Rosquillas, lazos o palmeras: tres postres con hojaldre sorprendentemente fáciles de hacer
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El gran secreto de la repostería casera es que no hace falta pasar horas amasando ni complicarse con técnicas imposibles para obtener un resultado digno de escaparate
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Pocas cosas abren más el apetito que el aroma a mantequilla horneada inundando la cocina. Entrar en una pastelería y ver los mostradores repletos de palmeras crujientes, lazos brillantes y rosquillas doradas nos hace pensar que esos bocados están reservados únicamente para las manos expertas.
Sin embargo, el gran secreto de la repostería casera es que no hace falta pasar horas amasando ni complicarse con técnicas imposibles para obtener un resultado digno de escaparate. Utilizando una buena masa de hojaldre como base, puedes recrear tres de los postres más icónicos de las vitrinas de forma sorprendentemente rápida.
Rosquillas de hojaldre al aroma de anís
Las rosquillas son uno de los dulces más entrañables y tradicionales de nuestra gastronomía, especialmente vinculadas a festividades como la Semana Santa. Aunque la receta de toda la vida requiere elaborar una masa desde cero y pasar por el proceso de fritura, podemos conseguir una versión horneada espectacular, mucho más ligera y rápida utilizando láminas de hojaldre.
Al hornearse, las capas de la masa se separan creando unas rosquillas huecas, crujientes y con todo el sabor de antaño gracias al toque del licor de anís y el rebozado de azúcar. Apunta los siguientes ingredientes para una docena de unidades:
- Dos láminas de masa de hojaldre rectangular
- Un huevo
- 50 mililitros de licor de anís dulce
- 50 gramos de azúcar blanco para rebozar
- Un poco de harina
Para empezar, extiende las láminas de hojaldre sobre una superficie de trabajo ligeramente espolvoreada con harina para que no se peguen. Con la ayuda de un pincel de cocina, pinta sutilmente la superficie de una de las láminas con el huevo previamente batido; esto actuará como pegamento. Coloca la segunda lámina justo encima de la primera y presiona con suavidad con un rodillo para que ambas masas se unifiquen en una sola pieza más gruesa.
A continuación, llega el momento de dar forma a nuestras rosquillas. Utiliza un cortapastas redondo grande (o un vaso) para trocear círculos en la masa y, seguidamente, usa un descorazonador de manzanas o un tapón pequeño para extraer el centro de cada círculo, creando el clásico agujero central. Ve colocando las rosquillas separadas entre sí sobre una bandeja de horno cubierta con papel vegetal. Con el horno previamente calentado a 200 °C, introduce la bandeja y hornea durante unos 15 minutos hasta que veas que han subido con fuerza y lucen un tono dorado precioso.
Finalmente, mientras las rosquillas se hornean, prepara un plato hondo con el azúcar blanco y otro con el licor de anís dulce. En cuanto saques los dulces del horno y todavía estén bien calientes, pincélalos ligeramente con el anís y pásalos inmediatamente por el azúcar.
Lazos de hojaldre glaseados con miel
Los lazos de hojaldre son un clásico de las meriendas que destaca por su característico brillo, su textura crujiente y ese toque pegajoso y dulce que aporta la miel. Aunque parecen salidos de una pastelería profesional por el vistoso trenzado de su masa, su elaboración casera es de las más sencillas y agradecidas que existen. Apunta los siguientes ingredientes:
- Dos láminas de masa de hojaldre rectangular
- 100 gramos de miel
- 25 mililitros de agua
- Un huevo batido
Para comenzar, precalienta el horno a 200 °C con calor arriba y abajo. Mientras toma temperatura, prepara el almíbar base en un cuenco pequeño diluyendo la miel con el agua. A continuación, desenrolla las masas sobre su propio papel vegetal y pincela toda la superficie de una de ellas con una parte de esta mezcla, reservando el resto para el final. Coloca la segunda lámina justo encima, dejando el corazón de miel atrapado entre ambas.
El siguiente paso consiste en dar forma a los dulces. Con la ayuda de un cuchillo afilado o un cortador de pizzas, divide el hojaldre por la mitad en sentido horizontal y, después, realiza cortes verticales para obtener tiras de unos tres centímetros de ancho. Coge cada tira por los extremos y enróllala sobre sí misma un par de veces para darle la característica forma de lazo o hélice, presionando ligeramente los bordes.
Finalmente, pincela la superficie de cada pieza con el huevo batido para garantizar un acabado dorado e introdúcelas en el horno durante unos 12 minutos. En cuanto veas que el hojaldre ha subido y luce un tono tostado espectacular, retira la bandeja y, aprovechando que los lazos están recién sacados y muy calientes, píntalos generosamente con el resto de la miel diluida que habías reservado.
Palmeras de hojaldre clásicas y crujientes
Las palmeras de hojaldre son las reinas indiscutibles de cualquier vitrina de pastelería. Lo mejor de este postre es que su espectacular textura hojaldrada y crujiente no requiere moldes ni utensilios especiales; el secreto reside únicamente en la técnica del plegado de la masa. Toma nota de los siguientes ingredientes:
- Una plancha de hojaldre rectangular refrigerada
- Tres cucharadas soperas de azúcar blanco
Para empezar, extiende la plancha de hojaldre sobre tu encimera y espolvorea de manera uniforme una porción de azúcar por toda la superficie. A continuación, realiza el primer plegado: toma los dos extremos exteriores más largos y dobla la masa hacia el interior de cada lado. Espolvorea un poco más de azúcar sobre la zona recién plegada y repite esta misma operación dos veces más, llevando los bordes hacia el centro de forma simétrica hasta que ambos lados se encuentren en la mitad de la plancha.
Una vez que tengas la masa completamente plegada y compacta, dale un doblez final uniendo las dos mitades. Envuelve el cilindro de masa resultante en papel film y déjalo reposar en el frigorífico durante unos diez minutos. Mientras tanto, aprovecha para precalentar el horno a 190 °C con calor arriba y abajo.
Transcurrido el tiempo de reposo, saca la masa de la nevera y, con la ayuda de un cuchillo bien afilado, córtala en porciones transversales de aproximadamente un centímetro de grosor. Coloca las piezas tumbadas en una bandeja de horno cubierta con papel antiadherente, asegurándote de dejar una separación generosa entre ellas, ya que crecerán notablemente hacia los lados.
Introduce la bandeja en el horno y cocina las palmeritas durante unos ocho minutos sin abrir la puerta para no perder temperatura. En cuanto observes que han aumentado de tamaño y los bordes adquieren un tono ligeramente tostado, saca la bandeja un momento y, con mucho cuidado dales la vuelta con una espátula. Hornéalas por el otro lado durante tres minutos más para que el caramelo se homogeneice, retíralas y déjalas enfriar sobre una rejilla para que alcancen su punto máximo de crujiente.


