"Agotada". Así se define Lourdes Ornelas tras presidir la inauguración del museo dedicado a quien fuera su pareja sentimental, Camilo Sesto, en Alcoy. Han sido meses de enorme desgaste por partida doble: primero, pendiente del proceso de desintoxicación de su hija, Sheila Devil, y, después, volcada en los preparativos de apertura del esperado espacio museístico dedicado al artista.
Con su hija estabilizada y evolucionando favorablemente, Lourdes ha decidido alejarse durante unas semanas de España para disfrutar de dos o tres semanas de descanso en México, su país natal. Allí podrá reencontrarse con una familia a la que hace años que no ve. En España, su único vínculo familiar es Sheila, que, aunque ahora está centrada en superar sus adicciones, durante mucho tiempo puso a prueba la fortaleza de su madre.
Según una fuente cercana a la mexicana, "se siente inmensamente feliz por haber conseguido que Sheila aceptara ingresar en una clínica de rehabilitación. Llegó un momento en el que casi tiró la toalla porque pensaba que no iba a ser capaz de reconducir la vida de su hija. Este proceso de sanación le ha costado un río de lágrimas. Gracias a Dios, Lourdes es una mujer con una enorme fortaleza y ha sabido superar todos los obstáculos. Ahora respira más tranquila porque ve que Sheila avanza por el buen camino y confía en que dentro de unos meses pueda recibir el alta. Lo único que desea es que no recaiga y que se mantenga definitivamente alejada de las malas compañías que tanto daño le hicieron en el pasado".
Camilo Michel Blanes con su madre Lourdes Ornelas por las calles de Torrelodones, Madrid. Camilo Blanes junto a su madre Lourdes Ornelas en Torrelodones.
Sin duda, 100 años dan para mucho. Así lo reconoce Dick Van Dyke, el inolvidable protagonista de "Mary Poppins" junto a Julie Andrews: "No puedo explicar por qué, pero no tengo ningún miedo a la muerte por alguna razón... He tenido una vida tan maravillosamente plena y emocionante que no puedo quejarme. Me siento muy bien a mis 100 años. Mi energía depende del día, pero nunca me levanto de mal humor".
El actor acaba de demostrar que la edad es, literalmente, un número. Dick ha reaparecido en un concierto de Herb Alpert, celebrado en Malibú. Acompañado de su mujer, Arlene Silver, 46 años menor que él, la estrella americana ha dejado al mundo sin palabras cuando se ha puesto a bailar al ritmo de la música.
En una entrevista con la revista "People" con motivo de su centenario y la publicación de su nuevo libro, titulado "100 reglas para vivir hasta los 100", habla abiertamente sobre su papel más famoso, el de Bert el deshollinador en el musical protagonizado por Julie Andrews: "Mi problema con Julie era que yo no soy realmente cantante, y Julie no solo tenía esa hermosa voz de soprano, sino que cantaba un poco por encima de la nota, un poco aguda. No sé cuántas tomas tuve que hacer. Finalmente lo conseguí, pero fue difícil".
En el aspecto personal, estuvo casado con Margie Willett desde 1948 y después de una larga separación obtuvo su divorcio en 1984. Con ella tuvo cuatro hijos: Christian, Barry (también actor), Stacy y Carrie Beth.
Van Dyke se unió en 1976 con Michelle Triola Marvin, ex pareja del actor Lee Marvin, la unión duró 30 años hasta la muerte de ella en 2009 a causa de un cáncer. No tuvieron hijos.
Desde 2012, está casado con la maquilladora Arlene Silver, a quien conoció en los premios SAG en 2006. Tiene siete nietos y se destaca por su estrecha relación familiar, disfrutando con organizar reuniones familiares y con amigos. .
El 13 de diciembre de 2024, justo el día en que cumplía 99 años, el grupo Coldplay publicó el vídeo de la canción "All my love”, que se filmó en casa del actor, rodeado de miembros de su familia.
Se las prometía felices, pero sus planes han sufrido un gran contratiempo. Isabel Pantoja quiere dar un giro positivo a su vida familiar, recuperar el cariño de sus hijos… y lograr la armonía entre ellos. Está claro que la primera parte de la historia ya está conseguida. La tonadillera y Kiko parecen vivir un momento de total reconciliación, incluso actuarán en el mismo concierto a finales de este mes en Sevilla.
Pero el segundo capítulo de esta situación se ha encontrado con un nuevo enfrentamiento entre sus vástagos, por lo que, hoy por hoy, suena imposible una reunión a tres bandas, tal y como querría la artista.
Isabel ha decidido tomar cartas en el asunto y manda un mensaje claro a Isa y Kiko: "Quiero que arregléis vuestras diferencias", les ha hecho llegar por mediación de una persona de su círculo más íntimo.
Recordemos que esta misma semana, el Dj comparaba a su hermana con una "cuchara", indicando que "ni pincha ni corta" en su vida personal. A lo que Isa ha respondido sido que no le extraña esa expresión, viniendo de quien viene. Más clara no puede ser.
Así pues, la guerra fraterna sigue vigente. Kiko humilla a Isa una vez más, no pone de su parte para que, por fin, como desea su progenitora, se reavive la unión familiar. Desgraciadamente, los reproches, las malas experiencias del pasado, las heridas sin cerrar, impiden, de momento, que el cisma entre los dos quede guardado en el baúl de los recuerdos para empezar desde cero. Es lo que desea la Pantoja y, como decimos, así se lo ha transmitido a sus hijos.
El pasado sábado, el Papa León XIV llegaba a Madrid dando comienzo a una intensa semana de visita apostólica en España, que ayer concluyó en la isla de Tenerife, volando de regreso a Roma. Mas allá de opiniones diversas en cuanto a la interpretación de sus palabras, en especial las dedicadas hacia la inmigración en las Islas Canarias, lo que resulta evidente, es que la persona que hace cabeza de la Iglesia como vicario de Jesucristo en la Tierra y sucesor número 267 de Pedro en la bimilenaria Historia de la Iglesia, es que en España se le recibe con una emoción, respeto y adhesión, que no es en absoluto la que correspondería a un mero Jefe de Estado por muy importante que éste pudiera ser.
La devoción popular y el clamor en las calles por donde se desplazaba, tanto en Madrid como en Barcelona, y en todas las localidades de las Canarias, no dejan margen a la duda y a la interpretación al respecto. Que no es otra que reconocer que España es una nación cuyas identidad histórica está inseparablemente unida al Cristianismo.
Desde el comienzo de la evangelización de la entonces Hispania romana por el apóstol Santiago el Mayor , confirmado en su misión por la Virgen del Pilar en la Cesar Augustae del momento el 2 de enero del año 40 , (hoy Zaragoza), pasando por la solemne conversión del Rey visigodo Recaredo el 8 de mayo de 586, la historia de España lo acredita fehacientemente. Hasta el punto que historiadores de la talla de Claudio Sánchez Albornoz, Ramón Menéndez Pidal, Marcelino Menéndez Pelayo entre otros, reconocen que la invasión musulmana de 711 que concluyó en 1492 con los Reyes Católicos, significó para España una dura prueba para forjar en ella unas sólidas raíces cristianas.
