¿Sánchez podrá aguantar?
Cuando alguien se plantea esta pregunta es que no se ha parado a pensar sobre su carácter. La ausencia de una mayoría para presentar una moción de censura viable deja en sus manos el agotar o no la legislatura. Es cierto que causó una cierta sorpresa que anunciara que elaborarían unos Presupuestos, ya que no cuentan con los votos para que sean aprobados. No hace nada al azar y el objetivo puede ser múltiple. Una opción es que siga la disparatada senda de debilitar al Estado dentro de su proyecto multinacional. Otra es simplemente enredar y ganar tiempo. Y, finalmente, tener la excusa para convocar elecciones, porque la malvada oposición no le apoya. En cualquier caso, es bueno tener en cuenta que no se siente concernido ante una votación desfavorable en el Congreso que tumbe esos Presupuestos. Ha decidido interpretar que la ausencia de un mandato constitucional que obligue a disolver las Cortes legitima su continuidad. Es ciertamente increíble, pero cuenta con el servil apoyo de los medios de comunicación públicos y privados al servicio del sanchismo. Es bueno recordar lo que hacían y decían en tiempos de Rajoy. Eran implacables. El comportamiento de Sánchez y sus palmeros es muy poco democrático. Es algo que siento escribir. Es insólito gobernar con los Presupuestos de la anterior legislatura cuando estamos a poco más de un año de las elecciones. Es capaz de resistir cualquier escándalo, aunque esto no signifique que no le afectan los problemas de su único hermano y su mujer. Por supuesto, le preocupa que puedan acabar en prisión. Otra cuestión que le inquieta es que la investigación sobre las cloacas acabe provocando que el Tribunal Supremo pida al Congreso de los Diputados su procesamiento. Los indicios permiten augurar que es probable que el PSOE acabe sentado en el banquillo de los acusados. El tema de Zapatero solo le preocupa en la medida en que le afecte electoralmente. A estas alturas ya lo han amortizado y están a la espera de sus explicaciones ante el juez instructor. La valoración de las joyas encontradas en su despacho oficial es un duro golpe, porque 1,3 millones es una cifra demasiado elevada. Por ello, tendrá que aclarar el origen, así como si las declaró a Hacienda. A pesar de todo, Sánchez resistirá.
Francisco Marhuenda. Académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España y de la Real Academia de Doctores de España. Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE).


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