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Por qué las calles de Lisboa parecen un mosaico: la historia de la calçada portuguesa

13 June 2026 at 09:30

Por qué las calles de Lisboa parecen un mosaico: la historia de la calçada portuguesa

Las características piedras blancas y negras que cubren plazas y calles de la capital portuguesa nacieron como una obra artesanal

Este es el mercado de los ladrones, en Lisboa: “no te van a robar, pero el nombre tiene historia”

Hay ciudades que se reconocen por sus monumentos y otras por detalles mucho más cotidianos. A veces basta levantar la vista para identificar una catedral o una torre famosa, pero en ocasiones la verdadera personalidad de un lugar se encuentra precisamente bajo los pies. Son esos elementos que miles de personas pisan cada día sin detenerse demasiado a pensar en ellos y que, sin embargo, terminan convirtiéndose en una de las señas de identidad más poderosas de una ciudad.

Eso es exactamente lo que ocurre en Lisboa. Quien pasea por sus plazas, avenidas y barrios históricos descubre rápidamente que el suelo forma parte del espectáculo. Las calles parecen cubiertas por enormes alfombras de piedra en blanco y negro que dibujan olas, figuras geométricas, barcos o motivos decorativos. La explicación está en la calçada portuguesa, una tradición artesanal que ha acabado convirtiéndose en uno de los grandes símbolos culturales del país.

Las calles de Lisboa, un mosaico

Este sistema de pavimentación utiliza pequeñas piedras colocadas manualmente para crear composiciones decorativas que recuerdan a un gigantesco mosaico urbano. Según explica la web oficial de Turismo de Lisboa, se trata del “símbolo máximo de la cultura portuguesa” y de una de las mayores atracciones de la ciudad.

Arte en el suelo de Lisboa
Arte en el suelo de Lisboa

La característica más reconocible de la acera portuguesa es el contraste entre el blanco de la piedra caliza y el negro del basalto o de otras rocas oscuras. Gracias a esa combinación, los artesanos han podido crear durante generaciones una enorme variedad de diseños decorativos. El resultado es una auténtica tapicería urbana que transforma calles y plazas en espacios artísticos al aire libre.

Turismo de Lisboa destaca que estos pavimentos adoquinados surgieron ya en el siglo XV, aunque fue durante la primera mitad del siglo XIX cuando la ciudad experimentó una transformación radical gracias a esta técnica. A partir de entonces comenzaron a aparecer auténticas obras de arte en los espacios públicos, una tendencia que más tarde se extendió también a otros territorios de influencia portuguesa como Brasil, Angola, Mozambique, Cabo Verde o Macao.

Calzada en Brasil, herencia de Portugal
Calzada en Brasil, herencia de Portugal

El arte escondido bajo nuestros pies

Uno de los aspectos más fascinantes de la calçada portuguesa es que cada diseño es fruto del trabajo manual de los empedradores -y esclavos, cuando la esclavitud era legal en el país-. La piedra era cortada cuidadosamente para obtener las dimensiones necesarias y después colocada una a una sobre el terreno. Según explica Turismo de Lisboa, esos artesanos creaban composiciones abstractas, geométricas o figurativas donde “la imaginación era el único límite”.

La tradición fue desarrollando además una curiosa costumbre. Muchos empedradores -esclavos- escondían pequeños detalles dentro de los diseños principales como una forma de firmar sus obras, pues a menudo no se les pagaba por ello. Follajes, animales, rostros, barcos, frutos o seres mitológicos aparecían discretamente integrados entre los patrones repetitivos. De este modo, cada tramo de acera portuguesa podía contener pequeñas sorpresas para quienes observaban con atención.

Entre los ejemplos más conocidos figura el llamado Mar Ancho, situado en la plaza del Rossio. Turismo de Lisboa explica que fue uno de los primeros grandes tapices decorativos de la ciudad y que reproduce una sucesión de ondas blancas y negras como homenaje a los descubrimientos portugueses. Este patrón se convirtió con el tiempo en una de las imágenes más emblemáticas de la capital.

Una tradición que sigue viva

Durante los siglos XIX y XX, la ciudad fue cubriéndose progresivamente de estos pavimentos decorativos. Barrios como Chiado, plazas como Rossio o espacios tan conocidos como la Praça do Comércio incorporaron diseños que todavía pueden contemplarse hoy. Muchos de ellos conservan los patrones originales, permitiendo observar cómo era la Lisboa de hace más de un siglo. Pero la tradición no desapareció con la llegada de la modernidad. Turismo de Lisboa señala que acontecimientos como la Expo 98 impulsaron una nueva generación de artistas que reinterpretó la calçada portuguesa mediante diseños contemporáneos inspirados en criaturas marinas, motivos abstractos y nuevas formas de expresión artística.

Actualmente, los mosaicos lisboetas siguen siendo una de las experiencias más características para quienes buscan qué ver en Lisboa. No se trata únicamente de una solución urbanística, sino de una manifestación cultural que ha logrado sobrevivir durante siglos adaptándose a los cambios de cada época.

Los “géiseres” marinos de Asturias que solo aparecen cuando el Cantábrico "se enfada"

13 June 2026 at 09:00

Los “géiseres” marinos de Asturias que solo aparecen cuando el Cantábrico "se enfada"

Estos espectaculares chorros de agua surgen de grietas abiertas en los acantilados y alcanzan varios metros de altura cuando el mar golpea la costa

La playa española que parece una catedral solo cuando baja la marea: así se visita As Catedrais

Hay paisajes que muestran siempre la misma cara y otros que dependen por completo del estado de la naturaleza. Un bosque sigue ahí haga sol o llueva, una montaña conserva su silueta durante siglos y una playa apenas cambia de un día para otro. Sin embargo, existen lugares cuyo mayor atractivo solo aparece en momentos muy concretos. En este caso, deben casarse el viento, las mareas y el agua. Estos tres pilares naturales se deben alinear para ofrecer un espectáculo imposible de garantizar con exactitud.