Necesarias para acometer inmediatamente la conquista para la evangelización de todo un nuevo mundo, misión que los «inescrutables designios de la Providencia» le habían asignado a España. Sin perjuicio de que todos los españoles individualmente considerados, experimentan, al igual que toda la Humanidad, pruebas y contradicciones como corresponde experimentar a todos los hijos de Dios para, libremente, optar por intentar cumplir Su Voluntad y ganar el Cielo. Su etapa final en Canarias, como estaba previsto tuvo en la inmigración un destacado papel en la agenda papal, el jueves en el puerto de la bella localidad costera de Arguineguin caracterizado por la gran cantidad de inmigrantes que acceden a él en cayucos.
Hasta el extremo de ser calificado por algunos grupos como «el muelle de la vergüenza». Entre los mensajes que al respecto ha trasladado el Papa, pueden destacarse por su claridad «la dignidad humana no tiene pasaporte»; «los migrantes no sois cifras, sois personas con sueños»; «la dignidad humana no pierde su valor al cruzar una frontera», o «no acostumbrarse a que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios». Todos ellos como se puede ver, son mensajes que ponen la dignidad humana propia de todo inmigrante, en el centro de su atención. Dignidad que tiene su raíz en ser hijos de Dios redimidos por Cristo en la Cruz, y no porque sea o no reconocida por las leyes humanas.
Ayer en el centro de acogida Las Raíces en Tenerife, incidió en ellas. Para interpretarlas debidamente, no puede olvidarse que todas esas personas, no son migrantes por exclusiva voluntad propia, sino movidos en no pocas ocasiones por obligación.
Para tener la oportunidad de acceder a un futuro digno, en paz, respeto y esperanza, como algunos inmigrantes expresaron ante el Papa. Lo que conduce a la necesidad de aplicar una política que tenga como máxima prioridad la ayuda y cooperación para el desarrollo económico y social en los países de procedencia de esas personas.
De tal manera que no se vean abocadas a emigrar a otros países para poder vivir en una condiciones que respeten su dignidad humana personal e irrenunciable .
Cooperación en origen y con los países en tránsito para llegar a su deseado destino, son pues la clave de una adecuada política migratoria. A la que debe añadirse que sin un gobierno en sus países de origen que respete esa dignidad en sus propios ciudadanos, resulta casi obligada esa decisión por parte de no pocos de ellos. Y una última (que en absoluto es la menos importante) obligada reflexión: los países democráticos tiene derecho a defender sus fronteras y a que se respeten sus leyes. Y su identidad histórica y nacional, que todo ciudadano, extranjero o no tiene el deber de respetar.
Con el Santo Padre ya de regreso en el Vaticano, la vida en España recobra la normalidad. Tras una semana en que la presencia entre nosotros de León XIV ha hecho rebrotar en los corazones de multitud de compatriotas y visitantes el anhelo de trascendencia que acompaña a la naturaleza humana. Y experimentada de manera muy visible en los lugares por donde el Papa ha transitado tanto en Madrid como en Barcelona y en las Islas Canarias. Ese regreso a la “normalidad” nos hace abandonar claramente el “oasis de paz y de unidad política” que se vivió el lunes en el Congreso de los Diputados y que ya se experimentó apenas dos días después en el mismo lugar. Donde unas mismas palabras pronunciadas por el Papa habían sido unánimemente aplaudidas -¡y durante 7 minutos!- por todos los asistentes en una situación sin precedentes en nuestra Historia. Entre ellas las que apelaba a evitar la división y el enfrentamiento en la política, lo que también debe ser adecuadamente interpretado en la medida en que la vida “sigue igual” y las conciencias humanas y las situaciones no cambian de un día para otro. Salvo en supuestos extraordinarios como en las conversiones “paulinas”, que no son ni frecuentes ni numerosas. Es decir, que de la misma manera que las Iglesias y templos en general no pasan a estar rebosantes de fieles para rezar y asistir a misa de un día a otro, tampoco lo hace la conducta de las personas dedicadas a la actividad política. Pero confiando en que ese rebrote del anhelo de trascendencia acabe por sedimentarse en las conciencias de unos y otros. Lo que resumió con mucha fuerza el Papa ayer en Tenerife, dirigiéndose nada menos que a las mafias criminales que trafican y hacen negocio con el desplazamiento de personas inmigrantes: “¡deténganse, conviértanse!” Ese retorno a la normalidad nos devuelve a un escenario político sumamente marcado por la polarización que provocan los casos de presunta corrupción que rodean al sanchismo y de los que no es fácil alejarse. De todas formas, lo intentamos girando la mirada y la atención hacia el Mundial de fútbol ya inaugurado en el estadio azteca de México sin la presidenta Scheinbaum en un original desplante a un acontecimiento deportivo de indudable proyección internacional y que se disputa además en EEUU y Canadá. A efectos de Sánchez, dos acontecimientos, la visita del Papa y el Mundial de fútbol sucesivos, y que concluyen ya en pleno verano, captando la atención de millones de españoles. Y esperando que así se olviden de una España que carece de un gobierno digno de tal nombre.
Desde primera hora de la mañana, 685 migrantes se encontraban sentados en el espacio habilitado dentro del Centro de Acogida de Las Raíces esperando al Santo Padre. La mayoría habían llegado a Canarias semanas o meses antes en cayucos y precarias embarcaciones desde el África subsahariana. Algunos llevaban días practicando frases en español, pequeñas palabras preparadas para poder decirle algo al hombre que venía desde Roma para escucharles.
El gesto en francés
León XIV abrió su intervención señalando que los migrantes habían hablado en español mientras que el había preparado lo suyo en francés, lengua materna de buena parte de los residentes del centro lagunero, y en la que piensan, sueñan y pelean por un futuro mejor. Elegirla fue romper las barreras del protocolo y una forma de decirles que había pensado en ellos antes de llegar.
Durante su discurso, León XIV habló de heridas, de corazones lastimados por el camino, pero también de abiertos que ayudan a seguir. El pontífice señaló que "el amor de Dios no distingue entre orígenes ni pone fronteras" que, de alguna manera, "somo migrantes, peregrinos en tránsito hacia algún lugar".
Después del discurso recorrió las filas de asistentes. Se detuvo con niños, saludó, escuchó. Una parte del acto que será la que para muchos siempre quedará en el recuerdo. "Viendo sus rostros, escuchando sus testimonios, pienso también en sus corazones, heridos por tantas dificultades, pero también consolados por el amor recibido", señaló el Santo Padre, en un encuentro cargado de simbolismo y gestos significativos.
Las voces que precedieron a León XIV
Antes de que León XIV hablara, dos residentes del centro tomaron la palabra. El primero, un hombre que habló del miedo que acompaña cada día del proceso migratorio, de la soledad que no se va aunque uno llegue a tierra, y de lo que significa recibir un gesto de reconocimiento. Sus aspiraciones, dijo, no son otras sino las de trabajar, mantener a su familia y vivir con dignidad.
