El Mundial 2026 que arrancó este jueves rompe con los esquemas de las ediciones anteriores. Tiene tres sedes en tres países que no se llevan muy bien entre ellos (Estados Unidos, México y Canadá). El gobierno estadounidense ha impuesto duras limitaciones de acceso a jugadores, árbitros e incluso aficiones de determinados países participantes. La competición será más larga que nunca y con las entradas más caras de la historia. Y, finalmente, la política está muy presente por las enemistades internacionales del presidente Donald Trump.