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¿Utilizas aire acondicionado en verano? Todos los errores que debes dejar de cometer para no pagar un dineral en tu factura

10 June 2026 at 13:53

El uso del aire acondicionado en los hogares europeos sigue siendo relativamente limitado en comparación con otras regiones del mundo. Según datos del portal especializado Daikin, solo alrededor del 20% de los hogares en Europa cuentan con sistemas de aire acondicionado, una cifra muy inferior al 76% de América del Norte y al 47% de la región Asia Pacífico. Estas diferencias sitúan a Europa por debajo del promedio global, que se sitúa en torno al 37%. Este menor nivel de implantación también refleja diferencias climáticas y culturales en el uso de la climatización.

En el caso de España, el nivel de penetración es notablemente mayor que la media europea. De acuerdo con estimaciones de la Consumer Insights Global survey, aproximadamente el 49% de los hogares españoles dispone de aire acondicionado. Esto refleja una creciente adaptación a temperaturas más extremas, aunque todavía una parte importante de la población no cuenta con estos sistemas de climatización en sus viviendas. La tendencia apunta a un incremento progresivo impulsado por el aumento de episodios de calor extremo.

Con la llegada del verano y la previsión de nuevas olas de calor en los próximos meses, el uso del aire acondicionado se convierte en un elemento clave para mantener el confort en los hogares. Sin embargo, su utilización inadecuada puede provocar un aumento significativo en el consumo energético y, por tanto, en la factura de la luz. En este contexto, expertos del sector como Mitsubishi Electric advierten de una serie de errores comunes que conviene evitar para no disparar el gasto. La clave está en combinar confort térmico con eficiencia energética.

Regula la temperatura y no fijes a cifras muy bajas

Uno de los fallos más frecuentes es ajustar el aire acondicionado a temperaturas demasiado bajas con la idea de enfriar más rápido la estancia. Sin embargo, esto no reduce el tiempo de enfriamiento y obliga al equipo a trabajar de forma más intensiva y prolongada, lo que incrementa el consumo energético. También es habitual encender y apagar el aparato de forma constante, una práctica que genera picos de consumo al tener que recuperar repetidamente la temperatura deseada en lugar de mantenerla estable. Este tipo de hábitos termina encareciendo el uso diario del sistema.

Así es como debes optimizar el uso de tu sistema

Otro error relevante es no aprovechar las funciones de eficiencia energética que incorporan los equipos modernos. Modos como el sistema Eco, los sensores de presencia o el control inteligente permiten optimizar el funcionamiento del aparato en función de la ocupación y las condiciones del entorno, reduciendo el gasto energético. A ello se suma la falta de mantenimiento adecuado, especialmente la limpieza de filtros, que cuando están sucios obligan al sistema a trabajar con mayor esfuerzo y menor eficiencia. Mantener el equipo en buen estado es clave para conservar su rendimiento.

Consulta con expertos antes de instalar el aire

Finalmente, los expertos destacan la importancia de una correcta instalación y ubicación de los equipos. Una unidad interior mal situada o una unidad exterior expuesta a calor excesivo o con ventilación insuficiente puede reducir notablemente el rendimiento del sistema. En conjunto, estos errores habituales explican gran parte del incremento innecesario en el consumo eléctrico durante los meses de verano y ponen de relieve la importancia de un uso responsable del aire acondicionado para evitar sorpresas en la factura. Un uso eficiente no solo reduce el gasto, sino que también prolonga la vida útil del equipo.

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Aire acondicionado

Si tienes más de 30 años y vives con tus padres puedes reclamar el IMV aportando este documento y los siguientes requisitos

10 June 2026 at 11:47

El Ingreso Mínimo Vital continúa ampliando su alcance entre los hogares con menos recursos económicos en España. Según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de la Seguridad Social correspondientes a mayo de 2026, la prestación llegó a 862.859 hogares de todo el país. De ellos, 590.959 contaban con menores de edad entre sus miembros, una cifra que refleja el importante peso que tienen las familias con hijos dentro del conjunto de beneficiarios de esta ayuda destinada a garantizar unos ingresos mínimos.

