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Crítica de ‘El día de la revelación’, la película de Spielberg sobre extraterrestres por la que querrás creer en ellos

11 June 2026 at 17:00

No hay en El día de la revelación un momento tan poético como el de la secuencia final de Encuentros en la tercera fase. No esperes de la última película de Spielberg que te haga sentir la fascinación con la que François Truffaut recibía el saludo musical de los alienígenas.

Tampoco parece que esa sea la intención del cineasta que, allá por 1975, cambió para siempre el cine y, de paso, nuestra despreocupación a la hora de bañarnos en el mar. Su nueva incursión en la ufología es una película de tesis y no habla tanto sobre la existencia de vida más allá de nuestro planeta, algo que la película da por hecho, sino del derecho que tenemos los humanos a ser informados de la misma.

Por supuesto, como buena película de Steven Spielberg, es, a la vez, una muestra más de su superlativo talento como narrador cinematográfico, de su incuestionable destreza para el entretenimiento. Mitad película de persecuciones, mitad thriller conspirativo, El día de la revelación sigue a una serie de personajes en su afán por desvelar al gran público las pruebas de la existencia de vida no humana inteligente en la Tierra que el gobierno de EE UU lleva ocultando desde los años 40.

Al siempre sensible y empático Josh O’Connor, un wistleblower dispuesto a revelar esas pruebas, le viene al pelo este típico personaje spielbergiano: un tipo corriente que, de buenas a primeras, tiene la suerte del mundo en sus manos y que, en el proceso, pone en riesgo a su familia (en este caso, a su pareja Jane, pero sin niños por medio).

Pero más interesante resulta el personaje de su cómplice en esta misión, una metereóloga que trabaja para una televisión local de Kansas City, y que, también inesperadamente, descubre que es capaz de comunicarse con los extraterrestres. Primero, por lo novedoso de una heroína femenina en una filmografía en la que no se prodigan las protagonistas. Y, segundo, por el entusiasta trabajo de la actriz que la interpreta, Emily Blunt, actriz que hace la película suya con una facilidad pasmosa, logrando que la sigamos ciegamente en los momentos más peliagudos y sacando todo el provecho a los apuntes cómicos de su personaje.

Es digno de halago que una película que habla sobre la revelación de información administre tan bien la suya. Porque El día de la revelación combina las tramas de varios personajes, el desvelamiento de los secretos que el gobierno ha ocultado durante décadas sobre su conocimiento y contacto con vida no humana inteligente, las reflexiones sobre el caos que esas informaciones van a causar en el mundo, la mirada de la iglesia católica (Spielberg, siempre conciliador), y por supuesto, la acción, la emoción y la intriga que un blockbuster de verano y una película del director de Indiana Jones requieren.

Lo consigue gracias a las dotes habituales de John Williams, a un guion (del propio Spielberg junto a su colaborador habitual David Koepp) y un montaje afinado con precisión y también apoyándose en un reparto coral que suma a Wyatt Russell, Colman Domingo o el malo malísimo Colin Firth a los citados Blunt y O’Connor, a los que siempre estás encantado de seguir cuando la trama salta en su montaje paralelo entre unos y otros.

Spielberg, I Want to Believe

Steven Spielberg cree en los extraterrestres. Cree que han estado aquí, entre nosotros, y que probablemente todavía estén. Su cine es la prueba definitiva de ello, desde Firelight (corto que dirigió de adolescente) hasta El día de la revelación, pasando, por supuesto, por E.T., Encuentros..., La guerra de los mundos, Inteligencia Artificial I.A. o Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal, y eso solo en su faceta de director. Sin obviar, claro, que el propio logo de su productora lleva un alien incluido.

Pero en el último año el cineasta ha sido bastante vocal al respecto. En el propio tráiler de El día de la revelación o en las entrevistas de promoción ha dejado claro que cree. Y es desde ahí desde donde hay que leer su nueva película, desde cierta actitud activista a favor de la revelación de las pruebas que atestiguan la existencia de vida no humana inteligente en la Tierra.