Bousso Diouf, una mujer nigeriana acogida en el centro, fue la segunda en hablar. Durante su intervención habló en nombre de todos los que han tenido que marchar. Describió que, cuando alguien se monta en un cayuco para venir a Canarias lo hace con hambre, frío y miedo a que la embarcación llegue a ninguna parte. También nombró a quienes no sobrevivieron y denunció a quienes se aprovechan de la desesperación ajena. Le pidió al Papa, directamente, que recuerde al mundo que detrás de cada migrante hay una historia, una familia, alguien que merece algo más que ser un simple número del que nadie se acordará.
Por su parte, el obispo de San Cristóbal de La Laguna, Eloy Santiago, señaló a Canarias como frontera sur de Europa, como el lugar donde miles de personas tocan tierra después de cruzar el complicado océano Atlántico con lo puesto, y como el lugar donde otros tantos se quedan para siempre bajo el agua. Así, contextualizó la capacidad del centro, la acumulación de años de presión migratoria, y reclamó que esa realidad se escuche donde hay que hacerlo. El director de Las Raíces hizo lo propio. 54.000 personas acogidas desde 2021, y un equipo que trabaja todos los días para que ese primer contacto con tierra firme no sea lo único decente que les pase.
La Laguna, ciudad y escenario
Antes de que todo eso ocurriera, en el centro de San Cristóbal de La Laguna, las butacas frente al Real Santuario del Santísimo Cristo de La Laguna comenzaron a llenarse de vecinos y fieles de toda Canarias. La Plaza del Cristo, uno de los espacios más emblemáticos de Tenerife, amaneció diferente, como si algo grande fuera a acontecer muy pronto. Aunque faltaban horas para la llegada de León XIV, nadie podía ya moverse por las calles del casco histórico.
San Cristóbal de La Laguna, ciudad abierta al mundo y Patrimonio de la Humanidad, llevaba semanas preparándose para una jornada que no tenía precedentes. Las fachadas, los balcones y las torres de las diferentes iglesias marcaban un operativo que desde la tarde noche del jueves ya provocaba cortes de tráfico, controles y una presencia policial que transformó la tranquilidad habitual del municipio.
Alrededor de 3.000 personas, entre canarios y migrantes llegados de distintas partes del Archipiélago y de la Península, se reunieron en un encuentro centrado en la integración. Asociaciones y entidades de acogida compartieron sus experiencias ante el Santo Padre. Tras la bienvenida por parte de monseñor Eloy Santiago, el Santo Padre pidió a los migrantes que "se abran en confianza con la comunidad que les recibe, aprendan su lengua, respeten sus leyes, conozcan sus costumbres y participen en la vida común".
En este segundo acto de la jornada ha lanzado también una dura condena a los traficantes de personas y a quienes organizan sus rutas de muerte: "Por cada vida perdida, cada familia engañada, cada cuerpo sometido, cada mujer amenazada, habrá de comparecer ante la justicia divina. Deténganse, conviértanse".
Los vecinos que no quisieron perderse la llegada del pontífice a La Laguna
La imagen de León XIV en La Laguna era potente y excepcional. Y probablemente habrá quien no vuelva a ver al Pontífice tan de cerca. Por eso, en la calle Viana, Lorena vino con toda su familia a un acto que definió como "histórico y único". Pepe, residente en Santa Cruz, y que a lo largo de su vida ha visto personalidades como el Rey Juan Carlos o Felipe II, reconocía que nunca había estado tan cerca de un papa y que no pensaba perdérselo.
"Vivimos en La Laguna pero queríamos sentir de cerca un momento histórico para Canarias", señalaba Pili. Alberto había llegado con antelación "para coger sitio" con su hijo y su mujer. Y es que había familias con niños a hombros, pero también jóvenes, y unos cuantos que, aunque sin demasiada devoción, reconocían estar ahí por poder contarlo. El sol de junio también hacía su presencia y apretaba sobre el empedrado lagunero, donde como ocurrió en Gran Canaria un día antes, abundaban los abanicos, las gorras, las sombrillas y alguna que otra botella de agua.
Pasada la media mañana La Laguna recuperó sus calles. El empedrado del centro histórico volvía a ser de los vecinos y la ciudad cogía ritmo nuevamente. En Las Raíces, los migrantes seguían en las carpas igual que al amanecer, con los mismos expediente pendientes, y el mismo mar al frente. Pero ahora con la ilusión y la esperanza de un futuro mejor.
Los fondos oceánicos de Canarias no dejan de sorprender. La cartografía de los montes submarinos del Archipiélago hasta los 3.000 metros de profundidad -uno de los trabajos que más interés ha despertado en la comunidad científica- acaba de sumar un nuevo capítulo. Un equipo del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) lo ha completado durante una campaña de 21 días a bordo del Odón de Buen, el mayor barco de investigación de la flota española.
Los trabajos se han concentrado en dos zonas de gran valor ecológico situadas al noreste y al suroeste de las Islas, ambas incluidas en la Red Natura 2000. En el sector nororiental, el equipo ha estudiado los montes Rybin, Ancor, Dacia y Nico Sur, mientras que en el suroccidental ha trabajado sobre Drago, The Paps, Echo y Bimbache. Se trata de espacios marinos protegidos que albergan hábitats de especial interés para la conservación.
Para llevar a cabo la investigación, los científicos han empleado ecosondas multihaz y sistemas acústicos de última generación, que han permitido obtener una cartografía de alta resolución del fondo. A esa labor se ha sumado la recogida de muestras de sedimento, con las que se podrá caracterizar la naturaleza de los fondos marinos y los procesos geológicos que dan forma a estos ecosistemas.
El equipo también ha contado con el vehículo operado por control remoto Liropus 2000, capaz de trabajar hasta los 2.000 metros de profundidad. Con este aparato se han realizado numerosos transectos visuales y muestreos dirigidos que servirán para evaluar la diversidad biológica y el estado de conservación de las comunidades del dominio batial, entre los 800 y los 2.000 metros.
El jefe científico de la campaña, Pablo Martín-Sosa, investigador del Centro Oceanográfico de Canarias, ha destacado que la expedición ha permitido completar el estudio de áreas que permanecían insuficientemente exploradas y ampliar de forma significativa la información disponible sobre las comunidades profundas asociadas a estos montes submarinos.
Riqueza biológica por confirmar
La campaña, denominada CANSEMOS_2026, supone el cierre de una de las actividades del proyecto BIODIV, dedicado al seguimiento de los espacios y las especies marinas protegidas de competencia estatal. Entre 2023 y 2026, los distintos trabajos han permitido completar la caracterización geológica de estas zonas, la cartografía de sus hábitats y el inventario de sus principales comunidades biológicas, una base científica necesaria para evaluar su estado y avanzar en su protección.
Aunque el análisis detallado de los datos requerirá todavía varios meses de trabajo, las primeras observaciones confirman la elevada riqueza biológica de estas montañas sumergidas. Los investigadores han constatado la presencia de comunidades de corales y esponjas de aguas profundas de gran interés ecológico, algunas de ellas especialmente sensibles a las perturbaciones humanas.
