Farsa presupuestaria con pólvora del rey, de todos
André Kostolany (1906-1999), húngaro de nacimiento, inversor bursátil de éxito, algo así como el Warren Buffett de su época, «decía que en política todo es posible; incluso lo contrario de ese todo». Él lo demostró en los mercados. A la edad de 23 años ya ganó una pequeña fortuna con el desplome histórico de las bolsas en 1929, con Wall Street a la cabeza. Pedro Sánchez es quizá un intérprete excepcional de la filosofía práctica que encierra la frase de Kostolany. Todo parece posible para él, incluso lo contrario. Quizá lo único que no ha logrado conseguir es convencer sobre su cercanía a León XIV, al margen de que la visita papal le haya dado unos días, muy pocos, de tregua. Ahora, con las joyas de Zapatero en primer plano –un asunto que puede decir que es ajeno a él a pesar de haberlo apoyado–, el inquilino de la Moncloa impulsa la farsa presupuestaria. Ha ordenado al ministro de Hacienda, el todavía ignoto Arcadi España, que inicie los trámites para presentar los Presupuestos Generales de 2027. Al mismo tiempo, el vicepresidente y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, anuncia una revisión del llamado «cuadro macro» –las previsiones económicas del Gobierno– para el próximo 23 de junio. Hace unas semanas parecía inviable por la incertidumbre en Oriente Medio. Lo posible y lo contrario. Luego, el obediente titular de Hacienda presentará el denominado «techo de gasto», que es lo máximo que en teoría puede gastar el Gobierno y que debe respetar los criterios de la Comisión Europea. No será así, sino que el Gobierno propondrá un techo de gasto récord, bastante por encima de los 200.000 millones, con un doble objetivo: por una parte tentar a sus socios para que lo apoyen y, por otra, presumir del mayor gasto social y en vivienda de la historia para recuperar votos perdidos, más allá de que al final todo sea realidad o quede en el papel. Todo, en definitiva, es una maniobra de distracción, el primer capítulo de una larga campaña electoral, que también repercutirá de forma negativa en las finanzas y en la salud de la economía española. Una farsa que se pagaría con «pólvora del rey», en este caso con el dinero de todos, y que quedará en nada. Ha pasado inadvertido entre la visita del Papa y el inicio del Mundial, pero Junts, el partido de Puigdemont, ya ha dicho, por boca de su diputado Josep María Cervera, que el Gobierno será «incapaz» de aprobar Presupuestos esta legislatura. Y sus votos son imprescindibles, como sabe muy bien Sánchez que, no obstante, insiste en creer en lo posible y lo contrario al mismo tiempo, como decía Kostolany.


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