Volvió el espíritu olímpico
Barcelona revivió ayer la magia olímpica 34 años después. La emoción que se sintió en 1992 cuando la flecha de Antonio Rebollo surcaba el cielo hacia el pebetero de Montjuïc es la misma que estremeció ayer a todos los que pudieron ver cómo la fachada de la Sagrada Família se iba iluminando armónicamente desde abajo hasta llegar a la cruz de la torre de Jesús. Fue impresionante. Barcelona es poderosa cuando quiere y ayer envió la mejor postal que se podía mandar al mundo.