Última parada en El Hierro
Una vez finalizada la campaña principal, el buque oceanográfico realizó una última escala en la isla de El Hierro para continuar con la monitorización del volcán submarino Tagoro, que se encuentra en fase de desgasificación. En esta etapa se recuperó un fondeo desplegado en noviembre de 2025, que ha registrado de forma continua datos de temperatura, conductividad, presión, pH y potencial óxido-reductor para conocer las dinámicas físicas y químicas del volcán a lo largo del tiempo.
Además, con el Liropus 2000 se tomaron muestras microbiológicas para cultivar las comunidades que crecen en los sedimentos y en los tapetes bacterianos situados alrededor de las salidas hidrotermales. Con estos trabajos, el IEO-CSIC da continuidad a una serie temporal ininterrumpida de más de quince años en un volcán submarino activo. Concluidas las labores, el barco puso rumbo a su base de Vigo.
La visita apostólica del Papa León XIV a España comenzada el pasado sábado día 6 de Junio en Madrid concluye hoy en Tenerife, es decir con una duración prácticamente de una semana, lo que ha convertido al Papa y a España en el epicentro de la información a nivel nacional y de todo el mundo católico, en especial del mundo hispánico. Además del europeo, dada la especial relevancia dada por León XIV a la inmigración, que es todo un desafío para la UE. Que no puede olvidarse es la otrora milenaria Cristiandad, y cuyas raíces cristianas están en gran medida adormecidas desde la Revolución Francesa y de manera creciente. El Papa ha dado mensajes muy claros a esos efectos referidos a la “ruta canaria” no olvidando a la Isla de Hierro “pequeña en dimensión pero grande en humanidad”, como la definió ayer en el puerto de Arguineguín. Desde allí se dirigió a Europa apelando a su conciencia ya que no puede olvidar el deber de “defender la dignidad de las personas inmigrantes sometidas en el Mediterráneo y el Atlántico a los monstruos existentes en el mar”, que sin duda son las mafias criminales que trafican con sus vidas y la indiferencia. Al tiempo que se dirigía a los migrantes pidiéndoles que no crean en “cantos de sirena”. Por su parte, la política en España ya está situada fuera del oasis de unidad y de consenso del pasado lunes en el Congreso, pese a la llamativa presencia de Pedro Sánchez con su esposa y 14 ministros (…!) en la ceremonia de la Sagrada Familia, en un evidente contraste con su ausencia el domingo y Corpus Christi en la extraordinaria celebración de la misa y procesión en Madrid. Y ayer en Gran Canaria, asistiendo él y 4 ministros al acto de Arguineguín. El Gobierno coloca a los jueces como destinatarios de graves y polémicas declaraciones por parte de Óscar López, destacado sanchista, actualmente ministro de Función Pública y Transformación Digital, y anterior Director de su Gabinete en la Moncloa. “Hay jueces que prevarican” es una afirmación suya que constituye una auténtica declaración de hostilidad y de falta de respeto sin precedentes contra el Poder Judicial y en una democracia occidental basada en la división de poderes. Seguiremos comentando esta situación de auténtica crispación y enfrentamiento político -y ahora también judicial- que aplaudieron unánimemente cuando el Papa se pronunció con toda claridad en el Congreso pidiendo evitarlos para garantizar una adecuada convivencia social. Pero la vida sigue y ayer en México comenzó la edición’ 2026 del Mundial de fútbol, en el que la afición española tiene depositada una gran esperanza en nuestra Selección.
El miércoles se celebró en la Sagrada Familia el acto de bendición de la Torre de la Cruz de Jesucristo por el Papa, que culmina en altura la extraordinaria Basílica, la obra cumbre del «Arquitecto de Dios» Antoni Gaudí, coincidiendo como es sabido con los 100 años exactos de su partida al cielo, el 10 de Junio de 1926, tras ser atropellado por un tranvía. Fue una ceremonia solemne e inolvidable con la misa concelebrada y presidida por León XIV junto a gran número de obispos y cardenales, en un clima de una emoción desbordante, alimentada por tan extraordinaria coincidencia.
Al igual que en Madrid, las calles de Barcelona por donde circulaba el Papamóvil que trasladaba a la Basílica al Vicario de Cristo y sucesor de Pedro al frente de la Iglesia estaban repletas de gente que le mostraban su adhesión y cariño.
Los Reyes, con la Reina vestida de blanco que el protocolo reserva para la ocasión a la Corona española, recibieron a Leon XIV a su llegada a la Sagrada Familia para bendecir la Cruz de Jesucristo junto al cardenal y arzobispo de la archidiócesis barcelonesa Juan José Omella. A continuación estuvieron todos ellos unos minutos con Valentina, una niña invidente de 13 años, que les mostró y explicó con todo detalle una preciosa y exacta maqueta de la Torre a inaugurar. Seguidamente, el Papá pasó a la cripta, donde se arrodilló durante unos instantes para orar ante el Santísimo presente en el sagrario de una de las capillas, orando también en otra, ante la tumba de Gaudí, encendiendo una vela sobre ella. Tras la misa, vino la ceremonia de bendición e inauguración oficial de la Torre de la Cruz, que fue una auténtica sorpresa para todos los asistentes, con la combinación de «primero el amor, y después la técnica» como escribió Gaudí. La luz que proyectaban las originales linternas repartidas a los asistentes a la misa, y que imitaban la forma de los brazos de la Cruz, se encendían sincronizadas con las de la Basílica, haciendo realidad la citada frase de Gaudí escrita y grabada en ellas.
La Sagrada Familia ya era un auténtico icono de la Ciudad Condal, constituyendo un gran atractivo, turístico y arquitectónico religioso reconocido a nivel internacional y, con el acontecimiento que ha acompañado esta visita del Papa, se va a multiplicar. Y la beatificación de su genial autor, se confía que sea reconocida a no tardar por la Santa Sede. El Papa León XIV resumió la misión de la Torre: «Es la Luz de Jesucristo para iluminar Barcelona y todo el mundo».
Finalizada la inolvidable etapa en Barcelona, desde allí se trasladó ayer a Gran Canaria para dar inicio a la última etapa de su visita a España, que está previsto termine hoy en Tenerife, para desde allí regresar a Roma. En ambas grandes islas del archipiélago, la inmigración tiene una presencia destacada en el programa de las jornadas de León XIV por medio de encuentros con inmigrantes y entidades sociales de acogida en un ambiente de extraordinaria devoción popular, que abre la puerta a la esperanza de un renacer de la fe católica que es consustancial a la identidad histórica y nacional de España. Habrá ocasión de comentar episodios concretos vividos en esta semana con el Papa entre nosotros pero no hay margen para la duda en cuanto a que las raíces cristianas de España pese a los tiempos actuales de «enfriamiento de la caridad», se mantienen vivas.
La visita apostólica a las Islas Canarias significa la primera de un Papa al archipiélago, donde aterrizó ayer a las 11:45 horas, siendo recibido por Pedro Sánchez. Sin duda, el acento de la inmigración que motiva la visita de León XIV, motiva también la de Sánchez, acompañándole a la localidad costera de Arguineguín epicentro de la llegada de migrantes a la isla, en cuyo puerto se hizo la primera escala papal.
