Ajuste de cuentas entre clanes de Montenegro: la hipótesis del asesinato a tiros en Balmes
Un hombre murió ayer de un disparo en la cabeza en plena calle Balmes, en la esquina con Granada del Penedès y a pocos metros de la oficina de expedición del DNI de la Policía Nacional. El crimen se produjo poco antes de las diez de la mañana, cuando el agresor abrió fuego a quemarropa y escapó corriendo. Fue el segundo asesinato a balazos en la capital catalana en menos de una semana y el cuarto en lo que iba de 2026.
Según recoge La Vanguardia, el modus operandi del atacante, que disparó a quemarropa, lleva a los Mossos d'Esquadra a trabajar con la hipótesis de que el asesinato se produjo por un ajuste de cuentas entre clanes de Montenegro. De ser así, se convertiría en un nuevo episodio de la guerra de clanes en Barcelona, concretamente entre los Kavac y los Skaljari.
La víctima, un hombre de mediana edad que no llegó a ser identificado, regresaba al parecer de hacer deporte —vestía una camiseta del Barça bajo la sudadera— cuando el pistolero le disparó. Dos ambulancias del Sistema d'Emergències Mèdiques (SEM) se desplazaron hasta el lugar, pero los sanitarios no pudieron hacer nada por salvarle la vida.
El autor de los disparos huyó a pie por la calle de la Granada del Penedès y fue visto después más arriba, ya en el barrio de Gràcia. En su huida se deshizo del arma, que un testigo encontró oculta bajo un casco de bicicleta —el mismo que llevaba el tirador— en una parada de autobús de la zona de Gal·la Placídia, en la Via Augusta. Los Mossos d'Esquadra dispusieron de imágenes del sospechoso y desplegaron un operativo para localizarlo. La División de Investigación Criminal (DIC) de la policía catalana se hizo cargo del caso y trabajó con la hipótesis de una venganza: el tirador sería un sicario contratado para acabar con la vida de esa persona en concreto.
El suceso obligó a cortar la circulación en Balmes y a precintar la acera. Numerosos efectivos de los Mossos, entre ellos furgones de la Brigada Móvil, de la Guàrdia Urbana y de la Policía Nacional rodearon durante horas el punto del crimen. El tiroteo coincidió, además, con la presencia en la ciudad del papa León XIV, que esa tarde recorrió en papamóvil el centro de Barcelona; los Mossos desvincularon ambos hechos desde el primer momento.
Guerra de clanes
El de ayer fue el tercer homicidio a tiros en un mes en Barcelona. El domingo anterior, un hombre de origen serbio fue asesinado a plena luz del día en la Zona Franca, el segundo crimen con arma de fuego en ese barrio en menos de un mes. Los investigadores sospecharon que la víctima pertenecía a un clan montenegrino, y los tiroteos se enmarcaron en la disputa que mantienen en Europa los clanes balcánicos Kavac y Skaljari por el control del tráfico de drogas.
«Esto parece un sitio en guerra», lamentaban algunos vecinos de la Zona Franca. En lo que llevamos de año, cuatro personas han sido asesinadas con arma de fuego en Barcelona y otras dos en municipios cercanos a la capital. El Ayuntamiento pide «tranquilidad»: «Lo ocurrido está relacionado con ajustes de cuentas vinculados al crimen organizado internacional y no con las dinámicas del barrio», aseguró la concejal del distrito, Raquel Gil.


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