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María González: «El Papa se ha convertido en el mejor influencer de Cáritas»

14 June 2026 at 02:00

Si hay una organización que ha estado omnipresente en prácticamente todos los encuentros que León XIV ha mantenido en España ha sido Cáritas. A los testimonios en primera persona de quienes están siendo acompañados por la plataforma social de la Iglesia se suman la voz de anuncio y de denuncia de los voluntarios y trabajadores que han sido escuchados lo mismo en Madrid y Barcelona, que en Canarias. La peregrinación papal ha permitido así visibilizar con rostro y nombre a las más de 2,1 millones de personas a las que ayudan tanto dentro del país como en proyectos de cooperación internacional, destinando más de 486,9 millones de euros. Al frente del día a día de Cáritas Española está María González Dyne, que este año se ha estrenado como secretaria general.

De principio a fin, Cáritas ha estado en un primer plano: del centro para personas sin hogar de Carabanchel al puerto de Arguineguín y más allá. ¿Hay mejor embajador que el Papa?

En la era de las redes sociales León XIV se ha convertido sin lugar a dudas en el mejor influencer de Cáritas. Su gesto de empezar y terminar su viaje con dos de las realidades más preocupantes de nuestro país, las personas sin hogar y las personas migrantes, supone un gran impulso para comprometernos como sociedad para resolver las causas estructurales de la pobreza. El Santo Padre dijo en Cedia que nuestra responsabilidad ante quienes están necesitados no admite demoras.

En no pocas ocasiones, hay quien ha dejado caer que Cáritas es una ONG vinculada a la Iglesia, pero no identificada plenamente. Creo que esta visita ha descartado cualquier duda.

Todos hemos sido testigos estos días de cómo las comunidades cristianas acompañan a pie de parroquia a las personas más vulnerables en sus dificultades cotidianas. Todavía tenemos grabada en la retina la visita del Papa a la parroquia San Agustín en Barcelona en la que Renzo, un niño de siete años, ha preguntado al Santo Padre por qué sus padres trabajan todo el día y sin embargo siempre parecen preocupados. Cáritas somos la Iglesia, no una ONG. Somos la propia comunidad cristiana que sale al encuentro de los que sufren, de los que se encuentran en exclusión social o están en riesgo de pobreza.

¿Verdaderamente cambiará algo en los políticos el hecho de que la Iglesia haya puesto el foco en la realidad migratoria o pasado mañana todo seguirá igual?

No podemos saber cómo Dios actúa en el corazón de cada persona, pero la visita del Papa nos está ayudando a todos como sociedad a ampliar nuestra mirada para poder dar una respuesta que vaya más allá de la mera gestión de los flujos migratorios. Una respuesta que se centre en las personas, en las causas que les obligan a partir y en las posibilidades para una acogida respetuosa y una integración real.

¿Cáritas respalda la regularización de los migrantes porque hace negocio con ellos?

Cáritas respalda la regularización de las personas migrantes por la sagrada e inviolable dignidad que tenemos todos los seres humanos independientemente de nuestro lugar de nacimiento, nuestra religión o condición económica y social. Nuestro trabajo cotidiano nos enseña que la irregularidad administrativa coloca a las personas en una situación de fuerte vulnerabilidad, ya que limita gravemente su acceso a derechos básicos y las expone a múltiples formas de discriminación. Según el IX Informe Foessa, casi nueve millones de personas migrantes viven en nuestro país. La situación administrativa irregular en la que están muchas de ellas provoca que el 68% se encuentre en exclusión social.

Los testimonios que se han escuchado a lo largo del viaje de las personas a las que Cáritas ayuda rompen con el imaginario de la pobreza extrema. ¿Cala en la ciudadanía que la exclusión vive en la puerta de al lado de manera silenciosa?

Lamentablemente, la exclusión es una realidad invisibilizada. Convive con nosotros, tiene rostros muy concretos, pero muchas veces no somos capaces de verla. Muchos de esos rostros son personas que trabajan pero no llegan a fin de mes. Uno de cada diez trabajadores en nuestro país atraviesa hoy esa situación. El 33% de la infancia está en exclusión severa y uno cada cinco hogares encabezados por mujeres están en riesgo de pobreza. Las personas migrantes también se ven afectadas por la marginalidad, ya que su tasa de exclusión triplica a la de la población autóctona. El Papa estos días ha puesto nombre y apellido a estas personas. Hemos podido conocer sus historias durante su visita al centro Cedia, a la prisión de Brians, en tantos testimonios que nos ayudan a caer en la cuenta de que muchas de estas personas pueden estar más cerca de lo que pensamos si aprendemos a alzar nuestra mirada y ver más allá.