Eso es precisamente lo que ocurre en algunos puntos de la costa asturiana, donde el mar es capaz de transformar simples grietas en la roca en auténticas fuentes gigantes. Los protagonistas son los Bufones de Pría, uno de los fenómenos naturales más sorprendentes de Asturias y una de las experiencias más espectaculares para quienes buscan lugares diferentes dentro de las propuestas de qué ver en Asturias.

Los Bufones de Pría que parecen géiseres

La respuesta a la pregunta del titular tiene una explicación geológica. Aunque muchas personas los comparan con géiseres, los Bufones de Pría no están relacionados con actividad volcánica ni con aguas termales. Según explica la web oficial de Turismo de Asturias, se trata de fenómenos naturales originados por la erosión del mar y de la lluvia sobre la roca caliza.

Bufones de Pría después de una tormenta
Bufones de Pría después de una tormenta

Con el paso de miles de años, el agua fue creando grietas, conductos y chimeneas naturales que conectan el mar con la superficie terrestre. Cuando las olas golpean el pie de los acantilados, el aire contenido en esas galerías subterráneas se comprime y busca una salida. En jornadas tranquilas apenas se percibe el fenómeno, pero cuando el Cantábrico se embravece la situación cambia por completo.

Turismo de Asturias narra que durante los episodios de fuerte oleaje “el aire y el agua escapan al exterior a alta presión mediante chorros que alcanzan grandes alturas”. Esa es la razón por la que muchos visitantes los describen como géiseres marinos. La diferencia es que aquí la fuerza no procede del calor del subsuelo, sino de la energía del mar chocando contra la costa.

Cuando el Cantábrico “se enfada”

La expresión 'enfadarse' tiene todo el sentido si asumimos que los Bufones de Pría ofrecen su mejor versión precisamente cuando el mar está más agitado. Durante los días de temporal, las columnas de agua pueden elevarse varios metros por encima de los acantilados y generar un estruendo que se escucha desde una gran distancia.

La propia web oficial de Turismo de Asturias destaca que “en los días en los que el mar está bravo el espectáculo es increíble”. En esas jornadas, el agua sale disparada por las chimeneas naturales acompañada de fuertes silbidos provocados por la presión del aire. De hecho, el nombre “bufón” procede precisamente de ese sonido característico que recuerda a un resoplido o bufido. Por este motivo, muchos viajeros consultan el estado del mar antes de acercarse hasta la zona. Aunque el paisaje merece la visita en cualquier época del año, contemplar el fenómeno en pleno funcionamiento multiplica el atractivo del lugar. Eso sí, siempre es importante mantener una distancia prudente y respetar las indicaciones de seguridad, especialmente durante los temporales.

Una de las rutas más espectaculares de la costa asturiana

Los bufones más conocidos de Asturias se encuentran en la localidad de Llames, dentro del concejo de Llanes. Desde allí parte un recorrido que permite disfrutar tanto del fenómeno natural como de algunos de los paisajes más impresionantes del litoral cantábrico. Turismo de Asturias recomienda dejar el vehículo en el pueblo y continuar caminando por los acantilados. La ruta circular que ofrecen “presenta una dificultad baja y tiene una duración aproximada de cuatro horas”, afirman. Además, a lo largo del recorrido se suceden los miradores naturales sobre el mar, los prados costeros y las panorámicas abiertas sobre una de las zonas más salvajes de la costa asturiana.

Incluso cuando los bufones no están activos, las vistas justifican el desplazamiento. Los acantilados ofrecen una perspectiva privilegiada del Cantábrico y permiten comprender la enorme fuerza que el mar ha ejercido durante siglos sobre estas rocas calizas. Cuando coinciden la marea alta y el fuerte oleaje, el espectáculo se vuelve todavía más impresionante.

El palmeral más grande de Europa está en España, pero no es un bosque natural: así se creó el paisaje de Elche

13 June 2026 at 08:30

El palmeral más grande de Europa está en España, pero no es un bosque natural: así se creó el paisaje de Elche

Con más de 200.000 ejemplares, este paisaje declarado Patrimonio de la Humanidad no surgió de forma espontánea

Qué ver en Elche: palmeras y mucho más en la pequeña joya del Levante

Existen paisajes tan integrados en una ciudad que cuesta imaginar cómo serían las calles sin ellos. Con el paso de los siglos, algunos elementos naturales terminan convirtiéndose en parte de la identidad colectiva de un lugar, hasta el punto de que habitantes y visitantes los perciben como algo inseparable de su historia. Sin embargo, detrás de muchos de esos paisajes aparentemente naturales se esconden siglos de intervención humana, ingeniería y adaptación al territorio.

Eso es precisamente lo que ocurre con el Palmeral de Elche, uno de los espacios naturales más singulares de la Comunidad Valenciana. A primera vista parece un inmenso bosque de palmeras que rodea la ciudad alicantina, pero la realidad es muy distinta. Se trata de un paisaje agrícola construido por el ser humano hace más de mil años y que hoy constituye el mayor conjunto de palmeras del continente europeo.

El Palmeral de Elche no es un bosque natural

La respuesta a la pregunta del titular es clara: aunque contemplado desde lejos pueda parecer una gran masa forestal, el Palmeral de Elche no surgió de manera espontánea. La propia web oficial de Visit Elche explica que “aunque contemplado desde cierta distancia puede parecer un bosque, en realidad es una plantación realizada con fines agrarios”. Esa es la gran diferencia que convierte este lugar en un paisaje único.

