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Culmina la desaparición del exitoso equipo de producción de cine de Movistar Plus que creó Domingo Corral

11 June 2026 at 13:45

Culmina la desaparición del exitoso equipo de producción de cine de Movistar Plus que creó Domingo Corral

El responsable del área de cine, Guillermo Farré, abandona la empresa. Su salida se une a la de Fran Araújo, productor ejecutivo de todos los éxitos de la empresa y de la de Jorge Pezzi, sustituto de Corral

Los Javis sacuden Cannes con 'La bola negra', su ambiciosa y emocionante carta de amor a Lorca

Guillermo Farré, responsable del área de cine original y cine español de Movistar Plus, abandona la compañía, tal como ha adelantado Kinótico y confirmado Movistar a elDiario.es. Desde la empresa explican que Farré se va porque tiene un nuevo proyecto, sin dar más datos. Su salida es un nuevo terremoto en el área de ficción de Movistar, que en el último mes ha visto como también abandonaba Fran Araújo, productor ejecutivo y uno de los grandes responsables junto a Domingo Corral del auge del departamento de ficción original, y de cine en concreto.

La salida de Araújo se produjo en pleno Festival de Cannes, donde dos de los filmes que llevaban su firma fueron presentados en la Sección Oficial. Araújo, que estuvo en la premiere de El ser querido no se sentó con el equipo de la compañía en la premiére, y no se le vio en la presentación de La bola negra una semana después. El filme de los Javis acabaría ganando el Premio a la Mejor dirección.

La salida de Farré llega un mes después, y supone la desaparición de casi todos los miembros del equipo creado por Domingo Corral, que fue cesado como director de Ficción y Entretenimiento hace un año. Una salida que fue muy criticada en el sector y que incluso provocó una carta en donde más de 150 profesionales de la industria, entre ellos nombres como Bardem, Almodóvar, Penélope Cruz o Sorogoyen apoyaban y alababan la labor realizada por Domingo Corral. 

Corral, Araújo y Farré fueron el triunvirato que llevó a las películas de la casa a lograr el prestigio y el nombre necesario para estar en la Sección Oficial de Cannes. Ofrecieron un lugar a los directores más prestigiosos del cine español para desarrollar sus obras con presupuestos holgados. El resultado se condensó en éxitos como Los domingos o Sirat, filme de Oliver Laxe que logró el Premio de Jurado en Cannes y optó a los Oscar como Mejor película internacional y en la de Mejor sonido.

Tras la salida de Domingo Corral, Movistar Plus eligió a Jorge Pezzi como sustituto. Pezzi manifestó abiertamente su intención de continuar la labor de Corral y su misma línea editorial, apostando por nombres respetados. También en pleno Festival de Cannes, Pezzi anunciaba que dejaba su cargo, que fue asumido por Juan Andrés García Ropero, conocido como ‘Bropi’. Pocos días antes la compañía cesaba como CEO a Daniel Domenjó, que entró en Movistar en Marzo de 2025. Su cargo fue tomado por Alfonso Gómez Palacio.

El mismo día que se ha conocido la salida de Farré, la productora de los Javis, Suma Content, anunciaba que fichaba a Pezzi como CEO. No ha sido el único fichaje de Suma entre los antiguos trabajadores de Movistar Plus, ya que en el mismo comunicado, la productora anunciaba a Cristina Ramos como Directora Ejecutiva de Contenidos. Ramos formó parte del equipo de contenidos que puso en marcha toda la estrategia de producción original, estuvo al frente del marketing de todas las series y películas producidas por la plataforma y fue despedida el pasado enero en una decisión que afectó mucho entre el departamento de ficción.

Tras la presentación de El ser querido y La bola negra en Cannes, solo quedan dos películas anunciadas por estrenar. La primera, Cinco minutos más, dirigida por Javier Ruiz Caldera y con guion de Berto Romero, ya está rodada y se espera estrenar de aquí a final de año. La segunda, el debut en la dirección de largometrajes de Ana Rujas se anunció en enero de 2024, pero no se ha rodado todavía ni tiene fecha de comienzo de producción. 

