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"El día de la revelación": la nueva y celestial abducción de Spielberg

By: Marta · Moleón
12 June 2026 at 08:00

A mediados de la década de los sesenta, con 17 años y la ayuda de su familia, amigos y compañeros de clase, Steven Spielberg grabó una película de dos horas y veinte minutos usando cámaras Super 8 mm que tituló "Firelight". La materialización de su obsesión por la inabarcable mecánica de las estrellas y la expansión del universo comenzaba justo ahí. Aquel primer largo trataba de un grupo de científicos que investigaba objetos voladores no identificados. Sería el primero de varios, producidos con cámaras mucho más sofisticadas: la icónica "Encuentros en la tercera fase", que le valió sus nueve primeras candidaturas al Oscar, "E.T. el extraterrestre", todo un fenómeno mundial y profundamente generacional que convirtió a su inolvidable protagonista en un imperecedero icono pop y "La guerra de los mundos", una adaptación del clásico de H.G. Wells y la más oscura de entre las películas de ciencia ficción espacial del cineasta.

Esta fijación del director por los grandes desconocidos del cosmos se remonta a su infancia y a la época en la que su padre le introdujo en el mundo de la ciencia ficción y la rigurosa ciencia de la astronomía. "Recuerdo que, un verano, mi padre me llevó a ver las Perseidas, esa lluvia de meteoritos anual, cuando vivíamos en Nueva Jersey", explicaba recientemente Spielberg en una entrevista. "De la noche a la mañana, desarrollé una inmensa curiosidad por todo lo que pasa en las estrellas, en esos planetas que orbitan en cualquiera de los innumerables sistemas solares, y me preguntaba si en alguno de ellos habría una civilización suficientemente avanzada como para cruzar el universo".

Esa inmensa curiosidad sobre las posibilidades de otros mundos propulsó su carrera cinematográfica y aunque no sea una secuela de la mencionada "Encuentros en la tercera fase", "El día de la revelación", su último y esperadísimo trabajo provoca de manera inevitable su recuerdo presentando una historia que lidia con un tema recurrente en el ámbito de los "fenómenos anómalos no identificados": las maniobras del gobierno por ocultarnos la verdad o desincentivar cualquier tipo de interés al respecto. La historia que la vertebra –protagonizada por Emily Blunt y Josh O’Connor– está ambientaba en una crisis geopolítica ficticia que corre el riesgo de convertirse en guerra mundial (qué descripción tan oportunamente familiar de repente) y atravesada por debates radicalmente contemporáneos sobre el secretismo y la transparencia, los conflictos ideológicos y la necesidad de abrir la mente para empatizar, sobre la religión y la ciencia, y el uso y abuso de la tecnología.

El aura luminosa

Spielberg ya había dramatizado los peligros y el precio de ocultar la verdad con "Los archivos del Pentágono", que narraba las dificultades de unos periodistas a principios de los años setenta para publicar los "papeles del Pentágono", un informe ocultado sobre la Guerra de Vietnam llevado a cabo por el Departamento de Estado que concluía que era imposible que Estados Unidos lograra sus objetivos en la región. La decisión de Spielberg de revisitar este asunto, en este caso en el ámbito del conocimiento militar de fenómenos anómalos no identificados, se inspiró en un destacado artículo de The New York Times publicado en 2017 y titulado "Auras luminosas y “dinero negro”: el misterioso programa sobre ovnis del Pentágono". Al parecer el informe desvelaba que el Departamento de Defensa había estado financiando un programa de inteligencia militar secreto para investigar este tipo de fenómenos e incluía un vídeo grabado por cazas de encuentros cercanos concretos con aeronaves inexplicables.

Este explosivo artículo acababa citando al antiguo director del programa afirmando que dichas pruebas "no es algo que ningún gobierno o institución deba clasificar para mantenerlo en secreto de cara a la gente". "Cuando la historia vio la luz captó la atención de mucha gente que nunca había creído en los ovnis anteriormente, y de muchísimos de nosotros que siempre habíamos pensado que pasaba mucho más de lo que nos han contado. Creo que las preguntas de la gente sobre lo que está pasando –en el cielo, en nuestro mundo, en la propia realidad– han alcanzado un punto crítico de total fascinación. ¿Estamos solos o no? Y, si el gobierno lo sabe, ¿por qué no nos lo ha contado? Eso es lo que me hizo preguntarme si tal vez era el momento de crear otra historia en mi canon de relatos de extraterrestres", señalaba el propio Spielberg.

