Normal view

Animaleros busca a las mascotas con más historia: presenta a tu compañero y cuéntanos qué le hace único

12 May 2026 at 13:57

Los animales de compañía son mucho más que una presencia en casa. Para muchas personas son familia, compañía diaria, apoyo emocional, motivo de aprendizaje y, en ocasiones, protagonistas de historias capaces de emocionar, hacer reír o inspirar a otros lectores.

Por eso, Animaleros, la sección de 20minutos dedicada al mundo animal, pone en marcha una nueva iniciativa participativa para que los lectores puedan presentar a sus mascotas y compartir su historia.

La acción invita a los tutores, familias y ciudadanos amantes de los animales a enviar información sobre sus compañeros de vida: cómo llegaron a casa, qué los hace especiales, qué manías tienen, cuál es su historia de adopción o rescate, y qué han aprendido gracias a ellos.

La iniciativa está abierta a todo tipo de animales: perros, gatos, conejos, aves, reptiles, roedores, peces, caballos u otros compañeros con una historia que merezca ser contada.

Historias reales de lectores y sus animales

El objetivo es crear un espacio en el que los lectores puedan compartir relatos cercanos, emotivos y útiles para otros amantes de los animales. Las historias seleccionadas podrán publicarse en 20minutos.es, dentro de la sección Animaleros, acompañadas de fotografías enviadas por sus protagonistas.

Cada participación podrá incluir datos básicos de la mascota, como su nombre, edad, especie o raza, así como detalles más personales: su carácter, sus costumbres, una anécdota especial o el momento en el que llegó a la vida de su familia.

Además, el formulario permitirá recoger testimonios sobre cuestiones de interés animalero, como la adopción responsable, el abandono animal, el cuidado de animales mayores, la convivencia con mascotas con necesidades especiales o los consejos que cada dueño daría a otras personas antes de incorporar un animal a su hogar.

Una forma de dar visibilidad a la convivencia responsable

Con esta propuesta, Animaleros quiere reforzar su vínculo con la comunidad lectora y dar protagonismo a historias reales que reflejen la diversidad de formas en las que los animales forman parte de la vida cotidiana.

No se trata solo de enseñar una foto bonita, sino de contar qué hay detrás de cada mascota: una adopción que cambió una vida, un rescate inesperado, una convivencia llena de aprendizajes o una relación especial entre una persona y su animal.

Cómo participar

Para participar, los lectores solo tienen que rellenar el formulario habilitado por 20minutos con sus datos de contacto, la información básica de su mascota y una breve historia personal. También podrán adjuntar una o varias fotografías del animal y, si lo desean, una imagen junto a él.

Las historias recibidas serán revisadas por la redacción de Animaleros. Aquellas que resulten seleccionadas podrán ser publicadas en la web y difundidas en los canales de 20minutos.

Tu mascota también puede ser protagonista

Animaleros quiere conocer a esos perros que acompañan cada paseo, gatos con personalidad arrolladora, conejos que se han ganado el sofá, aves que llenan la casa de vida o animales rescatados que hoy disfrutan de una segunda oportunidad.

Si tienes una mascota con una historia especial, divertida, emocionante o inspiradora, ahora puedes compartirla con otros lectores. Presenta a tu mascota en Animaleros y cuéntanos por qué es única.

Así son los controles que pasa la comida de tu mascota antes de llegar al comedero

9 June 2026 at 06:46

A la hora de escoger una alimentación para nuestros perros y gatos, surgen muchas dudas sobre su calidad y si es la adecuada para ellos. Por ello, la la Federación Europea de la Industria de Alimentos para Animales de Compañía (FEDIAF) recuerda que la alimentación de perros y gatos está sometida a una regulación específica en la Unión Europea y a controles que abarcan desde la selección de ingredientes hasta el etiquetado final del producto.

Según la federación, la función del fabricante es proporcionar alimentos seguros y nutritivos conforme a la normativa comunitaria, en un sector regulado por más de 50 normas y apoyado por códigos de buenas prácticas de fabricación.