En la época de Domingo Corral se realizaba un acto donde se contaba a la prensa las nuevas películas, pero desde enero de 2025, cuando se anunció La bola negra, no se ha vuelto a anunciar ningún proyecto cinematográfico.

Gustavo Faverón, el escritor que agita y renueva el legado de Vargas Llosa y Bolaño: “Nos gusta creer en la venganza”

10 June 2026 at 21:18

Gustavo Faverón, el escritor que agita y renueva el legado de Vargas Llosa y Bolaño: “Nos gusta creer en la venganza”

El autor de obras como 'Vivir abajo' o 'Minimosca' ha publicado 'Madame Vargas Llosa', donde un personaje homenajea con humor y originalidad al escritor peruano

Patrick Modiano después del Premio Nobel: un escritor fiel a sí mismo

Para el escritor Gustavo Faverón, La guerra del fin del mundo, de Mario Vargas Llosa, es la mejor novela en español después de El Quijote. El autor de dos novelas brillantes, originales y mastodónticas como Vivir abajo y Minimosca, siempre se ha visto influido por la sombra de Vargas Llosa, peruano como él y responsable de varias de las obras más importantes de la literatura del último siglo. Pero mientras que casi todo el mundo se apresura en recomendar títulos imponentes como Conversación en La Catedral o La fiesta del Chivo, Faverón recurre a su sexta novela, escrita en 1981, y que narra la guerra de Canudos.

Quizás de tanto preguntarle por Vargas Llosa, de tanto subrayar la influencia del escritor en su obra —también atravesada por el estilo incontrolable y a chorro de Roberto Bolaño—, Faverón ha decidido convertirle en el protagonista de su nueva novela. O algo parecido. Porque como siempre en sus novelas nada es lo que parece. Madame Vargas Llosa (Editorial Fulgencio Pimentel) es su obra más corta, aunque mantiene su mezcla de realidad y absoluta fantasía, de personajes reales e inventados, de encuentros fortuitos y de estructuras que giran sobre su eje. Incluso mantiene la obsesión con el Fitzcarraldo de Herzog. Aquí lo divide en cuatro capítulos, cada uno con un punto de vista.

Si uno se descuida, el primero cree que es de Vargas Llosa, y de alguna forma lo es, aunque realmente es de Maria Trindade, la Madame Vargas Llosa, del título, una transexual brasileña obsesionada con el escritor que como una escritora de fan fiction escribe las novelas del peruano antes de que lleguen traducidas a su país, creando versiones alternativas, locas e hilarantes de las creaciones reales del autor de La casa verde. 

Faverón confiesa que la novela parte del reto de escribir “en un tiempo breve”. Quería hacerlo en un verano. De mayo a agosto. La idea era escribir una novela basada en Eleanor Rigby, la canción de Los Beatles. De aquel trabajo se quedó con el último mes, y la idea de Eleanor Rigby se ha quedado en una cita al final de Madame Vargas Llosa y en una idea que probablemente sea el germen de su siguiente trabajo. “Los juegos que había estado haciendo buscando una voz narrativa me llevaron a elegir una que era, en muchos aspectos, muy similar a la que usa Vargas Llosa en ciertas novelas”, cuenta del origen del manuscrito y, de alguna forma, de la idea de incluir al propio Vargas Llosa como un personaje.

Gustavo Faverón publica nueva novela tras el éxito de 'Vivir abajo' y 'Minimosca'
Gustavo Faverón publica nueva novela tras el éxito de 'Vivir abajo' y 'Minimosca'

Al escritor no se le caen los anillos por reconocer la “enorme influencia de Vargas Llosa” sobre él, su literatura e incluso sobre su “decisión de escribir”. “Fue el primer escritor al que leí pensando que eso es lo que me gustaría hacer a mí. Hay un momento en que lees algo y te das cuenta de que estás comenzando a leer como un adulto, aunque no lo seas todavía”, cuenta Gustavo Faverón desde la céntrica librería La Fabulosa en Madrid. 

