La salida a bolsa de SpaceX ha llevado a los mercados financieros a enfrentarse a una paradoja difícil de ignorar: una empresa que todavía no genera beneficios aspira a una valoración de 1,8 billones de dólares, una cifra superior al PIB de numerosos países. Para el periodista de Economía de La Vanguardia Piergiorgio Sandri, la operación refleja hasta qué punto los inversores están dispuestos a apostar por el futuro. “SpaceX no gana dinero, no tiene beneficios, no es rentable”, recordó, pese a que la compañía protagonizará la mayor salida a bolsa jamás vista en Wall Street.