Muchos detalles del guion pertenecen directamente a las informaciones que se han filtrado a los medios en los últimos años o que han sido desclasificadas por el gobierno y que, no casualmente, se conocen como Disclosure Movement: por ejemplo, que el gobierno tiene en su posesión tecnología no humana recolectada en las últimas décadas y que ha practicado ingeniería inversa con ella.

Otros parecen pertenecer (porque uno nunca sabe qué fuentes maneja un hombre del estatus de Spielberg) al terreno de la imaginación y de la ciencia ficción, porque en El día de la revelación se nos presenta una tecnología alienígena que permite la invisibilidad, la teletransportación y una suerte de posesión de terceras personas. Poderes un tanto peliculeros pero que nada tienen que envidiar a la habilidad que los activistas del Disclosure Movement les atribuyen a nuestros hipotéticos vecinos para activar y desactivar armas nucleares.

Pero donde brilla El día de la revelación en esta deriva fantástica es en otorgar a esa especie alienígena un superpoder del que lamentablemente cada vez carecemos más los humanos. La empatía es, sin duda alguna, la ventaja evolutiva más eficaz en estos tiempos mundiales absurdos que vivimos y que Spielberg menciona de pasada en esos informativos plagados de guerras y tensiones internacionales. Si los extraterrestres existen y es lo que quieren enseñarnos (Spielberg tan optimista siempre), no nos extraña que el director nos intente convencer de que creamos en ellos en estos tiempos en los que es tan difícil creer en cualquier cosa.

El documental que tienes que ver antes de la nueva de Spielberg y más recomendaciones

11 June 2026 at 11:16

El documental que tienes que ver antes de 'El día de la revelación'

The Age of Disclosure, en Prime Video

¿Has salido de ver El día de la revelación pensando que es ciencia ficción y que Spielberg está loco por creer en los extraterrestres? Quizás tengas que ver The Age of Disclosure, porque puede que este documental consiga que cambies de opinión.

¿Qué es The Age of Disclosure? Es un documental que sostiene que el gobierno de EE UU ha encubierto la existencia de vida inteligente no humana durante 80 años. Lo dirige y produce Dan Farah, productor de Ready Player One, de Spielberg, así que no es descabellado pensar que haya sido una fuente para El día de la revelación.

El documental enseña vídeos de los UAPs (Unudentified Anomalous Phenomena), antiguamente conocidos como UFOS, volando en el cielo a velocidades imposibles para las naves humanas, sumergiéndose misteriosamente en el agua o realizando maniobras extremas.

Pero lo más impresionante de The Age of Disclosure es que en él hablan 34 altos cargos del Gobierno, el ejército y los servicios de inteligencia de Estados Unidos. ¿Por qué esta gente del más alto nivel mentiría? ¿Qué sacaría a cambio?

Es un documental que también sostiene que el gobierno ha recabado tecnología exógena y que ha practicado ingeniería inversa con ella y que se ha perseguido a las personas que han intentado desvelar toda esta información.

Es cierto que uno se queda con ganas de ver alguna prueba material y que científicos y miembros del gobierno han sido críticos con el documental por esto mismo. Pero The Age of Disclosure se engloba en un movimiento activista por la revelación de estos secretos gubernamentales que sostiene que si esa tecnología cae en las manos equivocadas puede ser un peligro de seguridad nacional.

La era de los impostores

Marco, en Netflix

Al cine le encantan los impostores. Sus mentiras, que en el fondo son historias, han fascinado a creadores a lo largo y ancho del mundo. Por eso, era cuestión de tiempo que alguien llevase a la gran pantalla el caso del impostor más caradura de la historia de nuestro país: Enric Marco, el presidente de la Amicale de Mauthausen de España del que en 2005 se descubrió que nunca jamás había sido prisionero en un campo de concentración. Arregi y Garaño, sin embargo, no se dejan embaucar por este gran camelador. Marco no es la historia de su mentira, o no solo. Es la historia de cómo se desveló la verdad.

