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El último, que cierre la puerta y apague la luz

9 June 2026 at 23:30

La secretaria de Organización de Sumar, Laura Moreno, ha renunciado a su cargo, sin esperar a la convocatoria de una asamblea que no hace más que retrasarse. Y es que una no puede estar pendiente de Rufián y compañía para decidir sobre el futuro, sobre todo, ante el inane presente. Parece que Moreno se vuelve a la enseñanza y, como se le vencían los plazos para formalizar administrativamente su readmisión, ha tirado por la calle de en medio. No es que resulte una sorpresa en el partido de Yolanda Díaz, por cierto, también dimisionaria, pero contribuye a esa sensación de fin de ciclo, de «el último que cierre la puerta y apague la luz» que embarga a los partidos de la extrema izquierda. Son las consecuencias de fragmentar socialmente a los electores y convertirlos en «minorías», en lugar de tratarlos por la categoría principal, que es la de ciudadanos libres e iguales en un sistema democrático. Y, claro, puestos a fragmentar, los nacionalistas lo hacen de vicio y están acabando por llevarse el gato al agua.

Miremos el caso de los valencianos de Compromís. ¿Qué les viene mejor? ¿Seguir sumados a una formación en caída libre o unirse a los independentistas catalanes y sus supuestas listas únicas provinciales? Mónica Oltra no parece estar muy convencida de seguir con los yolandistas, y eso que los de Rufián tampoco están para tirar cohetes. No es solo que ERC perdiera seis escaños y 400.000 votos en las generales de julio de 2023. Es que ya había caído en las municipales de mayo de ese año, con 300.000 votos menos, y tuvieron un resultado igual de malo en las autonómicas de 2024, con la pérdida de 13 diputados y del liderazgo independentista. Ahora, las encuestas de opinión acusan con fuerza la irrupción de la extrema derecha separatista de Aliança Catalana, que afecta transversalmente a todos los partidos en el Principado, salvo a Vox, que también subiría en las próximas autonómicas. El hecho de que Gabriel Rufián pontifique como si estuviera de portavoz de Zeus en el Olimpo no es óbice para que los republicanos lleven unos años no excesivamente brillantes.

A estas alturas, uno ya no sabe si es mejor que exista una izquierda fuerte a la izquierda del PSOE o, visto los resultados de la coalición de Gobierno, si conviene que vuelva a la irrelevancia de una Izquierda Unida que, tras renunciar al principio internacionalista, se avino a formar parte del mejunje actual. Lo mismo un Partido Comunista de España, con todas las letras, que reivindicara los principios del marxismo, desde la nacionalización de la producción hasta la fusión del Partido con el Estado, podría atraer a esos votantes que hoy dudan entre las Belarras y sus ideologías de género, y el andalucismo radical de los Clinton de Cádiz, por poner un ejemplo de alguien con más éxito electoral que los de Yolanda Díaz, «invitada permanente» en la dirección de Sumar, circunstancia que recuerda, salvando las distancias, a esa «presidencia eterna» del finado Chávez, que tanto lustre daba a la revolución bolivariana. El problema, y es una advertencia leal, es si la cosa de las cloacas se le complica demasiado a Pedro Sánchez y, pasadas la visita de Su Santidad y el Mundial que comienza mañana, se queda cuerpo gentil con el escándalo y se ve obligado a adelantar elecciones. En ese caso, va a pillar a nuestras izquierdas haciendo el cimbel.

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Yolanda Diaz (Sumar). Comparecencia, a petición propia, del Presidente del Gobierno Pedro Sánchez ante el Plen
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