La protección ofrecida por el Ingreso Mínimo Vital alcanzó en mayo a 2.631.545 personas. Además, la cuantía media percibida se situó en 538,7 euros mensuales por hogar, mientras que la nómina total ascendió a 500,2 millones de euros. La evolución de la prestación también muestra un crecimiento significativo respecto al año anterior, ya que existían 146.768 prestaciones activas más que doce meses antes, después de que el número de hogares protegidos aumentase cerca de un 20,5%.

Dentro de los perfiles que pueden acceder a esta ayuda existen algunos supuestos poco conocidos. Uno de ellos afecta a las personas mayores de treinta años que continúan viviendo con sus padres. Aunque muchas creen que compartir domicilio con los progenitores impide cobrar el Ingreso Mínimo Vital, la normativa contempla la posibilidad de recibir la prestación de forma individual siempre que se cumplan determinadas condiciones. Entre ellas destaca la necesidad de acreditar una residencia independiente previa y cumplir con una obligación documental que resulta imprescindible para mantener el derecho a la ayuda.

Cómo funciona el IMV para los menores de 30

La Seguridad Social explica que pueden ser beneficiarias las personas que, aun compartiendo domicilio con una unidad de convivencia, no formen parte de ella, esta es la clave del artículo. Para ello no deben estar casadas, salvo que hayan iniciado un proceso de separación o divorcio, ni formar parte de una pareja de hecho, y el beneficiario no puede formar parte de una unidad de convivencia propia con su familia. Con carácter general, el IMV puede solicitarse a partir de los 23 años. Sin embargo, las exigencias cambian según la edad.

Las personas de entre 23 y 29 años deben acreditar dos años de residencia legal y efectiva de forma independiente en España. Además, durante ese periodo su domicilio debe haber sido distinto al de sus progenitores, tutores o acogedores y deben haber estado dadas de alta en algún régimen de la Seguridad Social, en Clases Pasivas, en una mutualidad alternativa o en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos. Las únicas excepciones previstas son los supuestos de violencia de género o los casos en los que se hayan iniciado trámites de separación o divorcio.

Los requisitos para solicitarlo si has llegado a la treintena

Para quienes ya han cumplido los treinta, los requisitos son diferente, pues, en estos casos, únicamente se exige acreditar un año de residencia legal y efectiva de forma continuada e ininterrumpida. Junto a ello, todos los solicitantes deben demostrar una situación de vulnerabilidad económica. La ley establece que el promedio mensual de ingresos y rentas computables del ejercicio anterior deben adaptarse según la composición de la unidad de convivencia. La cuantía del Ingreso Mínimo Vital se calcula restando a esa renta garantizada los ingresos reales obtenidos por la persona o la unidad familiar.

Este es el documento que debes presentar anualmente

Además de cumplir los requisitos de edad, residencia e ingresos, los beneficiarios deben presentar cada año un documento que resulta obligatorio para conservar la prestación. Se trata de la declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas. La propia Ley del Ingreso Mínimo Vital recoge la obligación de presentar anualmente la declaración de la Renta. Esta exigencia cobra especial relevancia en plena campaña fiscal, que afronta en junio su último mes. El incumplimiento puede tener consecuencias importantes, ya que el artículo 17 de la misma norma establece que la ayuda podrá suspenderse cuando el beneficiario deje de presentar la declaración del IRPF durante dos ejercicios fiscales consecutivos.

