Salvamento Marítimo ha rescatado en helicóptero a la submarinista de 24 años que había desaparecido este miércoles en la zona de S'Encalladora, en Cadaqués (Girona). La joven se encuentra en "buen estado aparente", pero ha sido trasladada al Hospital Trueta de Girona para hacerle una revisión.
La mujer ha sido localizada aproximadamente a dos millas náuticas hacia el noroeste del cabo de Creus, han informado los Bombers de la Generalitat en redes sociales. La buceadora había desaparecido este miércoles a mediodía mientras hacía una inmersión con su pareja, quien alertó de que la corriente la había arrastrado.
Salvamento Marítimo, Guardia Civil, Mossos d'Esquadra, Agentes Rurales y Bomberos de la Generalitat habían iniciado un dispositivo de búsqueda. En el momento de la desaparición, en la zona había fuertes corrientes de sur y se registraban vientos de norte de más de 25 nudos y olas de dos metros, que impedían a la pareja acercarse a la embarcación.
Ante esta situación, los dos submarinistas han intentado despojarse de las botellas y de los plomos. El hombre, de nacionalidad española y conocedor de la zona, ha conseguido nadar hasta la costa y ha llamado al teléfono de emergencias.
La submarinista que desapareció este mediodía arrastrada por la fuerte corriente tras realizar una inmersión en el Cap de Creus ha sido rescatada con vida poco antes de las ocho de la tarde. La mujer, que permaneció durante unas ocho horas en el mar, fue trasladada en helicóptero hacia un centro hospitalario, según fuentes del equipo de rescate. Su estado de salud es bueno.
Unas cincuenta personas, entre familiares y amigos, se han concentrado esta mañana frente a los juzgados de La Bisbal d’Empordà (Baix Empordà) para reclamar que se agilice la investigación sobre la muerte de un joven de 23 años que falleció ahogado en mayo de 2024 mientras montaba unos amarres a las boyas de fondeo del Club Nàutico Sa Riera.
Hay ciudades que en primavera huelen distinto. Girona directamente cambia de piel. Durante unos días, escaleras, patios, claustros y calles del Barri Vell dejan de parecer un decorado medieval tranquilo para convertirse en una mezcla bastante improbable entre jardín botánico, exposición artística y maratón turística con zapatillas cómodas. El Temps de Flors vuelve una primavera más al corazón de Girona a ocupar la ciudad y, como cada año, vuelve también la pregunta clásica de si merece la pena ir pese a las masas divisando alfombras de flores. La respuesta corta es sí, aunque conviene elegir bien la hora y asumir que las cuestas y las masificaciones siguen ahí.
La edición de 2026 ya está en marcha y su programa se alargará hasta el próximo 17 de mayo. En total participan 113 espacios decorados repartidos por distintos barrios de Girona, con instalaciones florales que mezclan patrimonio histórico, arte efímero y escapada de primavera bastante fotogénica. El horario general de visita va de 9.30 a 21 horas, aunque algunos espacios interiores amplían apertura dentro del programa Flors de Nit, que permite visitas nocturnas hasta las 23 horas y medianoche los sábados.
Destaca este año latemática gaudiniana: hay concretamente dos proyectos que hacen referencia al Año Gaudí, ubicados en las escaleras de la Catedral y en el interior de la basílica de Sant Feliu. Aparte, otros dos proyectos hacen referencia al 150 aniversario del nacimiento del músico Pau Casals, situados en la plaza Natàlia Molero i Lloret, y en el jardín de la Pau.
Una tradición con solera
Lo curioso es que todo empezó de una forma bastante más modesta. La primera edición nació en 1954 como un concurso floral impulsado en el Teatre Municipal de Girona. Nadie imaginaba entonces que acabaría convirtiéndose en uno de los eventos más reconocibles de Cataluña y en una cita capaz de llenar hoteles, restaurantes y terrazas durante varios fines de semana. Con el tiempo, las flores dejaron de quedarse dentro de edificios para conquistar directamente la ciudad entera.
La gracia del Temps de Flors no está solo en las flores. También en poder entrar en patios privados, claustros o edificios históricos que normalmente pasan desapercibidos o permanecen cerrados gran parte del año. La ciudad se convierte durante unos días en una especie de recorrido abierto donde el patrimonio y las instalaciones contemporáneas conviven con bastante naturalidad, también con miles de móviles buscando la foto perfecta desde la Pujada de Sant Domènec.
Entre los puntos más visitados vuelven a aparecer lugares clásicos como la Plaça del Vi, la Rambla de la Llibertat, los Banys Àrabs, la Basílica de Sant Feliu o la incondicional escalinata de la Catedral. También destacan el Pont de les Peixateries Velles (el puente diseñado por Eiffel) y numerosos patios interiores del Barri Vell que durante el resto del año pasan prácticamente inadvertidos incluso para muchos visitantes habituales de Girona.
Tres rutas de Temps de Flors
El Ayuntamiento ha organizado tres rutas oficiales para repartir mejor las visitas. La primera se concentra en el Barri Vell, el Mercadal y Sant Daniel; la segunda amplía recorrido hacia Sant Narcís y Santa Eugènia; y la tercera conecta la zona de la estación con el Eixample, Vista Alegre y Palau-sacosta. Esta es, sin duda, una forma bastante útil de evitar acabar caminando sin rumbo entre grupos de turistas, mapas doblados y calles medievales que parecen diseñadas para perder cobertura y orientación al mismo tiempo.
La programación cultural también acompaña la exposición floral. Durante estos días se celebran conciertos, actividades familiares, cinefórums y actuaciones vocales dentro del Girona A Cappella Festival. La Plaça de la Independència vuelve a convertirse en uno de los escenarios principales, mientras que espacios como el Monestir de Sant Daniel o la Catedral acogerán conciertos especiales durante el último fin de semana del festival.
Uno de los momentos más esperados llegará precisamente el domingo 17 de mayo, cuando varios museos de Girona abrirán sus puertas gratuitamente desde las 10 horas. Ese mismo fin de semana coincidirán además conciertos corales en la Catedral y en la Basílica de Sant Feliu, cerrando una edición que mantiene esa mezcla tan particular entre tradición floral, patrimonio histórico y evento social de primavera.
El Temps de Flors se ha convertido también en una forma distinta de visitar Girona. No es solo una exposición floral ni tampoco una fiesta tradicional al uso. Es más bien una excusa colectiva para recorrer la ciudad despacio entre pétalos de fugaz belleza, entrar en rincones normalmente cerrados y comprobar cómo unas cuantas flores pueden transformar durante unos días una ciudad entera, aunque luego implique volver a casa con 300 fotos prácticamente iguales del mismo patio medieval.