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Las dos balas del Apolo

10 June 2026 at 01:00

Leo que Juan Echanove prepara el estreno de la versión teatral de “La escopeta nacional” de Berlanga en el teatro Español. En la película, el gran José Sazatornil era un fabricante catalán de porteros electrónicos que buscaba influencias para colocar su producto en las nuevas viviendas protegidas. Berlanga se inspiró en las cacerías de Franco de aquella España en la que, para conseguir algo, había que ser invitado a matar codornices o ciervos junto al Poder. Corrupción entre tiros, líos amorosos, políticos venales y marqueses rijosos. No veo a Juan Echanove actualizando la versión teatral para situar la “cacería” en un parador nacional donde están hospedados la banda del Peugeot, o sea, el Apolo de la Moncloa, Ábalos, Cerdán y Koldo, y al que llega un tal José Félix Tezanos para colocarles sus infalibles urnas con IA para ganar elecciones.

O en la Oficina Siniestra de la fontanera Leire Díez donde se venden “escopetas nacionales” para cazar jueces, agentes de la UCO, periodistas, etc. Andrés Trapiello escribe que al Apolo le quedan dos balas de plata para abatir a España: el plebiscito “monarquía/república plurinacional” y el vuelco electoral merced a la nacionalización masiva de extranjeros con derecho a voto. Ay, el plebiscito: ¿quiere que Leonor no sea reina después de todo lo que ha pasado la criatura en su larga y valerosa formación en los tres ejércitos? La joven no ha parado: plegando y desplegando velas en el Juan Sebastián Elcano, arrastrándose por el barro sorteando alambradas de espino, tirándose en paracaídas sin que en tierra le esperaran los fuertes brazos de doña Letizia, pilotando ella solita el caza Pilatus PC-12…Como al fin y al cabo el Poder parece que se sustancia en volar de aquí para allá en Falcon, yo me quedo con alguien que además sepa pilotarlo. Ah, Felipe VI también sabe.

© Europa Press

Imagen de archivo de Pedro Sánchez

Cinismo democrático y hasta cuándo puede durar Sánchez

9 June 2026 at 23:30

Marco Tulio Cicerón (106-43 a. C.) escribió, entre otras muchas cosas, las llamadas Catilinarias, una de las cuales comienza con uno de los textos más famosos de la literatura de todos los tiempos: «Quousque tandem, Catilina, patientia nostra?», es decir, ¿hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia? El semanario británico The Economist, con evocaciones ciceronianas, acaba de preguntarse: «¿Cuánto tiempo podrá durar Pedro Sánchez?». La crítica al inquilino de La Moncloa ha pasado bastante inadvertida, aplastada por la tan exitosa como espectacular visita del Papa León XIV. Su figura y sus intervenciones, sobre todo la del Congreso de los Diputados, han eclipsado todo lo demás, para gozo, claro, del entorno presidencial que, por unos días, no es el primer foco de la atención, a pesar de que no dejan de acumularse las noticias negativas, ahora derivadas de las notas de las agendas de Leire Díez. The Economist lo sintetiza en muy pocas líneas: «Tras prometer la regeneración de la democracia española, Sánchez se encuentra debilitado por escándalos que involucran a figuras destacadas de su propio partido. Se enfrenta a la convocatoria de elecciones generales que, según las encuestas, ganaría la derecha. Sin embargo, insiste en que su Gobierno de centroizquierda continuará hasta el final de la legislatura actual en julio de 2027, e incluso más allá». Añade que el hermano del presidente y su mujer se enfrentan a cargos penales en tribunales inferiores por hechos que parecen poco éticos, pero no ilegales. Sin embargo, ve más complicado el asunto Plus Ultra, incluida la participación del expresidente Zapatero, y las andanzas de Ábalos, Cerdán y Koldo. La publicación británica, una de las más influyentes del mundo, descarta el «lawfare» y califica de «intachable» la reputación de los magistrados del Supremo que llevan los casos. «España –dice también The Economist–, en contra de lo que pudiera parecer, no es un país corrupto. La corrupción se limita en gran medida a la contratación pública y a la financiación de los partidos políticos». Y el inquilino de La Moncloa, a pesar de sus promesas, «ha hecho poco para frenarla». El mensaje que envía la publicación es que «el coste de este estancamiento político es un creciente cinismo público hacia la democracia española y sus instituciones». Concluye, con contundencia y sin matices, que «cuanto antes se celebren las elecciones, mejor». Es decir, y con León XIV en Barcelona, «Quousque tandem, Pedro?», como quizá también hubiera escrito hoy Cicerón.

© Europa Press

Imagen de archivo de Pedro Sánchez
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