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¿Y si las acrópolis griegas nunca fueron refugios ni palacios? Un estudio sacude la versión aceptada

10 June 2026 at 16:26

¿Y si las acrópolis griegas nunca fueron refugios ni palacios? Un estudio sacude la versión aceptada

Teoría - Los testimonios más antiguos muestran una noción ligada a fortalezas y asentamientos apartados, mientras Atenas mantuvo durante mucho tiempo una denominación vinculada a estructuras defensivas

Las tormentas explicaban muchas desgracias cuando los fenómenos naturales parecían depender de voluntades invisibles. La furia de los dioses se interpretaba como una respuesta a errores, faltas o desafíos humanos, de manera que el miedo formaba parte de la vida cotidiana y condicionaba decisiones, rituales y comportamientos.

Sequías, enfermedades o derrotas podían entenderse como señales de castigo, mientras que la protección divina se buscaba mediante ofrendas y ceremonias. Ese temor ayudaba a dar sentido a acontecimientos difíciles de controlar y también influyó en la forma en que las comunidades entendían algunos de sus lugares más importantes.

Robin Rönnlund cuestiona varias ideas sobre las acrópolis

Una investigación de Robin Rönnlund, investigador de la Universidad de Gotemburgo, cuestiona algunas de las ideas más extendidas sobre las acrópolis de la Antigua Grecia. Según informa La Brújula Verde a partir de este trabajo, el análisis sistemático de las referencias antiguas desde Homero hasta el siglo II d. C. concluye que muchos planteamientos aceptados durante décadas carecen de respaldo documental suficiente y ofrecen una imagen simplificada de estos espacios.

Uno de los primeros aspectos revisados es el propio significado de la palabra. Rönnlund señala que el término no equivalía exactamente a ciudad alta, como suele afirmarse, sino que se acercaba más a la noción de una polis situada en el borde o separada del resto. Homero ya empleaba la palabra en la Odisea al referirse a Troya. Además, los antiguos griegos conservaban el recuerdo de un sentido más antiguo de polis relacionado con una fortaleza o un recinto fortificado. En Atenas, de hecho, la Acrópolis fue conocida durante mucho tiempo simplemente como la Fortaleza.

El término original describía recintos separados del conjunto
El término original describía recintos separados del conjunto

La investigación también pone en duda una narración muy repetida por la historiografía del siglo XX. Durante años se defendió que las acrópolis habían sido residencias de reyes prehistóricos que, con la llegada de sistemas políticos más abiertos, dejaron paso a santuarios religiosos o refugios para la población. Sin embargo, el estudio concluye que esa evolución lineal carece de pruebas arqueológicas y textuales sólidas.

Según el investigador sueco, buena parte de esa interpretación nació de una lectura discutible de Aristóteles. El filósofo describía de forma teórica qué tipo de fortificaciones podían resultar adecuadas para distintos regímenes políticos. Con el tiempo, algunos académicos transformaron aquellas reflexiones abstractas en una reconstrucción histórica de las polis griegas. El resultado fue un modelo general aplicado incluso a Atenas, pese a que el propio caso ateniense presentaba características excepcionales que nada tenían que ver con el resto.

Aristóteles inspiró una lectura que acabó extendiéndose

Los textos antiguos examinados por Rönnlund apuntan hacia funciones muy distintas. Un total de 66 pasajes relacionan las acrópolis con la residencia de tiranos. La asociación llegó a ser tan frecuente que acabó convirtiéndose en un recurso literario. Junto a esa imagen aparece otra todavía más repetida: la presencia de guarniciones extranjeras. Desde el siglo V a. C. y con especial intensidad durante el periodo helenístico, potencias dominantes instalaron tropas en estos recintos para vigilar a las ciudades sometidas. Polibio describió esa situación como un sistema de control ejercido desde las alturas, mientras que Isócrates y Demóstenes denunciaron la utilización política de esas posiciones fortificadas.

Otro de los tópicos revisados afecta a la religión. El estudio reconoce la existencia de cultos en diversas acrópolis, pero considera exagerada la idea de que albergaran siempre los principales santuarios urbanos. Fuera de Atenas, las pruebas son mucho más limitadas. Rönnlund localizó referencias a 49 cultos, aunque una gran parte procede de Pausanias, autor que escribió siglos después de la época de mayor actividad de muchas de estas instalaciones. Al reducir el análisis a las fuentes anteriores, la documentación resulta bastante más escasa.