Por si fuera poca influencia, más tarde le conoció personalmente. Vargas llosa había leído su primera novela, El anticuario, y le gustó tanto que quiso conocerle. Le invitó a su casa y mantuvieron una relación cercana hasta su muerte el pasado año. “Jamás estuvimos muy cerca uno del otro políticamente, pero literariamente su influencia siempre ha sido muy grande para mí. Esta novela la escribí cuando Mario murió. Yo no tenía ninguna idea de qué iba. Yo estaba pensando en escribir Eleanor Rigby y no sé si su muerte tuvo algo que ver con el hecho de que yo haya terminado escribiendo una novela que lo tiene a él como uno de los centros de gravedad”, cuenta.

A pesar del humor y la retranca deja claro que no le gustaría que esta novela y ese personaje se tomaran como “una especie de caricatura o una parodia suya”. “La novela está llena de humor, pero al mismo tiempo creo que hay una serie de preguntas serias acerca de, en cierta forma, cómo funciona la literatura de Vargas Llosa en relación con la mía, pero también cómo funciona el tipo de literatura que él representa en el siglo XXI”, añade.

Jamás estuvimos muy cerca uno del otro políticamente, pero literariamente la influencia de Mario Vargas Llosa siempre ha sido muy grande para mí

Gustavo Faverón Escritor

También, de alguna forma, hay una reflexión sobre separar al autor y la obra. Como si en Madame Vargas Llosa Faverón intentara entender o justificar la deriva ideológica conservadora del escritor: “Tuve la oportunidad hace unos años, durante la pandemia, de hacer una entrevista a Mario por Zoom, que no fue publicada nunca y que era exclusivamente acerca de su evolución política. Cómo alguien pasa de una célula socialista cuando era joven al liberalismo. O sobre si él pensaba que era conservador o incluso para cierta gente, reaccionario. En ese momento acababa de publicar Tiempos recios, que es una defensa de ciertos políticos de izquierda en América Latina frente a los ataques de la derecha radical. Esas preocupaciones de Vargas Llosa existieron hasta el final. El escritor, en cierta forma, siempre fue bastante más progresista. Incluso cuando tenía la intención de no serlo”.

Faverón subraya esa tendencia a que la literatura de Vargas Llosa fuera más progresista que él como persona, y que incluso eso pudiera “ser usado como argumento en contra de sus ideas políticas”. “A mí eso me parece interesante. Yo creo que en los últimos años, sobre todo en este último año, prácticamente desde su muerte, uno como que ya puede ver unos cuantos síntomas de reconocimiento en el mundo, por lo menos del mundo hispano, de que finalmente las cosas que haya dicho en política en los últimos diez o 15 años van a tener mucho menos peso y mucho menos peso histórico que las cosas que escribió a lo largo de los otros 60 años”, zanja.

La entrevista coincide con las elecciones de Perú. En 2021, Vargas Llosa —que se había presentado contra Alberto Fujimori en 1990—, apoyó a la hija de este, Keiko, candidata de la extrema derecha. En 2026, Keiko Fujimori ha vuelto a presentarse. Para Gustavo Faverón estas elecciones parecen “una repetición de la anterior, es algo casi autoparódico”. Cree que la izquierda tiene un “pésimo candidato”, y que Keiko es “una parodia del padre, que ya era un personaje terrible”. Al preguntarle por qué hubiera opinado su maestro cree que hubiera tenido la misma posición, porque de alguna forma es la misma elección: “Sería una pena. Yo creo que su apoyo a Keiko Fujimori en las anteriores elecciones fue el momento de mayor error político de Vargas Llosa.

El otro nombre con el que se compara siempre a Faverón es Roberto Bolaño. Tiene sentido. Su literatura a borbotones, donde las historias se bifurcan, crecen y se despliegan como un río se parece a la del chileno. Lo que es curioso es que aunque reconozca las similitudes, confiesa que no le gusta Los detectives salvajes, aunque 2666 le parece “una novela fascinante y el indicio más claro de que Bolaño estaba destinado a llevar la literatura contemporánea en direcciones que no podemos ni siquiera sospechar si su vida hubiera durado unos diez o 20 años más”.