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Confirmado por el Tribunal: una jubilada debe devolver más de 10.000 euros a la Seguridad Social por convivir con su hijo

10 June 2026 at 09:46

Las pensiones no contributivas de jubilación están destinadas a personas que han alcanzado la edad legal de retiro pero que no han cotizado lo suficiente para acceder a una pensión contributiva ordinaria. Este tipo de prestación tiene un marcado carácter asistencial y busca garantizar unos ingresos mínimos a quienes se encuentran en situación de necesidad económica. Para acceder a ella es imprescindible cumplir determinados requisitos relacionados con la edad, la residencia en España y, especialmente, la carencia de rentas suficientes.

Uno de los aspectos menos conocidos de estas ayudas es que la Administración no solo analiza los ingresos del beneficiario. Cuando la persona convive con determinados familiares, como el cónyuge o los hijos, también pueden computarse los recursos económicos de toda la unidad económica de convivencia. Si la suma de las rentas supera los límites establecidos por la normativa vigente, el derecho a la prestación puede extinguirse y la Seguridad Social puede reclamar la devolución de las cantidades percibidas indebidamente.

Precisamente esta circunstancia se encuentra detrás del caso de una jubilada de Albacete que ha sido condenada a devolver más de 10.000 euros tras comprobarse que los ingresos de la unidad familiar excedían los máximos permitidos para seguir cobrando una pensión no contributiva. La controversia llegó a los tribunales después de que la Administración acordara retirarle la prestación y exigir el reintegro de las cantidades abonadas durante un determinado periodo. Tanto el juzgado que examinó inicialmente el asunto como el Tribunal Superior de Justicia de Castilla La Mancha terminaron respaldando la actuación de la Seguridad Social.

Los ingresos de su marido y su hijo superaban el límite

La mujer era beneficiaria de una pensión no contributiva de jubilación desde el año 2010 y convivía con su marido y con su hijo, circunstancia que resultó decisiva en el procedimiento. La Seguridad Social revisó la situación económica de la unidad familiar tomando como referencia los datos fiscales aportados por la Agencia Tributaria correspondientes al ejercicio 2022. De acuerdo con esos registros, el marido de la pensionista obtuvo unos ingresos de casi 15.000 euros, mientras que el hijo, que se encontraba trabajando, percibió más de 30.000 euros, un total de 47.434,71 euros. Sin embargo, el límite de acumulación de recursos aplicable en ese año para esta situación estaba fijado en 35.397,60 euros.

La Seguridad Social reclama más de 10.000 euros

Tras constatar esta situación, la Seguridad Social dictó una resolución por la que acordó extinguir la pensión al considerar que se habían superado los recursos máximos permitidos. Además, exigió a la jubilada el reintegro de las cantidades cobradas entre enero de 2022 y julio de 2023, una cuantía exacta de 10.218,95 euros, al entender que durante ese periodo ya no reunía los requisitos económicos necesarios para seguir percibiendo la prestación. En este contexto, la afectada decidió impugnar la decisión y acudió a los tribunales con el objetivo de conservar la ayuda y evitar la devolución del dinero.

EL TSJ y el juzgado avalan la reclamación y obligan a pagar

El asunto fue analizado primero por el Juzgado de lo Social número tres de Albacete, que dio la razón a la Seguridad Social al considerar correctamente aplicados los criterios sobre unidad económica de convivencia y cómputo de rentas. Posteriormente, la mujer presentó recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Castilla La Mancha, que confirmó íntegramente la resolución anterior. El Tribunal, por ende, concluyó que la convivencia con el hijo obligaba a tener en cuenta sus ingresos para determinar el derecho a la prestación y que, una vez sumados a los del marido, se superaba claramente el límite legal establecido. Por ello ratificó tanto la extinción de la pensión como la obligación de devolver los más de 10.000 euros percibidos indebidamente.