Las pruebas sobre cultos y refugios resultan limitadas
Las pruebas sobre cultos y refugios resultan limitadas

La imagen de la acrópolis como refugio masivo para la población durante los ataques tampoco sale bien parada. Los relatos conservados muestran que los habitantes solían buscar protección dentro de las murallas de la ciudad baja o escapar al campo. Los ejemplos de civiles refugiados en las alturas son excepcionales. Además, el tamaño de muchas acrópolis identificadas por la arqueología indica que habrían tenido dificultades para albergar a grandes grupos de personas.

La última parte de la investigación se centra en la evolución simbólica del término. Durante la época clásica podía utilizarse como una expresión de prestigio y excelencia. Con el paso de los siglos, esa valoración cambió. La experiencia de la dominación militar y de los gobiernos autoritarios hizo que muchas acrópolis quedaran asociadas a la opresión. Epicteto reflejó esa transformación cuando escribió: “¿Cómo se destruye una acrópolis? No con hierro ni con fuego, sino con principios”. En otro pasaje añadió: “Tenemos que expulsar a los tiranos que están dentro”.

El estudio también identifica al menos 21 acrópolis con nombres propios, como Acrocorinto, Cadmea, Larisa u Ortygia, algunos ligados a relatos fundacionales protagonizados por figuras llegadas de otros lugares. A partir de 133 emplazamientos citados en las fuentes antiguas, Rönnlund propone una definición basada en elementos comunes y no en un modelo único.

Su conclusión es que las acrópolis fueron espacios importantes para los griegos, aunque mucho más variados y cambiantes de lo que se había supuesto durante décadas, una diferencia que obliga a revisar cómo se interpretan estos enclaves en la actualidad.

Dos équidos hallados en una panadería de Pompeya: los investigadores intentan aclarar qué ocurrió en sus últimas horas

10 June 2026 at 14:35

Dos équidos hallados en una panadería de Pompeya: los investigadores intentan aclarar qué ocurrió en sus últimas horas

Erupción - El examen de los restos mostró daños compatibles con una gran presión desde arriba y descartó que el fallecimiento se produjera por gases o corrientes volcánicas

Las cuadras vacías suelen ser una de las primeras señales que deja una huida precipitada. Cuando una población abandona sus casas por una catástrofe, muchas personas intentan salvar a los animales que tienen cerca, pero otras veces el tiempo se agota, los caminos se bloquean o el peligro llega demasiado rápido.

En situaciones así algunos animales acompañan a sus dueños, otros quedan encerrados y otros buscan refugio por su cuenta. Esa incertidumbre también formó parte de las últimas horas de Pompeya y todavía puede rastrearse a través de los restos conservados bajo las capas de la erupción.

Una estancia provisional acogió a los ejemplares hallados

Las investigaciones desarrolladas en la Insula de los Castos Amantes han permitido localizar los restos de dos équidos en una estancia relacionada a una panadería. Según recoge el e-Journal degli Scavi di Pompei, los animales murieron durante los acontecimientos asociados a la erupción del Vesubio del año 79 d.C. El hallazgo se produjo durante una revisión sistemática de espacios excavados décadas atrás y forma parte de un proyecto impulsado por el Parque Arqueológico de Pompeya.

Los esqueletos aparecieron en una habitación contigua al horno, utilizada de forma provisional como establo. Los investigadores denominaron RP1 y RP2 a los dos individuos. El primero se encontraba más al norte y conservaba buena parte de la columna vertebral, la pelvis y una de las extremidades posteriores. El segundo apareció junto a la pared sur de la estancia y presentaba un estado de conservación más deteriorado, con mayores señales de fracturación y exposición al calor. Ambos estaban situados cerca de los soportes de piedra que anteriormente habían sostenido una mesa utilizada para trabajar la masa del pan.

La distribución de los huesos ayudó a reconstruir el momento final de los animales. Los especialistas observaron fracturas compatibles con una fuerte compresión vertical. RP1 mostraba daños especialmente importantes en la mandíbula, mientras que RP2 presentaba roturas en costillas y extremidades delanteras. La investigación concluye que ninguno murió por asfixia ni por el contacto directo con los flujos volcánicos. El desplome de elementos estructurales del edificio fue la causa más probable de la muerte.

