La tensa espera de lo peor de Sánchez
Henry James (1843-1916), autor de la intrigante «Otra vuelta de tuerca», el escritor «con la obra más extraña que conozco», según Borges (1899-1986), apuntó que «siempre he esperado lo peor, y siempre ha resultado ser peor de lo que esperaba». Todo lo contrario que Pedro Sánchez, resistente por encima de todo, y que José Luis Rodríguez Zapatero, optimista impenitente. Ahora, en medio de una semana muy complicada, el inquilino de La Moncloa vive la tensión de esperar lo peor, pero con la confianza en un milagro que no le importaría que llegara de la mismísima mano de León XIV. No es probable, pero tampoco es imposible. Mientras tanto, la sentencia de Ábalos y Koldo tiene que estar a punto de llegar y muy pocos esperan que sea favorable. El líder socialista ha marcado distancia con ellos, pero el asunto no dejará de salpicarle. La nueva visita de su mujer, Begoña Gómez, al juez Peinado ha sido otro plato de digestión pesada. Lo mismo que el «tsunami» Zapatero, al que el juez Calama cree poco, pero que se ha librado de las medidas cautelares que pedían el fiscal y las acusaciones. El magistrado, con la ley en la mano y el sentido común, ha considerado que son innecesarias.
Alberto Núñez Feijóo se desgañita con una petición de elecciones que él mismo sabe que es inútil. Tiene que armar ruido y lo hace, pero la legislatura seguirá. Sánchez, en esa tensa espera hasta que nadie sabe cuándo, volverá a sudar porque incluso el PNV reclama elecciones si no se aprueban los Presupuestos para 2027. Junts, a la espera de que le llegue la amnistía a Puigdemont, también amaga con las urnas. Fuegos artificiales de unos y otros para subirle el precio al Gobierno por unos meses más de vida. Los peneuvistas están doctorados en sacar provecho de los agobios de cualquier presidente y esta no va a ser la excepción. Los Presupuestos parecen imposibles, quizá porque esa sea la verdadera línea roja de Junts, pero hay asuntos por delante, como el extraño real decreto de medidas tras el teórico final del conflicto de Ormuz e Irán, que requieren una mayoría que tendrá su precio. Sánchez, que siempre confía en lo mejor, a lo mejor tiene que admitir que todo «ha resultado ser peor de lo que esperaba», como le pasaba a Henry James.


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