Hasta pronto, Santidad
El Papa León XIV se marcha de España sin pisar tierras andaluzas, sin que nadie se lo haya reprochado y bien que hace. Si algo no somos los andaluces es envidiosos y en sentimiento pontificio no hay quien nos gane, como tampoco en cumplir con los preceptos que desde el Vaticano dicta la doctrina de la Iglesia. «Sevilla antes que Roma», no significa que seamos mejores, sino que vamos en la vanguardia de los dogmas. Cuando el Santo Padre comenzó a «repartir» en el Congreso de los Diputados, me acordaba yo de cuánto de esas exigencias ya se realizan aquí. Porque aunque no se lo crean, detrás de cada procesión, romería, quinario o besamanos, los cristianos andaluces ahondan en su fe durante todo el año. Cada uno bajo el carisma que entienden que mejor les acerca a la dialéctica entre lo real y lo transcendente. Es decir, convertir el día a día en una cierta teología del hacer con lo sagrado y con los hombres. En estos días, el Papa ha cabalgado por duras realidades que no nos son ajenas. En especial, el compromiso por mejorar la vida de las personas en riesgo de exclusión social. De la naturaleza que sean, me consta que la Iglesia en Andalucía tiende diariamente manos a quien lo solicita, rompiendo ese vacío al que el desprecio envía a tantos seres humanos. «Dios es aquello que rompe tu aislamiento, respetando tu soledad», escribió y dijo en algunas ocasiones Raimon Panikkar. Hagan la prueba, superando los traumas de credos e ideologías, para experimentarlo sólo dedicando unos segundos a quien lo necesite. He escrito Iglesia en Andalucía porque, los villanos de siempre, no pierden la ocasión para vender la falacia de una Iglesia, siempre vasca y catalana, como si el resto fueran cismáticas. No hubo más y León XIV dejó en su sitio a quien sólo buscó protagonismo, recalcando los grandes problemas de nuestro tiempo si ni siquiera responder a las provocaciones catetas, pueriles y sectarias. La próxima vez venga a Andalucía, Santidad, donde me consta que muchos andaluces, caídos o montados en el caballo, elaboran un evangelio real con su existencia.


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