Margarita de Dinamarca reaparece ayudada con un andador tras su angina de pecho y el trombo
La salud de la reina Margarita II de Dinamarca ha preocupado mucho a su pueblo. En los últimos tiempos se ha visto resentida por cuestiones médicas, pero las alarmas saltaban el pasado 14 de mayo cuando era ingresada de urgencia a consecuencia de una angina de pecho. Presentaba un fuerte dolor y opresión en el pecho. Tras varios días bajo observación y tras someterse a una angioplastia en la arteria coronaria, fue dada de alta. Sin embargo, tan solo cinco días después regresaba al Hospital Rigshospitalet de Copenhague con un nuevo problema médico que precisaba atención urgente.
Su segundo paso por el centro hospitalario respondía a la presencia de un gran coágulo de sangre en la región de la cadera. Se especificaba que era resultado de una caída previa que ha tenido fatales consecuencias. Desde palacio se aseguraba que estaba “bien dadas las circunstancias”, pero adelantaban que debía guardar reposo y seguir a rajatabla las indicaciones de sus doctores. Pero, al parecer, ya le han dado el visto bueno para volver al trabajo y afrontar tareas de la agenda oficial. Eso sí, con máxima precaución y un andador facilitándole dar sus primeros pasos tras salir del hospital.
La reina Margarita de Dinamarca, con andador
La madre del actual rey Federico de Dinamarca recibió el alta hospitalaria el pasado 29 de mayo. Desde entonces ha estado refugiada en el interior del palacio de Fredensborg, cumpliendo con las pautas marcadas por sus especialistas, que le recomiendan reposo. También bajar el ritmo y atender cada vez menos compromisos institucionales, cediendo un poco más la responsabilidad en su hijo y priorizando ahora su salud a la corona danesa.
Aun así, este jueves ha vuelto a la escena pública. Este 11 de junio, la soberana ha querido retomar sus quehaceres en cuanto a la representación de la familia real. Un compromiso que le hacía esta mañana entregando el Premio Príncipe Henrik. No ha supuesto un problema mayor para ella presidir este acto, pues se desarrollaba en el propio palacio. Tan solo tuvo que desplazarse por sus estancias hasta encontrarse con los galardonados, los organizadores, su equipo y, por supuesto, con la prensa. Salvó las distancias apoyándose en un andador.
La reina Margarita ha llamado poderosamente la atención de todos por su andador. La necesidad de usarlo es evidente, después de ser intervenida en la pierna por la presencia de un coágulo. Pero lo que han aplaudido todos es que haya priorizado su compromiso con la corona a su propio bienestar, interrumpiendo su descanso y recuperación para cumplir. La fragilidad de la salud ha dejado de ser un tabú entre las royals, como así demuestra también la princesa Mette-Marit, que ya se deja ver acompañada de una bombona de oxígeno a la espera de su trasplante de pulmón. También quizá la Reina Letizia, que con su neuroma de Morton no ha dudado en bajarse de los tacones y, cuando era necesario, pedir una silla para descansar en sus actos oficiales. Son royals, sí, pero la salud está por encima de todo.















