Retro walking: en qué consiste esta tendencia y cómo influye la quema de calorías
En redes sociales como TikTok o Instagram, cada vez es más habitual ver a personas caminando hacia atrás en cintas de correr o incorporando este gesto en sus rutinas de entrenamiento. Lo que a primera vista puede parecer una moda pasajera, en realidad tiene una base biomecánica que lleva años utilizándose en ámbitos como la rehabilitación y el entrenamiento funcional.
El llamado retro walking consiste, simplemente, en caminar en sentido inverso de forma controlada, ya sea en suelo o en cinta. Su popularidad reciente se explica por la búsqueda de ejercicios diferentes que rompan la monotonía del entrenamiento tradicional y activen el cuerpo desde ángulos menos habituales.
Por qué está de moda caminar hacia atrás
El auge de las rutinas de bajo impacto ha devuelto protagonismo a movimientos tan básicos como caminar, pero reinterpretados. En este contexto, caminar hacia atrás se ha convertido en una opción llamativa porque obliga al cuerpo a reorganizar su coordinación, equilibrio y activación muscular.
Al invertir el patrón habitual de movimiento, el cuerpo trabaja de forma distinta, lo que genera una sensación de mayor esfuerzo incluso a menor velocidad. Este cambio de dinámica es lo que ha impulsado su presencia tanto en gimnasios como en redes sociales.
¿Sirve para perder peso?
Una de las preguntas más repetidas es si esta práctica ayuda a adelgazar. La respuesta es matizada: puede contribuir, pero no es un método milagroso.
El retro walking puede aumentar ligeramente el gasto energético respecto a caminar hacia delante al mismo ritmo, ya que exige más activación muscular y control. Sin embargo, la pérdida de grasa depende del conjunto del estilo de vida: alimentación, constancia, nivel de actividad física total y descanso.
En otras palabras, funciona como un complemento dentro de una rutina, no como una solución aislada.
Qué músculos se activan
Uno de los principales motivos por los que esta práctica resulta más exigente es el cambio en la mecánica de la marcha. Al caminar hacia atrás, el cuerpo activa de forma diferente la musculatura de las piernas y el tronco.
Entre los grupos musculares más implicados destacan los cuádriceps, los gemelos, el tibial anterior y la musculatura estabilizadora. Además, el core juega un papel clave, ya que ayuda a mantener el equilibrio y el control del movimiento en todo momento.
Cuánto tiempo practicarlo
No es necesario realizar sesiones largas para notar sus efectos. Incluso con intervalos de 5 a 10 minutos se pueden percibir mejoras en coordinación, activación muscular y resistencia cardiovascular.
Con el tiempo, algunas personas pueden ampliar la duración hasta los 15 o 20 minutos, siempre de forma progresiva y controlada. También puede integrarse como parte del calentamiento o combinarse con caminata tradicional.
Errores comunes al empezar
Aunque parece sencillo, requiere adaptación. Uno de los errores más frecuentes es comenzar demasiado rápido, lo que puede comprometer el equilibrio, especialmente en cinta de correr.
También es habitual adoptar posturas inadecuadas, como tensar en exceso el cuello o inclinar demasiado el torso. Por ello, los especialistas recomiendan empezar a baja velocidad, con apoyo si es necesario, o incluso probar primero en máquinas como la elíptica antes de pasar a superficies más inestables.



