Todas somos Candela Peña
Hubo un tiempo en el que la revista de culto The Face era acuñada como la fábrica de las estrellas. Cada mes, sus ávidos y jóvenes lectores corrían al quiosco de confianza para descubrir una portada llamativa y descaradamente transgresora. En su interior nadie esperaba encontrar a las típicas modelos, ni al actor de Hollywood luciendo torso. Las fotografías de aquella época reflejaban los estados de ánimo y los movimientos que marcaron los 80 y 90, del hedonismo al neoliberalismo, de lo alternativo a lo mainstream.