La seguridad de estos productos comienza en la elección de las materias primas. Los ingredientes pueden ser de origen animal o vegetal y, en el caso de los primeros, muchos proceden de partes del animal que no suelen consumirse por razones culturales o de hábitos alimentarios, como pulmones, corazón, riñones o hígado.

FEDIAF subraya que estos ingredientes son seguros siempre que hayan superado las inspecciones veterinarias correspondientes y hayan sido declarados aptos para el consumo humano.

Los ingredientes vegetales, por su parte, suelen coincidir en muchos casos con los utilizados en alimentación humana, como maíz, arroz, trigo o avena. Otros se incorporan por su función nutricional específica, como fibras vegetales, prebióticos o probióticos, con el objetivo de favorecer procesos como el tránsito intestinal o una digestión saludable.

A ello se suma la importancia de mantener una adecuada recogida, transporte y conservación de los ingredientes, incluida la cadena de frío cuando sea necesaria.

La seguridad también se juega dentro de las instalaciones de producción. Las fábricas de alimentos y snacks para mascotas están diseñadas para reducir riesgos de contaminación, con equipos de acero inoxidable, estaciones de lavado de manos, recorridos internos para minimizar contaminaciones cruzadas, revestimientos protectores en suelos y paredes, control del almacenamiento y sistemas de detección de cuerpos extraños.

Además, según la ANFAAC, en los puntos críticos se aplica la metodología APPCC, el sistema de Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control, utilizado para identificar y gestionar riesgos durante el proceso.

El tipo de alimento determina también los controles necesarios. En el caso de la comida húmeda, los ingredientes de origen animal y vegetal se envasan en latas, bandejas o bolsas herméticamente selladas y después se someten a un proceso de esterilización a altas temperaturas, similar al utilizado en conservas para consumo humano.

Por ello, estos productos son estériles, no contienen bacterias vivas y pueden tener una vida útil prolongada sin necesidad de añadir conservantes durante el procesamiento.

Los alimentos secos siguen otro proceso. Habitualmente combinan ingredientes animales y vegetales tratados a altas temperaturas y después se prensan, hornean o extruyen. La extrusión es una técnica también presente en la alimentación humana, como ocurre con algunos cereales de desayuno.

A diferencia de los alimentos húmedos, los secos no se comercializan en envases herméticos y pueden estar expuestos al oxígeno o a la humedad. Por este motivo, los fabricantes emplean conservantes y antioxidantes autorizados por la normativa europea para mantener la estabilidad del producto y evitar problemas como el enranciamiento de las grasas o la aparición de moho y bacterias.

Las dietas crudas comerciales requieren una atención diferente. Pueden presentarse congeladas o liofilizadas y ser completas o complementarias. Las completas incorporan otros ingredientes, como frutas, verduras, hierbas o aditivos, para alcanzar un perfil equilibrado.

Sin embargo, al no existir un paso de procesado que destruya patógenos, FEDIAF advierte de que es necesario extremar las medidas de higiene durante su producción y manipulación.

En estos casos, las recomendaciones pasan por lavarse las manos con agua caliente y jabón tras manipular el producto, limpiar y desinfectar superficies, platos y utensilios que hayan estado en contacto con alimentos crudos, retirar los restos no consumidos y desinfectar la zona de alimentación tras la comida.

El etiquetado es otro punto clave. Los fabricantes incluyen en los envases instrucciones de uso, almacenamiento y manipulación, así como información sobre la fecha de caducidad. En términos generales, los alimentos húmedos abiertos y los crudos deben conservarse refrigerados, mientras que los secos deben guardarse en un lugar fresco y seco.

FEDIAF señala que un fabricante responsable debe contar con procesos propios de control de calidad y seguridad. Estos abarcan la selección de proveedores fiables, inspecciones periódicas, especificaciones definidas para las materias primas, controles frente a sustancias indeseables, análisis del producto terminado, registros de lotes y trazabilidad de los ingredientes y destinos.