Con estructura de angustioso thriller, los directores activan una cuenta atrás en la que un historiador llamado Benito Bermejo descubre la impostura y acorrala al catalán antes de que su discurso en el sesenta aniversario de la liberación de Mauthausen con Zapatero presente suponga la vergüenza de España. El fuera de campo adquiere entonces un peso importante en la película. La amenaza del historiador, al que a penas vemos durante el metraje, resulta mucho más efectiva.

Eduard Fernández, uno de los mejores actores en activo, borda su interpretación. Su Marco no es una copia del auténtico exsindicalista. Es una reconstrucción pero que no se deja fuera ninguna de las capas que conformaron su personalidad consiguiendo arrancarnos una sonrisa y sacarnos de quicio en la escena siguiente, darnos lástima y, en el mismo plano, enfurecernos con su constante huida de la verdad y de las consecuencias de sus actos.

Siempre con Sean Baker

Anora, en Movistar Plus

Se ha hecho esperar pero la ganadora del Oscar a mejor película y penúltima Palma de Oro en Cannes ya puede verse por fin en Movistar Plus. Dirigida por Sean Baker, un director al que apreciamos (y mucho) en este blog, es la historia de una prostituta que se embarca en un romance con el extravagante heredero de un preboste ruso.

Dejando las polémicas absurdas a un lado, Anora es un extraño cruce de géneros en el que prevalece la comedia al más puro estilo Jo, qué noche, aupada por la sobresaliente interpretación de Mickey Madison, actriz que también fue galardonada en la última edición de los Oscar.

Cine contra los autoritarismos

El agente secreto, en Filmin

Fue una de las películas con más hype del año pasado, fue una de las favoritas en los pasados premios Oscar y, no lo olvidemos, dio pie a que Oliver Laxe cabrease a uno de los países más grandes del mundo: Brasil.

Aunque su título puede llevar a confusión, El agente secreto no es una película de espías. Es un thriller político que te va a gustar si te lo pasaste bien viendo Una batalla tras otra, de Paul Thomas Anderson. Con esta película comparte la historia paternofilial, la libertad narrativa, aunque El agente secreto lleva esa libertad narrativa más allá presentando a su personaje durante las tres horas de metraje.

Mientras tanto la película sigue poblándose de personajes secundarios fascinantes. Wagner Moura entrega una interpretación soberbia en la piel de un represaliado político que vuelve a su ciudad, Recife. Kleber Mendoza Filho le da donde más le duele a los autoritarismos con El agente secreto, en el recuerdo, armando un dispositivo de memoria histórica para narrar la historia de su personaje.

Crítica de ‘El día de la revelación’, la película de Spielberg sobre extraterrestres por la que querrás creer en ellos

9 June 2026 at 17:00

No hay en El día de la revelación un momento tan poético como el de la secuencia final de Encuentros en la tercera fase. No esperes de la última película de Spielberg que te haga sentir la fascinación con la que François Truffaut recibía el saludo musical de los alienígenas.

Tampoco parece que esa sea la intención del cineasta que, allá por 1975, cambió para siempre el cine y, de paso, nuestra despreocupación a la hora de bañarnos en el mar. Su nueva incursión en la ufología es una película de tesis y no habla tanto sobre la existencia de vida más allá de nuestro planeta, algo que la película da por hecho, sino del derecho que tenemos los humanos a ser informados de la misma.

Por supuesto, como buena película de Steven Spielberg, es, a la vez, una muestra más de su superlativo talento como narrador cinematográfico, de su incuestionable destreza para el entretenimiento. Mitad película de persecuciones, mitad thriller conspirativo, El día de la revelación sigue a una serie de personajes en su afán por desvelar al gran público las pruebas de la existencia de vida no humana inteligente en la Tierra que el gobierno de EE UU lleva ocultando desde los años 40.

Al siempre sensible y empático Josh O’Connor, un wistleblower dispuesto a revelar esas pruebas, le viene al pelo este típico personaje spielbergiano: un tipo corriente que, de buenas a primeras, tiene la suerte del mundo en sus manos y que, en el proceso, pone en riesgo a su familia (en este caso, a su pareja Jane, pero sin niños por medio).

