Arcadi España y Pérez Llorca
Que la Comunidad Valenciana es la peor financiada de España es una evidencia. También que es la más endeudada respecto a su PIB regional —y la segunda en volumen total tras Catalunya— y la que, año tras año, se aleja más de la media nacional en recursos por habitante ajustado. Es un tema que, de tan repetido, corre el riesgo de convertirse en ruido de fondo, en una queja crónica a la que Madrid se ha acostumbrado demasiado bien. Pero la realidad es tozuda: la infrafinanciación no es una percepción victimista ni una bandera partidista; es una anomalía estructural con consecuencias muy concretas sobre los servicios públicos, la inversión y la capacidad de desarrollo de una comunidad que representa cerca del 11% del PIB español.