El Palmeral de Elche
El Palmeral de Elche

Actualmente existen más de 200.000 palmeras de Elche, a las que se suman decenas de miles de ejemplares cultivados en viveros municipales. Sin embargo, estas palmeras no se distribuyen al azar. Fueron organizadas siguiendo un modelo agrícola muy concreto. Las parcelas, conocidas tradicionalmente como huertos, están delimitadas por alineaciones de palmeras que crean una estructura geométrica perfectamente reconocible desde el aire. En el interior de esas cuadrículas se cultivaban diferentes productos agrícolas aprovechando la sombra y la protección que proporcionaban las datileras.

La importancia histórica de este sistema es enorme. Según Visit Elche, el palmeral histórico constituye el corazón de un sistema de regadío desarrollado por los fundadores islámicos de la ciudad hace aproximadamente un milenio. No hablamos únicamente de árboles, sino de un complejo modelo agrícola adaptado a un entorno semiárido que permitió aprovechar de forma eficiente los recursos hídricos disponibles.

El legado andalusí que transformó el paisaje

La expansión definitiva del Palmeral de Elche se produjo tras la fundación de la ciudad islámica en su ubicación actual durante los siglos VIII y IX. Los nuevos pobladores desarrollaron una extensa red de acequias y canales que permitía distribuir el agua por todo el territorio agrícola. Lo más sorprendente es que buena parte de ese sistema hidráulico continúa funcionando en la actualidad.

La web oficial de Visit Elche destaca que uno de los valores reconocidos por la UNESCO fue precisamente la conservación de este modelo de agricultura de oasis. Gracias a esa red de regadío, las palmeras pudieron integrarse en un sistema productivo que durante siglos abasteció a la población local y configuró un paisaje completamente diferente al de otras ciudades mediterráneas.

Aunque las datileras ya estaban presentes en la zona mucho antes de la llegada de los árabes, fueron ellos quienes impulsaron la gran transformación del territorio. La importancia de estas palmeras puede rastrearse incluso en épocas anteriores. Visit Elche recuerda que los “dibujos de palmas y palmeras en cerámicas iberas de La Alcudia (siglo III al I a.C.) demuestra la relevancia de las datileras ya en aquella época”.

Palmeral de Elche.
Palmeral de Elche.

Un Patrimonio de la Humanidad vivo

Hoy el Palmeral de Elche mantiene sobre todo una función paisajística, cultural y patrimonial. En el año 2000 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, que reconoció su carácter excepcional como ejemplo de transferencia de técnicas agrícolas entre distintas culturas y como testimonio vivo del legado andalusí en Europa.

La ciudad ofrece numerosos espacios para descubrir este paisaje. Entre los más conocidos destacan el Huerto del Cura, el Museo del Palmeral, la Ruta del Palmeral y diversos miradores desde los que se observan las cuadrículas históricas formadas por las palmeras de Elche. También existen senderos específicos que permiten recorrer parte de los antiguos huertos y comprender cómo funcionaba este singular sistema agrícola.

Actualmente, la actividad económica vinculada al palmeral se concentra principalmente en la producción de palma blanca para el Domingo de Ramos, una tradición profundamente arraigada en la ciudad. A ello se suma una producción limitada de dátiles y diversos proyectos de conservación y reproducción de ejemplares.

Para quienes buscan qué ver en Elche, el Palmeral de Elche ofrece mucho más que una imagen espectacular. Es la demostración de cómo la intervención humana puede crear un paisaje capaz de sobrevivir durante más de mil años y seguir definiendo la identidad de toda una ciudad. Un bosque que, en realidad, nunca fue un bosque, sino una extraordinaria obra de ingeniería agrícola convertida hoy en uno de los paisajes culturales más importantes de Europa.

El complejo kárstico de Burgos declarado Monumento Natural: Ojo Guareña, casas cueva en las montañas

13 June 2026 at 08:00

El complejo kárstico de Burgos declarado Monumento Natural: Ojo Guareña, casas cueva en las montañas

Más de 110 kilómetros de galerías subterráneas, arte rupestre, ermitas excavadas en la roca y pueblos de montaña forman uno de los espacios naturales más sorprendentes de Castilla y León

La cueva de cristales gigantes que se visita dentro de una mina de Almería

Hay lugares que impresionan por lo que muestran a simple vista y otros que guardan lo más extraordinario bajo tierra. A menudo, los paisajes más espectaculares permanecen ocultos durante miles o incluso millones de años, modelados lentamente por el agua, la roca y el tiempo. En el norte de España existen varios ejemplos de esta naturaleza invisible, espacios donde la verdadera dimensión del paisaje solo se comprende cuando uno se adentra en sus entrañas.

Uno de esos lugares se encuentra en la provincia de Burgos. Allí, entre montañas, bosques y pequeños pueblos de piedra, se extiende Ojo Guareña, uno de los sistemas subterráneos más importantes de Europa. Declarado Monumento Natural, este enclave destaca por albergar la principal red de galerías subterráneas de España, un complejo geológico que combina patrimonio natural, arqueología, historia y turismo de aventura en un mismo espacio.

Uno de los grandes tesoros subterráneos de España

La respuesta está precisamente bajo tierra: Ojo Guareña es un enorme complejo kárstico formado por más de 110 kilómetros de galerías conocidas, una cifra que lo convierte en la principal red subterránea de España. La propia web oficial del monumento destaca que “merece una visita para conocer la principal red de galerías subterráneas de España, con más de 110 km de longitud”.

Cueva y Ermita de San Bernabé, Ojo Guareña
Cueva y Ermita de San Bernabé, Ojo Guareña

El sistema se ha formado gracias a la acción continuada del agua sobre las rocas calizas durante millones de años. Ríos como el Guareña, el Trema o el arroyo de Villamartín han ido excavando lentamente el subsuelo hasta crear un entramado de cuevas, simas, galerías y cavidades de enormes dimensiones. Lo singular es que el relieve visible en superficie continúa bajo tierra, formando un paisaje geológico único que sigue evolucionando en la actualidad.

