Así es el smous holandés, una de las razas más raras y desconocidas de Europa
Mientras algunos perros protegían propiedades o guiaban rebaños en ciudades europeas, otros mantenían a raya a los roedores en las cuadras, almacenes de grano y establos. En este escenario surgió el smous holandés, una raza poco conocida fuera de los Países Bajos que estuvo estrechamente ligada a la vida urbana y comercial de Ámsterdam durante el siglo XIX.
Su origen exacto sigue siendo objeto de debate. La teoría más aceptada sostiene que desciende, al menos en parte, de ejemplares color wheaten (crema) de schnauzer que llegaban a los puertos neerlandeses procedentes de Alemania. Aquellos perros destacaban por su tremenda eficacia como cazadores y pronto se ganaron un lugar en los establos donde se alojaban los caballos de comerciantes y transportistas.
La raza vivió una etapa de gran popularidad, pero el progresivo abandono del caballo como medio de transporte y el creciente interés por otras razas extranjeras más de moda provocaron un declive continuado. Tras la Segunda Guerra Mundial apenas quedaban ejemplares y el último registro oficial de una camada data de 1.949.
Durante décadas se dio por hecho que el smous holandés había desaparecido, y así fue. Sin embargo, en 1973 la criadora H.M. Barkman van der Weel impulsó un programa de recuperación que permitió reconstruir la raza a partir de perros con características similares. Gracias a aquel esfuerzo, el smous existe hoy, aunque continúa siendo una de las razas caninas más raras del mundo y su población se concentra principalmente en los Países Bajos.
Alegre, activo y muy apegado a su familia
La Federación Cinológica Internacional (FCI) define al smous holandés como un perro afectuoso, alegre, amistoso y de espíritu libre. Las descripciones del club de la raza coinciden en destacar su enorme capacidad para integrarse en la vida familiar. Suele mostrarse especialmente cariñoso con las personas de su entorno y mantiene una actitud sociable tanto con niños como con otros animales cuando ha recibido una correcta socialización. Conserva parte del temperamento vivaz propio de los antiguos cazadores de roedores, pero sin la intensidad que presentan algunos terriers.
Es un perro que disfruta participando en las actividades cotidianas de la familia y que se apunta a todos los planes. Le gusta acompañar en paseos largos, juegos y excursiones, y responde bien a los métodos de educación basados en el refuerzo positivo. No obstante, como ocurre con cualquier raza inteligente, la constancia y la coherencia son fundamentales para obtener buenos resultados.
Necesita actividad física y estimulación mental
Aunque no se trata de un perro hiperactivo, el smous aprecia una cantidad considerable de ejercicio diario. Los clubes especializados destacan que disfruta especialmente de las caminatas largas y de actividades que le permitan explorar el entorno. También está demostrando que se adapta con éxito en disciplinas deportivas como obediencia, rastreo recreativo, agility y cualquier otra actividad siempre que esté adaptada a su tamaño y condición física.
Además del ejercicio físico, resulta importante proporcionarle retos mentales. Juegos de olfato, búsqueda de objetos y actividades de enriquecimiento ambiental ayudan a mantenerlo equilibrado y feliz. Su tamaño facilita la convivencia en entornos urbanos, siempre que sus necesidades estén adecuadamente cubiertas.
Salud: una raza vigilada de forma muy estrecha
Uno de los aspectos más llamativos del smous holandés es el exhaustivo seguimiento que está acompañando su reconstrucción moderna. Al tratarse de una población reducida, los programas de cría moderno están prestado una especial atención especial a la salud y al temperamento.
El club oficial de la raza señala que, gracias a esta selección cuidadosa, el smous se considera un perro saludable y longevo. Sin embargo, como sucede con cualquier raza poco numerosa, la gestión responsable de la diversidad genética sigue siendo una prioridad para garantizar su futuro.
Quienes estén interesados en incorporar un smous a su vida deben informarse a través de criadores responsables y de las organizaciones oficiales que gestionan la raza. En este caso, la referencia principal es el Club Holandés del Smous, la entidad que coordina parte de los programas de conservación y seguimiento de este singular perro europeo.


