El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, retó ayer al Palacio de la Moncloa al anunciar en el Congreso de los Diputados un amplio refuerzo de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, el equipo que dirige las principales investigaciones sensibles para el Gobierno, el presidente de este, Pedro Sánchez, y su entorno más cercano.
Marlaska respondió durante la sesión de control al Ejecutivo una día después de la declaración de la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, en el Senado, donde fue citada tras conocerse sus tres reuniones con la exmilitante y «fontanera» del PSOE Leire Díez, investigada por presuntamente tratar de adulterar causas judiciales.
Los agentes de la UCO son los responsables de muchas investigaciones que tienen contra las cuerdas a los socialistas. Desde la compra de las mascarillas de la pandemia hasta el supuesto «enchufe» de David Sánchez, pasando por la causa contra Begoña Gómez o la del ex fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz.
Desde hace dos años, los investigadores están «sobrepasados» con la carga de trabajo. El alacrán de la corrupción del Gobierno empezó en febrero de 2024, y todavía están pendientes por analizar dispositivos electrónicos de entonces. A ellos se han sumado, mes tras mes, móviles, portátiles, discos duros y pendrives. Las quejas por la falta de personal se han reproducido desde entonces, y la respuesta del ministro Marlaska, en mitad de la eclosión de las «cloacas del PSOE» ha sido la de reforzar la Unidad que lucha contra los desmanes políticos.
Marlaska aprovechó este miércoles para defender las palabras de la jefa política de la Guardia Civil el día anterior en la Cámara Alta, que subrayó que los informes de la UCO –en los que ella misma sale reflejada por sus citas con la «fontanera»– no son «sentencias», y que no se pueden tomar como dictámenes absolutos.
En este sentido, el ministro dejó claro que tanto la UCO de la Guardia Civil como la UDEF de la Policía Nacional actúan bajo la dirección de jueces y fiscales y que en sus investigaciones ninguna de estas unidades deben hacer «ni inferencias ni conclusiones ni condenas de nadie». «No es la UCO ni la UDEF quien dicta sentencia», respondió el responsable de la seguridad del Estado al diputado de Sumar, Alberto Ibáñez.
«Le diré una cosa, porque la derecha y mucha gente confunde: No es la UCO quien dicta sentencia, no es la UDEF quien dicta sentencia; la UCO y la UDEF y, tiene que quedar bien claro, actúan bajo la dirección de fiscales y jueces», replicó el ministro.
Marlaska aseveró que ninguna de estas unidades deben hacer «ni inferencias ni conclusiones, ni condenar a nadie». «Son los jueces los que deberán, en su caso, condenar», añadió antes de apostillar que el trabajo del ministro es garantizar esa neutralidad y dotar a las fuerzas de seguridad de los medios necesarios para que actúen como policía Judicial.
Dimisión
Ante el aluvión de polémicas que rodean al Ministerio del Interior, la oposición de PPy Vox volvieron a pedir la dimisión de Marlaska. El principal argumento, el negar durante un año los encuentros que la directora de la Guardia Civil le reveló haber mantenido con la exmilitante socialista Leire Díez.
Tanto la «popular» Ana Vázquez como el diputado de Vox Ignacio Gil Lázaro acusaron a Marlaska de mentir. «Protege a la cloaca sanchista, que pretendía atentar, en sentido jurídico y civil contra agentes», dijo Lázaro.
Entre as medidas previstas no memorando divulgado por media norte-americanos estão a autorização para o Irão retomar as exportações de petróleo, o acesso iraniano a um plano de desenvolvimento financiado em pelo menos 300 mil milhões de dólares e as garantias de Teerão de que nunca desenvolverá armas nucleares.
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Tambores de guerra en el entorno de los exámenes de conducir. Las listas de espera de alumnos que que han de sacarse el práctico son el centro de la última polémica entre DGT y el sector de las autoescuelas. Las últimas llevan meses quejándose de un tapón. Desde Tráfico, por su parte, acusan a los centros de formación de haber inflado las cifras, atendiendo a los resultados de un plan extraordinario que ya se ha llevado a cabo en varias provincias.
