Alicante muestra la grandeza Antonio Gisbert, el pintor desconocido
Antonio Gisbert (Alcoi; 1834- París; 1901) podría tener el sobrenombre de desconocido; al menos, para el gran público. En cambio, es uno de los artistas españoles clave en la segunda mitad del siglo XIX y contribuyó a establecer las bases de la pintura histórica. Un género que plasmó en obras como los retratos de Amadeo I de Saboya o del General Prim o el cuadro «Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga» (1886-1887), que le encargó el gobierno de Sagasta como alegato en defensa de las libertades para las generaciones futuras. Gisbert fue director del Museo del Prado, entre 1868 y 1873..
Ahora, el Museo de Bellas Artes de Alicante, Mubag, y coincidiendo con el 125 aniversario de su fallecimiento, repasa su trayectoria vital y artística en una muestra antológica que se titula «Gisbert (1834-1901)».
Producida por el propio Mubag -que depende de la Diputación de Alicante- y el Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, CMCV, la exposición se inauguró ayer y, tras permanecer en Alicante hasta el 25 de octubre, se exhibirá en Alcoi, ciudad natal de Gisbert, y Valencia.
A través de cien piezas -pinturas, dibujos, fotografías y documentos personales-, la muestra recorre distintas etapas de su vida. Sus inicios, en Alcoi; su formación académica en Madrid, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde recibió formación de manos de Federico de Madrazo. De Madrid viajó a Roma (Italia), donde continuó su formación artística.
El discurso expositivo engloba también su faceta como retratista, con una clara influencia francesa. De hecho, y gracias al reconocimento adquirido por sus obras, Gisbert se instaló en París, la capital del arte europeo en su época. Mención especial merece sus retratos vinculados a las altas esferas del poder; con esos retratos, representaba las aspiraciones ideológicas de los liberales progresistas.
Al final de su carrera, Gisbert regresó a Francia y se integró en la red de pintores que, bajo la tutela de los marchantes de arte más populares de entonces, vendían sus cuadros en EE UU y en Europa. Entre los encargos que recibió en esa época está «Salida de Cristóbal Colón del Puerto de Palos» (1888) o el ya citado del fusilamiento de Torrijos en las playas de Málaga. La muestra acaba con una sección que refleja su faceta como dibujante.
El acto de inauguración contó ayer con la presencia del director del Mubag, Jose A. Soler; el director-gerente del CMCV, Nicolás Bugeda; el comisario de la muestra, Luis Alberto Pérez Velarde, y el diputado de Cultura, Juan de Dios Navarro.
Pérez Velarde explicó que «a través de sus lienzos, retrató tanto a las personalidades de su tiempo como los episodios históricos más relevantes, reflejando sus convicciones liberales, su técnica depurada y su sensibilidad artística. La exposición invita a redescubrir su obra menos conocida y a valorar su papel como pintor, cronista y referente cultural de su época».
Bugeda, por su parte, destacó que el CMCV ha invertido 250.000 euros en la muestra, siendo la «más cara» de todas las que ha programado. El fin, «la recuperación histórica de un ilustre alcoyano».
«Sólo echando un vistazo al listado de instituciones prestadoras -su obra corona el hemiciclo del Congreso de los Diputados-, nos hacemos una idea de la importancia que tuvo Gisbert en su momento y que tiene actualmente para el conocimiento de nuestra historia».
«Era necesario recordar su figura y acercarnos un poco más su producción completa», dijo.


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