"¡Adéu-siau!": así ha despedido el Papa León XIV su primer discurso a los fieles de Barcelona
La visita del Papa León XIV a Barcelona ha arrancado este martes con una imagen cargada de simbolismo y cercanía. Tras aterrizar en la capital catalana, el Pontífice se ha dirigido directamente a la Catedral de Barcelona, donde ha presidido el rezo de la Hora Sexta junto a obispos, sacerdotes, religiosos y representantes de la Iglesia catalana.
En su primera intervención en la ciudad, León XIV ha querido lanzar un mensaje de concordia en un momento marcado por los conflictos internacionales y la creciente polarización social. Desde el interior del templo, el Papa ha insistido en la necesidad de que los cristianos sean "constructores de unidad" en un mundo que ha descrito como "desgarrado por guerras y divisiones".
El Pontífice también ha tenido palabras de reconocimiento hacia la historia cristiana de Cataluña y ha animado a los fieles a vivir su fe con esperanza, destacando el papel de la Iglesia como instrumento de reconciliación y encuentro entre las personas. Además, parte de su discurso ha sido en catalán.
Saludo improvisado a miles de fieles
Sin embargo, uno de los momentos más llamativos de la jornada se ha producido al finalizar el acto religioso. Antes de trasladarse al Palau Episcopal para mantener diversos encuentros institucionales, León XIV ha decidido acercarse a los miles de personas que abarrotaban la plaza de la Catedral desde primeras horas de la mañana.
Apareciendo por sorpresa ante los fieles, el Papa ha sido recibido con una larga ovación y gritos de entusiasmo. Visiblemente agradecido por la acogida, ha comenzado su intervención con unas palabras en catalán:
"Bon dia i bona hora! Germans i germanes" ("¡Buenos días! Hermanas y hermanos").
A continuación, ha agradecido la presencia de los asistentes:
"Una alegría. Un saludo a todos ustedes, todos vosotros. Gracias por estar aquí, la paciencia. Gracias por la alegría"
Mientras la multitud respondía con aplausos y vítores, León XIV ha concluido con un mensaje centrado en la unidad de los cristianos:
Y ha acabado diciéndoles: "Que celebremos todos la fe en Cristo, Jesucristo, que nos ha llamado a vivir como un solo pueblo unidos en la fe".
Fue entonces cuando se produjo una escena curiosa. El Papa se disponía a finalizar su saludo con un sencillo "Dios bendiga a todos". Sin embargo, mientras pronunciaba esas palabras, se pudo observar cómo el arzobispo de Barcelona, el cardenal Juan José Omella, le susurraba algo al oído.
León XIV acto seguido añadió una expresión que provocó una nueva ovación entre los presentes: "Adéu-siau!"
La respuesta de los fieles fue inmediata. La plaza estalló en aplausos y muchos comenzaron a corear "¡Bendición, bendición!", mientras el Pontífice se despedía caminando junto al cardenal Omella por la calle Pietat en dirección al Palau Episcopal.
¿Qué significa "Adéu-siau"?
Aunque hoy no es una fórmula habitual en el habla cotidiana, "Adéu-siau" es una expresión tradicional catalana utilizada para despedirse.
Su origen se encuentra en la contracción de la fórmula antigua "A Déu siau", que literalmente puede traducirse como "quedad con Dios" o "estad con Dios". Durante siglos fue una de las despedidas más comunes en Cataluña y conserva un marcado carácter afectuoso y tradicional.
En la actualidad, la forma más habitual es simplemente "adéu", pero "adéu-siau" mantiene un sabor histórico y popular que evoca la Cataluña de otras épocas. Precisamente por ello, el gesto del Papa fue interpretado por muchos asistentes como una muestra de respeto hacia la lengua y las tradiciones catalanas.


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