Federica es de Churubusco. Ahí está este martes con su bandera mexicana, subida a un banco de piedra en la plaza de la Catedral. Son las 11 de la mañana. Faltan dos horas para que llegue el Papa, pero varios centenares de personas ya han tomado posiciones junto a las vallas que forman el perímetro de seguridad ante el templo. Algunos llevan paraguas para protegerse del sol, otros acabarán cubriéndose con las banderas vaticanas que han traído para saludar a León XIV. Los más precavidos se colocan más atrás, en la zona de sombra. Como Federica. “Me han gustado los monumentos, el hospital de Sant Pau y el parque Güell, y ¡cómo separan la basura!”, cuenta, riendo, de su visita a Barcelona.