Pero Ojo Guareña no es únicamente un fenómeno geológico. Las cavernas conservan restos arqueológicos y manifestaciones humanas que abarcan desde el Paleolítico hasta épocas recientes. La web oficial recuerda que existen muestras de arte rupestre y restos humanos repartidos por distintas cavidades, convirtiendo el lugar en uno de los yacimientos históricos más importantes del norte peninsular.

La ermita excavada dentro de una cueva

Uno de los espacios más visitados del conjunto es la Cueva Ermita de San Bernabé, una visita que permite acercarse al interior del sistema sin necesidad de conocimientos espeleológicos. El recorrido atraviesa aproximadamente 400 metros de galerías y permite observar de cerca las formas creadas por la disolución de la roca caliza, el proceso geológico responsable de la formación del complejo kárstico.

La visita incluye además la singular ermita de San Tirso y San Bernabé, excavada directamente en la entrada de la cueva. En su interior se conservan pinturas murales datadas entre los siglos XVIII y XIX que representan milagros y episodios relacionados con el santo. También puede verse la llamada Sala del Ayuntamiento, utilizada todavía hoy para actos representativos y celebraciones tradicionales de la zona.

La combinación de patrimonio natural y religioso convierte este espacio en uno de los rincones más curiosos de las cuevas de Burgos. Pocos lugares permiten contemplar una iglesia construida dentro de una cavidad natural mientras se recorren galerías modeladas durante millones de años por la acción del agua.

Turismo de naturaleza en el Monumento Natural

Para quienes buscan una experiencia más aventurera existe la posibilidad de visitar la Cueva Palomera, una de las principales entradas al sistema. En este caso, el recorrido se realiza mediante un espeleopaseo y requiere una condición física razonable. La cavidad no está acondicionada como una cueva turística convencional y mantiene buena parte de su aspecto natural.

Cueva Palomera, Ojo Guareña
Cueva Palomera, Ojo Guareña

La temperatura interior oscila entre los 7 y los 9 grados durante todo el año, motivo por el que la organización recomienda acudir con ropa de abrigo incluso durante el verano. Además, existen restricciones destinadas a proteger el entorno, como la prohibición de fumar, comer o realizar fotografías durante el recorrido.

Por eso, para quienes buscan qué ver en Burgos más allá de sus monumentos más conocidos, Ojo Guareña ofrece una experiencia difícil de encontrar en otros puntos de España. Sus más de 110 kilómetros de galerías, sus ermitas excavadas en la roca y su condición de Monumento Natural convierten este enclave en una de las grandes joyas ocultas de Castilla y León, un lugar donde el verdadero paisaje comienza precisamente cuando desaparece la luz del exterior.

La cascada que es el mayor espectáculo de agua de Burgos: cómo refrescarte en verano en el norte sin pisar la playa

13 June 2026 at 07:30

La cascada que es el mayor espectáculo de agua de Burgos: cómo refrescarte en verano en el norte sin pisar la playa

Este salto de agua escondido entre hayas, robles y acebos se convierte en uno de los rincones burgaleses más espectaculares cuando llegan las lluvias y el deshielo

Descubriendo los secretos mejor guardados de las Merindades

Cuando llegan los meses más calurosos del año, no todo el mundo sueña con playas abarrotadas o grandes destinos turísticos. Cada vez más viajeros buscan rincones donde el agua siga marcando el ritmo del paisaje, donde el sonido de los coches desaparezca y donde la sombra de los árboles haga olvidar durante unas horas las altas temperaturas. En España todavía existen lugares capaces de ofrecer esa sensación de refugio natural, pues muchos viajeros buscan refugio en bosques, ríos y montañas.

En el norte de Burgos existe un lugar que reúne los tres elementos. Se trata de la Cascada de las Pisas, un rincón natural situado en la comarca de Las Merindades que, durante los meses de mayor caudal, ofrece uno de los espectáculos de agua más impresionantes de toda la provincia. Rodeada de vegetación y escondida entre pequeños pueblos de montaña, esta cascada se ha convertido en uno de los destinos favoritos para quienes buscan naturaleza y temperaturas más agradables durante el verano.

La propia web oficial de Las Merindades la define como “uno de los lugares con más encanto de la comarca”. El enclave se encuentra entre el Valle de Valdebezana y Valdeporres, en un entorno donde el río Gándara desciende formando una sucesión de saltos y pequeñas cascadas que rompen el silencio del bosque. El resultado es un paisaje que parece sacado de un cuento y que contrasta con la imagen más conocida de la provincia de Burgos.

El gran espectáculo de agua de Burgos

Esto, entre otras cosas, tiene mucho que ver con el tamaño y la singularidad del enclave. No hablamos de una única caída de agua, sino de un conjunto escalonado de cascadas que aprovechan los desniveles naturales del terreno. Cuando llegan las lluvias o el deshielo, el caudal aumenta notablemente y transforma el lugar en uno de los rincones más espectaculares de las cascadas de Burgos

La mejor época para contemplarla coincide precisamente con esos periodos de abundancia hídrica. La web oficial de Las Merindades señala que la temporada ideal corresponde a las épocas de lluvias y deshielo, cuando el río muestra toda su fuerza. Durante esos meses, el agua cae con intensidad entre las rocas y multiplica el atractivo visual del recorrido. 

Además, el entorno juega un papel fundamental. La cascada aparece rodeada por un bosque donde predominan hayas, robles, avellanos y acebos. Esta combinación de agua y vegetación genera un microclima especialmente agradable durante los días más calurosos del verano. Por eso, para muchos viajeros, acercarse hasta la Cascada de las Pisas es una de las mejores formas de refrescarse en el norte de Castilla y León sin necesidad de acudir a playas o grandes embalses. 