Pero más interesante resulta el personaje de su cómplice en esta misión, una metereóloga que trabaja para una televisión local de Kansas City, y que, también inesperadamente, descubre que es capaz de comunicarse con los extraterrestres. Primero, por lo novedoso de una heroína femenina en una filmografía en la que no se prodigan las protagonistas. Y, segundo, por el entusiasta trabajo de la actriz que la interpreta, Emily Blunt, actriz que hace la película suya con una facilidad pasmosa, logrando que la sigamos ciegamente en los momentos más peliagudos y sacando todo el provecho a los apuntes cómicos de su personaje.

Es digno de halago que una película que habla sobre la revelación de información administre tan bien la suya. Porque El día de la revelación combina las tramas de varios personajes, el desvelamiento de los secretos que el gobierno ha ocultado durante décadas sobre su conocimiento y contacto con vida no humana inteligente, las reflexiones sobre el caos que esas informaciones van a causar en el mundo, la mirada de la iglesia católica (Spielberg, siempre conciliador), y por supuesto, la acción, la emoción y la intriga que un blockbuster de verano y una película del director de Indiana Jones requieren.

Lo consigue gracias a las dotes habituales de John Williams, a un guion (del propio Spielberg junto a su colaborador habitual David Koepp) y un montaje afinado con precisión y también apoyándose en un reparto coral que suma a Wyatt Russell, Colman Domingo o el malo malísimo Colin Firth a los citados Blunt y O’Connor, a los que siempre estás encantado de seguir cuando la trama salta en su montaje paralelo entre unos y otros.

Spielberg, I Want to Believe

Steven Spielberg cree en los extraterrestres. Cree que han estado aquí, entre nosotros, y que probablemente todavía estén. Su cine es la prueba definitiva de ello, desde Firelight (corto que dirigió de adolescente) hasta El día de la revelación, pasando, por supuesto, por E.T., Encuentros..., La guerra de los mundos, Inteligencia Artificial I.A. o Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal, y eso solo en su faceta de director. Sin obviar, claro, que el propio logo de su productora lleva un alien incluido.

Pero en el último año el cineasta ha sido bastante vocal al respecto. En el propio tráiler de El día de la revelación o en las entrevistas de promoción ha dejado claro que cree. Y es desde ahí desde donde hay que leer su nueva película, desde cierta actitud activista a favor de la revelación de las pruebas que atestiguan la existencia de vida no humana inteligente en la Tierra.

Muchos detalles del guion pertenecen directamente a las informaciones que se han filtrado a los medios en los últimos años o que han sido desclasificadas por el gobierno y que, no casualmente, se conocen como Disclosure Movement: por ejemplo, que el gobierno tiene en su posesión tecnología no humana recolectada en las últimas décadas y que ha practicado ingeniería inversa con ella.

Otros parecen pertenecer (porque uno nunca sabe qué fuentes maneja un hombre del estatus de Spielberg) al terreno de la imaginación y de la ciencia ficción, porque en El día de la revelación se nos presenta una tecnología alienígena que permite la invisibilidad, la teletransportación y una suerte de posesión de terceras personas. Poderes un tanto peliculeros pero que nada tienen que envidiar a la habilidad que los activistas del Disclosure Movement les atribuyen a nuestros hipotéticos vecinos para activar y desactivar armas nucleares.

Pero donde brilla El día de la revelación en esta deriva fantástica es en otorgar a esa especie alienígena un superpoder del que lamentablemente cada vez carecemos más los humanos. La empatía es, sin duda alguna, la ventaja evolutiva más eficaz en estos tiempos mundiales absurdos que vivimos y que Spielberg menciona de pasada en esos informativos plagados de guerras y tensiones internacionales. Si los extraterrestres existen y es lo que quieren enseñarnos (Spielberg tan optimista siempre), no nos extraña que el director nos intente convencer de que creamos en ellos en estos tiempos en los que es tan difícil creer en cualquier cosa.

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