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Así es el AH-64 Apache, el helicóptero estadounidense derribado por el régimen de Irán

9 June 2026 at 22:48

El AH-64 Apache combatió en Panamá, en la guerra del Golfo, en Irak y en Afganistán. En más de tres meses de guerra con Irán, ninguno había caído. En la noche del lunes, uno se precipitó cerca de las costas de Omán mientras patrullaba el estrecho de Ormuz; sus dos tripulantes fueron rescatados con vida en menos de dos horas. Trump atribuyó la caída a fuego iraní y prometió una respuesta. El Comando Central (CENTCOM) confirmó el accidente y señaló que las causas permanecen bajo investigación.

Acabo de ser informado por nuestras Fuerzas Armadas de que anoche los iraníes derribaron uno de nuestros helicópteros Apache de alta tecnología mientras patrullaba el estrecho de Ormuz. Dos pilotos estuvieron involucrados, ambos sanos y salvos. No obstante, Estados Unidos debe, necesariamente, responder a este ataque”, dijo Trump en un mensaje publicado en redes sociales.

Desde el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel iniciaron una campaña que destruyó gran parte de la fuerza aérea y naval de Irán, el conflicto dejó también pérdidas del lado estadounidense. Las fuerzas de Teherán derribaron unos 30 drones MQ-9 Reaper; en marzo, tres cazas F-15E Strike Eagle cayeron por fuego amigo de las defensas antiaéreas de Kuwait; en abril, otro F-15E fue abatido sobre territorio iraní y su piloto fue rescatado tras una operación de 48 horas. El Apache sobre Ormuz sería la primera aeronave de ese tipo derribada en el conflicto.

Un helicóptero de ataque holandés Boeing AH-64 Apache opera en la exhibición de combate durante el día de prensa del ejercicio militar Aurora 26 en el campo de entrenamiento de Revingehed, en las afueras de Lund, Suecia, el 29 de abril de 2026
Agencia de Noticias TT/vía REUTERS

El AH-64 es un producto directo de la Guerra Fría. A principios de los años setenta, el Ejército estadounidense buscaba un sustituto del AH-1 Cobra capaz de detener un hipotético avance masivo de vehículos de combate soviéticos blindados en Europa central. Hughes Helicopters desarrolló el prototipo, que voló por primera vez el 30 de septiembre de 1975. La producción pasó a McDonnell Douglas, más tarde absorbida por Boeing, que entregó la primera unidad al Ejército en 1984. A lo largo de cinco variantes principales se fabricaron más de 2.875 unidades, hoy operadas por más de doce países, entre ellos Reino Unido, Israel, India y Arabia Saudita.

Boeing diseñó el Apache para operar en entornos donde el fuego de armas ligeras, los misiles tierra-aire portátiles y la artillería antiaérea representan una amenaza constante. El fuselaje incorpora blindaje contra proyectiles de hasta 23 mm; los sistemas de vuelo y propulsión cuentan con respaldos que permiten seguir operando aunque la aeronave reciba impactos. Los dos miembros de la tripulación —piloto en el asiento trasero, artillero y copiloto en el delantero— disponen de visores montados en el casco vinculados al cañón y a los sensores, lo que permite apuntar girando la cabeza.

La pieza central del armamento es el cañón automático M230 de 30 mm, montado bajo el fuselaje en una torreta giratoria, capaz de disparar munición perforante o explosiva contra infantería, vehículos ligeros y posiciones enemigas. En los cuatro puntos de anclaje de sus alas cortas, el Apache transporta hasta 16 misiles antitanque AGM-114 Hellfire, guiados por láser o radar milimétrico, con capacidad para perforar el blindaje de los carros de combate modernos. Complementan el arsenal cohetes Hydra de 70 mm, que pueden adaptarse para convertirse en munición de precisión, y misiles Stinger para amenazas aéreas.

Un helicóptero AH-64 Apache dispara un cohete durante un ejercicio militar con fuego real en Pingtung, Taiwán, el 7 de septiembre de 2022
REUTERS/Ann Wang

La versión en producción activa es el AH-64E Guardian. Introducido en el Ejército en 2011, monta motores General Electric T700-701D de mayor potencia e incorpora aviónica digital que le permite controlar vehículos no tripulados como el MQ-1C Gray Eagle, multiplicando el alcance de sus sensores sin exponer el helicóptero. Alcanza una velocidad máxima de 300 km/h y un radio de combate de cerca de 476 km. Hasta noviembre de 2025, Boeing había entregado más de 891 unidades del modelo E.

La Operación Tormenta del Desierto empezó con los AH-64. En la madrugada del 17 de enero de 1991, ocho AH-64 destruyeron dos instalaciones de radar iraquíes al norte de Arabia Saudita, minutos antes de que se iniciaran los bombardeos aéreos aliados. A lo largo de esa guerra y de las siguientes operaciones en Irak y Afganistán, los Apaches destruyeron centenares de vehículos blindados y proporcionaron apoyo aéreo cercano a las tropas de tierra.

El uso intensivo del Apache también expuso sus límites. En marzo de 2003, el V Cuerpo del Ejército envió 32 AH-64 del 11.º Regimiento de Aviación en un ataque contra la División Medina de la Guardia Republicana iraquí, cerca de Nayaf. El fuego de armas ligeras e infantería iraquí derribó uno de los aparatos, cuya tripulación fue capturada, y dañó gravemente a varios más. La misión se abortó y abrió un debate sobre el empleo de helicópteros de ataque ante fuerzas irregulares armadas.