Un paseo sencillo entre bosques de Las Merindades

Uno de los grandes atractivos del lugar es que resulta relativamente accesible. La ruta más popular parte desde las inmediaciones de Villabáscones de Bezana y permite llegar a la cascada mediante un recorrido corto y asequible. La web oficial de Las Merindades calcula una distancia aproximada de 3 kilómetros ida y vuelta y una dificultad media, por lo que puede realizarse sin grandes exigencias físicas. 

Durante el recorrido, los senderistas atraviesan uno de los paisajes forestales más atractivos de la comarca. Senderos de Las Merindades destaca la presencia de extensos hayedos acompañados por robles, avellanos y acebos, una mezcla vegetal que aporta color y sombra durante buena parte del año. A medida que se avanza por el camino, el sonido del agua se hace cada vez más intenso hasta anunciar la proximidad de la cascada. 

La ruta forma parte además de una zona especialmente rica en patrimonio natural. El río Ebro y sus afluentes han modelado durante siglos buena parte del paisaje de Las Merindades, creando valles, desfiladeros y saltos de agua que convierten la comarca en uno de los grandes paraísos del senderismo del norte peninsular. 

Para quienes buscan qué ver en Burgos más allá de la capital, la Cascada de las Pisas representa una alternativa perfecta. No solo ofrece uno de los paisajes más fotogénicos de la provincia, sino también una oportunidad para escapar del calor y disfrutar de un entorno donde el agua, el bosque y la tranquilidad siguen siendo los auténticos protagonistas. En una provincia repleta de patrimonio histórico, este rincón demuestra que algunas de las joyas más sorprendentes de Burgos se encuentran lejos de los monumentos y escondidas en plena naturaleza. 

Guadalajara, la 'ciudad de las rosas' mexicana: ¿a qué debe ese apodo la que fue capital de Nueva Galicia?

13 June 2026 at 07:01

Guadalajara, la 'ciudad de las rosas' mexicana: ¿a qué debe ese apodo la que fue capital de Nueva Galicia?

La capital jalisciense recibió este sobrenombre durante el siglo XX gracias al cuidado de sus parques y jardines, una imagen que todavía forma parte de su identidad

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Si en España hablamos de rosas tenemos una clara ganadora –fecha y lugar–, y es Barcelona el 23 de abril, durante Sant Jordi. Las calles se engalanan con esas flores rojas, el aroma a la primavera y libro nuevo. No obstante, si cruzamos el charco –y es necesario para contar cuál es, en América, la ciudad de las rosas– encontramos una realidad muy diferente. Cuando se habla de ella, es habitual encontrar referencias a algunos de sus sobrenombres más conocidos.

Durante décadas fue identificada como la Perla de Occidente, una expresión que destacaba su importancia económica, cultural y urbana dentro del país. Sin embargo, existe otro apodo menos conocido fuera de México que todavía forma parte de la identidad local: Guadalajara (México) es, para muchos, la ciudad de las rosas. Lejos de tratarse de una leyenda o de una referencia poética sin fundamento, este nombre tiene un origen muy concreto relacionado con la imagen que proyectaba la ciudad durante buena parte del siglo XX.

La historia de Guadalajara comenzó mucho antes. Según recuerda la web oficial Guadalajara Ciudad de las Rosas, la ciudad fue fundada de manera definitiva el 14 de febrero de 1542 en el Valle de Atemajac, después de varios intentos previos, “lo que la marcaría desde su origen como una metrópoli que festeja cada año su fundación, precisamente en el día que se celebra la amistad”. Aquella fundación fue, asimismo, el nacimiento de la que acabaría convirtiéndose en la capital de la antigua Nueva Galicia, uno de los territorios más importantes del virreinato español en América. Con el paso de los siglos, la ciudad creció hasta transformarse en una de las grandes metrópolis mexicanas.

¿Por qué Guadalajara es 'la ciudad de las rosas'?

Hay ciudades cuyo apodo nace de un acontecimiento histórico, otras lo reciben por su riqueza económica y algunas terminan siendo conocidas por una imagen que acaba definiendo su personalidad durante generaciones. Estos sobrenombres suelen decir mucho más de un lugar de lo que parece a primera vista: hablan de cómo era, de cómo la veían quienes la visitaban y de aquello que la hacía diferente del resto. En ocasiones, incluso sobreviven durante décadas después de que aquello que los originó haya desaparecido.

No está relacionada con una gran producción de flores ni con una tradición agrícola específica. Según explica la propia web oficial Guadalajara Ciudad de las Rosas, el sobrenombre nació durante un encuentro internacional relacionado con el programa de Ciudades Hermanas. En aquella visita participó una delegación procedente de la ciudad estadounidense de Downey, cuyos miembros quedaron impresionados por el estado de los espacios verdes de Guadalajara.

La página recoge el testimonio de Jorge Agnesi Daessle, ex vicepresidente municipal de Guadalajara, benefactor social y empresario notable, quien explicó que “los jardines de Guadalajara estaban muy bien cuidados y con rosas”. Según ese mismo relato, los visitantes comentaron: “Esta es la ciudad de las Rosas”. A partir de entonces comenzó a extenderse una denominación que acabaría integrándose en la identidad de la ciudad. Es decir, Guadalajara recibió ese apodo por la abundancia de rosales y por el excelente estado de conservación de sus jardines, parques y camellones urbanos.

Una gran metrópoli mexicana

La web oficial también recuerda la imagen que proyectaba Guadalajara durante los años sesenta. Según uno de los textos recopilados por la plataforma, aquella fue una época especialmente recordada por muchos habitantes debido al crecimiento económico y al esplendor urbano que vivía la ciudad. La publicación describe una Guadalajara “limpia, bella, florida, con parques, jardines y camellones llenos de rosales que perfumaban y embellecían a la pujante aspirante a metrópoli”.

