León XIV convierte su histórica visita a Gran Canaria en un recorrido entre el drama, la esperanza y la fe
Ningún pontífice había pisado nunca Canarias, pero León XIV puso fin a esa espera de siglos este jueves, poco antes de las once de la mañana, cuando el avión que lo trasladaba desde Barcelona tomó tierra en la base aérea de Gando. Lo aguardaban a pie de pista el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el del Ejecutivo canario, Fernando Clavijo, en el arranque de la última etapa de un periplo que comenzó el sábado en Madrid y que supone el primer desplazamiento de un pontífice a España desde 2011.
La primera parada lo condujo al sur de Gran Canaria, hasta el pequeño puerto de Mogán que en 2020 se ganó el sobrenombre de "muelle de la vergüenza" por el hacinamiento de más de 2.600 migrantes en plena pandemia. Este jueves lucía de otra forma, con un halo de esperanza.
Ante alrededor 2.000 invitados, el pontífice escuchó los testimonios de varios supervivientes y de una víctima de trata, caminó hasta el borde del agua y arrojó un ramo de flores en recuerdo de quienes han muerto intentando alcanzar el Archipiélago, un gesto que evocó el de Francisco en Lampedusa en 2013. Lo acompañaron en el homenaje dos jóvenes llegados en cayuco, Pa Saikou Darboe y Musa Danso, de 21 y 27 años.
En el discurso pronunciado frente al Atlántico que tantas vidas se ha llevado, el pontífice reclamó vías seguras para la migración, denunció a las mafias que comercian con la desesperación ajena y advirtió de que "la dignidad humana no tiene pasaporte". A Europa -el continente que presume del progreso- le exigió un examen de conciencia para que el Atlántico y el Mediterráneo dejen de ser "cementerios sin lápidas", y a los presentes les dejó un aviso, "no podemos acostumbrarnos a contar muertos", porque la Iglesia, recalcó, no puede "permanecer muda" ante quienes son abandonados.
A mediodía, la capital grancanaria le rindió su máxima distinción en el entorno de Triana y Vegueta, donde la alcaldesa, Carolina Darias, puso en sus manos la llave de la ciudad, una pieza chapada en oro que solo en cinco ocasiones anteriores se había concedido. Después llegó el respiro en el Obispado, con un almuerzo de producto isleño, papas negras, cochino negro y piña de El Hierro incluidos, y una reunión de veinte minutos con Clavijo.
En la catedral de Santa Ana lo esperaba la comunidad eclesial al completo, recibida entre los acordes de "Alzar la mirada", el himno de toda la visita por España, y la que animó a seguir ofreciendo el amor que ellos mismos han recibido del señor. Le regalaron además un calado tejido por artesanas de Ingenio y un estudio genealógico que sitúa sus orígenes en La Palma
Una misa con acento isleño en Siete Palmas
El cierre llegó en el Estadio de Gran Canaria, donde el pontífice entro en papamóvil pasadas las 18:00 horas, con un recinto a reventar y lleno de emoción, mientras sonaba el himno de Canarias y los acordes de "Sombras del Nublo". El aforo se quedó corto. Más de 40.000 personas llenaron las gradas. Y la Orquesta Filarmónica puso música a una eucaristía con las imágenes de la Virgen del Pino de Teror y del Cristo de Telde flanqueando el altar. Sánchez y Clavijo la siguieron desde el césped.
En sus palabras a los fieles, León XIV agradeció "tanto bien que se hace en la Isla cada día, con el compromiso de todos", del que los sufrimientos de esta tierra son testigos, e invitó a rezar "por los hermanos y hermanas que han perdido la vida en el mar", un dolor que, dijo, se lleva al altar junto al pan y el vino en la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús.
La despedida del Archipiélago se producirá este viernes en Tenerife, con una misa en el puerto de Santa Cruz para la que se han confeccionado en Bérgamo ornamentos inspirados en la identidad canaria y un encuentro con cerca de un millar de migrantes antes de emprender el regreso a Roma. La primera huella de un papa en suelo canario quedó impresa este jueves, entre las flores que se llevó el océano por la mañana y los cantos y la emoción que despidieron la tarde en Siete Palmas.


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