La «ruta canaria» migratoria sustituyó a la ruta italiana del Mediterráneo central que tenía en la isla de Lampedusa su cabeza de playa, y que con Meloni perdió gran parte de su importancia.
El discurso del Papa sobre la inmigración tras el encuentro con los migrantes y las entidades sociales que los acogen en Arguineguín, debe ser debidamente conocido e interpretado, al igual que el de Tenerife, huyendo de lecturas partidistas políticas, que esperamos hacerla mañana sábado cuando haya concluido esta histórica visita del Papa a España, tras las dos extraordinarias misas solemnes celebradas anteayer en el Estadio de Gran Canaria, y ayer en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife.
Desde que sus pies tocaron suelo español, León XIV ha querido que la migración fuese la espina dorsal de su viaje a España. La elevó a asunto de Estado ante los Reyes, en la solemnidad del Palacio Real, y la convirtió en advertencia el pasado lunes en el Congreso de los Diputados, donde reclamó, desde altura moral, una respuesta capaz de ir "más allá de la mera gestión de flujos". Este viernes, aquellas palabras descenderán de la tribuna para hacerse carne en Tenerife. A primera hora de la mañana, el pontífice traspasará el umbral del centro de acogida de Las Raíces, uno de los grandes dispositivos de atención a migrantes del Archipiélago.
Es la última parada en España antes de que el Papa ponga rumbo a Roma, y ese carácter de epílogo la inunda de simbolismo. Un broche para tomar el pulso a unas Islas que continúan siendo el gran umbral de la inmigración irregular hacia Europa por la temida ruta Atlántica. Entre los muros de Las Raíces, León XIV se asomará al día a día de quienes llegaron huyendo y de los profesionales que sostienen la acogida cada jornada durante cerca de cuarenta minutos.
Un cuartel a mil metros, a la sombra del 77
Las Raíces -Centro de Acogida de Emergencia y Derivación, según reza su nombre oficial- ocupa desde 2021 un viejo acuartelamiento encaramado a 1.000 metros de altitud y pegado a la pista del Aeropuerto de Los Rodeos. El mismo escenario que, el 27 de marzo de 1997, contempló horrorizado cómo dos Boeing 747 se embestían entre la niebla en la peor tragedia de la aviación comercial jamás registrada: 583 vidas se apagaron aquel día. Casi medio siglo después, y de nuevo bajo el peso de una emergencia, aunque esta vez humanitaria, el recinto renació convertido en uno de los seis campamentos del Plan Canarias, el programa del ministerio de Inclusión alumbrado para encajar el aluvión de embarcaciones precarias en las costas isleñas en los últimos tiempos.
El centro no descansa. Funciona las 24 horas del día, sostenido por un equipo de abogados, integradores sociales, personal sanitario y psicólogos cuya tarea trasciende con mucho el techo y el plato de comida. Son ellos quienes rastrean las vulnerabilidades, investigan los posibles casos de trata y guían los pasos de quienes pueden aspirar a la protección internacional. Bajo su techo se cobijan, sobre todo, hombres -de entre 18 y 35 años, en su mayoría llegados de Mali, Senegal o Gambia- que dejaron atrás el hambre, la miseria o la guerra.
Las dos puertas correderas permanecen casi siempre abiertas; los vigilantes solo las cierran a pulso, no sin esfuerzo, cuando barruntan una cámara merodeando cerca. Tras ellas se abre una pronunciada cuesta donde aparcan los trabajadores, y sobre la chapa todavía tibia de esos coches los internos dejan pasar las horas. El día, en ese lugar, tiene su propio tiempo. El primer turno arranca a las 14:00 horas, y cuando concluye el ambiente muda por completo. A diferencia de un recinto cerrado, aquí se puede traspasar el umbral y recorrer la Isla mientras dura la luz; muchos bajan por el angosto camino del Rodeo Alto hasta la carretera que enhebra La Laguna con La Esperanza. Dentro nadie se agrupa por nacionalidad, sino por orden de llegada; fuera, a los más veteranos se les reconoce por el móvil más nuevo y el mejor calzado, aunque casi todo angas en chanclas, con o sin calcetines.
El nacimiento de Las Raíces fue, sin embargo, todo menos sereno. Sus primeras semanas, en plena marejada de cayucos de 2021, dejaron un reguero de peleas y altercados que reclamaron la presencia policial: aquel abril, un enfrentamiento entre marroquíes y subsaharianos tiñó de sangre las escaleras de la enfermería, se saldó con diez heridos y ocho detenidos y obligó a la Policía Nacional a entrar en el recinto. No pocos de los llegados del reino alauita prefirieron entonces echarse de nuevo al camino -y acampar en los alrededores de la base, resignados a perder su plaza de acogida- antes que permanecer dentro de sus muros. Las condiciones de aquellos meses cosecharon críticas a raudales. Allí donde hoy se levantan módulos en condiciones, los acogidos dormían en frágiles carpas sobre las que la condensación nocturna goteaba sin tregua, sin que sirvieran de gran cosa más de diez mil mantas; una remodelación integral, hace dos años, puso fin a aquella humedad. El recinto es hoy muy distinto al de entonces, y Accem reivindica ese trecho recorrido. Su responsable en Canarias, Francisco Navarro, admite que el arranque fue complejo, si bien celebra que sea precisamente el Papa quien hoy alumbre con su mirada un centro como el suyo y, con él, la entera realidad migratoria del Archipiélago.
En las jornadas que han precedido a la visita, no han sido pocos los que se han pertrechado para un histórico encuentro. Algunos, cristianos, han querido saber si podrían acercarse al pontífice; otros, de español aún titubeante, ensayaban una y otra vez un saludo por si la suerte les regalara el instante de pronunciarlo. Aunque también hay alguno que no conoce al pontífice. Sin embargo, entre quienes aguardan la llegada de León XIV están Musa y Kebba, hijos de Gambia y Senegal, que llegaron a Las Raíces hace algo más de un mes en una ardua travesía en patera por el océano Atlántico. Ambos saben que el camino en España no será de rosas y no esconden que el racismo existe. "En cualquier lugar, tienes que tener gente mala y buena", zanja Musa con una serenidad que desarma.
Las cifras explican, por sí solas, por qué León XIV ha querido poner aquí punto final a su viaje por España. El Archipiélago despidió 2023 con casi 40.000 llegadas por mar y tocó techo en 2024, con 46.843 personas desembarcadas en sus costas, según el ministerio del Interior. En lo que va de 2026, el descenso ronda el 72%, y sin embargo la travesía no ha dejado de matar. La ONG Caminando Fronteras contabilizó 1.906 muertos y desaparecidos en la ruta atlántica a lo largo de 2025, una sangría que la corona como la más letal del planeta por número de víctimas. En el cómputo global, la organización registró 3.090 fallecidos en los caminos hacia España, entre ellos 437 menores. El obispo de Canarias, José Mazuelos, ha pedido que esta visita sirva para alumbrar -y, sobre todo, para frenar- ese trayecto mortal.