Guadalajara, México
Guadalajara, México

Aquella etapa reforzó todavía más la popularidad del sobrenombre. La ciudad combinaba entonces dos identidades complementarias. Por un lado, seguía siendo conocida como la Perla de Occidente, reflejo de su peso económico y cultural. Por otro, la imagen de sus jardines permitió consolidar la denominación de ciudad de las rosas.

Hoy, Guadalajara (México) es una de las mayores áreas metropolitanas del país y uno de los principales centros económicos y culturales de América Latina. Sin embargo, la memoria de aquellos años sigue presente en muchos rincones de la ciudad y en algunos de sus sobrenombres más populares. Para quienes buscan qué ver en Guadalajara, conocer el origen de esta denominación permite descubrir una faceta menos conocida de una urbe cuya historia comenzó en la antigua Nueva Galicia y que terminó convirtiéndose en una de las grandes ciudades del continente.

La próxima vez que alguien mencione a Guadalajara ciudad de las rosas, conviene recordar que el nombre no nació porque la ciudad esté envuelta en este tipo de flores –probablemente será un disclaimer a remarcar por si cabe alguna duda–. Surgió gracias a la impresión que causaron sus jardines repletos de rosales a los visitantes americanos durante el siglo XX, una imagen que durante siglos ayudó a construir la personalidad de una ciudad que todavía hoy conserva con orgullo ese singular apodo.

La niña ridiculizada en el cuadro de 'Las Meninas' que Jiménez Lozano convirtió en protagonista de un relato

13 June 2026 at 06:30

La niña ridiculizada en el cuadro de 'Las Meninas' que Jiménez Lozano convirtió en protagonista de un relato

La enana de corte retratada por Velázquez pasó de ser un personaje secundario de la historia oficial a convertirse en símbolo de dignidad

El cuadro más famoso de Velázquez no siempre se llamó 'Las Meninas': así cambió su nombre con los siglos

Hay personajes históricos que protagonizaron guerras, gobernaron imperios o cambiaron el rumbo de su tiempo. Y luego están aquellos que apenas dejaron unas pocas líneas en los archivos, figuras aparentemente secundarias que quedaron relegadas a los márgenes de la historia. Sin embargo, la literatura tiene una capacidad singular: rescatar a quienes parecían condenados al olvido y devolverles una voz que nunca tuvieron. A veces basta una página para cambiar la manera en que observamos un cuadro, una fotografía o un acontecimiento histórico.

Eso es precisamente lo que ocurre cuando se contempla 'Las Meninas' después de leer a José Jiménez Lozano. Allí donde la mayoría de los visitantes fija la mirada en la infanta Margarita, en Velázquez o en los reflejos de los reyes, el escritor decidió detenerse en una figura situada en uno de los laterales del cuadro: María Bárbola, la enana de corte que aparece mirando directamente al espectador desde hace más de tres siglos.

Quién fue María Bárbola, la mujer que aparece en Las Meninas

Todo comienza en el propio lienzo de Velázquez. María Bárbola, también conocida como Mari Bárbola o María Bárbara Asquín, era una enana de corte de origen alemán que formó parte del entorno de la reina Mariana de Austria durante el siglo XVII. Los documentos conservados muestran que recibía salario, manutención e incluso determinadas prestaciones reservadas a los servidores reales. 

Imagen de archivo del cuadro Las Meninas, de Velázquez, en el Museo del Prado./Archivo. EFE/Sergio Pérez
Imagen de archivo del cuadro Las Meninas, de Velázquez, en el Museo del Prado./Archivo. EFE/Sergio Pérez

A diferencia de otros personajes con discapacidad que aparecían habitualmente en las cortes europeas de la época como elementos de entretenimiento, Velázquez la retrató de una manera sorprendentemente digna. Mientras otros personajes interactúan entre sí, María Bárbola sostiene la mirada del espectador con una seriedad y una firmeza que siguen llamando la atención siglos después. El pintor sevillano no la caricaturizó ni la convirtió en un elemento cómico dentro de la composición. La colocó de pie, con presencia propia y con una intensidad visual que la ha convertido en uno de los personajes más memorables del cuadro.

La protagonista inesperada de José Jiménez Lozano

Es aquí donde entra en escena José Jiménez Lozano. El escritor, Premio Cervantes en 2002, dedicó uno de sus breves relatos a esta figura aparentemente secundaria. Frente a las interpretaciones históricas o artísticas tradicionales, decidió fijarse en quien normalmente quedaba relegada al fondo del relato oficial. La respuesta a la pregunta del titular es precisamente esa: Jiménez Lozano convirtió en protagonista a una mujer que durante siglos había sido observada como un personaje secundario dentro de la corte y dentro del propio cuadro. Su relato no habla de reyes ni de grandes gestas, sino de dignidad, memoria y permanencia.

En María Bárbola, un texto corto de Jiménez Lozano, la intención es que siendo nadie o siendo nada o siendo una despreciada que no puede ni hablar, tiene una dignidad enorme al haber sido inmortalizada por uno de los más grandes, “y ahí estoy yo”, dice refiriéndose al cuadro.

Las Meninas de Velázquez son un retrato, partiendo de esa base. Un retrato a los reyes, obviamente, porque estaba contratado por la propia familia real, pero ¿dónde están los reyes? En el espejo. Ergo somos nosotros los reyes, cuando miramos el cuadro somos los protagonistas de este. Aun así, también es un autorretrato, él mismo se dibujó en el cuadro y enmarcó en él una fuerte crítica a la realeza y la sociedad de palacio, porque dibujó a María Bárbola. “Y ahí estoy yo”, dice en el relato de Jiménez Lozano, ese es el tiempo futuro, porque ella permanecerá por siempre en él.“

La idea resulta profundamente característica de la obra de José Jiménez Lozano, un autor que dedicó buena parte de su literatura a rescatar a los olvidados, a los marginados y a quienes la historia oficial apenas había prestado atención. Diversos estudios sobre su narrativa destacan precisamente esa atención constante hacia los llamados “seres de desgracia” y hacia las figuras situadas en los márgenes de la historia. 