Bolaño es, junto a Vargas Llosa, uno de esos escritores cuya obra se entrelaza con la suya: “Yo sé que parte de lo que yo hago está escrito en diálogo con ellos, tomando cosas de ellos, modificando cosas de ellos, jugando un poco a incluso, en el caso de Vargas Llosa, a pensar cómo habría contado esa historia o esta otra. Y pienso en Vargas Llosa, en Bolaño, pero también en Borges, Ricardo Piglia o Diamela Eltit, por mencionar solamente escritores del mundo hispano que están siempre presente en mi mente cuando estoy escribiendo”.

A pesar de ser una novela mucho más corta, Madame Vargas Llosa es, sin duda, una novela de Faverón, y él lo sabe. De hecho le gusta pensar en todo lo que escribe “como piezas de algún par de dimensiones ficticias”. Son dimensiones “que no ocurren en este mundo donde vivimos nosotros, sino en un mundo parecido donde parte de la historia conocida ha ocurrido también, pero ciertas partes no”.

Antes había un cierto placer en el conflicto. Ahora estamos buscando leer libros que nos permitan sentir que somos buenas personas, que nuestras ideas son correctas

Gustavo Faverón Escritor

Así, en sus novelas hay un Duchamp que muere bastante antes que el real, o imagina en Madame Vargas Llosa un diálogo entre Vargas Llosa y el director de cine Ruy Guerra que nunca tuvo lugar. O hasta incluye un personaje cuyo punto de vista viene del más allá, un fantasma que se desvela como “el personaje más real, a pesar de que es el más absolutamente literario, imaginario, ficticio y casi un tópico literario”. En definitiva, disfruta poniendo “en fricción al mundo histórico con el mundo ficticio”.

Ese fantasma acaba siendo su narrador más fiable, o al menos “la versión más creíble aunque sea el personaje más fantástico”. “Yo creo que no es tanto que esa última versión sea la verdad. Es más, que es la versión que nos gustaría creer que es verdad. No porque nos guste la verdad, sino porque nos gusta creer en la venganza, y esa es la venganza de Rita Fontana”, analiza.

Ahí entra otro de los temas de sus novelas, esos puntos de vista que divergen, que ofrecen miradas contrapuestas de los mismos hechos y que le hace reflexionar sobre si, como lectores, queremos solo leer historias que nos reafirmen en nuestras certezas, algo que Faverón cree que nos lleva a “uno de los temas cruciales de la literatura contemporánea, ¿en verdad para qué leemos?”.

Cree que antes había un placer en leer a gente que no pensaba como uno, porque “había un cierto placer en el conflicto”, mientras que ahora “más bien estamos buscando leer libros que nos permitan sentir que somos buenas personas, que nuestras ideas son correctas”. Quizás por eso nunca tiene un plan previo para sus novelas. No hay estructura. No hay mapa ni una intención final, solo un libro que se construye teniendo fe en que “si uno escribe abierto al azar, al error y al instinto, es más probable hacer algo más interesante”. Eso lleva al que es su objetivo como escritor: “Que los libros sean más inteligentes que el que los escribe”.

Spielberg nos devuelve la fe en los aliens (y en el cine) en la maravillosa ‘El día de la revelación’

9 June 2026 at 17:00

Spielberg nos devuelve la fe en los aliens (y en el cine) en la maravillosa ‘El día de la revelación’

El director regresa a uno de sus temas favoritos, los alienígenas, para ofrecer una mirada al mundo actual y pedir algo tan sencillo como revolucionario: escuchar

Pedro Almodóvar anuncia 'El hombre que solo escribía en los aviones', su primera novela

Steven Spielberg siempre ha creído que no estábamos solos en el universo. Es una obviedad viendo su cine. La primera película que hizo tras reventar la taquilla y cambiar las normas del cine industrial de Hollywood con Tiburón fue Encuentros en la tercera fase (1977), una obra maestra donde mostraba cómo sería el primer encuentro entre los humanos y los alienígenas. Había en esta primera aproximación una tónica que se repetiría cinco años después con E.T. El extraterrestre (1982): el alienígena no es una amenaza. 

En Encuentros en la tercera fase la mirada hacia el cielo era casi mesiánica, como si los extraterrestres fueran una deidad que vinieran a explicarnos a nosotros mismos. En E.T. usaba la figura del alienígena para trazar una historia de amistad imposible entre un niño y un alien, alejando la narrativa de la amenaza exterior que llegaba al mundo y lo sometía que había estado habitualmente en películas como Ultimátum a la tierra o La invasión de los ladrones de cuerpos. 

