Salamanca está de fiesta este viernes en honor a su patrón, San Juan de Sahagún, el fraile agustino protector de la ciudad considerado como un Apóstol de la paz y firme defensor de la justicia.
La catedral Nueva de la capital del Tormes ha acogido hoy una misa oficiada por el obispo de las diócesis salmantina y civitatense, José Luis Retana, que ha contado con la presencia de personalidades de la sociedad salmantina, pero también del mundo de la política, como el alcalde Carlos García Carbayo o del propio presidente de la Junta de Castilla y León, el salmantino Alfonso Fernández Mañueco, exalcalde también de la ciudad, y que ayer tomababa posesión de su cargo como jefe del Ejecutivo regional por tercera vez consecutiva y para los próximos cuatro años gracias a su pacto alcanzado con Vox.
Fernández Mañueco ha estrenado su nuevo mandato al frente del Gobierno autonómico recibiendo en la Puerta del Nacimiento al obispoy al resto de autoridad eclesiásticas, así como a los miembros de la Corporación Municipal del Ayuntamiento de Salamanca que, como cada año, desfilaron en cortejo desde el zaguán de la Casa Consistorial, en la Plaza Mayor.
Tras la celebración de la eucaristía, Mañueco participó también en la recepción institucional ofrecida por el regidor municipal en el Museo Art Nouveau y Art Déco de Salamanca, popularmente conocido como la Casa Lis.
El presidente tiene por delante cuatro años de legislatura en los que se ha marcado como reto situar a Castilla y León entre las tres mejores regiones de España para vivir y trabajar.
Mañueco ha asegurado que su Gobierno será de acción, tendrá coraje y responsabilidad, y no supondrá ningún retroceso en derechos. Además, tiene claro que será duradero y dará estabilidad a la región durante los próximos cuatro años. Tal es así, que existe el compromiso por parte de PP y Vox en el pacto firmado de presentar y aprobar unos presupuestos generales de la comunidad en cada año de legislatura.
Mañueco llega a la Catedral Nueva de Salamanca junto al alcalde García Carbayo para participar en la misa en honor de San Juan de Sahagún, patrón y protector de la capital del Tormes
Este fin de semana que se avecina, el penúltimo de la primavera, invita a las escapadas para desconectar del mundanal ruido del día a día. Sobre todo con el espectacular tiempo que se espera en lo climatológico, con temperaturas por encima de los 30 grados durante las horas centrales del día.
Y desde etsas líneas turísticas de hoy en LA RAZÓN queremos acercar al lector y probable viajero una de las zonas más bonitas de España, un paraíso natural que se se ubica en la preciosa provincia de Burgos, concretamente en su noroeste, por si tiene a bien apuntarla en su cauderno de bitácora.
Un lugar que el amante de la naturaleza ha de visitar y conocer a fondo al menos una vez en la vida, y qué mejor momento que ahora: el Parque Natural Hoces del Alto Ebro y Rudrón, donde sobresalen sus impresionantes cañones y desfiladeros esculpidos a lo largo de los siglos por los ríos Ebro y Rudrón y que pueden alcanzar más de cien metros de profundidad, sin olvidar otros elementos como surgencias, resurgencias, relieves ruiniformes..., que hacen de este entorno un paradigma del modelado kárstico.
Este espacio natural protegido, que abarca los municipios de Tubilla del Agua y Valle de Sedano y parte de los municipios de Sargentes de la Lora, Los Altos, Valle de Zamanzas y Valle de Manzanedo, está considerado como uno de los de mayor valor ecológico de toda la Península Ibérica.
No en vano, su paisaje cautiva, ya que contrasta con los extensos páramos casi llanos situados a mayor altitud, en los que la perspectiva se abre en amplios horizontes, en la que destaca su diversidad y el excelente estado de conservación de las masas arbóreas donde conviven especies mediterráneas pero también especies animales asociadas a medios fluviales con notables paredes verticales realzan el interés por la conservación del área entre las que destacan las aves rapaces rupícolas como el águila real, buitre leonado, águila perdicera, búho real, alimoche, halcón peregrino.
También es un lugar donde abundan los anfibios, clos reptiles y mamíferos como el tejón, la nutria o el desmán de los Pirineos.
Dentro de este parque natural se encuentra Pozo Azul con sus enigmáticas galerías subacuáticas y que, salvando las distancias, es conocida como el "Everest" para los que se dedican a esta arriesgada actividad de bucear por lugares inimaginables. Una pequeña calita o laguna a simple vista que vierte sus frías aguas al río Rudrón, de un color azul turquesa que impresiona y de tan solo unos ocho metros de diámetro en superficie y diez metros de profundidad.
Hasta el momento se han recorrido y explorado 14 kilómetros de túnel en las numerosas expediciones realizadas, la mayoría por espeleobuceadores holandeses, británicos y españoles que han conseguido descubrir numerosos sifones o zonas sumergidas en agua, galerías o burbujas de aire donde hay instalados campos base para el descanso y poder seguir investigando.
Otro de los lugares con encanto en esta zona que hay que conocer es Fuente de Orbaneja con su impresionante cascada, así como el mirador del Cañón del Ebro desde donde contemplar la majestuosidad de la hoz tallada por el río y disfruta de la intimidad con la tierra en el desfiladero de Las Calderas mientras el río Rudrón serpentea entre sus paredes. El Alto Rudrón es una de las zonas más desconocidas del Parque, entre otras cosas porque este tramo del río no es accesible por carretera, solo se puede llegar a pie.
La localidad de Valdelateja es el centro de este espectacular parque natural, donde, además, se unen los dos cauces de los ríos hacia el mar Mediterráneo y está enclavado en el fondo de un cañón dominado por el río Rudrón. Desde este pueblo se puede empezar una ruta de senderismo, llamada ruta GR99 o Camino Natural del Ebro, que abarca más provincias y comunidades limítrofes. Y para
El mirador del Cañón del Ebro, a menos de dos kilómetros de Pesquera de Ebro, está considerado como uno de los rincones más bellos de España.
Un parque natural, en definitiva, con muchas cosas que ver y disfrutar, sobre todo por su gran variedad de ecosistemas, que van desde brezales hasta bosques ribereños, que es hogar también del lobo ibérico así como de especies en peligro de extinción como el cangrejo de río, truchas o la bermejuela.
De hecho, para los amantes de la pesca, el coto de San Felices es uno de los más reconocidos de toda España para aficionados a la trucha.
Y para los que gustan del patrimonio a los que le gusta conocer la historia de la zona, no pueden dejar de visitar el Monasterio de Santa María de Rioseco, fundado en el siglo XIII, en pleno valle de Manzanedo.
Un lugar que estuvo habitado durante siglos por "monjes blancos" de la Orden del Císter. En sus mejores momentos Rioseco debió contar con una comunidad de 100 personas, entre monjes, conversos, novicios y criados. Los monjes crearon una explotación agrícola modélica, imponiendo en el Valle de Manzanedo los cultivos de trigo, viñedos, frutales y lino, llegando a contar su cabaña ganadera con 2.000 ovejas.
A partir de la desamortización de Mendizábal, el olvido y el expolio convirtieron el monasterio en unas peligrosas ruinas, motivo por el que en la década de los cincuenta los nietos de su comprador lo donaron al arzobispado de Burgos, su actual propietario.