La inmortalidad dentro de un cuadro

Cuando hoy millones de personas visitan el Museo del Prado para contemplar 'Las Meninas', la mayoría continúa buscando a la infanta Margarita o al propio Velázquez. Sin embargo, la lectura de Jiménez Lozano propone una mirada diferente. Invita a detenerse ante esa mujer que la sociedad de su tiempo consideraba inferior y que, sin embargo, ha sobrevivido a reyes, nobles y cortesanos gracias a la pintura. Paradójicamente, quienes ocuparon las posiciones más altas del poder han quedado difuminados para muchos visitantes. En cambio, María Bárbola sigue allí. Su rostro continúa observando a quienes se colocan frente al lienzo. Y esa permanencia es precisamente la gran intuición literaria de Jiménez Lozano.

Porque la verdadera protagonista de su relato no es una enana de corte del siglo XVII. Es la dignidad humana. La capacidad de alguien aparentemente insignificante para desafiar al tiempo gracias al arte. Y la certeza de que, mientras exista el cuadro de Velázquez, seguirá cumpliéndose aquella frase que resume todo el relato: “Y ahí estoy yo”.

Como dijo la periodista María Teresa Alvarez, autora del libro 'El secreto de Maribárbola': “Maribárbola, a pesar de que no quería fijar su mirada en la parte del cuadro en el que ella se encontraba, no pudo evitarlo. Su horrible aspecto le hizo daño, una vez más. Nunca se miraba en los espejos y, aunque parezca imposible, conseguía olvidarse de cómo era físicamente. Si hubiese tenido valor habría destrozado aquella obra de arte que perpetuaba su fealdad”.

El auditorio de Lanzarote que está dentro de un túnel volcánico: la obra que transformó la lava

7 June 2026 at 10:58

El auditorio de Lanzarote que está dentro de un túnel volcánico: la obra que transformó la lava

Este espacio escénico, construido en el interior de una cavidad formada por la lava del Volcán de la Corona, está considerado uno de los auditorios más singulares del mundo

La cueva de cristales gigantes que se visita dentro de una mina de Almería

Hay auditorios construidos junto al mar –como el de Sidney–, en el corazón de grandes ciudades o integrados en modernos edificios de vanguardia –como la majestuosa obra barcelonesa–. Pero pocos auditorios pueden presumir de encontrarse dentro de una antigua cavidad creada por una erupción volcánica. En Lanzarote existe uno de esos lugares excepcionales. Se trata del auditorio de Jameos del Agua, un espacio escénico levantado en el interior de un enorme túnel volcánico y considerado una de las obras más sorprendentes del patrimonio cultural canario.

Este auditorio se encuentra realmente dentro de una formación geológica creada por la lava. Los Jameos del Agua están situados en el interior del túnel volcánico originado por la erupción del Volcán de la Corona. Lo que hoy contemplan los visitantes como un espacio cultural comenzó siendo una gigantesca galería natural excavada por la propia actividad volcánica de la isla hace miles de años.

Según explica la web oficial del Cabildo de Lanzarote, “designa a la abertura provocada por el hundimiento del techo de un tubo volcánico como consecuencia de la pérdida de los gases acumulados en su interior”. Gracias a ese fenómeno natural se generaron los espacios que hoy forman parte de uno de los lugares más emblemáticos de Lanzarote.

Lago de los Jameos del Agua, en Lanzarote
Lago de los Jameos del Agua, en Lanzarote

Cómo la lava creó los Jameos del Agua

Todo comenzó con el Volcán de la Corona, situado en el norte de la isla. Durante la erupción, la lava avanzó formando largos conductos subterráneos. Cuando el flujo volcánico cesó, algunas de esas galerías quedaron vacías y terminaron convirtiéndose en enormes túneles naturales. En determinados puntos, el techo colapsó y aparecieron las aberturas conocidas como jameos.

Uno de los elementos más sorprendentes del complejo es el lago interior que da nombre al lugar. La web oficial explica que esta “formación geológica singular se originó por la filtración, al encontrarse por debajo del nivel del mar”. Además, no es un simple estanque, pues tiene vida. “En este lago natural de aguas transparentes viven varias especies de fauna endémica de la isla, destacando la especie Munidopsis polimorpha, un cangrejo minúsculo, albino y ciego de origen desconocido”, que se ha convertido en uno de los símbolos biológicos de la isla.

'Munidopsis polymorpha', en los Jameos del Agua
'Munidopsis polymorpha', en los Jameos del Agua

El valor natural del entorno es tan importante que la zona se encuentra protegida como Sitio de Interés Científico de los Jameos y forma parte del Parque Natural del Volcán y Malpaís de La Corona. Además, posee la consideración de Bien de Interés Cultural, una figura que reconoce tanto su relevancia geológica como su importancia patrimonial.

El auditorio de Jameos del Agua, una obra única en el mundo

La transformación de este espacio natural en un centro cultural está estrechamente ligada a la figura de César Manrique, el artista lanzaroteño que dedicó buena parte de su vida a integrar arte y naturaleza sin alterar la esencia del paisaje insular. Gracias a esa filosofía, una antigua cavidad volcánica acabó convirtiéndose en uno de los espacios culturales más originales del planeta.

El Cabildo describe el auditorio de Jameos del Agua como “un espectacular espacio escénico erigido en el interior de la gruta volcánica”. Con capacidad para unos 500 espectadores, este recinto aprovecha la morfología natural de la cavidad para crear un entorno imposible de reproducir mediante arquitectura convencional. Además, destaca que debido a sus características geológicas y a sus peculiares condiciones acústicas se trata de un espacio único en el mundo. Las propiedades del propio túnel volcánico contribuyen a generar una experiencia sonora excepcional, motivo por el que el auditorio se ha convertido en la sede principal del Festival de Música Visual de Lanzarote.