Para Spielberg, cuyo cine está siempre atravesado por la emoción, no había que temer lo desconocido. Por eso sorprendió que en 2005 decidiera hacer una versión de La guerra de los mundos, donde por primera vez en su carrera los alienígenas eran el enemigo, el aniquilador. Muchos vieron en esa época en la filmografía del director las consecuencias de los atentados del 11S en su carrera y en acometer proyectos mucho más oscuros. 

Por ello no parece casualidad que el mismo año rodara Múnich, la que es su película más política, la más adulta, la más compleja y en la que por primera vez fue incluso señalado de antisemitismo por la comunidad judía a la que pertenece al, según ellos, equiparar los atentados de los JJOO de Múnich contra los atletas israelís con los asesinatos en venganza realizados por los agentes secretos de Israel. Parecía que Spielberg había perdido la fe. La fe en Dios. La fe en los alienígenas. La fe en el ser humano. 

Han pasado muchos años. Casi 50 desde Encuentros en la tercera fase, pero también más de 20 desde La guerra de los mundos. El mundo ha cambiado, Spielberg también, y por ello es tan significativo el lugar que escoge para contar su nueva aproximación al universo de los alienígenas en El día de la revelación, su nueva, esperada y maravillosa película. En un mundo al borde de la Tercera Guerra Mundial —en la película por la tensión bélica entre Corea y EEUU— Spielberg pide recuperar la fe. La fe en los alienígenas como aliados y no como enemigos, y la fe en el cine como forma de abrir los ojos.

Lo hace convirtiendo su película en una metáfora clara sobre la empatía, sobre acoger al diferente, al extranjero, al refugiado. Si la filmografía de Spielberg suele dividirse entre sus proyectos serios y políticos (La lista de Schindler, Múnich o Lincoln) y los divertimentos que hacen que nos maravillemos como niños ante la pantalla de cine (Parque Jurásico o Indiana Jones), El día de la revelación se sitúa en un punto intermedio, siendo quizás su filme comercial más político hasta la fecha.

Spielberg parte de una historia original suya para contar el intento de unos disidentes de desvelar el secreto que una empresa privada y el Ministerio de Justicia, desde tiempos de Nixon, guardan: no solo la existencia de alienígenas, sino que el ser humano los ha torturado, utilizado y hasta expoliado usando su tecnología y conocimientos. La excusa es que el ser humano no está preparado para aceptar que hay un ser por encima de ellos. Entre otras cosas porque el propio concepto de dios y todas las religiones serían, en ese punto, inservibles. 

Uno de los alienígenas de 'El día de la revelación'
Uno de los alienígenas de 'El día de la revelación'

El acercamiento de Spielberg a este planteamiento se hace aceptando que el ser humano ha cambiado (las nuevas tecnologías, el cinismo, las redes sociales, las fake news) y que todo ello forma parte del caldo de cultivo donde esta revelación debe llegar. La pregunta es clara, ¿compensa arriesgarse a contar la verdad o es mejor agarrarse a lo conocido para no atreverse a un cambio? En el fondo Spielberg no hace más que plantear un viejo debate entre el progreso y lo conservador, que pretende agarrarse a los valores del pasado para no remover las cosas. 

Lo sorprendente en El día de la revelación es cómo Spielberg se atreve a mezclar el cine de persecuciones con el drama íntimo, los cuentos infantiles (con explícita mención a Hansel y Gretel), el thriller político y hasta el cine de posesiones demoniacas para terminar logrando una película tremendamente humana y emocionante hasta la lágrima gracias a un clímax final perfecto, donde un (falso) material de archivo desvela la capacidad del cine de que empaticemos con el otro. Porque esa es lo que busca el cineasta en un filme que concluye pidiendo al espectador un acto que, en estos momentos de gritos, suena hasta revolucionario: escuchar.