Un cierre con la migración por bandera
La migración es bandera declarada de su pontificado, presente ya desde su primera exhortación apostólica, Dilexi Te, consagrada al amor a los pobres. Pero no por ello han faltado las voces discordantes: el presidente del Cabildo del Hierro no ha ocultado su malestar por haber quedado al margen de la recepción oficial. No obstante, con este viaje, León XIV honra un viejo anhelo del papa Francisco, que antes de fallecer anunció su deseo de pisar las Islas para tender la mano.
Será León XIV quien recoja ahora esa petición para, durante unos minutos, erigir un viejo cuartel reconvertido en el centro de todas las miradas; él, que tanto años cargó con el sambenito de la polémica. Para los 500 residentes, y para muchos como Musa y Kebba, la llegada de una figura tan importante encierra también algo singular, y es que, aunque sea por una vez, alguien llegado de fuera se habrá detenido a escucharlos.
Ningún pontífice había pisado nunca Canarias, pero León XIV puso fin a esa espera de siglos este jueves, poco antes de las once de la mañana, cuando el avión que lo trasladaba desde Barcelona tomó tierra en la base aérea de Gando. Lo aguardaban a pie de pista el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el del Ejecutivo canario, Fernando Clavijo, en el arranque de la última etapa de un periplo que comenzó el sábado en Madrid y que supone el primer desplazamiento de un pontífice a España desde 2011.
La primera parada lo condujo al sur de Gran Canaria, hasta el pequeño puerto de Mogán que en 2020 se ganó el sobrenombre de "muelle de la vergüenza" por el hacinamiento de más de 2.600 migrantes en plena pandemia. Este jueves lucía de otra forma, con un halo de esperanza.
Ante alrededor 2.000 invitados, el pontífice escuchó los testimonios de varios supervivientes y de una víctima de trata, caminó hasta el borde del agua y arrojó un ramo de flores en recuerdo de quienes han muerto intentando alcanzar el Archipiélago, un gesto que evocó el de Francisco en Lampedusa en 2013. Lo acompañaron en el homenaje dos jóvenes llegados en cayuco, Pa Saikou Darboe y Musa Danso, de 21 y 27 años.
En el discurso pronunciado frente al Atlántico que tantas vidas se ha llevado, el pontífice reclamó vías seguras para la migración, denunció a las mafias que comercian con la desesperación ajena y advirtió de que "la dignidad humana no tiene pasaporte". A Europa -el continente que presume del progreso- le exigió un examen de conciencia para que el Atlántico y el Mediterráneo dejen de ser "cementerios sin lápidas", y a los presentes les dejó un aviso, "no podemos acostumbrarnos a contar muertos", porque la Iglesia, recalcó, no puede "permanecer muda" ante quienes son abandonados.
A mediodía, la capital grancanaria le rindió su máxima distinción en el entorno de Triana y Vegueta, donde la alcaldesa, Carolina Darias, puso en sus manos la llave de la ciudad, una pieza chapada en oro que solo en cinco ocasiones anteriores se había concedido. Después llegó el respiro en el Obispado, con un almuerzo de producto isleño, papas negras, cochino negro y piña de El Hierro incluidos, y una reunión de veinte minutos con Clavijo.
En la catedral de Santa Ana lo esperaba la comunidad eclesial al completo, recibida entre los acordes de "Alzar la mirada", el himno de toda la visita por España, y la que animó a seguir ofreciendo el amor que ellos mismos han recibido del señor. Le regalaron además un calado tejido por artesanas de Ingenio y un estudio genealógico que sitúa sus orígenes en La Palma
Una misa con acento isleño en Siete Palmas
El cierre llegó en el Estadio de Gran Canaria, donde el pontífice entro en papamóvil pasadas las 18:00 horas, con un recinto a reventar y lleno de emoción, mientras sonaba el himno de Canarias y los acordes de "Sombras del Nublo". El aforo se quedó corto. Más de 40.000 personas llenaron las gradas. Y la Orquesta Filarmónica puso música a una eucaristía con las imágenes de la Virgen del Pino de Teror y del Cristo de Telde flanqueando el altar. Sánchez y Clavijo la siguieron desde el césped.
En sus palabras a los fieles, León XIV agradeció "tanto bien que se hace en la Isla cada día, con el compromiso de todos", del que los sufrimientos de esta tierra son testigos, e invitó a rezar "por los hermanos y hermanas que han perdido la vida en el mar", un dolor que, dijo, se lleva al altar junto al pan y el vino en la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús.
La despedida del Archipiélago se producirá este viernes en Tenerife, con una misa en el puerto de Santa Cruz para la que se han confeccionado en Bérgamo ornamentos inspirados en la identidad canaria y un encuentro con cerca de un millar de migrantes antes de emprender el regreso a Roma. La primera huella de un papa en suelo canario quedó impresa este jueves, entre las flores que se llevó el océano por la mañana y los cantos y la emoción que despidieron la tarde en Siete Palmas.
Otra mujer leyó el testimonio para proteger la identidad de la víctima, mientras León XIV escuchaba en el muelle de Arguineguín. Una joven nigeriana relató cómo salió de su país en busca de un futuro para sus hijas y fue capturada por una red de trata. Permaneció retenida durante seis meses, fue embarcada hacia Canarias y, ya en España, le arrebataron al bebé que esperaba para obligarla a ejercer la prostitución.
Antes de embarcar, presenció la muerte por ahogamiento de quienes partieron antes que ella. A pesar de ello, decidió continuar. "Elegí cruzar", señaló, refiriéndose a los meses previos marcados por la escasez de alimentos, la falta de higiene y la difícil decisión de dejar a sus hijas. Once meses después, tras la intervención policial que desarticuló la red, comenzó a reconstruir su vida con el apoyo de la Iglesia y trabajadoras sociales. Aunque reconoce que "hay días difíciles", ha recuperado la confianza en sí misma.
Veinte mil rescates y unos pendientes dorados
El primer orador fue Tito Villarmea, capitán de la Guardamar Urania con 18 años de experiencia en Salvamento Marítimo. Representó a más de 1.700 profesionales y destacó que han rescatado a más de 20.000 personas en estas aguas. "Es una cifra que duele", afirmó, señalando que la isla se transforma por la noche en un mar peligroso y oscuro, con precarias embarcaciones llenas de personas.
De tantos rescates se quedó con uno. Una madre que viajaba con su criatura entre heridos y cuerpos sin vida, y que ya a bordo se acercó al pequeño de unos catorce años, le quitó el gorro y la cazadora y le colocó unos pendientes dorados. Era una niña. Lloró la madre, también él, padre de dos adolescentes. "Podrían haber sido mis hijas", dijo, con el deseo de no volver a sacar a nadie de ese agua.
Después tomó el relevo María Reyes, voluntaria de Cáritas, que retrató los primeros días de aquella llegada masiva a las parroquias del sur grancanario. Hubo desbordamiento, escasez de recursos, un idioma que no entendían y muchas jornadas en las que solo alcanzaban a ofrecer galletas, leche y un rato de atención. Lo que sostuvo a aquel grupo, contó, fue la comunión con el voluntariado de la zona y el aprendizaje de acompañar con lo menudo, unas zapatillas, ayuda con los papeles, una mirada que fuese más allá del miedo y de los discursos que deshumanizan.
