Ni los Stones ni Bowie ni Michael Jackson: el concierto de mi vida fue el de Bad Bunny anoche en el Riyadh Air Metropolitano




Último de los 10 conciertos de Bad Bunny en el estadio Metropolitano de Madrid. Muchas quejas. Las de Sofía, 25 años, que esta noche suma su cuarto recital: “Esto se acaba, qué pena. Todos queremos más, aunque la verdad es que ya no me queda dinero. Pero esta noche va a ser la mejor”, dice minutos antes de comenzar el espectáculo mientras se reúne con unas amigas. Alguna lleva la ya famosa pava, el sombrero de paja puertorriqueño. También quieren que esto continúe los responsables de los puestos callejeros: “Nunca pensé que vendería tantas banderas puertorriqueñas”, dice la sevillana Soledad. 640.000 entradas despachadas en una decena de llenos, a las que se suman los 110.000 de los dos días en Barcelona.
Nunca se vio tan cerca de la cima el bueno de Quevedo. Transcurría el ecuador de la actuación número diez, la última, de Bad Bunny en el estadio Metropolitano de Madrid. El puertorriqueño cantaba en la azotea de la famosa Casita. Se anunció entonces en la enorme pantalla que se iba a vivir un momento inédito, que no ocurrió en los anteriores nueve recitales. Entonces sonó la melodía de Columbia, tema de Quevedo, y apareció en la parte alta del segundo escenario de la gira Debí tirar más fotos el artista canario de 24 años.

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