En esta nueva propuesta de un genio apasionado de 79 años que sigue conservando intacta la curiosidad de cuando niño, hay espacio para la observación con vocación humanista, invitación a la aceptación de los otros y exploración tiernísima y empática de lo desconocido al estilo del "Frankenstein" de Guillermo del Toro. En mitad de una época embriagada de relato, colonizada por la fabricación de pseudoverdades, Spielberg nos plantea algo interesantísimo: qué hacemos con una verdad que trasciende nuestra comprensión del universo de un modo que desafía las creencias que dan significado a nuestra vida. Compartirla, claro.

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El día en el que Colita y los homosexuales tuvieron menos miedo

By: Marta · Moleón
11 June 2026 at 08:00

Contaba Colita ocho años antes de morir, rodeada de una pléyade escandalosamente eléctrica de mujeres artistas, inspiradoras y amigas –como Rosa Regás, Pilar Aymerich, Núria Feliu, Teresa Gimpera o Maruja Torres– en el marco del documental dedicado a su trayectoria dirigido por Ventura Pons, que cuando murió Franco, se disfrazó de falangista para poder ir a hacerle fotos a la tumba sin correr el riesgo de que la policía le agrediera pensando que pertenecía a la camarilla de fotógrafos rojos madrileños conocidos de siempre. "Había que tenerlos cuadrados", le alaba Maruja.

Resulta difícil pensar en alguien que no fuera ella, aguerrida capturadora de memorias compartidas, registradora inconfundible de la efervescencia social y cultural de una Barcelona que ya no existirá nunca, para congelar un momento trascendental que sin estar a la altura del fallecimiento del dictador en términos de relevancia histórica, sí contenía cantidades parejas de alivio colectivo y liberación ocasionada: la primera gran protesta LGTBI celebrada en España, concretamente en Barcelona. Cifrada en una horquilla que se movía entre las 4.000 y las 5.000 personas, la asistencia a esta convocatoria celebrada el 26 de junio de 1977 y organizada por el recién nacido Front d’Alliberament Gai de Catalunya, fue considerada todo un éxito. No así sus consecuencias.

Es a ti a quien queremos

"Es importante recordar que en aquel momento seguía en vigor la ley de peligrosidad y rehabilitación, que identificaba a las personas transexuales como "objeto de represión, tortura y cárcel", un lugar donde acabaron muchos de los manifestantes", recalcó ayer la delegada del Govern en Madrid, Núria Marín, durante la presentación que tuvo lugar en el Centro Cultural – Librería Blanquerna de la muestra presentada dentro de PhotoEspaña "Nosaltres no tenim por, nosaltres som" ("Nosotros no tenemos miedo, nosotros somos"), que recoge por primera vez las cuarenta fotografías realizadas por la retratista predilecta de la "Gauche Divine" del desarrollo de la protesta.

Manifestantes portando banderas catalanas, rojas y rojinegras así como muy numerosas pancartas con leyendas exentas de disciplinamiento o grupos de lesbianas atravesando las Ramblas al grito de "Mujer, es a ti a quien queremos y por ti por quien luchamos" o "Sexualidad no es heterosexualidad" van configurando la composición estética de la propuesta expositiva. Todas ellas firmadas por grupos políticos como Bandera Roja, Acción Comunista, Liga Comunista Revolucionaría o Confederación Nacional del Trabajo.

También en esas mismas Ramblas, tal y como cuentan las crónicas de la época, los homosexuales catalanes recordaron a uno de sus antecesores, que fue quemado allí mismo en el siglo XVII. Se trataba de Joan Lloveras, consejero de Barcelona, que fue calcinado en una hoguera por el "delito" de homosexualidad. Pese al poderoso ambiente de lucha y reivindicación que se respiraba en las calles y que se traduce visualmente en los encuadres de las fotos de Colita, la violencia con la que fue reprimida la manifestación también forma parte del recorrido visual de la muestra y es por eso que en algunas de las imágenes observamos cordones policiales expandidos horizontalmente a punto de cargar y otras efectuando cargas de forma directa.

Tan solo diez días después de que se celebraran las primeras elecciones democráticas tras la dictadura franquista y en un país que comenzaba a despertar tras décadas de represión, aquella marcha representó mucho más que una reivindicación identitaria. Seis transexuales a la cabeza de la protesta con los puños en alto y la pancarta con el lema que da nombre a la exposición detrás protagonizan una de las imágenes más representativas de los dos carretes que realizó Colita. Representantes conscientes del grito por el derecho a existir y por la dignidad. La misma cuya preservación parece todavía urgente (y socialmente incomprensible) tener que seguir recordando y exigiendo a determinados partidos políticos en pleno 2026.

© © Archivo Colita Fotografía

Primera gran manifestación LGTBI+ en España, 1977

© © ARCHIVO COLITA

Manifestación, Barcelona, 1977

© © ARCHIVO COLITA

Manifestación, Barcelona, 1977
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