Un prisma de cristal de 106 metros que parece pixelado: el rascacielos de OMA en Hangzhou que desafía toda la arquitectura china
La arquitectura urbana de algunas grandes ciudades está viviendo una auténtica revolución donde los rascacielos ya no se conforman con ser grandes torres. Un claro ejemplo de esta transformación es el recién inaugurado Hangzhou Prism en China, una imponente torre que desafía los cánones tradicionales de diseño. Con una altura de 106,5 metros, este edificio destaca sobre el resto gracias a su atrevida forma triangular, convirtiéndose en el nuevo referente para la bulliciosa ciudad de Hangzhou.
El diseño ha corrido a cargo del prestigioso estudio OMA, que históricamente ha rechazado los diseños genéricos para apostar por la experimentación. Para dar vida a Prism, los arquitectos aplicaron dos grandes cortes oblicuos sobre un volumen inicialmente rectangular, dando como resultado una estructura asimétrica. Dependiendo del ángulo desde el cual se observe, la torre se transforma ante los ojos del espectador: desde una perspectiva se emula la silueta de una pirámide futurista, mientras que desde otra adopta una presencia mucho más compacta y puramente escultórica.
Una fachada que esconde un propósito más allá de la estética
Dejando de lado su más que evidente magnetismo estético, la fachada escalonada de la torre cumple funciones urbanísticas y habitacionales. Esta configuración geométrica no es casual, sino que se diseñó para alinear visual y espacialmente el edificio con una estación cercana de tren de alta velocidad y un parque circundante. Gracias a estos escalonamientos, los ocupantes disponen de amplias terrazas y espacios al aire libre que regalan vistas panorámicas inigualables de la metrópoli, conectando el interior con el entorno natural. En la base de la torre, la experiencia se intensifica mediante un gran atrio accesible a todo el mundo que cuenta con vegetación, zonas recreativas y más.
El diseño de este edificio es, en esencia, un homenaje a la identidad local y a la famosa máxima tradicional que describe a Hangzhou como el paraíso en la Tierra. El complejo se complementa con una torre residencial adyacente que replica la geometría del prisma en su fachada, buscando fomentar el desarrollo de una comunidad creativa en el nuevo distrito central enfocado en los negocios. La versatilidad del diseño permite una distribución flexible de sus espacios interiores, albergando habitaciones de hotel, zonas residenciales, oficinas y locales comerciales en una superficie total de 43.000 metros cuadrados.
Este hito arquitectónico se integra perfectamente en el acelerado proceso de modernización que está experimentando la ciudad, la cual atraviesa un boom a nivel de nuevas construcciones sin precedentes. El Prism no está solo en esta carrera, ya que el panorama urbano pronto se verá ampliado por otros proyectos de gran envergadura como el parque de la Refinería de Petróleo, el museo Yohoo, el Centro Deportivo Internacional y el Hangzhou Wangchao Center. Con propuestas como esta, la tecnología aplicada al diseño arquitectónico demuestra que el futuro de las ciudades radica en fusionar una fuerte identidad visual con la sostenibilidad y la funcionalidad.


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