Renta básica financiada con tasas a las tecnológicas: la receta del CEO de Anthropic ante el desempleo por la IA
El CEO de Anthropic propone que el Estado garantice ingresos a quienes pierdan su empleo por la inteligencia artificial. Dario Amodei, cofundador de la empresa que desarrolla el chatbot Claude, ha publicado un ensayo en su web personal donde defiende que el gobierno estadounidense debería sostener económicamente a los trabajadores desplazados por la automatización. Y la compañía no se queda en las musas: pone dinero encima de la mesa.
Según recoge Associated Press, Anthropic destina 200 millones de dólares iniciales a investigar el impacto de la IA en el empleo a través de un llamado Economic Futures Research Fund, que financiará estudios y evaluación de programas sobre las políticas públicas que considera más prometedoras. A esa partida suma otros 150 millones para un programa nacional de becas pensado para profesionales que arrancan su carrera.
Tres escenarios de paro y una renta básica encima de la mesa
El ensayo de Amodei no se anda con eufemismos. Plantea tres niveles posibles de destrucción de empleo, un 5%, un 10% y uno que él mismo califica de "sin precedentes", y reserva para el más extremo una respuesta más permanente, algo que la propia empresa describe como un "territorio económico novedoso". Conviene recordar que la tasa de paro en Estados Unidos era del 4,3% la semana anterior.
Aquí entra el concepto que da titulares: una renta básica universal financiada con impuestos a las tecnológicas. Amodei sugiere que el dinero saldría de gravar a las "empresas relevantes" o de subir el impuesto sobre las plusvalías. El reto, escribe, "no será incentivar el crecimiento, sino encontrar la forma de que todos compartan los beneficios".
El propio CEO se cura en salud antes de que le cuelguen el cartel de agorero. "No intento ser un profeta del desastre", aclara, y precisa que su intención es dar a gobiernos y empresas el mejor margen posible para adaptarse. La concesión es deliberada y tiene su peso: viniendo de quien fabrica la herramienta, el aviso cuesta más de ignorar.
La preocupación de Amodei no es ciencia ficción. Compañías como Lufthansa, ING o IBM ya están recortando miles de puestos señalando a la IA como causa directa, hasta el punto de que algunos directivos presumen de tener empleados que trabajan sin descanso ni nómina. El desempleo por automatización no es una proyección de laboratorio: ya figura en los balances trimestrales.
Una conversación que se le ha quedado pequeña a Anthropic
El anuncio llega en un momento cargado. OpenAI, su rival directa, presentó el lunes objetivos parecidos sobre repartir las ganancias de la IA (es la empresa de la que Amodei y otros se escindieron en 2021). Su CEO, Sam Altman, se reunió hace poco con el senador Bernie Sanders para hablar de un fondo de riqueza pública que dé al ciudadano una participación en estas compañías. Ambas firmas, por cierto, caminan hacia su salida a bolsa.
La idea de una renta financiada por la tecnología tampoco es nueva en el sector. Desde Elon Musk hasta investigadores salidos de OpenAI han defendido un futuro sin necesidad de trabajar y llevan tiempo advirtiendo de que habrá que redistribuir la riqueza que genera la automatización. Lo nuevo es que ahora lo dice quien construye las máquinas.
También la Casa Blanca ronda el asunto. Trump prevé reunirse con las grandes tecnológicas para hablar de "devolver algo al público". "Hablamos de devolver algo al público, y si lo hacemos, el público se hará muy rico", declaró el presidente, convencido de que la medida resultaría muy popular. La semana pasada firmó además una orden ejecutiva que permite examinar los riesgos de seguridad de los modelos más avanzados hasta un mes antes de su lanzamiento.
Anthropic, conocida por su insistencia en la seguridad y en construir sistemas fiables y dirigibles, lleva su propuesta regulatoria más lejos: pide que el Estado pueda bloquear modelos que supongan un riesgo de daños catastróficos. Una empresa pidiendo que la regulen suena raro, hasta que uno recuerda que el negocio de Anthropic depende de que la gente confíe en que la tecnología sigue bajo control.


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