© UDP

Imagen de archivo de una mujer jubilada

Despido procedente a un trabajador por negarse a hacer la "pausa del bocadillo" de 15 minutos en su jornada

10 June 2026 at 05:30

El despido disciplinario es la sanción más grave que puede aplicar una empresa dentro de la relación laboral y está regulado en el artículo 55 del Estatuto de los Trabajadores. Este precepto establece que el empresario puede extinguir el contrato cuando el trabajador incurre en un incumplimiento grave y culpable, siempre que se respeten una serie de garantías formales como la comunicación por escrito y la expresión clara de los hechos que lo motivan. Además, el despido debe basarse en causas previstas legalmente, entre ellas las faltas repetidas de asistencia o puntualidad, la indisciplina o desobediencia o la transgresión de la buena fe contractual.

El mismo artículo del Estatuto de exige que el despido sea notificado mediante carta de despido en la que se detallen los hechos concretos y la fecha de efectos. Si no se cumplen estos requisitos formales, el despido puede ser declarado improcedente. Asimismo, el trabajador puede impugnar la decisión ante los tribunales para que se determine si la conducta imputada tiene la gravedad suficiente como para justificar la extinción del contrato, lo que convierte esta figura en una de las más controvertidas del derecho laboral.

En este contexto jurídico se sitúa el caso de un trabajador despedido tras negarse de forma reiterada a realizar la conocida "pausa del bocadillo" de quince minutos durante su jornada laboral. La empresa consideró que su conducta constituía una desobediencia a una obligación de organización del tiempo de trabajo, lo que derivó en un despido disciplinario que fue posteriormente analizado por los tribunales. El conflicto gira en torno a la naturaleza obligatoria de este descanso y a las consecuencias de su incumplimiento.

El trabajador contaba con 20 años de antigüedad

Los hechos se remontan a la trayectoria de un trabajador con más de 20 años de antigüedad en una empresa del sector siderúrgico ubicada en La Rioja. Durante su jornada laboral, el empleado se negó de manera reiterada a disfrutar del descanso de 15 minutos establecido en su convenio colectivo, alterando además sus horarios de entrada y salida. La empresa le advirtió en varias ocasiones de que debía respetar el descanso obligatorio, al tratarse de una medida vinculada a la organización del trabajo y a la normativa de prevención de riesgos laborales.

El convenio colectivo establece carácter obligatorio

El marco legal del caso se apoya en el artículo 34.4 del Estatuto de los Trabajadores, que establece textualmente lo siguiente. "Siempre que la duración de la jornada diaria continuada exceda de seis horas, deberá establecerse un periodo de descanso durante la misma de duración no inferior a quince minutos", confirma el marco legal. El convenio colectivo aplicable en la empresa, firmado en 2008, concretaba además que esta pausa era obligatoria dentro de la jornada y no computaba como tiempo de trabajo efectivo, lo que reforzaba su carácter organizativo y de obligado cumplimiento.

EL TSJ da la razón a la compañía: procedente

Finalmente, el Tribunal Superior de Justicia de La Rioja confirmó la procedencia del despido disciplinario al entender que la conducta del trabajador suponía una desobediencia reiterada a una orden empresarial válida y amparada por la normativa laboral y el convenio colectivo. El tribunal consideró que el descanso no es una decisión voluntaria del empleado, sino una parte de la organización del tiempo de trabajo, especialmente en el ámbito de la prevención de riesgos laborales en sectores industriales. Por ello, concluyó que la negativa persistente del trabajador constituía un incumplimiento grave suficiente para justificar la extinción del contrato sin derecho a indemnización.

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Imagen de archivo de una persona frustrada en el trabajo

"Tres motivos por los que tu despido sería totalmente ilegal": un abogado laboralista explica los errores más frecuentes

9 June 2026 at 05:30

El despido disciplinario es una de las decisiones más graves que puede adoptar una empresa frente a un trabajador y está regulado por el Estatuto de los Trabajadores. Este tipo de despido se basa en un incumplimiento grave y culpable del empleado, como faltas repetidas de asistencia o puntualidad, desobediencia, ofensas verbales o físicas, o disminución continuada del rendimiento. Su aplicación exige una correcta justificación y un procedimiento ajustado a la ley. Por ello, cualquier error en su tramitación puede tener importantes consecuencias para la empresa.