Las redes sociales han convertido la dopamina en el villano de la salud mental, pero es el neurotransmisor imprescindible para cualquier cosa que valga la pena hacer
Reducir la tensión arterial o ganar fuerza: una entrenadora explica los beneficios de las sentadillas contra la pared
Si pasas un tiempo en redes sociales buscando información de salud, en algún momento encontrarás la raíz de todos tus problemas: la dopamina y, curiosamente, cómo las redes sociales se aprovechan de ella para engañarnos. La solución que proponen los influencers es un espartano ayuno de dopamina para “resetear el cerebro” privándolo de estímulos. Pero el ayuno de dopamina no funciona y, lejos de ser peligrosa, la dopamina es además el neurotransmisor que nos hace funcionar. Entender qué hace realmente es el primer paso para usarla a tu favor.
Qué hace realmente la dopamina
La dopamina es un neurotransmisor sintetizado en varias regiones del cerebro, especialmente en el área tegmental ventral, el centro del sistema de la recompensa y la motivación, y en la sustancia negra, que controla la función motora.
La dopamina actúa como mensajero entre las neuronas a través de las llamadas vías dopaminérgicas. No es simplemente la “hormona del placer”, una simplificación ampliamente difundida pero que tiene poca conexión con su verdadera función. La dopamina regula el movimiento del cuerpo —los temblores de los pacientes de Parkinson se deben a una falta de dopamina—, el estado de ánimo, la memoria a corto plazo, la atención, el aprendizaje por refuerzo y, sobre todo, la motivación.
La dopamina no se libera cuando obtenemos algo que queremos: se libera cuando anticipamos obtenerlo. Es el neurotransmisor del deseo, del impulso hacia el objetivo, no de la satisfacción una vez alcanzado. Los estudios de Wolfram Schultz, uno de los trabajos más citados en neurociencia, mostraron que estas neuronas se disparan ante la señal de que algo bueno va a ocurrir, no cuando ocurre. Eso explica por qué la anticipación de leer un WhatsApp en el teléfono es más emocionante que el mensaje en sí: la dopamina ya hizo su trabajo antes de que lo abriéramos.
Por qué la dopamina es imprescindible para motivarse
Cuando los niveles de dopamina son bajos, la consecuencia no es simplemente sentir menos placer. Es la incapacidad de generar el impulso para actuar. En las personas con depresión severa, el circuito de la dopamina en el sistema dopaminérgico está menos activo, lo que hace que estas personas no solo no disfruten de las cosas, sino que se sienten incapaces de empezar a hacerlas. Levantarse de la cama, responder un correo o salir a caminar se convierten en tareas imposibles.
Un ejemplo claro es la influencia para estudiar. Sin dopamina, es muy difícil someterse al esfuerzo de estudiar. Pero si el cerebro forma una conexión entre ese esfuerzo y la satisfacción de dominar una materia, superar una prueba o alcanzar un objetivo, la dopamina actúa como combustible. Los estudios sobre aprendizaje y dopamina muestran que los niveles fluctúan con el ritmo circadiano, son más altos por la mañana y decaen hacia la noche, lo que hace que estudiar de noche sea menos eficaz.
Cómo la dopamina también produce conductas dañinas
Los influencers aciertan en algo: el mismo circuito cerebral que nos impulsa para hacer ejercicio y estudiar es el responsable de que nos pasemos horas mirando TikTok o nos hagamos adictos a las apuestas. Las redes sociales están diseñadas deliberadamente para explotar el ciclo de anticipación de la dopamina: la notificación, el like o el nuevo mensaje crean pequeños estímulos de anticipación que mantienen al cerebro en un estado de constante activación.
No es que la dopamina “se agote”. El problema es la sobreestimulación de baja calidad, con recompensas frecuentes, fáciles e inmediatas, pero que no producen ningún aprendizaje ni satisfacción real. Cuando el cerebro está acostumbrado a esta satisfacción inmediata, las actividades que requieren un esfuerzo más sostenido, como estudiar, entrenar o concentrarse en una tarea, parecen vacías en comparación.
La respuesta que propone el movimiento del “ayuno de dopamina”, eliminar toda fuente de placer durante períodos de tiempo para “resetear” los receptores, mezcla un diagnóstico parcialmente correcto con una solución sin ninguna evidencia científica. Según Harvard Health, “no puedes hacer ayuno de una molécula que produce tu propio cerebro”. La dopamina se sintetiza de forma continua, y privarse de estímulos externos no detiene su producción ni “resetea” los receptores.
Lo que sí tiene sentido es reducir la sobreestimulación continua del móvil para que baje el nivel de ruido y el cerebro pueda dedicarse a actividades que requieren más esfuerzo. Pero eso no es ayuno de dopamina, sino autorregulación, una parte fundamental de la psicología cognitivo-conductual.