También se incluyen pruebas microbiológicas, revisión de la integridad de los envases, detectores de metales, rayos X y verificación de la adecuación nutricional mediante análisis o estudios de alimentación animal.

Un análisis del gasto veterinario en España revela cómo una sola cirugía puede disparar la factura

9 June 2026 at 06:45

Convivir con un perro implica asumir algunos gastos previsibles como la alimentación, las vacunas o los productos para desparasitación. Sin embargo, muchas familias descubren el verdadero coste de la medicina veterinaria cuando aparece una urgencia, una cirugía o una enfermedad crónica que requiere seguimiento durante meses. Es en ese momento cuando una factura puntual puede convertirse en una cadena de gastos difícil de sostener.

Un estudio elaborado por la empresa especializada en seguros veterinarios Milo, a partir del análisis de más de 2.000 siniestros reales en perros asegurados en España durante el primer trimestre de 2026, refleja precisamente esa diferencia entre el cuidado cotidiano y los imprevistos de mayor gravedad. Aunque el importe medio de las facturas veterinarias se sitúa en 63 euros, una de cada diez supera los 190 euros y algunos casos alcanzan cifras muy superiores.

El informe también pone sobre la mesa una realidad poco habitual en España en comparación con otros países europeos. Mientras en Reino Unido o algunos países nórdicos los seguros veterinarios forman parte relativamente habitual del cuidado animal, en España apenas alrededor del 3% de los perros cuenta con una póliza específica de salud.

El problema de la acumulación

Los datos analizados muestran que los gastos veterinarios no se distribuyen de forma uniforme, sino que una pequeña parte de los casos concentra buena parte del desembolso económico total. El 10% de los siniestros más caros representa casi la mitad del dinero facturado en la muestra estudiada.

Entre los casos recogidos aparecen intervenciones como cirugías digestivas por ingestión de cuerpos extraños, hospitalizaciones prolongadas o problemas oftalmológicos complejos. La factura más elevada incluida en el análisis superó los 2.700 euros en un perro que necesitó cirugía, pruebas diagnósticas, medicación y estancia hospitalaria.

El fundador y director ejecutivo de Milo, Ferran Llisterri, explica que el impacto económico no suele depender únicamente de una intervención aislada, sino de todo lo que viene después. “Muchas veces lo más difícil de asumir no es solo una factura puntual de 1.500 euros, sino el efecto acumulado: encadenar durante meses o años varias facturas de 150 o 300 euros”, señala.

Ese patrón aparece especialmente en perros de edad avanzada, los llamados sénior o geriátricos. Según el estudio, los perros de entre seis y diez años generan más del doble de gasto veterinario que los cachorros, no necesariamente porque sufran más accidentes, sino porque empiezan a aparecer patologías crónicas, revisiones periódicas, pruebas de control y tratamientos de larga duración.

Las cirugías son pocas, pero disparan el gasto

Uno de los aspectos más llamativos del informe es la diferencia entre el peso económico de las consultas rutinarias y el de determinadas intervenciones complejas. Las consultas ordinarias tienen un coste medio cercano a los 46 euros, mientras que las cirugías rondan de media los 392 euros, aunque algunas superan ampliamente esa cifra. Las operaciones ortopédicas asociadas a roturas de ligamento cruzado, relativamente frecuentes en ciertas razas, pueden situarse entre los 978 y los 1.500 euros.

Aun así, las cirugías representan solo una pequeña parte de los gastos veterinarios registrados y buena parte del gasto total se concentra también en el diagnóstico. Analíticas, radiografías, ecografías, pruebas de imagen y exploraciones especializadas forman parte habitual de muchos procesos clínicos, especialmente cuando es necesario averiguar qué le ocurre realmente al animal antes de iniciar un tratamiento, algo que puede incrementar de forma considerable la factura final.

Ferran Llisterri insiste en que muchas familias no son plenamente conscientes de esos costes hasta que se enfrentan a ellos por primera vez. “Una cirugía digestiva por cuerpo extraño puede rondar los 900 euros y un injerto corneal acercarse a los 1.000. Son importes que, si no los has vivido de cerca, cuesta imaginar”, explica.