Pero ya antes ha mostrado su talento como narrador. Spielberg desvela sus cartas pronto. Comienza El día de la revelación descolocando, poniendo a su personaje principal, un perfecto Josh O’Connor, en lo que en otra película sería su tercer acto: un encuentro para intercambiar el material que ha sustraído a cambio de recuperar a su novia. No hay explicaciones previas. Pone al espectador, y a su protagonista, en el disparadero y de ahí para arriba. 

Su historia se intercala con la de una presentadora del tiempo en televisión que un día comienza a hablar de forma fluida ruso y coreano y da un discurso en un idioma desconocido de sonidos guturales en directo delante de miles de espectadores y a la que interpreta una Emily Blunt que ofrece la que es, probablemente, su mejor interpretación hasta la fecha. Tan divertida como magnética.

Emily Blunt y Josh O'Connor en 'El día de la revelación'
Emily Blunt y Josh O'Connor en 'El día de la revelación'

La unión de sus dos historias llevará a Spielberg a construir set pieces espectaculares (el coche enganchado al tren, el coche que atraviesa paredes o la escena de la invisibilidad), pero también a ir desvelando los temas que subyacen bajo su cáscara de blockbuster: una reflexión sobre la fe, sobre Dios, sobre la ciencia y la empatía, la verdad y, al final, sobre la fe del cineasta en el ser humano en estos momentos. 

También en una defensa del cine de toda la vida, el que él mismo ayudó a construir y Hollywood ha manoseado hasta pervertirlo. Steven Spielberg nos devuelve la capacidad de maravillarnos en una pantalla grande igual que lo hizo con las películas por las que le colocaron el apodo del rey midas de Hollywood. Cree en un cine grande, espectacular, lleno de imágenes inolvidables pero, sobre todo, con corazón. Ese corazón es el que eleva su filme y lo lleva a un sitio que dignifica el cine popular. En una industria llena de IPs y franquicias, él sigue resistiendo. Spielberg es la paradoja andante: el director que dio las herramientas a Hollywood para destrozar el arte, y el mismo que se resiste a que eso ocurra con sus filmes.

Por ello es hasta coherente que, para lograrlo, recurra a sus colaboradores habituales. Por supuesto a John Williams al frente de una banda sonora que sorprende por su ausencia en las escenas de acción y como gatillo en las íntimas, pero también a Janusz Kaminski a cargo de la fotografía y David Koepp desarrollando una historia del mismo Spielberg. 

Es cierto que el filme se atasca en su parte central en una sucesión de persecuciones que parecen una concesión a la espectacularidad que vende su tráiler (y que se resuelven con algún deus ex machina algo patatero), pero también es cierto que uno no puede más que quitarse el sombrero ante un cineasta que con casi 80 años sigue encontrando decisiones visuales sorprendentes, como ese primer plano de la película de un pie pisoteando la propia cámara, la transición entre la previsión meteorológica y unos cereales cayendo o un plano para el recuerdo en el que la cara de un ciervo da paso, sin cortes, a la de uno de los extraterrestres.

Spielberg ha vuelto a los alienígenas para, irónicamente, hacernos creer en nosotros mismos y en el poder de contar historias. Y lo ha hecho con una película frenética, divertida, emotiva y que esconde en su interior una reflexión sobre el mundo actual mucho más adulta que lo que parece a simple vista.

Fiesta del Cine 2026: las cinco películas que no te puedes perder

8 June 2026 at 12:37

Fiesta del Cine 2026: las cinco películas que no te puedes perder

Desde este lunes 8 hasta el jueves 11 de junio, más de 330 cines de toda España tendrán sus entradas a 3,50 euros. Aquí unas recomendaciones para no perderse en el océano de estrenos

Alberto San Juan: “Que la Iglesia encubra sus abusos es una trama corrupta. Tapar un delito es delito”

La Fiesta del Cine celebra su primera edición de este año. Desde este lunes 8 al jueves 11 de junio incluido, más de 330 cines de toda España pondrán sus entradas a 3,50 euros. Cuatro días para recuperar a un precio inusual éxitos que se habían quedado en el tintero o disfrutar de los nuevos estrenos. Una medida que se celebra desde hace años, con el objetivo de revitalizar la taquilla en unas fechas donde la llegada del calor suele afectar a la asistencia a las salas.

