Normal view

Cuidado com o toliamor. Eis 4 formas pelas quais sabota relações

By: ZAP
9 June 2026 at 21:30
O problema não está necessariamente na não monogamia, mas na desigualdade emocional que surge quando uma das partes aceita algo (sem saber) que contraria os seus desejos, valores ou limites. Cada vez mais jovens adultos vivem relações em “zonas cinzentas”, em que a exclusividade é muitas vezes presumida, mas raramente discutida de forma clara. A tendência foi confirmada recentemente, num novo inquérito da ClarityCheck, realizado junto de 3890 adultos entre os 18 e os 35 anos, citado pela Vice. E é associada ao conceito de “toliamor” — um termo usado para descrever relações em que há um desencontro entre aquilo

"No es que el cerebro no pueda descansar, es que ha desaprendido a hacerlo"

9 June 2026 at 17:09

La ansiedad es uno de los trastornos más comunes en España y una sociedad repleta de estímulos no está ayudando a gestionarla. Y, esto, para la psicóloga Begoña del Campo, es el verdadero problema, pues es, entre otros motivos, el motivo por el que el mecanismo de la ansiedad ha dejado de ser adaptativo para mantenerse activado de forma constante. "El estilo de vida actual favorece precisamente eso: vivimos en un entorno de estimulación continua, donde la atención está fragmentada, la comparación es constante y la sensación de urgencia se ha normalizado", explica a 20bien.

El acceso a la información, la navegación a través de las redes sociales, trabajos cada vez más exigentes y la rutina del día a día están provocando lo que la experta denomina 'ansiedad silenciosa', un trastorno que encuentra en la salud mental de las personas un lugar en el que pasar desapercibida, pero provocando signos de alerta y vigilancia constante que se traducen en síntomas, entre los que se cuela la sensación de ausencia de descanso y de agotamiento mental.

¿Estamos forzando al cerebro a funcionar en un modo para el que no está diseñado?

"El volumen de estímulos es alto", advierte la psicóloga, sin embargo, explica que el cerebro se adapta. En este sentido, el problema ya no solo es la hiperestimulación sino la combinación de estos dos factores. "Cuando el cerebro se expone de forma constante a la hiperestimulación, aprende ese estado como referencia, se recalibra, y lo que antes era un nivel alto de activación pasa a ser lo normal; en ese punto, cuando intentas parar, aparece incomodidad, como si el silencio generara inquietud, como si faltara algo. No es que el cerebro no pueda descansar, es que ha desaprendido cómo hacerlo", cuenta a 20bien.

Siguiendo este contexto, la pregunta para la experta era casi una oblación. ¿Estamos forzando al cerebro a funcionar en un modo para el que no está diseñado? Su respuesta ha sido un rotundo "sí". La experta explica que el cerebro humano necesita ciclos, como la activación y la recuperación o la atención y la desconexión, pues solo así significa que está funcionando de forma eficiente.

Sin embargo, "hoy vivimos en una activación sostenida, sin pausas reales, donde incluso los momentos que llamamos descanso están llenos de estímulos; esto tiene consecuencias claras: disminuye la capacidad de concentración, aumenta la irritabilidad y aparece una sensación constante de saturación", añade.

Esto explicaría así aquella sensación de muchas personas que dicen no descansar incluso cuando paran. Para la psicóloga ese es el momento en el que se toma consciencia de que se vive en un plano de activación sostenido y por tanto, de pérdida de concentración, lo que provoca que se salte de estímulo a estímulo, sin conseguir reducir la activación del sistema nervioso. En este sentido, "no es que el cerebro falle, es que lo estamos utilizando fuera de sus condiciones óptimas", alerta la psicóloga.

¿Y cómo se frena este exceso de activación?

Cambiar aquello que el cerebro ha aprendido o a lo que se ha adaptado no es fácil ni se consigue con un solo gesto puntual, advierte Begoña del Campo. Sin embargo, la experta asegura a 20bien que, aunque "no hay un tiempo exacto porque depende del nivel de cronificación, sí hay una condición clara: necesita experiencias repetidas de calma para recalibrarse". Toca por tanto cambiar el cerebro por repetición.

En este sentido, la neuropsicología de la que especialista Del Campo, recomienda estrategias con eficacia como el entrenamiento cerebral "reduciendo estímulos de forma consciente, entrenando la atención a través de prácticas como la respiración o la meditación y trabajando los patrones automáticos de pensamiento", nos cuenta. La experta explica que la reprogramación del cerebro es posible, ya que tiene la capacidad de interpretar lo que ocurre y esto, por tanto, es algo que se puede entrenar. "Podemos ensayar nuevas formas de pensar, de sentir y de reaccionar, y eso modifica la experiencia que tenemos de la realidad", concluye.

