decir que no se vivía tan mal, pero no quiero que eso lleve a decir que se vivía mejor, porque hay mucha nostalgia de esta época también. Me pasa mucho al ir a librerías, sobre todo generalistas, que deberían cambiar el cartel de la sección de Historia y poner de autoayuda, porque tienen títulos que interpelan directamente al futuro lector, como 'No te arrepientas' o 'Nada por lo que pedir perdón'.

No están enseñando historia, te están diciendo que tú, persona de a pie de Madrid de 2026, no te tienes que sentir mal por lo que hizo un extremeño hace 500 años. Denunciar los abusos de la conquista no es señalar a un vecino de Carabanchel que tiene que sentirse mal, es hablar de cómo se crea un régimen de explotación cuyas consecuencias seguimos presenciando en muchos casos, a nivel de racismo, de desigualdad económica, que afecta no solo a una persona maya de México, pero también al obrero de Vallecas.

En su libro desmonta mitos sobre la Edad Media, pero ¿hay alguna época, incluso el presente cuando llegue el día de mañana a los libros de historia, de la que no se generen tópicos?

Las épocas que mejor prensa tienen son Roma y el Antiguo Egipto, que reducimos a grandes monumentos, y parece que la gente que los construyó y vivía junto a ellos no importa. Hablamos de que en la antigua Atenas nació la Democracia, pero no de que era solo para unos pocos y que la inmensa mayoría de la población no tenía poder de voto porque no eran propietarios, ni hombres, ni ciudadanos libres o porque eran extranjeros. Esto habla de cómo hemos elegido ver ciertas cosas.

Denunciar los abusos de la conquista es hablar de cómo se crea un régimen de explotación que afecta tanto a una persona maya de México como al obrero de Vallecas

Mikel Herrán (PutoMikel) Doctor en arqueología y divulgador

¿Cómo convive en su labor de divulgación con las dinámicas, para bien y para mal, que se dan en las redes sociales?

Las redes sociales no nacieron para divulgar, fue con la excusa de poder ver qué hacía tu primo, pero realmente fue para vender productos. Por eso el perfil de influencer lifestyle es lo más natural, y en este sentido, ofrecer contenido de forma medida, rigurosa, intentando rehuir del clickbait, es algo que no casa bien. También está que hablas en un mercado de la economía de la atención, en el que tienes que estar todo el rato agitando las llaves para mantenerla. No es fácil.

En mi caso además que hablo desde una perspectiva muy clara y posicionada de la historia de gente que no se ha sentido tan representada, me ha llovido mucho hate. Si a la gente le molesta que hable de arqueología queer y que rebata mitos como la Reconquista, es porque sigue habiendo mucho trabajo que hacer. Y lo sigues haciendo, es también como una dosis de energía.

Entrevista completa

Vídeo: Adrián Torrano

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