La especie exacta quedó pendiente de confirmación

La identidad exacta de los animales sigue abierta. Los restos conservados no permiten determinar todavía si eran caballos, asnos o híbridos. Los análisis biométricos y genéticos previstos deberán resolver esa cuestión. Sí ha sido posible calcular su edad aproximada. RP1 era un ejemplar adulto, con una edad estimada entre diez y doce años, mientras que RP2 tenía entre tres años y medio y seis años. Junto al individuo más veterano aparecieron dos anillas de hierro relacionadas con los correajes y tres cuentas de vidrio, una azul y dos blancas, que formaban parte de un adorno asociado al cuello o a la crin.

Otro de los aspectos más relevantes del estudio procede del análisis geológico. Los arqueólogos no localizaron lapilli ni bajo los esqueletos ni en contacto con ellos. Esa ausencia indica que el derrumbe ocurrió antes de que la lluvia de piedra pómez alcanzara ese punto del edificio. Encima de los animales apareció una viga carbonizada de arce de unos dos metros de longitud, además de abundantes restos de ceniza y materiales constructivos. Los especialistas consideran que la madera comenzó a arder, aunque un entorno pobre en oxígeno terminó frenando la combustión completa.

Una revisión arqueológica encontró dos équidos junto al obrador
Una revisión arqueológica encontró dos équidos junto al obrador

La presencia de los équidos en aquella sala también encuentra explicación en el estado del inmueble. La panadería y las dependencias anexas estaban siendo reparadas tras daños provocados por movimientos sísmicos anteriores a la erupción. Una cuadra utilizada habitualmente había quedado afectada por las obras y los animales fueron trasladados temporalmente a la estancia donde finalmente aparecieron sus restos. Allí permanecían mientras se renovaban algunas estructuras y se preparaba un nuevo pavimento.

El equipo amplió la visión sobre la antigua ciudad

Para Gabriel Zuchtriegel, director del Parque Arqueológico de Pompeya, este descubrimiento ayuda a ampliar la mirada sobre la ciudad antigua. El responsable de las excavaciones explica que Pompeya permite estudiar tanto las vidas humanas como las de los animales que trabajaban junto a ellas. También destaca la colaboración entre arqueólogos, arqueozoólogos, arqueobotánicos y otros especialistas para reconstruir relaciones cotidianas que normalmente dejan pocas huellas.

Las investigaciones continúan y los análisis pendientes deberán aclarar la especie exacta de los animales y algunos detalles de sus lesiones. Mientras tanto, los restos encontrados en la Insula de los Castos Amantes muestran que la catástrofe alcanzó por igual a personas y animales que compartían aquellos espacios de trabajo.

Las tumbas de Pedralbes en Barcelona rompen 700 años de silencio y revelan muertes violentas junto al ADN de la reina Elisenda

10 June 2026 at 13:32

Las tumbas de Pedralbes en Barcelona rompen 700 años de silencio y revelan muertes violentas junto al ADN de la reina Elisenda

Primer examen completo - Los trabajos realizados en Pedralbes han verificado que la persona depositada dentro del recinto funerario era la viuda del monarca y conservaba restos dentro de un receptáculo medieval

Las decisiones de gobierno suelen dejar una marca duradera mucho después de la muerte de quienes las tomaron. Jaime II el Justo fue uno de los monarcas más influyentes de la Corona de Aragón y desempeñó un papel relevante en la consolidación política de la Catalunya medieval. Durante su reinado reforzó instituciones, favoreció proyectos religiosos y amplió la capacidad de actuación de la monarquía en el Mediterráneo. Su figura también quedó ligada a iniciativas que perduraron durante siglos, entre ellas fundaciones impulsadas junto a su entorno familiar que siguieron teniendo importancia mucho tiempo después de su desaparición.

