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5 perfumes luminosos, elegantes y versátiles para una primavera de lujo discreto

7 June 2026 at 17:00

La primavera siempre trae consigo un cambio de ritmo. Los días se alargan, hay más horas de luz y la piel pide mayor ligereza. Atrás quedan los perfumes más densos, cálidos y envolventes más propios del invierno. En primavera, la perfumería se mueve hacia un frescor más sofisticado, más medido y más sensorial, donde la luminosidad no está reñida con la profundidad. La clave está en fragancias que acompañan con elegancia sin imponerse, que actualizan el gesto de perfumarse con una estética más limpia y contemporánea.

Hemos seleccionado cinco propuestas que encarnan ese espíritu. Son perfumes que equilibran claridad, carácter y versatilidad, y que funcionan como una extensión natural del lujo discreto que define la temporada. Son aromas que parece que iluminan la piel, que aportan frescor sin estridencias y que tienen una fórmula moderna, equilibrada y muy actual.

Orange Flower, de Toni Cabal

Orange Flower es una de esas fragancias que capturan la esencia del Mediterráneo sin necesidad de artificios. Es luminosa, transmite serenidad y frescura, un aroma que ‘huele a limpio’. La salida combina flor de naranjo, bergamota española y mandarina verde para crear un inicio radiante, casi táctil, que envuelve la piel con naturalidad. Es una frescura elegante y discreta, que se sostiene sobre un corazón de jengibre que aporta textura y un punto de calidez perfectamente equilibrado. La sensación es la de un perfume que respira calma.

En su evolución, Orange Flower revela un fondo de pachuli, sándalo y almizcle blanco que aporta profundidad sin perder ligereza, construyendo una estela suave, versátil y atemporal. Es un perfume unisex que rehúye clichés, evitando la faceta más infantil de la flor de naranjo para apostar por una interpretación moderna, equilibrada y luminosa. Integrado en la Blue Collection, rinde homenaje al Mediterráneo como emoción, paisaje y memoria, convirtiéndose en una fragancia perfecta si buscas un aroma que ilumine y que acompañe de forma elegancia y silenciosa.

Flamenco, de Vicky Martín Berrocal

Flamenco, de la diseñadora Vicky Martín Berrocal. es una declaración de identidad convertida en perfume. Una edición limitada que captura la intensidad emocional de Sevilla y la fuerza expresiva de la tradición flamenca. Su salida de melocotón, mandarina y cereza ilumina la composición con un frescor alegre y vibrante, evocando ese instante en el que la música empieza y todo se llena de vida. Es un aroma fresco pero con carácter, que prepara el terreno para un corazón floral donde la flor de tiaré, la ciruela y la magnolia envuelven la piel con una elegancia cálida y profundamente femenina. La fragancia no busca imitar un paisaje, lo que busca es transmitir una emoción.

A Grove by the Sea, de Arquiste

El frescor clásico, ese que durante años hemos asociado a cítricos brillantes y salidas inmediatas, está viviendo una transformación profunda. En 2026, la perfumería se aleja de lo efímero para abrazar un frescor más complejo, texturizado y sensorial, donde las notas verdes toman el protagonismo. Es un frescor que no solo ilumina, sino que construye, que se despliega con calma sobre la piel. Frente a la volatilidad del cítrico, lo verde ofrece persistencia, matices y una lectura más sofisticada de lo natural.

Este perfume de Arquiste tiene una deliciosa salid de hojas de higuera del Adriático, aceituna negra, flor de sal y clementina croata, con un corazón de acorde de aceite de oliva virgen extra, higo maduro y romero, y un fondo de agujas de pino mediterráneo, bálsamo de abeto y ciprés. El frescor aquí deja de ser un gesto rápido para convertirse en una experiencia más profunda e interesante.

Banana Délice, de Le Monde Gourmand

Banane Délice reinterpreta el universo gourmand desde una perspectiva luminosa y contemporánea, alejándose del exceso para abrazar una dulzura más limpia, solar y perfectamente medida. La salida de leche de plátano aporta una cremosidad envolvente que resulta familiar al instante, pero sin caer en lo infantil. Es un gourmand que respira luz, donde el acorde de coco solar introduce calidez y textura, creando una sensación de verano interminable que se siente suave, adictiva y sorprendentemente elegante. La fragancia juega con la memoria olfativa, pero la eleva hacia un territorio más moderno y sofisticado.