Hoy, los Jameos del Agua forman parte de cualquier lista sobre qué ver en Lanzarote. Sin embargo, más allá de su belleza paisajística, representan algo todavía más singular: la demostración de que una formación creada por la lava puede transformarse en un espacio cultural de referencia sin perder su esencia natural. El resultado es un lugar donde geología, arte y música conviven dentro de un mismo túnel volcánico, ofreciendo una experiencia que difícilmente puede encontrarse en otro rincón del mundo.

La cueva de cristales gigantes que se visita dentro de una mina de Almería

7 June 2026 at 10:38

La cueva de cristales gigantes que se visita dentro de una mina de Almería

Descubierta en 1999 en el interior de una antigua explotación minera, esta cavidad está considerada una de las formaciones geológicas más espectaculares del mundo

Esta carretera española pasa por el corazón de una cueva natural de estalactitas

A simple vista cuesta creer que exista un lugar así en España. En el interior de una antigua explotación minera situada en el municipio almeriense de Pulpí se esconde una cavidad cubierta por enormes cristales transparentes que parecen sacados de una película de ciencia ficción. Hablamos de la Geoda de Pulpí, una formación geológica única que ha convertido a la provincia en uno de los destinos más sorprendentes para quienes buscan experiencias diferentes y lugares poco conocidos dentro de las propuestas de turismo de Almería.

Lo más llamativo de esta maravilla natural es que no se encuentra al aire libre, sino dentro de la histórica Mina Rica, en la Sierra del Aguilón. Allí, a varios metros de profundidad, los visitantes pueden contemplar una cavidad cuyas paredes están completamente cubiertas por enormes cristales de yeso. La imagen resulta tan espectacular que durante años fue conocida únicamente por especialistas y aficionados a la mineralogía, hasta convertirse en uno de los grandes atractivos geológicos de Andalucía.

La geoda gigante descubierta dentro de una mina

La historia moderna de este enclave comenzó en diciembre de 1999. Según explica la web oficial de la Geoda de Pulpí, varios miembros del Grupo Mineralogista de Madrid descubrieron la cavidad en el interior de la Mina Rica. El hallazgo sorprendió incluso a los expertos. La geoda mide aproximadamente ocho metros de longitud y dos metros de altura y está recubierta por enormes cristales de yeso que alcanzan dimensiones excepcionales.

Interior de la geoda ubicada en la Mina Rica, junto a la barriada de Pilar de Jaravía en la Sierra del Aguilón de Pulpí (Almería). EFE / Carlos Barba
Interior de la geoda ubicada en la Mina Rica, junto a la barriada de Pilar de Jaravía en la Sierra del Aguilón de Pulpí (Almería). EFE / Carlos Barba

La propia página oficial explica que la cavidad está “tapizada por cristales de yeso, alguno de los cuales llega a medir casi dos metros”. Además, añade que “su transparencia y estado de conservación la convierten en una joya de la naturaleza” y que, por ello, “constituye un fenómeno único a nivel mundial dadas sus dimensiones y la perfección, tamaño y transparencia de los cristales (Calaforra y García-Guinea, 2000)”. Precisamente esa combinación de tamaño, perfección y transparencia es la que ha convertido a la geoda gigante en un fenómeno geológico de referencia internacional.

La sensación al contemplarla es difícil de describir. Las superficies cristalinas reflejan la luz y generan un paisaje que recuerda más al interior de un diamante que a una antigua explotación minera. A diferencia de otras formaciones similares encontradas en distintas partes del mundo, los cristales gigantes de Pulpí destacan especialmente por su excelente estado de conservación, algo que incrementa todavía más su valor científico y patrimonial.

Mucho más que la Geoda de Pulpí

Aunque la cavidad cristalina es la gran protagonista de la visita, la Mina Rica alberga numerosos elementos de interés geológico. La web oficial destaca la presencia de fallas, plegamientos, filones mineralizados y diferentes formaciones minerales que permiten comprender mejor la compleja historia geológica de la Sierra del Aguilón. Entre ellas aparecen otras geodas de menor tamaño, además de estructuras tan llamativas como la llamada Geoda Partida o la Geoda de Colas de Golondrina.

Los expertos explican que el origen de la Geoda de Pulpí puede entenderse en dos grandes fases. Primero se produjo la formación de una cavidad en la roca mediante procesos geológicos asociados a la karstificación de las dolomías de la sierra. Posteriormente, esa cavidad fue rellenándose lentamente mediante depósitos minerales que acabaron formando los espectaculares cristales visibles en la actualidad. El resultado es una estructura prácticamente única en el mundo por sus características.

La historia de la mina también ayuda a entender la importancia del enclave. La Sierra del Aguilón fue objeto de explotación minera durante siglos. Según la web oficial, “la minería contemporánea comienza en 1840, con la explotación en trincheras y cortas de galena argentífera. A partir de 1870 se empieza a extraer hierro, que fue el revulsivo minero de la zona, Jaravia se convirtió en uno de los distritos mineros más importantes de Españ”.

Tras décadas de abandono, la antigua explotación volvió a captar la atención gracias al descubrimiento de la geoda gigante en 1999. Dos décadas después se puso en marcha el proyecto para abrir la Mina Rica al público y permitir que cualquier visitante pudiera contemplar este extraordinario legado geológico. Hoy, la Geoda de Pulpí se ha consolidado como una de las experiencias más sorprendentes que ver en Almería, demostrando que algunas de las maravillas naturales más impresionantes no siempre se encuentran a cielo abierto, sino escondidas bajo tierra, entre galerías mineras y enormes cristales gigantes formados durante millones de años.

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