Cerró el turno María Fernanda López, que desembarcó en Las Palmas de Gran Canaria en 1997 con una maleta de sueños y el peso de lo que dejaba atrás. Su primer empleo, un puesto humilde en un bazar, le supuso bastante más que un sueldo. De aquel arranque llegó, años después, a montar su propia empresa de reformas y construcción, y reclamó que los trámites para quien aterriza en las islas sean cada vez más "ágiles" y "humanos".
"La Iglesia no puede permanecer muda"
Cuando terminaron las cuatro historias, León XIV tomó la palabra para señalar a las mafias que trafican con la "desesperación" y a la "indiferencia" que deja que los pobres se los trague el olvido. El pontífice reivindicó vías "seguras" y "legales", una acogida con rostro y políticas que permitan a la gente vivir con dignidad en su tierra de origen. "La Iglesia no puede permanecer muda", concluyó el papa en el famoso "muelle de la vergüenza", que ahora será el de la "esperanza".
El presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, expresó este jueves su deseo de que el paso del Papa León XIV por el Archipiélago contribuya a que no se repita la imagen del llamado "muelle de la vergüenza", el sobrenombre que en 2020 se ganó el Puerto de Arguineguín y que el pontífice ya ha visitado en Gran Canaria.
Clavijo señaló en declaraciones a Radio Televisión Canaria que aquella escena -cientos de personas migrantes hacinadas en el muelle, a la intemperie, durante semanas- no pertenece del todo al pasado. Hoy por hoy, sostuvo, sigue siendo "una situación que se puede repetir".
El dirigente regional apuntó directamente al nuevo Pacto de Migración y Asilo de la Unión Europea como factor de riesgo. A su juicio, el marco aprobado en Bruselas "va en la dirección contraria" a lo que su Ejecutivo entiende por una gestión sensata de la frontera sur, y abre la puerta a que un episodio semejante vuelva a producirse.
"Espero que este mensaje que lanza al mundo entero su santidad sea escuchado y podamos corregirlo, porque de aquí vamos a ese muelle de la vergüenza, una situación que se puede repetir en el futuro con este pacto", remató Clavijo, que reclama una revisión de fondo del texto comunitario.
El presidente quiso alinear su postura con el discurso del propio pontífice. Recordó que León XIV ha insistido en tratar a los más vulnerables "de manera solidaria, de manera humana, con respeto, con valores y sobre todo con respeto a los derechos humanos", un planteamiento que, según el mandatario canario, choca de lleno con la deriva que percibe en la política migratoria europea.
Clavijo aprovechó además para reivindicar la alianza tejida con Euskadi desde los primeros compases de la crisis, un frente común levantado para exigir más medios y mayor solidaridad con unas islas que ejercen, sin pedirlo, de puerta sur del continente. Esa complicidad explica que el lehendakari, Imanol Pradales, figurara entre los presentes en el acto previsto en el muelle de Arguineguín.
Ochenta y dos años dan para mucho. Por ejemplo, para que un edificio neocolonial de fachada rosada levantado en el barrio de las Cuatro Torres acabe sentándose, como miembro de pleno derecho, en la misma mesa que los grandes centros de distribución alimentaria del planeta. El Mercado Nuestra Señora de África, La Recova para quien la frecuenta, acaba de convertirse en el único mercado minorista de España integrado en la Unión Mundial de Mercados, la WUWM. Una organización que reúne a más de 200 entidades de medio centenar de países y que fija, en buena medida, el rumbo del comercio alimentario global. Antes de este momento, los únicos representantes españoles en ese foro eran Mercabarna y Mercamadrid, dos plataformas mayoristas de escala y naturaleza muy distintas a la de una recova municipal gestionada como cooperativa sin ánimo de lucro.
Que esa diferencia de escala no haya sido un obstáculo dice algo sobre cómo ha sabido evolucionar este mercado sin perder lo que lo hace singular. El comité evaluador de la WUWM ponderó varios factores para conceder la membresía: la defensa del producto local, el equilibrio entre lo que el recinto conserva y lo que ha modernizado, los avances en digitalización y sostenibilidad, y la capacidad de atraer al turismo gastronómico sin que eso haya desplazado al vecino de toda la vida que baja a por el pescado del día. Hay también, en los argumentos del organismo, una mención al trato y a la cercanía entre comerciante y cliente.
Una arquitectura que también convenció
La Recova fue construida en 1943 bajo unas obras que se ejecutaron en tres turnos continuos, las veinticuatro horas, para cumplir el plazo de seis meses que impuso quien financió su construcción. El resultado fue declarado Bien de Interés Cultural en 2004, y ese monumento es hoy el mismo espacio en el que conviven los puestos de mojo y queso con iniciativas digitales y una presencia en redes sociales que el propio ministerio de Economía premió hace no mucho por ser la más activa de todos los mercados municipales del país. La WUWM valoró precisamente ese equilibrio: que el recinto haya sabido fusionar su esencia de los años 40 con una diversificación comercial del siglo XXI sin que ninguna de las dos cosas se resienta de la otra.
Y ahora qué
Pertenecer a la WUWM significa participar con voz y voto en las asambleas donde se debaten las estrategias del sector, acceder a intercambios de experiencias con mercados como el Rungis de París, el Borough Market de Londres o los grandes centros agroalimentarios de Italia y América Latina, y formar parte de los informes de tendencias que marcan el debate internacional sobre la distribución de alimentos frescos.
El diario The Guardian ya incluyó a La Recova entre los diez mejores mercados del mundo en una selección en la que compartía lista con el Pike Place de Seattle, el mercado de Atarazanas en Málaga o el nocturno de Fang, en Tailandia. El rotativo británico destacó entonces la variedad y el colorido de los productos, la belleza del edificio y, sobre todo, la historia de un mercado que estuvo al borde del cierre y fue rescatado por sus propios comerciantes.
La estancia de León XIV en Canarias será breve y no le dejará un respiro, aunque obviamente tendrá que dormir. Llega este jueves a la base aérea de Gando desde Barcelona para cerrar su primera gira oficial por España, y esa misma noche descansará en el Palacio Episcopal de Las Palmas de Gran Canaria, el edificio que la diócesis ha elegido como residencia pontificada durante las horas que el pontífice esté en Gran Canaria. Una sola velada para luego poner tumbo a Tenerife la mañana siguiente.
El Palacio Episcopal se alza en la Plaza de Santa Ana, justo enfrente de la catedral homónima, en el núcleo más antiguo e institucional de Las Palmas de Gran Canaria. A pocos pasos, la Casa de Colón, el Museo Diocesano de Arte Sacro, la antigua Casa Consistorial. Todo el poder eclesiástico y civil de la ciudad histórica confluye en ese mismo rincón de Vegueta, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Un edificio que sobrevivió a los cañones holandeses
Construido en el siglo XVI, el palacio lleva cuatro siglos siendo la sede del poder eclesiástico en las Islas. Pero su historia no ha sido tranquila, porque el 26 de junio de 1599, la flota neerlandesa comandada por Pieter van der Doessaqueó la catedral de Santa Ana, el Cabildo y el propio palacio episcopal durante uno de los episodios más violentos que ha vivido la ciudad. Fueron también arrasados las casas de la Audiencia, la sede de la Inquisición y varios conventos. En total, cientos de miles de ducados en pérdidas, a lo que habría que añadir valiosas mercancías embarcadas en los barcos enemigos.