En su evolución, los almizcles azucarados aportan un acabado delicado y difuso, casi como una segunda piel dulce bañada por el sol. Es un perfume que invita al hedonismo tranquilo, a ese placer íntimo que no necesita anunciarse.

Lift Me Up, de INITIO Parfums Privés

Con Lift Me Up, INITIO vuelve a demostrar por qué es una de las casas más influyentes en la perfumería funcional contemporánea. Su nueva creación es un estallido solar que no solo ilumina la piel, sino también el estado de ánimo, gracias a una arquitectura olfativa diseñada para reducir el estrés y potenciar la vitalidad. Es una fragancia que actúa como un rayo de sol emocional, construida a partir de un acorde luminoso de florales blancos que se funde con una sobredosis suave de almizcle. El resultado es un frescor cálido, envolvente y profundamente energético, que anticipa el verano con una elegancia moderna y sensorial.

Inspirada en el efecto endorfínico del sol sobre la piel, Lift Me Up propone un nuevo lenguaje del optimismo: una estela radiante, reconfortante y vibrante que invita a reconectar con la luz interior. Es un perfume que calma y empodera a la vez, perfecto para quienes buscan una fragancia que no solo huela bien, sino que transforme la energía del día. Su carácter solar, su textura almizclada y su enfoque emocional la convierten en una propuesta única dentro del universo de INITIO, ideal para una primavera que abraza la luminosidad desde un lugar íntimo, sofisticado y profundamente contemporáneo.

Los expertos coinciden: este es el tono que amarán las rubias los próximos meses

6 June 2026 at 17:00

El verano está a la vuelta de la esquina y algunos expertos en belleza han vaticinado cuál es el color que reinará durante los próximos meses concretamente en las melenas rubias. Y es que, al igual que ocurrió el año pasado, la naturalidad parece volver a convertirse en una clara inspiración que marcará las tendencias en cuanto a cabellos en este tono.

Dejamos a un lado los colores llamativos para dar espacio a otros más equilibrados, difuminados y con un efecto natural muy sutil, tonos que hemos visto en rostros como el de Chiara Ferragni o Amaia Salamanca.

La tendencia que amarán las rubias: una oda a la naturalidad

Ya lo afirmó en un artículo publicado en Mujer.es la maquilladora y estilista Kuki Jiménez: los tonos cálidos y equilibrados serán los protagonistas en la mayoría de melenas rubias este verano, siendo el beige un ejemplo de ello. "Aportan luz al rostro sin crear contrastes demasiado fuertes", señaló la experta en sus declaraciones.

Javier Mateo, estilista, peluquero y cofundador de THE LAB Beauty Studio, también lo afirma en otras declaraciones ofrecidas a este medio: "Ahora mismo las clientas buscan rubios más naturales, más cremosos y con dimensión. Tonos beige, miel, vainilla o caramelo suave suelen comportarse mucho mejor durante el verano que los rubios demasiado blancos o ceniza". Añade además que en la actualidad "vemos una tendencia clara hacia melenas que se vean bonitas incluso secadas al aire. El lujo actual tiene mucho más que ver con naturalidad, movimiento y facilidad de mantenimiento que con acabados excesivamente pulidos".

El beige es una tonalidad que, según María Roberts, peluquera que ha trabajado con famosas de la talla de Andrea Duro y María Pedraza, sienta bien a cualquier tipo de piel. De hecho, no es la primera vez que arrasa en el mundo de la belleza, pues es una tendencia que conquistó a muchas seguidoras de la industria el pasado verano, y el que viene no será una excepción, palabra de peluquero.

David Francés, maquillador: “A partir de los 40, es un error seguir utilizando este eyeliner"

14 April 2026 at 07:18

A partir de los 40, la textura de la piel, los volúmenes y la forma del párpado cambian, y lo que antes funcionaba y no requería apenas esfuerzo ahora puede endurecer la expresión o marcar zonas que preferiríamos suavizar. No es un drama ni un punto de inflexión estético, simplemente una invitación a ajustar técnicas para que el maquillaje acompañe la evolución natural de nuestro rostro.

