Más de 10 días de espera para ver a tu médico o la crisis perpetua de atención primaria
![]()
Cada semana, nuestro boletín '¡Salud!' te trae las novedades de la actualidad sanitaria y científica que afectan a tu día a día
Recibe el boletín - Te enviamos '¡Salud!' todas las semanas si te suscribes de forma gratuita en este enlace
Hola,
Hace unos días tuve que pedir una cita con mi médica de familia. El primer hueco disponible en mi centro de salud estaba a once días vista. Es una realidad que viene replicándose en Madrid desde hace años, al menos en determinados barrios de la ciudad —podrás imaginarte cuáles—. No es nada grave así que supongo que puedo esperar, pero el primer reflejo suele ser recurrir a la puerta que siempre está abierta: las urgencias acaban sufriendo también la crisis de atención primaria.
Al margen de la anécdota, esto me ha hecho pensar en las condiciones en las que trabajan muchos médicos y médicas de familia. Agendas hasta arriba, mucha burocracia, poco tiempo para ver —y conocer— a sus pacientes y gente cabreada porque lleva días y días esperando para ser atendida.
Con estas condiciones, es muy difícil trabajar. Y, aun así, estos días se han incorporado a centros de salud de todo el país unos 2.500 nuevos residentes, que han terminado la carrera y se especializarán en Medicina Familiar y Comunitaria durante los próximos años.
A veces caemos en la idea de que es una especialidad poco atractiva, que siempre se elige la última. Hace unos días me entretuve mirando el ritmo de elección de esta convocatoria MIR: cuántas plazas se elegían en cada turno, cuáles se acababan antes o cuántas hay de cada rama. Aunque hay lecturas que refrendan esa teoría, yo no me atrevería a afirmarlo tan tajantemente.
Es cierto que algunas especialidades, como dermatología y cirugía plástica, suelen agotarse rápidamente, en el primer turno. Tienen fácil salida a la privada y en derma no se suelen hacer guardias. Además de muchas menos plazas: 140 y 53, respectivamente. También es cierto que las últimas plazas en elegirse son las de familiar y comunitaria. Hay hasta el último turno, pero suponen 1 de cada 3 de las 9.275 ofertadas. Recuerda, por poner en perspectiva, 2.544 en total.
Te pongo algunos ejemplos de cómo este número tan elevado puede distorsionar la percepción. Cuando reumatología agotó sus 98 plazas, ya habían elegido familia más de 200 personas. El turno en el que cirugía cardiovascular (24 plazas), pediátrica (20), torácica (22), angiología y cirugía vascular (57) o urología (161) agotaron sus cupos en el octavo turno de elección, ya habían elegido medicina familiar y comunitaria 209 médicos.
“El problema no está en la especialidad, sino en la cuestión laboral. Lo que está en crisis es la atención primaria”, me contaba Jorge Lema, que es vocal de docencia de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc). “Tal y como están las cosas, bastante vocación hay”, coincidía su colega de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), Pilar Rodríguez Ledo.
Sé que es un tema complejo, pero los números siempre se entienden mejor con gráficos. En este enlace puedes ver unos cuantos que te ayudarán a entender mejor cómo ha ido este año la elección de plazas MIR.
Receta rápida
- Un plan. La hoja de ruta para revertir la tendencia de las infecciones de transmisión sexual (ITS), que llevan dos décadas subiendo. En 2024 se identificaron 90.000 nuevos casos y, aunque el aumento de diagnósticos no es necesariamente malo —puede deberse, en parte, a mejores sistemas de detección—, el dato es preocupante. El nuevo plan de Sanidad incluye la autorización de kits de autodiagnóstico, nueve millones de euros en condones y un refuerzo de la vigilancia de bacterias resistentes a los antibióticos.
- Una falsa moda. La del consumo de “gas de la risa”, que había despertado la atención de profesionales sanitarios y educadores. Tanto, que el Ministerio financió una investigación para ver el alcance real del fenómeno. El resultado muestra una prevalencia del 0,2% en el último año, por lo que los expertos piden evitar el alarmismo. Puedes encontrar más información en este enlace.
- Una entrevista. La de Antonio Martínez Ron a la astrobióloga Sara Walker. Te recomiendo que la leas con calma —y con la mente abierta—, porque abordan temas complejos. Walker defiende que nuestro cerebro es la estructura casual más antigua que existe y propone una nueva definición de vida... con un ejemplo con piezas de Lego y la Sagrada Familia de Gaudí.
Cuánto podemos fiarnos de un ratón
Como sabes, antes de probar un nuevo fármaco o una terapia innovadora en humanos, se testa en animales. Este tipo de experimentación permite obtener información crucial a la hora de desarrollar tratamientos, pero a veces genera expectativas poco realistas. Generalmente, estas pruebas se hacen en ratones, que comparten con nosotros entre un 85 y un 90% de la información genética, pero, a la hora de dar el salto a la clínica, la gran mayoría de las innovaciones fracasan. Es evidente que hay muchas diferencias que nos separan de los ratones.
Sobre esto escribió hace unos días mi compañera Irene Martínez Martínez. En su artículo, recogía que en el caso del cáncer, cuando los resultados eran positivos en animales, la tasa de éxito en humanos rondaba el 10%. En general, era del 5%, una de cada 20. El tema me ha parecido muy interesante, te lo dejo por aquí si te apetece leértelo.
Con esto me despido por hoy. Muchas gracias por llegar hasta aquí. Pasa buena semana y ¡salud!