Cómo aprovechar la dopamina para motivarse
Las intervenciones con mayor respaldo para optimizar el circuito de la dopamina de forma natural son las siguientes:
El ejercicio: es el estímulo más potente y mejor documentado para la liberación de dopamina, además de serotonina (que produce bienestar) y noradrenalina (alerta). Una sesión corta de ejercicio moderado eleva los niveles de dopamina durante horas posteriores, mejorando la concentración, el estado de ánimo y la motivación.
Completar tareas pequeñas: cada vez que se completa algo (un ejercicio, un capítulo), el cerebro libera dopamina. Dividir las metas grandes en pasos pequeños y visibles permite aumentar la motivación para tareas más desafiantes.
Darse un premio: reservar los estímulos más placenteros (redes sociales, ver series) para después de completar el trabajo crea una estructura de anticipación que usa la dopamina, pero en este caso para producir la motivación de completar la tarea y obtener la recompensa.
Dormir bien: la privación de sueño deteriora el sistema dopaminérgico, como se ha comprobado. Los estudios con modelos animales han encontrado que la privación de sueño reduce la disponibilidad de los receptores de dopamina.
Dieta rica en tirosina: la dopamina se sintetiza a partir del aminoácido tirosina, que el cuerpo obtiene de las proteínas en la dieta. Los alimentos ricos en tirosina son los huevos, el pollo, el pescado, las legumbres o los lácteos. Tomar suficientes proteínas en la dieta garantiza que el cerebro pueda producir dopamina.
La dopamina no es el problema, al contrario: conocer cómo funciona este neurotransmisor tan poderoso puede ayudarnos a conseguir algo que valga la pena.
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A mediados de noviembre de 2024, Rafael Sánchez (Jerez de la Frontera, 1980) salió a patrullar como el resto de días. Enfundado en su traje de la Guardia Civil, se montó junto a sus compañeros en una embarcación del Instituto Armado para vigilar la desembocadura del Río Guadalquivir, uno de los puntos más calientes del narcotráfico en el sur de la Península. A lo lejos, los agentes divisaron cinco narcolanchas cargadas de hachís que venían hacia ellos. Cuatro viraron a la derecha, «como marca la ley marítima» para evitar accidentes, explica a LA RAZÓN desde la playa de Chiclana de la Frontera. Pero una de ellas decidió saltarse la norma y fue directamente a por los guardias. «Vi la muerte», afirma mientras pone la vista en las olas, que rompen mansas. A 130 kilómetros por hora sobre el agua, el resultado del «accidente laboral, como algunos políticos lo llaman ahora», fue una lesión en la vértebra L5-S1 que no le ha permitido trabajar desde entonces. Este pasado jueves pasó el tribunal médico que debe valorar si está incapacitado para volver a prestar servicio vestido de verde. Quiere dedicarse a la abogacía, «no precisamente para defender a narcotraficantes», bromea.
La de Sánchez es una de las cientos de agresiones, físicas y verbales, que sufren los agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en su día a día en la lucha contra la entrada de droga. Al menos él lo puede contar. En los últimos dos años, cuatro guardias civiles han perdido la vida mientras se enfrentaban a las «gomas», como se les llama a estas embarcaciones ilegales que pueden alcanzar los 15 metros de largo, los 500 caballos de potencia y preparadas para llevar hasta 5.000 kilos de droga de una tacada. En febrero de 2024, Miguel Ángel González y David Pérez fueron arrollados repetidas veces en el puerto de Barbate por una de estas naves rápidas hasta causarles la muerte. Otro guardia terminó con heridas de gravedad. Las narcolanchas, cuando no embisten, son cuchillas que surcan las olas con el objetivo de quitar del mapa a algún guardia civil.