España y los seguros veterinarios

La baja implantación de los seguros veterinarios en España no responde únicamente a una cuestión económica. Según explica el responsable de Milo, también existe un importante componente cultural. En países como Reino Unido o Suecia, asegurar a perros y gatos se percibe desde hace años como parte normal del cuidado animal. En España, en cambio, muchas personas siguen asociando el seguro a la idea de “rentabilizarlo” mediante vacunas, revisiones o consultas frecuentes, en lugar de entenderlo como una herramienta pensada para situaciones imprevistas y costosas.

“En España nos encontramos mucho con la idea de que el seguro debe compensar económicamente desde el primer momento”, comenta Roman Llisterri a 20minutos.es. “Pero el principal motivo para contratar un seguro es tener la tranquilidad de que el perro podrá recibir el tratamiento necesario sin que el coste económico sea el único factor que determine la decisión”.

En países como el nuestro, donde la atención sanitaria para personas está ampliamente cubierta por el sistema público, muchas familias no tienen una referencia clara de cuánto cuesta realmente la medicina especializada hasta que lo enfrentan en una clínica veterinaria. Pruebas diagnósticas avanzadas, quirófanos, hospitalización, equipos tecnológicos y el sueldo del personal cualificado forman parte de la rutina veterinaria diaria y su coste recae íntegramente en la atención privada.

Posponer cuidados por motivos económicos

El informe también recoge otro fenómeno cada vez más estudiado dentro de la medicina veterinaria: el retraso o renuncia a determinados cuidados por motivos económicos. Según los datos citados en el dossier, más de la mitad de los convivientes con perros y gatos en España habría pospuesto alguna atención veterinaria debido al coste. Los primeros cuidados que suelen aplazarse son los preventivos, como limpiezas dentales, vacunas o determinadas cirugías consideradas no urgentes.

Sin embargo, esa decisión puede tener consecuencias posteriores. “Muchas veces, por no prevenir, finalmente se termina acudiendo a urgencias y asumiendo un gasto diez o quince veces superior”, explica el CEO y fundador de Milo. La situación afecta sobre todo a hogares con menos capacidad económica, pero también a familias que no habían contemplado determinados gastos veterinarios dentro de su presupuesto habitual.

En paralelo, el debate sobre cómo garantizar el acceso a cuidados veterinarios básicos sigue creciendo en España, especialmente ahora que perros y gatos ocupan un papel central dentro de muchas familias.

Una nueva guía alerta de que el maltrato animal puede ser señal de otras violencias en el hogar

7 June 2026 at 06:42

El Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid, COLVEMA, ha presentado la Guía para la detección del maltrato animal, un documento práctico dirigido a los profesionales veterinarios con el objetivo de facilitar la identificación de posibles situaciones de maltrato, su valoración clínica, la correcta documentación de los indicios observados y la notificación a las autoridades competentes cuando sea necesario.

El acto de presentación ha contado con las intervenciones de José Ramón Becerra, director general de Derechos de los Animales; Ángel de Oteo, director general de Agricultura, Ganadería y Alimentación de la Comunidad de Madrid; y Felipe Vilas, presidente del Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid.

La guía ha sido elaborada por el veterinario Juan María Josa, reconocido por su labor formativa y de sensibilización en el ámbito de la protección y el bienestar animal a través de cursos, seminarios y actividades de divulgación profesional.

El documento parte de una idea central: detectar a tiempo puede ser decisivo para proteger. Desde esa premisa, la guía ofrece pautas para que los veterinarios puedan reconocer señales de alerta compatibles con un posible caso de maltrato animal.

Entre ellas figuran lesiones inexplicables, fracturas antiguas o repetidas, heridas en distintas fases de evolución, deterioro del estado corporal, falta de higiene, miedo hacia la persona responsable, apatía, depresión o alteraciones de conducta.

