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Alemania y el llanto de las potencias medias

11 June 2026 at 23:30

Henry Kissinger hizo un vaticinio sobre Alemania que ha cobrado especial relevancia después de que el país perdiese su candidatura para un asiento no permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. «Pobre vieja Alemania: demasiado grande para Europa, demasiado pequeña para el mundo». El órgano ejecutivo de la ONU está compuesto por cinco miembros permanentes (EE UU, Rusia, China, Francia y Reino Unido, con derecho a veto) y diez miembros rotativos no permanentes, elegidos para mandatos de dos años. Para la votación que cubría el bienio 2027-2028, Alemania competía contra Portugal y Austria. Berlín necesitaba un mínimo de 127 votos, pero el pasado 3 de junio se quedó corto, muy corto: 104 a favor frente a los 134 de Lisboa y los 131 de Viena. ¿Qué pasó?

Alemania entró tarde en la competición, confiada, probablemente, en que no había perdido ninguna de sus seis candidaturas anteriores. Hizo oficial su aspiración cuando Portugal y Austria ya llevaban tiempo en campaña. Los países pequeños suelen dedicar décadas de diplomacia para asegurar su elección. En la pasada Asamblea General de la ONU, el canciller Friedrich Merz se ausentó, mientras Austria envió a su presidente, a su canciller y a su ministro de Exteriores. Puso toda la carne en el asador. Pero, como explica la investigadora del Brookings Institution, Constanze Stelzenmüller, en el «Financial Times», más allá del exceso de confianza, el fracaso revela la incapacidad de Berlín para tejer alianzas en un momento en que se necesitan más que nunca. Portugal, por el contrario, cultiva con gran éxito las relaciones con sus antiguas colonias de África, América Latina y Asia para escalar dentro de los organismos internacionales. No es casualidad que dos Antónios, los dos portugueses, Guterres y Costa, ocupen hoy la secretaría general de Naciones Unidas y la presidencia del Consejo Europeo, respectivamente. Con una población que no llega a los 11 millones y una economía en el puesto 48 del ranking mundial, Portugal derrotó a la cuarta economía del planeta. Los austriacos, por su parte, saben explotar de maravilla su estatus de no alineamiento militar y se han convertido en unos maestros de la diplomacia.

En Davos, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, advirtió que las potencias medias debían iniciar una nueva era de cooperación o acabarían devoradas por las superpotencias. «Las potencias medias deben actuar juntas, porque si no estás en la mesa, estás en el menú», dijo. Pero Merz, que aspira a convertir a Alemania en «una potencia media líder», no parece suficientemente dispuesto a impulsar esta cooperación. Sin ir más lejos, Berlín y París anunciaron esta semana que abandonan el megaproyecto para construir juntos un avión de combate de nueva generación. El Futuro Sistema de Combate Aéreo (FCAS) arrancó hace una década con Angela Merkel y un recién llegado Emmanuel Macron, y se suponía que era el mayor programa de cooperación militar europeo. Su fracaso evidencia la falta de voluntad política para cooperar y alcanzar la tan cacareada autonomía estratégica. Este avión estaba destinado a ser un símbolo de la industria de la defensa europea, con la vista puesta en competir a largo plazo con Estados Unidos. La fragmentación europea juega en nuestra contra en un mundo dominado por unas potencias cada vez más agresivas y un orden sin reglas. Hoy, en Europa, somos más vasallos que señores.

© AP

Friedrich Merz
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