Van der Does, al frente de una escuadra de casi 80 embarcaciones, había superado la muralla septentrional que defendía la ciudad tras pisar tierra en la bahía de la Luz. El palacio quedó gravemente dañado, aunque logró salvar parte de su estructura original. La ornamentada fachada de uno de sus pisos resiste aún hoy como testimonio vivo de lo que fue antes de las llamas. Reconstruido en las décadas siguiente, recuperó la dignidad de lo que define desde entonces.
Una habitación sin protocolo y una cociera para León XIV
Dentro del palacio, la diócesis ha preparado una zona reservada en la planta alta para alojar al Pontífice. Un dormitorio con baño privado. La preparación y el mantenimiento del espacio correrán a cargo de la empleada doméstica habitual de la sede episcopal, la misma persona que atiende al obispo de Canarias.
Será la misma trabajadora quien cocine para León XIV durante su estancia, sin menús especiales: comida de las Islas. Es una elección coherente con la austeridad que la Iglesia quiere mantener como continuidad simbólica desde que Francisco rompió con la tradición vaticana al elegir la Casa Santa Marta como su residencia y al rechazar los apartamentos papales del Palacio Apostólico. León XIV, el primer pontífice agustino de la historia y el primero con doble nacionalidad estadounidense y peruana, mantiene esa misma línea desde su elección en mayo del pasado año.
El resto del personal habitual del palacio no acudirá a trabajar durante la jornada de la visita. Una decisión que responde a la exigencia del dispositivo de seguridad, que blindará todo el casco histórico de Vegueta durante las horas que el pontífice esté en Gran Canaria.
Hace unos días comentábamos si la unidad mostrada por la clase política con la unánime ovación –e histórica de 7 minutos– en el Congreso, al finalizar la intervención de León XIV, sería un oasis en el panorama político español tan radicalizado y enfrentado. Apostando a que pronto tendríamos la respuesta. Y ayer ya la tuvimos, muy pronto, y en el mismo lugar donde hubo esa unanimidad. Fue en el Congreso de los Diputados, con ocasión de la Sesión Plenaria de Control al Gobierno, donde afloraron las críticas, en especial por el denominado «caso Leyre», entre otros y no pocos «casos». Feijóo irónicamente se dirigió a Sánchez como «el señor PS» para decirle que, como «ha participado con tantísimo fervor en la visita del Papa, ya sabrá que se puede pecar, delinquir, por obra u omisión». Añadiendo: «Señor P.S.: si lo sabía todo, tendrá que dimitir por corrupción, y si no lo sabía, tendrá que dimitir por incompetente». Concluyendo su intervención, preguntándole: «¿Hasta cuándo va a estirar esta basura, antes de darle la palabra a los españoles?». El triministro Bolaños alegó al respecto, dirigiéndose al PP y Vox, que hicieran caso a las palabras del Papa, evitando la «polarización». Lo cierto es que la política gubernamental está en manos de un auténtico Frente Popular –una coalición socialcomunista, como es sabido– que no facilita ese clima de unidad y consenso con sus iniciativas y conducta política. Esperemos que se imponga pronto una nueva política impregnada de esa voluntad de unidad y cooperación alejada del enfrentamiento, pedida por el Papa. Fuera del Congreso, también el oasis papal tuvo una seria interrupción y precisamente en Barcelona, por un individuo que de un tiro en la cabeza acabó con la vida de una persona en pleno centro de la ciudad. Que se suma a otros sucesos similares ocurridos en los últimos días, y que parecen ser enfrentamientos entre bandas criminales del narcotráfico procedentes del este europeo. A nivel internacional tampoco parece haber un oasis, sino un mero espejismo, con caos y violencia en Belfast, y EE. UU. bombardeando ayer Irán, que respondió con ataques de misiles a bases suyas en países de la zona. Trump afirmó que la República Islámica «retrasó un acuerdo y ahora pagará el precio». Ante este dramático escenario, retomamos la visita de León XIV, que ha dado gran visibilidad a un gesto con las manos que es conocido como el «six seven» (6-7), viralizado en internet entre los jóvenes, y que se interpreta como un gesto de complicidad del Papa hacia ellos. Que el vicepresidente 1º y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, citó ayer desde la tribuna del Congreso. Dicho queda.
«Decíamos ayer» –evocando la famosa frase atribuida a Fray Luis de León– que el Papa se encuentra ya en la Ciudad Condal, coincidiendo hoy con una fecha muy significativa en su historia, al cumplirse 100 años exactos del fallecimiento del «arquitecto de Dios» Antoni Gaudí. En cuya obra maestra, La Sagrada Familia, celebrará misa a las 20 h. y bendecirá la Cruz de Jesucristo que culmina las 18 torres de la Basílica. Tras la desbordante muestra de devoción popular en la visita de Madrid, se espera también con gran ilusión su estancia en Barcelona. Al respecto, el cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona, ha declarado que «el arte de Gaudí alza la mirada hacia los pobres», lo que es una imaginativa combinación con el lema de la actual visita apostólica de León XIV a España. En el aeropuerto de El Prat fue recibido ayer por diversas autoridades políticas encabezadas por el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y el cardenal Omella y el obispo de Sant Feliu, entre las religiosas. Desde allí se trasladó, no en el papamóvil –ya que llevaba unos minutos de retraso–, hacia la Catedral de Barcelona para celebrar el Rezo de las Horas (en concreto la Sexta). El fervor y apoyo popular también se hizo presente alrededor de la Catedral con gran cantidad de fieles esperándole, a la espera de la vigilia de oración esta tarde/noche, en el estadio olímpico de Montjuic. Donde se espera una acogida en línea de la recibida en el Bernabéu madrileño con 40.000 fieles. Ante la polémica planteada por las organizaciones separatistas, el Papa está introduciendo el uso de frases en catalán en sus intervenciones, al igual que hicieron Juan Pablo II y Benedicto XVI con toda naturalidad. Entre tanto, es momento oportuno para otear el horizonte informativo en el ámbito nacional, donde, tras el Consejo de Ministros, la ministra portavoz se negó a contestar a ninguna pregunta sobre los casos de presunta corrupción por los que se le preguntó. Sobre su intervención en el Congreso, y para evitar equívocos e interpretaciones interesadas de unos u otros acerca de lo que dijo, es conveniente una breve reflexión. El Papa, tal y como estaba previsto, se refirió a la inmigración, sin perjuicio de lo que diga en su visita a Canarias, que comienza mañana. Una idea resume su intervención en ese punto: combinar el respeto y la caridad en el trato debido a los migrantes como personas humanas, con la obligación de afrontar las causas que la motivan. Y en cuanto a la actualidad internacional, sigue centrada en la situación en Irán y en Ucrania, sin novedad destacable al respecto.