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El motín del “Schatz”: por qué el BCE vigila más a Kevin Warsh que a su propia inflación

7 June 2026 at 04:00

Junio viene fuerte, muy fuerte. Por si el calendario no venía ya cargado por la salida a bolsa de SpaceX, el mercado estará muy pendiente de las reuniones de nueve bancos centrales. Pero mientras Elon Musk sueña con conquistar el espacio, los bancos centrales siguen atrapados en la misión más terrenal de controlar la inflación sin estrellar la economía.

El Banco Central Europeo (BCE) será el primero en debutar el 11 de junio, en un momento en el que, además de la inflación, el equipo de Christine Lagarde ve cómo el dólar sigue imponiendo su ley y el mercado de deuda empieza a desafiar el relato de calma que intenta sostener Fráncfort.

La semana siguiente llegará el turno de la Reserva Federal (Fed), con todas las miradas puestas en el debut de Kevin Warsh al frente de la institución. Y ahí Europa también se la juega, porque además de estar pendiente de sus propios datos, no podrá perder de vista lo que decida Washington.

Y aunque el mercado no espera ahora mismo un movimiento agresivo del BCE, eso no significa que la situación sea tranquila. La inflación de la eurozona ha escalado hasta el 3,2% en mayo y el euro se mueve bajo la presión de un dólar fuerte. Si la divisa europea se debilita, el golpe llegará por el encarecimiento de la energía, las materias primas y las importaciones más caras. Es decir, más inflación importada.

Xavier Chapard, estratega de LBP AM, apunta precisamente a ese riesgo: “una subida de tipos a mediados de junio se ha vuelto prácticamente inevitable, aunque su escenario central sigue contemplando una única subida este año”, señala. Con los tipos oficiales en el 2%, Fráncfort intenta mantener una hoja de ruta previsible, pero el margen de maniobra empieza a estrecharse.

El mercado desafía al BCE

El aviso más serio no viene de los discursos. Viene de la deuda. El bono alemán a dos años, conocido como Schatz, es una de las referencias más sensibles a los movimientos de tipos a corto plazo en las últimas semanas ha empezado a exigir más dinero a los inversores.

Su rendimiento ha pasado del entorno del 2,53% a superar el 2,65% en el mercado secundario. Puede parecer un movimiento pequeño, pero en renta fija es una señal relevante, ya que el mercado está diciendo que no compra del todo el mensaje de calma del BCE.

La última vez que el Schatz se desvió con tanta claridad de la estrategia oficial fue durante el golpe inflacionista posterior a la pandemia, cuando el mercado terminó empujando al BCE a abandonar los tipos negativos de forma abrupta.

Ese recuerdo pesa en Fráncfort. Porque cuando la deuda se rebela, los bancos centrales dejan de controlar por completo las condiciones financieras reales de la economía.

Los bonos ya están endureciendo las condiciones

El problema para el BCE es que el mercado puede endurecer las condiciones financieras incluso sin una subida oficial de tipos. Si los bonos ofrecen más rentabilidad, financiarse cuesta más. A los estados, a las empresas y, al final, también a los hogares. El encarecimiento de la deuda pública se filtra hacia el crédito, las hipotecas y la inversión.

El bono alemán a diez años refleja ya esa tensión. Su rentabilidad ha pasado de moverse cerca del 2,7% a situarse en torno al 3,03%. Federated Hermes advierte que, si el conflicto con Irán persiste y los precios de la energía se mantienen elevados, “Europa será una de las regiones más perjudicadas”. La Comisión Europea ha rebajado ya sus previsiones de crecimiento para la UE del 1,4% al 1,1% en 2026 y ha elevado su previsión de inflación al 3,1% por el impacto del shock energético.

La sombra de la Fed

Por si esto fuera poco, a esta presión interna se suma la amenaza exterior de Estados Unidos. Kevin Warsh llega con un perfil más duro, más inclinado a mantener una política monetaria restrictiva. Si Warsh decide endurecer la política monetaria en Estados Unidos en su debut de este mes, los inversores globales podrían mover en masa sus capitales hacia el dólar para capturar esos mayores rendimientos seguros, presionando la cotización del euro.

En este sentido, Pedro del Pozo, director de inversiones financieras de Mutualidad, afirma que “las bajadas de tipos que parte del mercado esperaba en enero en Estados Unidos han quedado prácticamente descartadas”.

Y un euro débil es una pesadilla para Fráncfort. El BCE podría perder su soberanía y tendría que doblegarse ante las decisiones de Washington. Verse obligado a subir tipos no porque la economía europea esté fuerte, sino porque Washington empuja al BCE contra la pared.