En el estadio olímpico de Barcelona también se escuchó el testimonio de dos jóvenes víctimas de la enfermedad mental y de la violencia machista. A Cáritas tampoco le son ajenos estos desafíos sociales…

A Cáritas –como a toda la Iglesia– nada de lo humano le es ajeno. Llevamos muchos años trabajando con estas dos realidades y también con las mujeres víctimas de trata. En el muelle de Arguineguín escuchábamos precisamente el testimonio de una mujer migrante a la que las mafias habían obligado a prostituirse después de quitarle a su hijo recién nacido. Nuestra labor de acompañamiento nos demuestra que estas situaciones suelen permanecer ocultas a los ojos de nuestra sociedad. Esta falta de concienciación social no solo estigmatiza a quienes llegan a nuestros centros, sino que incrementa su vulnerabilidad y el riesgo de exclusión social. Junto al sufrimiento, es esperanzador ver la enorme fortaleza y capacidad de superación que demuestran estas personas que, con el apoyo adecuado, consiguen transformar sus realidades en el día a día y reconstruir su futuro.

¿Qué nota le daría al discurso del Papa ante Las Cortes?

Tomando prestadas las palabras del propio León XIV podemos decir que ha marcado «un golazo para siempre» en las Cortes. Su mensaje ha sido magnánimo, al invitarnos a poner el valor de la vida, la familia y la dignidad de todas las personas como «una meta de civilización». Sus palabras hacen referencia a la más alta política que todos los partidos han de perseguir. Eso puede suponer puntos de encuentro y marcar un horizonte común hacia el que puedan dirigirse los partidos políticos. El Santo Padre además nos está insistiendo estos días mucho en una pregunta: ¿Qué sociedad estamos construyendo? Anhelo y confío en que esa pregunta anide en nuestro corazón y dé frutos.

«Nadie puede arrodillarse ante Dios y despreciar al hermano». Este mensaje en la misa del Corpus a los católicos brota en un momento de auge de algunas realidades eclesiales intimistas que parecen olvidarse de los últimos o que ven que la caridad es un anexo. ¿Urge catequizar a los cristianos sobre el compromiso ineludible por la opción preferencial por los pobres?

El cristianismo es una relación personal con Cristo, con un Dios que nos ama. La primera consecuencia de ese amor es precisamente sentirnos responsables del otro, sobre todo del que es más débil y vulnerable, y esforzarnos por buscar su bien. La segunda es la justicia, que significa dar al otro lo que es «suyo», lo que le corresponde en virtud de ser una persona. Por eso la justicia constituye la «medida mínima» del amor. La opción preferencial por los pobres no es una opción para los cristianos. Es el corazón de nuestra fe en Jesucristo.

© Cedida

María González Dyne, Secretaria General Cáritas Española

León XIV: adiós a la coraza de un pastor con olor a oveja

14 June 2026 at 02:00

Bebés en volandas para ser bendecidos por León XIV. Esa es una de las imágenes que deja el primer viaje del Papa agustino a España. Los responsables de la organización de esta peregrinación apostólica calculan que solo en las primeras 24 horas en Barcelona pasaron cien por sus manos. Unas bendiciones que Robert Prevost parecía realizar con soltura, con experiencia sobrada. Quienes han seguido de manera detallada sus pasos a lo largo del primer año de pontificado, comentan que estos y otros tantos ademanes que se han visto en esta semana y que hablan de cercanía y naturalidad no eran ni mucho menos habituales en él.

Hay quien considera que los siete días que León XIV ha pasado en nuestro país han supuesto una evolución exprés en la esfera relacional del Papa con sus interlocutores. Lo cierto es que la espontaneidad a raudales de Francisco, que era capaz de dejar a un lado los discursos preparados para improvisar toda una intervención y que entraba al trapo con cualquiera que le daba juego para iniciar una broma, dio paso a un León XIV con una timidez y discreción que se visibilizó desde que puso un pie en la logia de la basílica de San Pedro tras la fumata blanca. Se veía a un hombre emocionado, pero quizá su impronta como canonista y matemático hizo que, por primera vez un Papa en la historia reciente de la Iglesia, llevara escrito esta alocución.

