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Crítica de "Todos los colores": un luminoso arcoíris ★★★

12 June 2026 at 03:16

Desde que sufriera un accidente de coche cuando era solo una niña, la adolescente Belén (luminosa Mafalda Carbonell) debe utilizar una silla de ruedas, algo que, lejos de resultar para ella un hándicap, utiliza a su real antojo, por ejemplo, para colarse en las discotecas, aunque todavía sea menor de edad. Quedan solo tres meses para acabar el bachillerato y, junto a sus inseparables amigas, únicamente piensan en el viaje fin de curso.

Y Belén, que huye del victimismo como si fuera el demonio, y aunque en un principio pueda parecer un personaje antipático y marisabidillo, sabe que será el último que harán juntas, porque luego cada una tomará diferentes caminos lejos de donde viven. Menos Belén, que tiene miedo a quedarse sola y que, por mala conducta y para intentar enderezarla, acaba en un club de atletismo donde conoce a Laura, una enérgica y vitalista atleta paralímpica que la ayuda a madurar.

Dirigido por la debutante en el largo Beatriz de Silva, un filme divertido, fresco como una lechuga y algo gamberrete (los diálogos a veces subidos de tono de las chicas, las escenas de sexo..). Pero, claro, ¿quién no fue joven alguna vez?

Lo mejor: La manera tan natural en que trata la condición de su rebelde protagonista

Lo peor: Quizá el final de la película suene un tanto previsible; bueno, lo del baño no...

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Crítica de "Todos los colores": un luminoso arcoíris ★★★

Crítica de "Un hombre de verdad": vestirse por los pies ★★★

12 June 2026 at 03:14

Un matrimonio de los de toda la vida. De toda la, a veces, no tan compartida vida, aunque ambos se crean felices, ella, un poco menos, pendiente del marido cada uno de los días, una existencia volcada en cubrir cualquier necesidad aunque el otro apenas le de a nada importancia: en preparar la ropa limpia que se pondrá tras la ducha, en preguntarle de noche qué quiere cenar, en aguantar noches de sexo sin sexo, aunque al tipo, cerca del cumpleaños de su pareja, no se le ocurra mejor regalo que una coctelera. Una coctelera para alguien que no bebe.

Y, tras la muerte de la esposa, Guillermo, ex neurocirujano, jubilado de polvos urgentes y egoístas, se da cuenta de pronto que no sabe estar solo, ni poner una lavadora, ni siquiera cómo carajo se tira la basura. Fruto de una educación machista, al igual que tantos entonces y hoy un poco menos, y alejado desde hace años de la única hija que tuvo la pareja (y que también está pasando lo suyo), Guillermo se cierra en banda, e incluso intenta buscar a una amante mientras parece que solo las mujeres tienen, al cabo, la clave para que no termine cortándose las venas. Un filme sencillo (a veces, demasiado), con sentido del humor, apenas sin dobleces, de final predecible y a vueltas con el concepto de nueva masculinidad, tan alejado de aquellos «hombres verdaderos» que, decían, debían vestirse por los pies aunque los pantalones siempre los planchasen sus calladas señoras.

Lo mejor: Su buen reparto, que encabeza un Carlos Olalla entregado y muy convincente

Lo peor: Propone temas interesantes y actuales, pero debería haber profundizado más en ellos

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Crítica de "Un hombre de verdad": vestirse por los pies

Crítica de "Solomamma": cuando el donante de semen ya no es anónimo ★★★

12 June 2026 at 03:15

La cuarentona Edith, periodista soltera cuya madre, con quien vive, recientemente ha comenzado a padecer demencia senil, deció hace casi cinco años tener un hijo gracias a un donante. Y ama al pequeño, pero poco a poco le acaba agotando esa soledad casi absoluta para cubrir las necesidades del niño, que solo quiere regalos dignos de un coleccionista, y de la anciana que cada vez sufre más lagunas mentales y le echa en cara que el caracter de la joven se agrió desde que tuvo al crío. Pero, sobre todas las cosas, Edith comienza a pensar de manera obsesiva en el hombre gracias al que pudo quedar embarazada, cuyo anonimato acaba derrumbándose cuando una amiga le revela de manera inesperada la identidad del tipo. Alguien inteligente, disléxico, casado, que un día decidió vender su semen porque le ilusionaba pensar que allí fuera, alguien llevaba dentro un poco de sí mismo.

Y, entre un zoom y otro, la película muestra a una de pronto resolutiva Edith que decide buscarlo con el pretexto de hacerle una entrevista , ya que se trata de un exitoso desarrollador de videojuegos. La valiente opera prima de Janicke Askevold nos enfrenta a un realista retrato de esa otra maternidad, aquella que, lejos de las imágenes de empalagosas postales y de los estereotipos, acaban muchas veces sumiendo a la mujer en una crisis existencial, en el agotamiendo y las dudas, en un cansancio que parece durará para siempre, mientras que presenta asimismo un debate no menos interesante cuando Edith decide conocer a ese tipo, e incluso ir más allá probablemente, sin que él sepa lo que en realidad los une. ¿Pero qué es eso, al cabo?

Lo mejor: Que plantea un asunto delicado e interesante, así como su excelente protagonista

Lo peor: A veces esa ciega obsesión por conocer al padre de su hijo resulta un tanto excesiva

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Crítica de "Solomamma": cuando el donante de semen ya no es anónimo ★★★
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