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“No podemos usar como chivo expiatorio a la gente más vulnerable"

12 June 2026 at 01:00

José Félix Hernández conoce bien lo que significa empezar de cero en Canarias. No solo porque es sacerdote y atiende dos parroquias en barrios populares de Santa Cruz de Tenerife, sino porque cada día acompaña con su fundación –Buen Samaritano– a personas que han llegado a la isla después de un viaje que casi siempre ha empezado mucho antes de subir a una patera. Jóvenes africanos que se han quedado en la calle, mujeres latinoamericanas en situación vulnerable, mayores de Venezuela y Colombia que han aterrizado con lo puesto. Por eso, la visita de León XIV a la realidad migratoria de Canarias es para él, y para todos los que trabajan en la realidad asistencial de las islas, «un grandísimo respiro».

«Necesitamos, en una realidad tan polarizada, ayudar a la gente a ponerse un poquito más en la piel de estas personas», afirma. «Si fuera alguien querido para nosotros, si fuera un familiar, alguien de nuestro entorno, ¿cómo nos gustaría que hablaran de nosotros y de esta realidad?».

La fundación que dirige es pequeña, nacida a partir de dos parroquias de la capital tinerfeña. Durante años ha trabajado con personas en situación de exclusión, entre ellas mujeres y personas mayores, especialmente de Venezuela y Colombia. Pero, a partir de 2020, con el aumento de llegadas por la ruta atlántica, decidió volcarse también en el fenómeno migratorio, especialmente con jóvenes africanos de entre 18 y 30 años que quedaban en situación de calle. Hoy tienen 14 casas y 175 chicos acogidos de forma residencial, con quienes desarrollan un itinerario largo, que empieza por regularizar su situación administrativa.

Cuando se les comunicó que el Papa iba a acercarse a esta realidad, la acogida entre las personas acompañadas fue muy positiva. «Han reaccionado sumamente bien», cuenta Hernández. «Son muy conscientes, porque lo hemos trabajado con ellos esta semana, de que el Papa pone una mirada humanizadora sobre el hecho migratorio».

Muchos de los jóvenes africanos acogidos son musulmanes. Pero eso, insiste, no ha sido ningún obstáculo. «No hay ninguna dificultad. De hecho, podemos tener incluso celebraciones interreligiosas compartidas», explica. Para ellos, la visita de León XIV no se entiende como un acto confesional cerrado, sino como un reconocimiento de su dignidad, tal como el Papa subrayó ayer en Gran Canaria: «Saben que es una manera de trabajar sobre la importancia de una sola familia humana, la acogida y el trato digno a las personas migrantes. Están encantados».

«Estamos viviendo un momento de muchísima crispación social y no podemos utilizar como chivos expiatorios de las cosas que no nos gustan en la sociedad a las personas más vulnerables, mucho menos a los migrantes”, advierte.

La visita de León XIV a Canarias llega, por tanto, en un momento especialmente sensible. Para las entidades que trabajan con migrantes, supone una confirmación y un alivio. «Nos ayuda a salir un poco de ese discurso dominante y a recordar que no se puede hablar de estas personas como si no tuvieran historia, familia, dolor o esperanza».

© La Razón

“No podemos usar como chivo expiatorio a la gente más vulnerable"

«Ha venido a un lugar que muchos prefieren ignorar»

11 June 2026 at 01:00

Faustin casi no se lo creía cuando le dijeron que el Papa podía visitar su parroquia. Aunque la realidad es que él, como agustino, ya conocía a Robert Francis Prevost. Aún así, lo primero que pensó es que había que limpiar las paredes de la iglesia de San Agustín, en el Raval de Barcelona. El templo está en un barrio duro, ruidoso, lleno de vida y de heridas. Un lugar donde habita la inmigración, la pobreza, la droga, la prostitución… y también la comida repartida a diario, la ropa entregada los miércoles y las personas que llegan buscando papeles, trabajo o simplemente un sitio donde alguien les mire a los ojos. Hasta allí llegó ayer León XIV.

El Papa se ha reunido en San Agustín con realidades de caridad y asistencia diocesanas, en un encuentro que ha puesto el foco sobre una Barcelona que no siempre aparece en los discursos oficiales. “El Papa venido a un lugar humilde, casi ignorado en la ciudad”, explica Faustin. “Para mí es muy importante, porque está llegando a los más humildes”.

San Agustín no es una parroquia al uso. En realidad, dentro del mismo edificio conviven dos comunidades. Por un lado, la parroquia de San Agustín, que atiende sobre todo a fieles de habla castellana y catalana, españoles y muchos inmigrantes latinoamericanos. Por otro, una gran comunidad filipina que llena la iglesia cada domingo con varias misas en tagalo y una en inglés.