El mapa genético de la ansiedad: un estudio revela su arquitectura biológica y su relación con la salud mental y física

9 June 2026 at 13:01

Un estudio a gran escala, basado en los datos genéticos de casi 700.000 personas de ascendencia europea, ha hallado el mayor número de asociaciones genéticas relacionadas con la ansiedad identificadas hasta la fecha, lo que ha arrojado luz sobre los mecanismos biológicos subyacentes a este trastorno. Los resultados de este estudio internacional, codirigido por investigadores del King’s College de Londres y el instituto de investigación médica QIMR Berghofer, se han publicado este martes en la revista Nature Human Behaviour.

Tradicionalmente, la investigación clínica ha clasificado a los pacientes según su diagnóstico, los que lo tienen y lo que no. Pero este estudio supone un avance disruptivo porque presenta a la ansiedad no como un estado fijo, sino como un espectro que va desde la respuesta natural del organismo al estrés diario hasta los trastornos crónicos y debilitantes.

Los autores explican que aunque los trastornos de ansiedad están aumentando drásticamente a nivel global y son una de las afecciones de salud mental más prevalentes del mundo, el estudio de las bases genéticas de la ansiedad ha permanecido históricamente rezagado frente a otros trastornos psiquiátricos, como la esquizofrenia o el trastorno bipolar.

Un estudio genético de casi 700.000 personas

La investigación se diseñó como un estudio de asociación de genoma completo (GWAS, por sus siglas en inglés), una técnica que analiza el ADN de muchas personas —en este caso, 693.869— para identificar qué diferencias genéticas surgen con mas frecuencia en los que sufren síntomas de ansiedad severos.

Así, identificaron 74 ubicaciones en el genoma donde las diferencias genéticas estaban vinculadas a los síntomas de la ansiedad. Alrededor de la mitad de estas ya habían sido reportadas en GWAS de ansiedad anteriores, pero el resto (39 de los loci) eran novedosos.

Además, el estudio aporta evidencia sólida del papel de genes específicos de la ansiedad, como PCLO y SORCS3. Los análisis mostraron que muchos de los genes implicados son particularmente activos en el tejido cerebral y participan en la forma en que las células nerviosas se comunican entre sí.

Pese a la relevancia de estos hallazgos, los investigadores creen que las variantes genéticas comunes analizadas solo explican aproximadamente el 6% de las diferencias en la gravedad de la ansiedad entre las personas.

Los autores subrayan que este porcentaje demuestra que un amplio margen depende de factores externos, como las influencias ambientales, las interacciones directas entre los genes y el entorno, y otros efectos genéticos aún no detectados de manera estadística.

Experiencia de vida

El estudio afirma que una predisposición genética elevada no dicta de forma inevitable el destino de una persona sino que el riesgo individual depende de una compleja interacción entre la biología, las experiencias de vida, los contextos sociales y los factores psicológicos.

Así, una persona con un perfil genético de alto riesgo podría no desarrollar jamás un trastorno de ansiedad si vive en un entorno favorable, mientras que alguien con bajo riesgo genético podría desarrollarlo frente a situaciones de estrés severo o traumas.

Además, que las tasas de ansiedad estén aumentando de forma acelerada en las últimas generaciones muestra que los factores ambientales y sociales están jugando un papel determinante y que las estrategias de salud pública para reducir la incidencia de la ansiedad deben centrarse en modificar y abordar dichos factores del entorno.

No obstante, descifrar el riesgo genético individual es esencial para identificar a quienes son más sensibles a las presiones externas y facilitar el diseño de tratamientos personalizados y enfoques preventivos más eficaces.

Salud física

Por último, el estudio encontró una amplia gama de correlaciones genéticas significativas de la ansiedad con afecciones de salud mental como física, incluyendo la depresión, el síndrome del intestino irritable, el dolor crónico, la enfermedad de las arterias coronarias, la endometriosis y la migraña.

Estas correlaciones resaltan la interconexión entre la salud mental y la física. Es importante destacar que, si bien algunas variantes genéticas compartidas pueden aumentar el riesgo tanto de una afección de salud física como de síntomas de ansiedad más graves, también es cierto que vivir con dolor o enfermedades crónicas puede contribuir a los síntomas de ansiedad", apunta Brittany Mitchell, del QIMR Berghofer y coprimera autora del estudio.

"Nuestros hallazgos no revelan una causalidad ni la dirección del efecto, pero sí plantean preguntas importantes para futuras investigaciones", concluye la investigadora.

❌