COLVEMA también llama la atención sobre otros indicios que pueden resultar relevantes durante la consulta, como el retraso injustificado en solicitar atención veterinaria, explicaciones incoherentes sobre lo ocurrido o antecedentes de daños o muertes inexplicables en otros animales.

La violencia hacia los animales puede coexistir con situaciones de violencia familiar

El objetivo no es que el veterinario asuma funciones de juez o investigador, sino que pueda registrar de forma objetiva y ordenada aquellos hallazgos que puedan requerir una valoración posterior por parte de las autoridades competentes.

La guía incide además en una dimensión social especialmente sensible: el maltrato animal puede ser un indicador de otras formas de violencia o vulnerabilidad dentro del hogar. La violencia hacia los animales puede coexistir con situaciones de violencia familiar, violencia de género, maltrato a menores o personas mayores, exclusión social, aislamiento o acaparamiento de animales.

En estos contextos, la intervención veterinaria puede contribuir a activar recursos de protección no solo para el animal, sino también para posibles víctimas humanas. "El maltrato animal no debe entenderse únicamente como un problema aislado de bienestar animal", señala Felipe Vilas, presidente del Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid.

"En muchas ocasiones puede ser también una señal de alerta de situaciones de vulnerabilidad, violencia familiar, violencia de género, exclusión social o deterioro grave del entorno", agrega. "Por eso, la mirada veterinaria puede contribuir no solo a proteger a los animales, sino también a detectar contextos en los que otras víctimas puedan estar en riesgo".

El documento insiste en la importancia de una valoración clínica rigurosa, objetiva y estructurada. Esa evaluación debe apoyarse en el examen del animal, la observación de su comportamiento, el análisis del estado corporal, la revisión del entorno y del manejo, así como en la coherencia entre la anamnesis y los hallazgos clínicos. Esta metodología permite distinguir señales aisladas de patrones compatibles con sufrimiento, negligencia o violencia.

Uno de los aspectos clave de la guía es la documentación veterinaria. COLVEMA subraya que todo hallazgo debe quedar registrado de forma clara, con la identificación del animal, la fecha y hora del examen, la descripción objetiva de las lesiones, imágenes cuando proceda, los datos del profesional que documenta y la trazabilidad de los indicios y evidencias.

Esta información puede ser determinante si posteriormente se comunica el caso a las fuerzas y cuerpos de seguridad, al juzgado de guardia, a la Fiscalía, a las áreas de bienestar animal o a los servicios sociales cuando puedan existir personas vulnerables implicadas.

“Los veterinarios desempeñamos una función sanitaria, social y ética esencial", añade Vilas. "Nuestra responsabilidad no termina en el diagnóstico o el tratamiento: también debemos estar preparados para identificar señales de sufrimiento, documentarlas con rigor y actuar de forma prudente cuando un animal pueda estar en riesgo".

La guía también ofrece orientaciones sobre cómo notificar posibles casos de maltrato. COLVEMA recuerda que esta comunicación debe ser objetiva, descriptiva y estar respaldada por documentación suficiente. No se trata de afirmar la ilegalidad de unos hechos, sino de trasladar de manera razonada los indicios observados para que las autoridades competentes puedan valorar la situación y adoptar las medidas oportunas.

Los veterinarios desempeñamos una función sanitaria, social y ética esencial

El Colegio de Veterinarios de Madrid insiste, además, en que estas actuaciones deben preservar siempre la confidencialidad de los datos y canalizarse por las vías adecuadas. La difusión de casos en redes sociales o en otros canales no oficiales puede comprometer la investigación, dificultar la protección del animal o poner en riesgo la seguridad de las personas implicadas.

La Guía para la detección del maltrato animal se completa con una guía rápida de actuación veterinaria que resume los pasos principales ante cualquier sospecha: detectar, valorar, documentar, registrar e informar, notificar y proteger. Esta herramienta pretende facilitar una consulta ágil por parte de los profesionales y reforzar una idea básica en la atención clínica: una sospecha bien documentada puede marcar la diferencia.

❌