Aunque la droga nunca se va, los problemas de la Benemérita para enfrentarse a los narcos se han vuelto a poner de manifiesto hace una semana. En Huelva –hacia donde se ha desplazado la entrada de los fardos gracias a la presión policial–, dos embarcaciones del Servicio Marítimo perseguían a una motora. Eran una Aister HS60, la más moderna y rápida con la que cuentan los agentes, y una narcolancha incautada. Durante la persecución, las dos chocaron, provocando el fallecimiento de Germán Pérez y Jerónimo Jiménez. En estos momentos hay una investigación interna para dilucidar lo ocurrido, y un juzgado tiene abierta la vía penal, pero los agentes lo tienen claro. «El piloto hizo una maniobra evasiva para generar olas, que nuestra embarcación saltase y chocasen. De accidente laboral nada de nada», resume el portavoz de Jucil en Cádiz, Agustín Domínguez. Los otros dos muertos por narcolanchas fueron un militar de la Guardia Nacional Republicana (GNR) de Portugal en octubre del año pasado, y un menor de nueve años en 2018. Era el hijo de un importante narcotraficante, y una «goma» lo arrolló cuando estaba en una embarcación de recreo. Provocó un cisma entre distintos clanes de Cádiz.
Habla Rafael Sánchez, el agente que sobrevivió al impacto de una «goma» a 130 kilómetros por hora. «El problema es que estamos atados de pies y manos legislativamente. Lo único que podemos hacer es perseguirlos y darles el alto, pero ellos no se van a parar. Es imposible abordarlas, tenemos que esperar a que se les rompa un motor». Los agentes reclaman al Ministerio del Interior «seguridad jurídica» para poder disparar a los motores de las narcolanchas para detenerlas, pero el departamento de Fernando Grande-Marlaska «no quiere ni oír hablar de ello», explican mandos policiales. Hace un año, se planteó la posibilidad de desarrollar una norma para actuar de esta manera. Fue en una mesa de coordinación regional del Plan Especial del Campo de Gibraltar, activo desde 2018, pero el entonces secretario de Estado de Seguridad, Rafael Pérez, lo rechazó porque «la sociedad no lo entendería». El problema es que el fondo de las embarcaciones de la droga son un enorme depósito de gasolina, donde caben hasta 1.500 litros de combustible. «Un simple chispazo las haría saltar por los aires», resume el portavoz de Jucil, Agustín Domínguez. La imagen de barcas explosionando es una foto que Interior no puede permitirse.
Chiclana, centro del petaqueo
En los últimos años, la Fiscalía Antidroga ha puesto el foco en el fenómeno del «petaqueo», una actividad fundamental para el narcotráfico. Se trata de pequeños barcos que parten de la costa hacia mar adentro, en busca de las narcolanchas que fondean a unas 10 o 15 millas náuticas. Van allí a abastecer de gasolina, ya que los motores fueraborda de cientos de caballos no se apagan nunca, a la espera del momento perfecto para ir a recoger la mercancía de naves nodrizas y meterla en las playas gaditanas.
Chiclana de la Frontera, donde se realiza este reportaje, se ha convertido en un punto clave de estos trabajos. El jueves, la Guardia Civil se hizo con cientos de garrafas a bordo de varias naves. Este municipio de Cádiz se levanta sobre varios humedales. En ellos se producen varios caños que salen del principal, el de Sancti-Petri. Un laberinto donde perderse es lo primero que hace un recién aterrizado. «Los tienen estudiados, saben por dónde tienen que tirar para ir sacando la droga», explica Domínguez. Junto a lo sinuoso del terreno, la vegetación hace el resto para dar cobertura a los narcos. Las cañas hacen imposible ver qué hay detrás de ellas. «Podría haber una «goma» ahí mismo y nosotros no verla. Las escuchamos, pero es imposible encontrarlas», sigue el agente de la Guardia Civil, natural de Chiclana y conocedor a la perfección de la situación. El dron de LA RAZÓN, por suerte, verifica que no hay moros en la costa. Estas aeronaves no tripuladas son otras de las reclamaciones que piden los guardias de la zona, precisamente, para localizar las lanchas.
Durante el último temporal que azotó Chiclana, los expertos pudieron hacer un censo no oficial del número de «go fast» que hay en el municipio, unas 100 activas. El último informe del Departamento de Seguridad Nacional, gracias a los trabajos de la Armada, calcula que existen unas 600 operando en la «vía atlántica» de la droga, que incluye las Islas Canarias. Pero la mayoría están en el Estrecho de Gibraltar. Su prohibición en 2018, así como los trabajos policiales, han obligado a los narcos a refugiarse en las costas de Marruecos o en las aguas internacionales que separan ambos países. Menos de 14 kilómetros en su punto más cercano que tardan minutos en recorrer. El mismo documento abunda en el aumento de la violencia por parte de las organizaciones, usando habitualmente armas de guerra o las propias narcolanchas contra los agentes de la Guardia Civil.