En esta ocasión, la Fiesta del cine llega en un buen momento, ya que en los primeros cinco meses del año se está viviendo el mejor comienzo desde 2019, con un incremento en la asistencia de más del 36% entre enero y mayo comparado con el año anterior. Los meses de enero, febrero, marzo y abril han registrado el mejor dato de asistencia de los últimos seis años. El mes de mayo que acaba de finalizar ha registrado el segundo mejor dato de asistencia para un mes de mayo de los últimos seis años, solo por detrás del mismo mes de 2023.

Por eso, esta fiesta del cine puede ser una buena oportunidad para seguir consolidando unas cifras prometedoras de asistencia a los cines este 2026. Para no perderse en el mar de estrenos y películas, aquí unas recomendaciones: 

'Backrooms'

'Backrooms' es el número 1 de la taquilla en España y EEUU
'Backrooms' es el número 1 de la taquilla en España y EEUU

Es la película de la que todo el mundo habla. La película de terror de A24 ha sido un fenómeno en todo el mundo. En EEUU estrenó con más de 80 millones de dólares, y en España acaba de colocarse en el número uno de la taquilla con 1,65 millones de euros, un éxito que se refrendará en estos días de Fiesta del Cine. Backrooms es el debut en la dirección de Kane Parsons, que con solo 20 años ha trasladado su fenómeno de YouTube sobre espacios liminales a la gran pantalla y se ha convertido en el chico de moda en Hollywood, que ya le ha fichado para producir sus siguientes obras.

'La luz'

Alberto San Juan protagoniza 'La luz'
Alberto San Juan protagoniza 'La luz'

Fernando Franco es uno de los directores españoles más sólidos. Lo ha demostrado desde su debut, La herida, pasando por grandes películas como La consagración de la primavera. Ahora se mete en el fango para abordar desde su estilo adulto y austero un tema tan espinoso como los abusos a menores en la Iglesia católica. Lo hace desde un punto de vista inusual, el de un cura abusador que decide contar la verdad. Consigue retratar el silencio y la impunidad de la Iglesia y cuenta con una interpretación excelente de Alberto San Juan, rodeado de un reparto de secundarios de lujo como María Galiana, Nacho Sánchez o Miguel Rellán. 

'El drama'

Imagen promocional de 'El drama'
Imagen promocional de 'El drama'

Otro éxito de A24, que se ha convertido en el estudio de moda indie en EEUU y está viviendo un 2026 de triunfos en la taquilla. Lo hace con esta comedia incómoda y muy negra que tiene a dos de las mayores estrellas jóvenes al frente de su reparto: Zendaya y Robert Pattinson. Kristoffer Borgli se ha convertido en otro de esos cineastas afincados en EEUU que han logrado trasladar su particular estilo a Hollywood. La historia de una pareja enamoradísima que se enfrenta a una crisis cuando ambos desvelan sus secretos inconfesables consigue, además, levantar una discusión al salir del cine.

'Yo no moriré de amor'

Júlia Mascort y Sonia Almarcha en 'Yo no moriré de amor'
Júlia Mascort y Sonia Almarcha en 'Yo no moriré de amor'

La Fiesta del Cine es el momento perfecto para recuperar una de las mejores películas españolas que se han estrenado este año. El debut de Marta Matute en la dirección ganó la Biznaga de Oro en el pasado Festival de Málaga y todo hace prever que será uno de los títulos reconocidos en la próxima temporada de premios. Una película que cuenta el alzhéimer sin regocijarse en la tristeza y sin miserabilismos y que cuenta con un reparto en estado de gracia donde destaca su joven protagonista, Júlia Mascort y Sonia Almacha. 

'Un poeta'

Fotograma de 'Un poeta'
Fotograma de 'Un poeta'

Todavía se puede ver en unas pocas salas en toda España, y merece la pena recuperar una de las mejores películas que se ha estrenado este 2026. El filme de Simón Mesa Soto es una comedia triste sobre un parado, alcohólico, que en un momento dado fue una joven promesa de la poesía y vive creyendo que podrá triunfar con su arte en una Colombia donde no hay cabida para él. Su encuentro con una niña con talento para escribir le hará recuperar la ilusión. O algo parecido. Divertida, melancólica, hermosa y triste. 

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