“Los filipinos tienen tres misas los domingos y llenan toda la iglesia”, cuenta Faustin. El templo puede acoger a unas 460 personas sentadas, pero en esas celebraciones llegan a entrar unas 600. También hay latinoamericanos de Paraguay, Bolivia, Perú, Ecuador, Chile y otros países. Muchos han formado cofradías y conservan en la parroquia la devoción a los patronos de sus lugares de origen. “Les he dado una capilla a cada uno para que pongan el patrón de su país”, explica.

Por otro lado, la labor social de la parroquia va desde lo más burocrático hasta lo más elemental. “Trabajamos para ayudar a los inmigrantes a que logren tener sus identificaciones aquí en España”, resume Faustin. Asimismo, en los salones parroquiales trabajan las Misioneras de la Caridad, las religiosas fundadas por Teresa de Calcuta. Cada día cocinan y dan de comer a más de 400 personas. Además, una fundación vinculada a la parroquia reparte alimentos y recoge ropa para personas que viven en la calle.

El encuentro, recuerda, no se ha organizado únicamente para mostrar lo que hace San Agustín. La iniciativa, impulsada por el cardenal Juan José Omella, ha querido reunir al Papa con responsables de entidades sociales, Cáritas, comedores, fundaciones y proyectos de asistencia de Barcelona y Cataluña.

Ahora, con la visita del Papa al Raval, el párroco reconoce que se siente “muy animado a continuar haciendo mi misión aquí, aunque a veces sea difícil”. “Para mí es muy importante porque ha llegado a los más humildes”, repite.

© EFE

Entrevista al rector de la parroquia de Sant Agustí Faustino Mlelwga con motivo de la visita del Papa León XIV

«Quería que supiera que ha merecido la pena ser voluntario»

10 June 2026 at 01:00

Nuño Adam acabó ayer delante de León XIV con su mujer y sus ocho hijos, después de varios meses ayudando a organizar desde dentro una parte invisible pero decisiva de la visita del Papa: la gestión de miles de voluntarios. El Pontífice bendijo a sus hijos, les preguntó a qué colegio iban y él, a pesar de los nervios, pudo transmitirle un mensaje al Pontífice: que todo el esfuerzo de los últimos meses ha merecido la pena. “Quería transmitirle ese mensaje de misión cumplida, para que siguiera adelante en las siguientes sedes y para que vuelva”, dice.

“Yo quería que se fuera de aquí sabiendo que había merecido la pena, que hay mucha gente a la que esta visita le había movido el corazón, que ha subido su fe y que se ha unido más a la Iglesia”, explica Adam. El encuentro de ayer en Ifema fue un final “muy bonito” para una historia que empezó hace apenas tres. “Conocí a Ángel Luis Caballero, responsable de la organización, y este me lanzó la petición de que hacía falta una plataforma para gestionar a los voluntarios”, recuerda. “Nunca había estado vinculado así al mundo del voluntariado”, reconoce. “Siempre he trabajado mucho y a veces cuesta encontrar en qué puedes ayudar”. Su planteamiento, sin embargo, era claro: “En esta visita, quería ayudar en lo que sé”.

Y lo que sabe hacer es gestionar. Es directivo de MasOrange, trabaja con equipos, resultados y procesos, y tiene además una fuerte inquietud por la tecnología. “Soy un perfil un poco singular, porque me encanta la tecnología”, explica. “Ahora con la IA se pueden hacer muchas cosas. Es como tener un equipo entero de tecnología trabajando para ti”. De esta manera, lo que comenzó como una plataforma digital terminó creciendo hacia muchos más ámbitos: acogida, invitaciones, acreditaciones y apoyo en distintas áreas. “Según vas ayudando, vas conociendo más, aprendes más y tienes más ocasiones de ayudar”, resume. “La clave es empezar”.

La plataforma de voluntarios nació con una apuesta ambiciosa: que todo el proceso fuera completamente digital. “Queríamos que fuera cien por cien digital, con firma digital, cero papel, todo digitalizado”, explica. Al principio, las inscripciones fueron llegando poco a poco. Pero después de Semana Santa todo se disparó. “Se inscribían más de mil voluntarios al día”, cuenta. “La respuesta fue increíble”. Ahí fue cuando entendió de verdad la complejidad de un evento así. “Cuando hablas de miles o cientos de miles de personas, cualquier pequeño error se convierte en un problema enorme”, explica. “Un 1% de 15.000 personas son 150 personas. Y 150 personas en una fila, en un momento dado, son muchas personas”.

© VATICAN MEDIA

El Papa saluda al coordinador de voluntarios Nuño Adam
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