El Apache fue diseñado para destruir blindados en campo abierto, con apoyo de fuerzas terrestres. Sobre el estrecho de Ormuz operó en las condiciones opuestas: sin respaldo terrestre, sobre agua, frente a un dispositivo de defensa antiaérea que Irán sostiene con misiles tierra-aire, artillería costera y drones.

Irán ratificó la condena a un año de prisión contra Jafar Panahi, el cineasta que decidió volver a su país pese a la persecución

7 June 2026 at 19:47
Jafar Panahi se pone en la alfombra roja durante las llegadas de los invitados a la 51ª ceremonia de los Premios César en París, Francia, el 26 de febrero de 2026
REUTERS/Benoit Tessier

Un tribunal revolucionario de Teherán ratificó el domingo la condena a un año de prisión contra el director Jafar Panahi por cargos de propaganda contra la República Islámica. Según confirmó su abogado Mustafa Nili al diario reformista Etemad, la sentencia incluye además dos años de prohibición para salir del país y para integrarse en organizaciones políticas o sociales. La decisión mantiene intacto el fallo dictado en diciembre por otra corte, aunque puede ser recurrida ante un tribunal provincial.

Los cargos abarcan la producción clandestina de películas consideradas contrarias al régimen, el apoyo público a las protestas del movimiento “Mujer, vida, libertad” desatadas en 2022 tras la muerte bajo custodia policial de la joven Mahsa Amini, la publicación de un video contra la pena de muerte y la firma de declaraciones en respaldo a presos políticos. La sentencia fue dictada en ausencia, mientras Panahi se encontraba fuera de Irán en plena campaña internacional de “Un simple accidente”.

El nuevo juicio se celebró tras el regreso del director el 30 de marzo, luego de asistir a la ceremonia de los Oscar en Los Ángeles, donde la película llegó nominada en las categorías de mejor filme internacional y mejor guion. Para volver, Panahi cruzó la frontera por tierra desde Turquía: los vuelos comerciales a Irán llevaban suspendidos desde el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron bombardeos sobre el país en un conflicto que para esa fecha ya había dejado más de 2.600 muertos. Regresar significaba volver a un país en guerra y enfrentar una condena activa.

El director Jafar Panahi, ganador de la Palma de Oro por la película

Esa decisión no sorprende a quienes conocen su trayectoria. Con la Palma de Oro de Cannes 2025 por “Un simple accidente, el León de Oro de Venecia por “El círculo” (2000) y el Oso de Oro de Berlín por “Taxi” (2015), Panahi se convirtió en el primer cineasta asiático —y uno de solo cuatro en toda la historia del cine— en haber ganado el máximo galardón de los tres grandes festivales europeos. A eso se suman el Premio del Jurado en Venecia en 2022 por “Los osos no existen”, el premio al mejor guion en Cannes en 2018 por “Tres caras” y la Cámara de Oro en Cannes por “El globo blanco” (1995), su ópera prima.

Una parte sustancial de esa obra fue producida en secreto dentro de Irán y sacada del país de forma clandestina: sus películas documentan la vida de las mujeres bajo un sistema que las oprime, las contradicciones de la clase media urbana y el peso de la tradición sobre las libertades individuales, desde un realismo que mezcla el registro documental con la narrativa de ficción.

La presión del régimen sobre Panahi arranca de 2010, cuando fue condenado a seis años de cárcel y veinte de prohibición de filmar, escribir guiones, viajar y conceder entrevistas, acusado de “colusión contra la seguridad nacional” y “propaganda contra el sistema”. Cumplió solo unos meses antes de salir bajo fianza, pero la prohibición de filmar se mantuvo. Sin detenerse, continuó rodando en la clandestinidad. “Me soltaron de una prisión pequeña y me liberaron a una mucho más grande”, resumió entonces.

El director de cine iraní Jafar Panahi es recibido por amigos después de su liberación de la prisión de Evin, en Teherán, el 3 de febrero de 2023 (Yasna Mirtahmasb/WANA/Handout vía REUTERS)

En julio de 2022 fue arrestado de nuevo al acudir a protestar por la detención de dos colegas cineastas frente a la prisión de Evin. Pasó allí 86 días, hasta que declaró una huelga de hambre en la que escribió desde su celda: “Me negaré a ingerir alimento, bebida o medicación hasta el momento de mi liberación. Permaneceré en este estado hasta que quizás mi cuerpo sin vida salga de la prisión”. Fue liberado el 3 de febrero de 2023. Pudo abandonar Irán por primera vez en casi quince años a finales de abril de ese año, cuando las autoridades le expidieron un pasaporte. En mayo de 2025, al regresar a Teherán tras recibir la Palma de Oro en Cannes, fue recibido en el aeropuerto con aplausos y flores mientras la multitud gritaba “Mujer, vida, libertad”.

Lo que distingue a Panahi de muchos artistas perseguidos por regímenes autoritarios es su negativa explícita al exilio, que ha reiterado en cada oportunidad.

A la Associated Press, en febrero de 2026, mientras su país era bombardeado, lo explicó sin rodeos: “Mi familia está allí, mi madre, mis hermanos, mis colegas, mis compatriotas, toda mi vida. La mitad de mi existencia está en Irán ahora mismo. Si no estoy allí, no soy un ser completo”. Y anticipó que en cuanto terminara la campaña de los Oscar, volvería. Cumplió su palabra.

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