Inés Bultó y Bruno Oliver: "El abuelo Paco Bultó ha sido nuestro referente para emprender"
Han pasado ya casi dos décadas desde que Inés Bultó y su primo Bruno Oliver, pertenecientes a una conocida saga vinculada al mundo de las motocicletas, decidieron dar un giro a sus vidas y apostar por Marrakech. Allí, en pleno corazón de la Medina, abrieron Riad Abracadabra, un lugar que pronto se convirtió en refugio para quienes buscan la esencia más auténtica de la ciudad. Con el tiempo, aquel primer proyecto no solo echó raíces, sino que creció de forma natural. Junto a Mercedes Bohórquez, mujer de Bruno, que aporta su sensibilidad estética al negocio, alternan estancias prolongadas entre Marrakech y Madrid, donde dejan su impronta con el restaurante Toque Abracadabra y un showroom que respira ese espíritu ecléctico y viajero.
¿Cómo ha influido crecer en la saga de los Bultó, tan vinculada a la aventura y la empresa?
Inés: Crecer en la familia Bultó ha influido muchísimo en nuestra forma de entender el trabajo. En casa siempre hemos vivido la empresa no únicamente como una actividad económica, sino también como una forma de crear, de ilusionarse, de arriesgar y de dejar algo con alma. Nuestro abuelo, don Paco Bultó, fundador de Bultaco, ha sido un referente enorme. Era una persona extremadamente carismática, con un don de gentes impresionante y una capacidad muy especial para contagiar entusiasmo.
¿Cómo se construye un negocio donde se mezcla empresa, familia y convivencia diaria?
I.: Bruno y yo somos primos, casi hermanos. Hemos crecido juntos, y creo que funcionamos muy bien porque somos muy distintos. Bruno es más echado para adelante y arriesgado; yo soy más calmada y reflexiva. Esa diferencia nos equilibra muchísimo. Cada uno lleva su parte del proyecto, y cuando hay que tomar decisiones importantes nos sentamos, discutimos y siempre llegamos a un acuerdo. Hay respeto, confianza y muchísimo cariño.
¿Cómo nació Abracadabra?
Bruno: Viajamos a Marruecos por primera vez en el año 2006, y ese viaje terminó cambiando nuestra vida. Nos alojamos en un pequeño riad que nos fascinó y empezamos a visitar otros para restaurar. Así nació Riad Abracadabra, que abrió en 2009. El concepto inicial era muy sencillo: crear el lugar al que a nosotros nos habría gustado llegar como viajeros. Un sitio bonito, cómodo, con alma.
¿Cómo ha evolucionado el proyecto y hacia dónde lo llevan?
B.: Abracadabra ha evolucionado de manera orgánica. Primero fue Riad Abracadabra, el origen de todo. En Madrid ya teníamos el showroom de Abracadabra Store, especializado en productos de piel para hoteles. En 2015 abrimos Toque Abracadabra, nuestro restaurante en Madrid, donde se mezclan servicio cuidado, decoración al detalle y comida casera. Después dimos otro paso con Casa Abracadabra, un hotel de campo a 20 minutos de Marrakech. Lo restauramos íntegramente y en la decoración fue clave Mercedes Bohórquez. Queremos seguir creciendo sin perder el alma. Abracadabra es un universo: hoteles, restaurante, showroom y una manera especial de cuidar los detalles.
Además de la familia, ¿qué otras personas están detrás del proyecto?
I.: Abracadabra no existiría sin el equipo. Detrás de cada proyecto hay muchas personas esenciales. Tenemos un equipo muy estable en Marruecos y en España. La hospitalidad marroquí tiene algo especial, una generosidad que no se puede fingir. Ellos hacen que la experiencia sea auténtica.
¿Y qué tipo de huésped llega a Abracadabra?
B.: Llega un huésped que busca algo más que un hotel bonito. Viene gente que quiere sentirse parte de un lugar. No nos gusta hablar de lujo solo en términos materiales. Para nosotros el verdadero lujo es sentirse bien recibido y tener cuidado en los detalles. Nuestra comunidad es muy fiel porque conecta con esa manera de viajar.
¿Qué recuerdo les quedó del terremoto de 2023?
I.: Fue una de esas noches que se quedan grabadas para siempre por la sensación de fragilidad absoluta. Lo más duro vino después, al ver la situación en el Atlas. Teníamos relación con comunidades bereberes como Tafza. Nuestros hoteles se vieron afectados de forma superficial, pero ver cómo habían quedado los pueblos fue durísimo.
Tras el terremoto lanzaron iniciativas solidarias. ¿En qué punto está hoy ese proyecto?
B.: Lanzamos una campaña de «crowdfunding» para ayudar al pueblo de Tafza. Hemos conseguido restaurar partes dañadas y crear un sistema de acceso al agua muy importante para la comunidad. Seguimos trabajando en proyectos de saneamiento, siempre respetando la estética tradicional. Forma parte de nuestra manera de entender Marruecos: con respeto y vínculo real.
¿Qué recuerdos de infancia explican mejor el proyecto?
B.: Pues los viajes en familia, las comidas largas, la importancia de recibir bien así como el gusto por los lugares con historia. Se nos ha animado siempre a emprender, a no tener miedo a empezar cosas nuevas, pero también a trabajar mucho. Abracadabra tiene bastante de eso: familia, hospitalidad, ganas de compartir y algo de magia.
"Abracadabra tiene bastante de eso: familia, hospitalidad, ganas de compartir y algo de magia"
¿Qué emoción o recuerdo describiría Abracadabra?
I.: Llegar a un lugar desconocido y sentirte en casa. También tiene algo de recuerdo de infancia: una casa abierta, una mesa preparada y conversaciones. Tiene magia, pero una magia muy hecha de personas y de momentos.
¿Quiénes han sido sus grandes referentes?
I.: Nuestro abuelo don Paco Bultó ha sido un referente enorme. Fue una persona carismática, emprendedora y con mucha capacidad para ilusionar. Nuestros padres también han sido un gran referente y confiaron en nosotros desde el inicio.


© PHOTOGRAPHERS
© Jesus G. Feria.


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