Una apertura confirma la identidad de la fundadora

Una investigación desarrollada en el Real Monasterio de Santa Maria de Pedralbes ha permitido abrir por primera vez en siete siglos la tumba de la reina Elisenda de Montcada, viuda de Jaime II y fundadora del cenobio. Según el Instituto de Cultura de Barcelona, los trabajos han confirmado que los restos conservados en el sepulcro corresponden a la reina y que estaban depositados en una caja de madera medieval situada en el interior de la estructura funeraria. El hallazgo aporta nueva información sobre una de las figuras más destacadas de la Catalunya del siglo XIV.

El proyecto comenzó en 2024 con motivo del séptimo centenario del monasterio y reúne especialistas de distintas disciplinas. La investigación está dirigida por Anna Castellano-Tresserra y cuenta con la participación de Josep Maria Vila en la dirección arqueológica, Javier Chillida en conservación y restauración y Carme Rissech en antropología física. El Ayuntamiento de Barcelona destaca que se trata del primer estudio integral realizado sobre las sepulturas fundacionales del monasterio, con técnicas arqueológicas, antropológicas y genéticas aplicadas de forma conjunta.

Los análisis efectuados sobre los restos de Elisenda describen a una mujer de constitución robusta que murió con alrededor de 70 años, una edad avanzada para la época. Los investigadores identificaron señales asociadas al envejecimiento y recuperaron diversos fragmentos textiles, entre ellos restos de seda y oropel que siguen siendo estudiados.

La apertura del sepulcro también permitió revisar una antigua interpretación sobre su diseño funerario. Los arqueólogos concluyen que la reina fue enterrada en una disposición que reflejaba una doble condición, vinculada tanto a su posición como soberana como a una imagen de penitencia ligada a la vida religiosa.

Varias tumbas destaparon identidades y usos funerarios desconocidos

La investigación también reveló importantes discrepancias entre las atribuciones históricas y el contenido real de varias tumbas. En el sepulcro atribuido al caballero Artau de Foces no apareció ningún individuo masculino. En su lugar fueron localizadas dos mujeres jóvenes y tres niños. Una de las mujeres conservaba parte de su cabellera y la otra estaba embarazada de un feto de unas 22 semanas. Los especialistas detectaron además restos vegetales aromáticos alrededor de uno de los cuerpos, indicio de prácticas relacionadas con la preservación de los restos.

Otra de las sorpresas apareció en la tumba asociada a Francesca Saportella. Allí fueron documentados al menos nueve individuos de cronologías distintas. Entre ellos había cuatro cráneos masculinos con heridas producidas por armas blancas que apuntan a acontecimientos ocurridos a comienzos del siglo XIX. Los investigadores consideran que el sepulcro fue reabierto y alterado tiempo después de su creación.

El estudio también ha documentado prácticas funerarias poco conocidas en Pedralbes, como enterramientos en fardos textiles, sacos funerarios, depósitos dentro de los sepulcros y elementos rituales como candelas y cordeles. La mayoría de los restos pertenecen a mujeres adultas de alto estatus social, algunas con patologías osteoarticulares, enfermedades metabólicas o lesiones traumáticas.

La Universitat Rovira i Virgili participa en una investigación que incorpora antropología física, estudios isotópicos y análisis genéticos. Ya se han obtenido resultados preliminares a partir de muestras óseas y dentales. Estas pruebas pretenden confirmar identidades, determinar relaciones de parentesco y conocer el origen biológico de las personas enterradas. Desde el Ayuntamiento de Barcelona señalan que los trabajos continuarán hasta 2027 con nuevas dataciones por carbono 14, análisis de colorantes y ampliación de la información genética disponible.

El monasterio conservó influencia tras la muerte del rey

La historia del monasterio ayuda a entender la relevancia de estos descubrimientos. Fundado en 1326 por Elisenda con el apoyo de Jaime II, el complejo fue gobernado durante sus primeras décadas por mujeres pertenecientes a destacados linajes de la nobleza y la burguesía catalanas. Tras la muerte del rey en 1327, la reina se instaló en un palacio construido junto al convento y permaneció allí durante los últimos 37 años de su vida.

Desde ese retiro mantuvo una notable capacidad de influencia y, cuando murió en 1364, legó sus bienes a la institución. Los responsables del proyecto consideran que las investigaciones en marcha ayudarán a comprender mejor la identidad de las personas enterradas, la reutilización de las tumbas y el funcionamiento interno de uno de los principales centros de poder femenino de la Catalunya medieval.

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