La coherencia del Papa frente a la migración
A la hora de analizar los discursos, los mensajes y los gestos de León XIV hay que enmarcarlos en la coherencia de una doctrina que ni ha cambiado ni puede cambiar. Es coherente con el apostolado de Jesús. No se puede ser cristiano sin sentirse sobrecogido por la situación de los más desfavorecidos, así como por las injusticias en un mundo que no es perfecto. La izquierda política y mediática tiene por costumbre hacer siempre interpretaciones parciales o aprovechar cualquier oportunidad desde una concepción excluyente. Estaría muy bien que cuando muestra ese fervor hacia el Santo Padre lo acompañara, precisamente, de un mayor respeto hacia lo que significa y ha significado la Iglesia en la Historia. No voy a pretender que se conviertan, algo que sería muy positivo, pero al menos que sean coherentes con el conjunto de una Doctrina que es un camino de bondad, solidaridad e igualdad. Es superior a cualquier ideología o planteamiento partidista, aunque ni puede ni pretende ser nada más y nada menos que lo que es. No se trata de caer en un planteamiento teocrático o un clericalismo. Al final, sirve para plantear cuál es el sentido de nuestra existencia. El Papa se ha reunido en Canarias con migrantes, voluntarios y trabajadores vinculados a las labores de acogida y rescate. Lo ha hecho con la sensibilidad evangelizadora que le caracteriza y animando a seguir ofreciendo «acogida, escucha, cercanía y cuidado de los más débiles». El fenómeno migratorio tiene una enorme trascendencia y está provocando tensiones y problemas en toda Europa, aunque es bueno recordar que la Historia de la Humanidad no se entiende sin las migraciones que están en su origen. Lo han sido de todo tipo y son las que han transformado el mundo. Es importante tener en cuenta que una «generosa labor de caridad y misericordia» no entra en contradicción con actuar en los países de origen para conseguir que nadie tenga que abandonarlos por necesidad económica o huyendo de la violencia. El problema es que Europa hace muy poco en este sentido. Otro aspecto que es fundamental es la lucha contra las mafias que se enriquecen con la migración y la trata. No hay respuestas fáciles a problemas tan complejos, pero son los que deberían afrontar con seriedad, rigor y eficacia los políticos.
Francisco Marhuenda. Académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España y de la Real Academia de Doctores de España. Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE).


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