La cuestión es si Fráncfort tiene fuerza suficiente para ignorar la presión del dólar, la línea dura de la Fed y el motín técnico del Schatz. De momento, los movimientos en la renta fija reflejan que el mercado quiere más rentabilidad, teme que la inflación tarde más en bajar y no descarta que los tipos sigan altos durante más tiempo. Lagarde necesita recuperar el control del relato, porque si los bonos siguen tensionándose, el mercado habrá empezado a subir los tipos por su cuenta.

Miguel Ángel Alcalá (BBVA Spark): "Siempre hay dinero para los buenos proyectos"

7 June 2026 at 04:00

Miguel Ángel Alcalá, el responsable de BBVA Spark en Europa, la división de BBVA que apoya a compañías innovadoras de alto crecimiento, principalmente startups, asegura que el interés inversor a nivel continental no se ha paralizado por la incertidumbre derivada de la guerra en Irán, porque "siempre hay dinero para los buenos proyectos". En su opinión, el mayor obstáculo que afronta Europa es la fragmentación. "Hay más de 30 trillones de ahorro de particulares y empresas de liquidez y la mayoría está en depósitos", explica para añadir que el problema, por tanto, no es la falta de capital, sino la regulación.

Una situación que aboca a que las empresas emergentes que quieran crecer en Europa tengan que destinar parte de sus recursos a cuestiones burocráticas. En una conversación con La Información Económica, en el marco de la 15 edición del South Summit, que se ha celebrado esta semana en Madrid, Alcalá se muestra optimista con las previsiones que maneja de cara a este ejercicio. "Esperamos un muy buen año de actividad y vamos a conceder más financiación que el año pasado", admite. BBVA Spark acumula en financiación comprometida 1.000 millones desde su lanzamiento en 2022 y suma más de 1.700 clientes.

En este contexto, se muestra optimista y confía en que de aquí a los siguientes cuatro años, Europa haya evolucionado y roto las barreras legales que afronta en estos momentos. "Para 2030 Europa debería haber evolucionado para que una startup española, holandesa o alemana que quiera escalar a otro país de la UE pueda hacerlo", expresa. En este escenario, Alcalá aspira a que Spark se convierta en uno de los principales financiadores del ecosistema emprendedor. La inteligencia artificial se ha convertido en la protagonista de esta edición del South Summit, una tecnología que invita a "redefinir las fortalezas para que la inversión sea atractiva".

"El mero hecho de montar una empresa de software que sea Business to Business (B2B) ya no implica garantías de éxito", sostiene. En estas circunstancias, la gran pregunta es si el proyecto tiene viabilidad para garantizar su continuidad durante diez años más. Algunas corrientes apuntan a que la clave del éxito puede estar en el canal de distribución, en cambio otras miran hacia la penetración de tu producto en los procesos del cliente. "Estamos en un contexto de cambio bestial en el que todo va a cambiar muchísimo, pero no detecto pesimismo entre inversores, empresarios ni grandes corporaciones", agrega, al tiempo que incide en que no prevé que el capital huya por miedo a no saber interpretar la IA.

"Detecto que el análisis que se realiza a la hora de entrar en una compañía se incorporan nuevas preguntas que los emprendedores deben saber responder y que los inversores necesitan para tomar decisiones antes de invertir", expresa. Preguntado por la preocupación en el mercado por la crisis que atraviesa el crédito privado, que ya salpica a gigantes financieros como Blackstone, que se ha visto obligado a limitar al 5% las retiradas de dinero de su fondo de crédito privado (Bcred), descarta que vaya a afectar a la actividad de BBVA Spark. La radiografía a nivel nacional arroja que Cataluña concentra alrededor del 40% de la inversión de BBVA Spark en España, un porcentaje ante el que Alcalá se muestra convencido de que Barcelona seguirá liderando el emprendimiento a nivel nacional.

"Lo curioso es que los inversores están en Madrid y los emprendedores en Barcelona", bromea al respecto. Estas dos ciudades junto a Sevilla, Bilbao, Valencia se erigen como adalid del ecosistema emprendedor en España, sobre las que pone en valor los proyectos en materia de inteligencia artificial que se están desarrollando. Esta división también opera en Argentina, Colombia, México y Reino Unido. Hace menos de un mes alcanzaron un acuerdo con Nasdaq Private Market de cara a facilitar liquidez a empresas privadas de alto crecimiento en América Latina.

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