La buena noticia es que no hacen falta grandes transformaciones. A veces, basta con modificar pequeños gestos de maquillaje como por ejemplo cómo delineas el ojo, dónde aplicas la sombra, qué haces con el polvo de sol o cómo trabajas la cuenca. Hablamos con el reputado maquillador David Francés, con años de experiencia en rostros de todas las edades, que explica a Mujer.es cuáles son los errores más comunes y cómo corregirlos para conseguir un resultado más favorecedor, fresco y actual.

El eyeliner con rabillo: por qué deja de favorecer a partir de los 40

El eyeliner con rabillo es un clásico, pero no siempre es el mejor aliado cuando el párpado empieza a caer ligeramente. David Francés nos ha explicado que: “Seguir utilizando eyeliner con rabillo… es algo muy gráfico para este tipo de edades y llega a no quedar elegante”. El problema no es el delineado en sí, sino la rigidez del trazo, que puede acentuar la caída natural del párpado en lugar de levantarlo.

La alternativa que propone es mucho más amable con la mirada: “Es mucho mejor utilizar una sombra y hacer la raya a toques difuminándolo con pincel para que ese ahumado exterior sea el que haga el levantamiento del ojo”. Este tipo de delineado suave se adapta mejor a la forma del párpado, no marca pliegues y crea un efecto lifting sin líneas duras. Es una técnica que rejuvenece sin esfuerzo y que funciona en cualquier tipo de ojo.

La V exterior, el gesto que más levanta el párpado (y que muchas olvidan)

La V exterior es una de esas zonas que, bien trabajadas, cambian por completo la expresión. A partir de los 40, el párpado tiende a perder firmeza, incluso en rostros que se mantienen muy bien. Francés nos comenta que: “Levantar el párpado encapotado es fundamental porque, aunque estés muy bien, a partir de los 40 empieza a caerse”.

El error más común es no marcar esta zona o hacerlo de forma demasiado tímida. “Otro de los errores que se empiezan a cometer a este tipo de edades es no marcar bien la V exterior en la cuenca hacia las pestañas”, señala. Trabajar esta estructura con una sombra ligeramente más oscura que el tono base ayuda a elevar visualmente el párpado, define la mirada y aporta profundidad sin endurecer. Es un gesto sencillo, pero muy eficaz, que devuelve frescura y abre el ojo de forma inmediata.

Cómo usar el polvo de sol a tu favor

El polvo de sol es uno de los productos más versátiles… y también uno de los más mal utilizados. Muchas personas lo aplican por todo el rostro buscando un efecto bronceado, pero a partir de los 40 este gesto puede restar luz y marcar líneas de expresión. Francés es claro al respecto del uso de este producto: “A partir de esa edad es mejor utilizar el polvo de sol como enmarcador del rostro y no en todo el rostro”.

La clave está en colocarlo donde realmente aporta dimensión: “En hueso de pómulo, frente, nariz, mandíbula y cuello”. Es decir, en los puntos donde el sol incidiría de forma natural. Esta técnica estiliza, define y aporta calidez sin saturar la piel. El resultado es un rostro más equilibrado, con un efecto saludable y luminoso.

Las claves del maquillaje a los 40

Más allá de los errores concretos, hay una idea general que Francés nos repite y es que el maquillaje a partir de los 40 funciona mejor cuando se adapta a la forma del rostro en lugar de intentar corregirlo a base de líneas duras. Los ahumados suaves sustituyen al trazo rígido, las sombras bien colocadas levantan más que cualquier rabillo y el polvo de sol se convierte en una herramienta de estructura, no en un bronceado artificial.

Las texturas también importan, los productos cremosos aportan jugosidad, las sombras satinadas dan luz sin exagerar y los tonos medios ayudan a suavizar sin perder definición. El objetivo no es tapar, sino acompañar. Realzar lo que ya está ahí, pero con técnicas que favorezcan la expresión y aporten frescura.

Cuando se aplican estos pequeños ajustes, el maquillaje deja de pelearse con el rostro y empieza a trabajar a su favor. Y ahí es donde realmente se nota la diferencia.

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