A partir de ahí, mantuvo esta máxima de ser fiel al texto escrito sin incluir morcilla alguna, a lo que sumó una moderación en sus declaraciones públicas, concediendo una única entrevista en estos trece meses frente a la profusa presencia de Jorge Mario Begoglio a través de este género comunicativo. Más allá de algunos canutazos los martes –término periodístico para referirse a las ruedas de prensa improvisadas– a las puertas de su residencia en Castel Gandolfo y el encuentro con los periodistas a la vuelta de sus viajes papales, toda comunicación se ha circunscrito a lo institucional. En paralelo, ni en los actos multitudinarios celebrados en este tiempo en Roma, como el jubileo de los jóvenes el pasado verano, ni en las audiencias generales de los miércoles se había viralizado gesto alguno fuera del guion.

Todos estos elementos se tradujeron hasta ahora en un Papa silenciado mediáticamente, institucional en las formas, incluso en su vestimenta, mientras en el fondo ha ido ratificando y redoblando las reformas impulsadas por su predecesor.

León XIV permaneció en un segundo plano, desaparecido prácticamente para la opinión pública y publicada, hasta que el 13 de abril, precisamente en el avión que le llevaba a Argelia para iniciar su primera gira africana, respondió a un ataque lanzado contra él por Donald Trump, donde, entre otras lindezas, le acusaba falsamente de respaldar que Irán tuviera armas nucleares. «No tengo miedo a Trump. Seguiré hablando contra la guerra». La contundente serenidad con la que pronunció esta frase le catapultó de inmediato como autoridad ética global frente al presidente norteamericano. A partir de ahí, las cámaras y los micrófonos comenzaron a resituar al Papa en sus agendas.

Con estas coordenadas por delante, España parece haber supuesto un salto más. El Pontífice del autocontrol ha dejado a un lado su moderación para mostrarse suelto y sin corsé alguno. De hecho, los vaticanistas que siguen cada uno de sus discursos certifican este cambio. El punto de inflexión en ese sentido lo habría marcado ese grito exultante que lanzó en la tarde del lunes 8 de junio en el estadio Santiago Bernabéu: «Don José. La Iglesia de Madrid ha hecho un golazo para siempre». Ya en la vigilia de la Plaza de Lima elogió y pidió un aplauso para Fernando, un joven recién casado. «El matrimonio también es una vocación ¡No tengáis miedo del matrimonio y de formar una familia!», expresó.

A partir de ahí, se han multiplicado los saludos sin libreto en los balcones de los palacios episcopales de Barcelona, Las Palmas y Tenerife. Y a ellos se sumó la alocución más larga en un templo que ha realizado desde que es Papa en la parroquia de los agustino del Raval, donde destapó su lado más personal a las preguntas de un niño: Renzo. No solo desveló su pasión por el fútbol americano, sino que expuso su sueño compartido con Francisco de una Iglesia de puertas abiertas.

El propio cardenal arzobispo de Madrid y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española, José Cobo, ha reconocido que «el Papa ha crecido en este viaje, tanto para presentarse hacia adentro de la Iglesia como ante el mundo». «Le voy viendo seguro por el eco y la acogida que tienen él y su mensaje, lo que le ayuda a expresar quién es el Papa y por dónde quiere ir con su tono de serenidad».

Además, se le ha podido ver con los ojos enjugados en más de una y dos ocasiones, al escuchar testimonios, lo mismo de las deportistas Carolina Marín y Teresa Perales en el encuentro con la sociedad civil en el Movistar Arena que en los duros relatos de los migrantes que se ha topado en su etapa canaria, o en la confesión del intento de suicidio de una joven en el estadio olímpico de Barcelona. En paralelo, ha conectado de manera informal y directo con los adolescentes en sus recorridos con el Papamóvil, repitiendo el «six seven», un gesto sin más trasfondo que el de manifestar una complicidad mutua con sus interlocutores. El Papa introvertido ha dejado paso en España al pastor con olor a oveja.

© EUROPAPRESS

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