En el marco legal español, es fundamental distinguir entre despido procedente, improcedente y nulo. El despido procedente es aquel que se ajusta a la normativa y está correctamente justificado. En contraposición, la modalidad improcedente se produce cuando no se acredita la causa o no se siguen los requisitos formales exigidos. Por su parte, el despido nulo implica la vulneración de derechos fundamentales o situaciones especialmente protegidas, lo que obliga a la readmisión inmediata del trabajador. Conocer estas diferencias resulta esencial para entender los derechos y obligaciones de ambas partes.

El Estatuto de los Trabajadores, en los artículos 54 y 55, establece las causas y el procedimiento del despido disciplinario. En el primero define los incumplimientos contractuales que pueden justificar la extinción del contrato, mientras que el segundo regula la forma en la que debe comunicarse el despido, exigiendo su notificación por escrito y con expresión clara de los hechos. El incumplimiento de estas garantías puede derivar en la improcedencia del despido. En este contexto, el abogado laboralista Ignacio de la Calzada, conocido en redes sociales por su labor divulgativa sobre derechos laborales, ha explicado recientemente los errores más habituales que pueden convertir un despido en ilegal.

Un abogado explica las tres ilegalidades que invalidan tu despido

El primero de los motivos que señala es la falta de trámite de audiencia en los despidos disciplinarios. Según explica, antes de proceder al despido se debe ofrecer al trabajador la posibilidad de defenderse y exponer su versión de los hechos. Si este paso no se cumple, el despido puede considerarse improcedente por vulnerar garantías básicas del procedimiento. Se trata de una exigencia que busca reforzar la protección del trabajador frente a decisiones unilaterales.

Otro error habitual se produce en los despidos objetivos, por ejemplo por causas económicas. En estos casos, la empresa debe comunicar la decisión mediante carta y abonar en ese mismo momento la indemnización de 20 días de salario por año trabajado. Si no se entrega la indemnización en el acto o no se incluye correctamente en la comunicación, el despido puede ser declarado improcedente, incluso si la empresa alega falta de liquidez o si la causa no está suficientemente acreditada. Además, el experto advierte que es recomendable reclamar judicialmente para asegurar el cobro, especialmente en casos en los que pudiera intervenir el Fondo de Garantía Salarial. Esta actuación permite al trabajador proteger sus intereses y agilizar posibles reclamaciones futuras.

Cuidado con la prescripción de todas las acciones

El tercer aspecto clave tiene que ver con la forma de la comunicación del despido y la prescripción de las sanciones. De la Calzada recuerda que el despido debe notificarse siempre por escrito, ya que un despido verbal o comunicado por medios informales como mensajes de texto o aplicaciones de mensajería no cumple con los requisitos legales y se considera improcedente.

Asimismo, advierte que las faltas graves prescriben a los 60 días desde que la empresa tiene conocimiento de los hechos, por lo que no pueden utilizarse conductas antiguas fuera de ese plazo. Aunque hechos recientes conocidos dentro de los últimos meses sí pueden ser sancionables, superar ese límite temporal convierte el despido en ilegal, una cuestión fundamental para proteger los derechos de los trabajadores. Según el abogado, revisar estos detalles puede marcar la diferencia entre perder o ganar una reclamación laboral.

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La justicia ampara a una trabajadora degradada por sus bajas médicas: se va con derecho al paro y 50.186 euros por despido encubierto más 7.501 por daños morales

Un español que vive en Suiza compara los precios del alquiler con España: "La gente se va por la libertad"

8 June 2026 at 13:31

El mercado del alquiler en España continúa tensionado en 2026, con precios que mantienen una trayectoria ascendente y que dificultan el acceso a la vivienda, especialmente entre los más jóvenes. La presión sobre la oferta disponible y el aumento sostenido de la demanda en las grandes ciudades han convertido el alquiler en uno de los principales problemas económicos del país. Esta situación está condicionando cada vez más las decisiones residenciales y laborales de miles de ciudadanos. Además, numerosos hogares destinan una parte creciente de sus ingresos al pago de la vivienda.

