El gobierno de Canadá ha aprobado estos días un plan para trasladar las últimas ballenas que quedan cautividad en un controvertido acuario de Ontario, donde ha muerto una gran cantidad de cetáceos, hasta otras instalaciones de Estados Unidos y también de España, concretamente el Oceanogràfic de Valencia. De este modo, se trata de evitar que los animales que aún quedan allí sean sacrificados, otra de las opciones que se habían previsto ante el cierre de dicho acuario.