Mundial 2026: La enfermedad que más preocupa a la OMS
Cuando más de seis millones de aficionados comiencen a desplazarse entre Estados Unidos, Canadá y México para asistir al Mundial de Fútbol de 2026, no solo viajarán camisetas, banderas y pasiones deportivas. También lo harán millones de microorganismos invisibles. Los grandes acontecimientos internacionales siempre han representado un desafío para la salud pública. Aeropuertos abarrotados, estadios llenos, hoteles, transportes públicos y zonas de aficionados crean las condiciones perfectas para que los patógenos viajen junto a las personas.
Sin embargo, contra lo que podría parecer, la principal preocupación de los epidemiólogos no es el ébola, ni una nueva pandemia desconocida, ni siquiera la gripe aviar. La enfermedad que más inquieta actualmente a las autoridades sanitarias es el sarampión, el virus más contagioso conocido por los humanos, de acuerdo con el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC).
La razón es sencilla: una persona infectada puede transmitir el virus simplemente respirando en una habitación. El patógeno puede permanecer suspendido en el aire durante hasta dos horas después de que el enfermo haya abandonado el lugar. En una población sin inmunidad, una sola persona puede contagiar a entre 12 y 18 individuos, una cifra muy superior a la de la gripe o incluso muchas variantes del coronavirus.
“El sarampión es lo que más me preocupa”, afirmaba recientemente la especialista en enfermedades infecciosas Krutika Kuppalli, profesora de la Universidad de Texas Southwestern, en declaraciones a The Washington Post. El problema no es solo su capacidad de propagación, sino el contexto actual. Durante años, muchos países consideraron el sarampión prácticamente controlado gracias a las campañas de vacunación. Sin embargo, la situación ha cambiado.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha alertado de que los casos están aumentando rápidamente en todo el continente americano justo cuando se acerca el Mundial. Hasta mediados de mayo se habían confirmado más de 20.000 casos y 25 fallecimientos en la región, una cifra que cuadruplica los registros del mismo periodo del año anterior.
México ha registrado más de 10.000 casos desde principios de año. Estados Unidos ronda los 2.000 y Canadá también ha experimentado importantes brotes. Según la OPS, la inmensa mayoría de los afectados no estaban vacunados o se desconocía su estado vacunal. Por sí mismo, un partido de fútbol no genera una epidemia. Lo que preocupa a los expertos es el extraordinario movimiento de personas que rodea al torneo.
Por primera vez en la historia, un Mundial se celebra simultáneamente en tres países distintos. Durante más de un mes, millones de personas viajarán continuamente entre sedes separadas por miles de kilómetros. Desde el punto de vista epidemiológico, es una especie de experimento a gran escala: individuos procedentes de más de cien países mezclándose en espacios cerrados y regresando después a sus lugares de origen.
Un viajero infectado puede atravesar varios aeropuertos, alojarse en hoteles, utilizar transportes públicos y asistir a distintos partidos antes incluso de desarrollar síntomas. Por eso la OPS ha pedido reforzar la vigilancia epidemiológica, aumentar la capacidad de detección rápida y promover activamente la vacunación entre los viajeros. La situación deja una enseñanza curiosa. Las mayores amenazas sanitarias no siempre proceden de enfermedades nuevas. A veces llegan de patógenos conocidos que parecían haber desaparecido.
El sarampión fue durante siglos una de las principales causas de mortalidad infantil. La introducción de la vacuna transformó radicalmente ese panorama. En muchos países, las nuevas generaciones apenas han visto casos de la enfermedad. Sin embargo, cuando disminuyen las tasas de vacunación, el virus encuentra de nuevo oportunidades para propagarse.
Los expertos no esperan que el Mundial desencadene una gran crisis sanitaria internacional. Las autoridades de los tres países llevan años preparando sistemas de vigilancia específicos para el torneo. Pero sí consideran que el campeonato será una prueba importante para la salud pública global en una época marcada por la recuperación desigual de las coberturas vacunales.
En cierto modo, el Mundial de 2026 servirá para algo más que coronar al mejor equipo del planeta. También mostrará hasta qué punto las sociedades modernas siguen siendo capaces de contener enfermedades que la ciencia aprendió a prevenir hace más de medio siglo.

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