Según los datos del portal Pisos.com, el precio del alquiler se disparó en mayo un 12,16% en su variación interanual hasta situarse en 14,76 euros por metro cuadrado. Este incremento refleja la persistencia de una tendencia alcista que se mantiene desde hace meses en el conjunto del territorio nacional. Los expertos advierten de que la escasez de vivienda disponible sigue siendo uno de los principales factores detrás de estas subidas. A ello se suma el aumento de la demanda en determinadas zonas urbanas y turísticas.

En este contexto, ciudades como Barcelona se consolidan como las más caras para los inquilinos, con un precio medio de 30,33 euros por metro cuadrado. Esto supone que el alquiler de una vivienda de 90 metros cuadrados alcanza de media los 2.729,7 euros mensuales, una cifra que supera ampliamente el doble del salario mínimo interprofesional, fijado en 2026 en 1.221 euros brutos mensuales en catorce pagas. El esfuerzo económico necesario para acceder a una vivienda en estas zonas resulta inasumible para una gran parte de la población.

¿Emigrar como alternativa al precio de la vivienda?

Ante esta situación, cada vez más jóvenes españoles optan por emigrar en busca de mejores oportunidades laborales y mayor estabilidad económica. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, la población española residente en el extranjero aumentó un 5,1% en 2025 hasta situarse en 3.202.002 personas a 1 de enero de 2026. Entre los destinos europeos más atractivos destaca Suiza, uno de los países que más españoles ha recibido en los últimos años por su nivel salarial y su capacidad de ahorro. La posibilidad de mejorar la calidad de vida y aumentar la capacidad de ahorro se ha convertido en un importante factor de atracción. Muchos de ellos consideran que fuera de España existen mayores oportunidades para desarrollar un proyecto de vida a largo plazo.

Un joven compara los alquileres de Suiza y España

En este contexto se enmarca el testimonio de Oussama, un joven que lleva más de un año viviendo en Suiza. En uno de sus últimos vídeos, describe su experiencia comparando el coste de la vivienda entre ambos países y reflexiona sobre las diferencias salariales y de calidad de vida que ha observado desde su llegada. Su testimonio ha generado interés entre quienes valoran la posibilidad de emigrar en busca de mejores perspectivas económicas. También ha abierto el debate sobre las dificultades que encuentran los jóvenes para independizarse en España.

El salario es la diferencia real entre ambos países

En su análisis, sostiene que el problema no es únicamente el precio del alquiler, sino la relación entre salarios y coste de vida, al afirmar que en España el alquiler se sitúa entre 900 y 1.200 euros mientras los sueldos más habituales rondan entre 1.200 y 1.500 euros, lo que deja un margen muy reducido para el ahorro. A partir de su comparación con Suiza, donde el alquiler oscila entre 1.400 y 2.000 euros pero los salarios se sitúan entre 4.000 y 6.500 euros, Oussama defiende que el esfuerzo económico destinado a la vivienda es proporcionalmente menor.

Según su visión, esta diferencia explica que muchos jóvenes no emigren únicamente por motivos económicos, sino también por lo que describe como una mayor sensación de libertad financiera y capacidad de decisión sobre su vida cotidiana. Concluye que la clave no está solo en el nivel de precios, sino en el equilibrio entre ingresos y gastos, una brecha que considera determinante para entender la salida de talento joven hacia otros países. En este sentido, asegura que muchas personas buscan un entorno en el que el trabajo permita construir un proyecto personal sin que la vivienda absorba la mayor parte de los ingresos. "La gente no se va por el dinero, es por la libertad", concluye.

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Alrededor del 10% de los jóvenes europeos gastan casi la mitad de sus ingresos en alquiler
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